El régimen cubano reconoció el miércoles que el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) atraviesa una situación “crítica”, lo que ha provocado apagones de hasta 22 horas diarias en varias zonas de La Habana durante los últimos días.
El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, afirmó en una comparecencia televisiva que la crisis energética se debe “fundamentalmente por el férreo bloqueo energético” impuesto por Estados Unidos desde enero pasado.
“Un bloqueo energético que viene posterior a un bloqueo que teníamos durante muchos años, y lo que hizo fue agudizar y tensar más la situación económica y energética del país”, declaró el funcionario.
De la O Levy explicó que desde enero y hasta hace pocas semanas Cuba no recibió cargamentos de combustible, situación que calificó como la principal causa de los extensos cortes eléctricos que afectan a la isla.
El ministro recordó que en abril un buque ruso entregó una donación de 100,000 toneladas de petróleo, lo que permitió reducir temporalmente los apagones e incluso registrar varios días sin interrupciones eléctricas en La Habana.
Sin embargo, sostuvo que esa mejoría fue “un espejismo temporal” debido a que el combustible ya se agotó y el sistema quedó nuevamente sin reservas energéticas suficientes para sostener la demanda nacional.
Actualmente, según el funcionario, el sistema eléctrico cubano opera únicamente con plantas termoeléctricas, la empresa Energás y parques solares fotovoltaicos, en medio de altas temperaturas y creciente demanda de electricidad.
El titular de Energía reconoció que en la capital cubana el servicio eléctrico se restablece por períodos breves de entre dos y cuatro horas antes de regresar nuevamente a cortes que alcanzan hasta 20 y 22 horas continuas.
Aunque el ministro no detalló la situación en el resto del país, distintas provincias enfrentan desde hace meses condiciones más severas que las registradas en La Habana.
La estatal Unión Eléctrica (UNE) pronosticó que este miércoles el déficit de generación provocaría apagones simultáneos en un 63 % del territorio nacional, una de las cifras más altas reportadas desde 2022.
Expertos independientes consideran que la crisis energética cubana no solo responde a la falta de combustible importado, sino también al deterioro de las centrales termoeléctricas, afectadas por décadas de explotación sin inversiones suficientes para modernizarlas.

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