Las tensiones derivadas de la guerra entre Estados Unidos e Irán continúan impactando los mercados internacionales de energía. Aunque el precio del petróleo registró fuertes fluctuaciones durante la última semana, el barril de Brent acumula un incremento de 27 % desde el inicio del conflicto hace tres meses.
Pese al aumento registrado en el período, el mercado cerró la semana con una tendencia a la baja. El Brent pasó de $103.54 por barril el 22 de mayo a $92.05 al cierre del viernes, lo que representa una caída de 11 %. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI) retrocedió 9.56 %, al pasar de $96.60 a $87.36 por barril.
Las variaciones han estado estrechamente ligadas a las expectativas sobre un posible acuerdo entre Washington y Teherán. El pasado lunes, el Brent cayó 7.15 % y cerró en $96 luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmara que las conversaciones avanzaban hacia una solución negociada.
Sin embargo, la incertidumbre regresó al mercado un día después debido a nuevos intercambios de ataques entre ambas naciones. Esta situación impulsó un aumento de 3.58 % en el precio del Brent, que volvió a acercarse a la barrera de los $100 por barril.
Posteriormente, el miércoles, el optimismo por una eventual salida diplomática volvió a presionar los precios a la baja. El Brent cayó más de 5 % y cerró en $94.29. La tendencia descendente continuó el jueves y viernes ante versiones sobre un posible entendimiento para reabrir el estratégico estrecho de Ormuz, una información que posteriormente fue rechazada por las autoridades iraníes.
Analistas consideran que el impacto del conflicto ha sido más moderado de lo esperado debido a las reservas energéticas acumuladas por grandes economías. Xavier Chapard, estratega de LBP AM, señaló que los mercados mantienen la confianza en una resolución relativamente rápida de la crisis, lo que ha evitado incrementos más pronunciados en los precios.
No obstante, economistas advierten que las consecuencias podrían sentirse con mayor fuerza en los próximos meses. Martin Wolburg, economista sénior de Generali Investments, explicó que el principal riesgo se concentra en la inflación, ya que los mayores costos energéticos podrían afectar el crecimiento económico y reducir el poder adquisitivo de los consumidores.
La guerra también ha complicado las perspectivas inflacionarias en Europa. Los mercados permanecen atentos a las próximas decisiones de política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) y de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), que evaluarán el impacto de la crisis sobre los precios y la actividad económica.
Los datos más recientes muestran que la inflación interanual alcanzó 3.2 % en España e Italia durante mayo, mientras que en Francia se ubicó en 2.4 % y en Alemania descendió hasta 2.6 %. La evolución del conflicto en Medio Oriente y los precios del petróleo seguirán siendo factores determinantes para la economía global durante los próximos meses.

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