El precio del petróleo intermedio de Texas (WTI) subió este viernes un 1.29 %, hasta $84.67 el barril, y cerró una semana marcada por la volatilidad ante las tensiones en Oriente Medio, después de que EE.UU. e Irán reanudaran los bombardeos y el conflicto se extendiera a otros países.
Al término de la sesión, los contratos de futuros del WTI para el mes de septiembre, los de referencia en Estados Unidos, sumaban $1.08 respecto al cierre anterior.
En términos semanales, el precio del petróleo cayó un 5.2 % tras cerrar el pasado viernes en $89.31 el barril por la escalada del conflicto entre los rebeldes hutíes del Yemen, respaldados por Irán, y Arabia Saudí, aliado de Washington.
En el conjunto de julio, el WTI acumuló una subida del 21.8 %, tras pasar de $69.5 por barril al cierre del 30 de junio a $84.67 este viernes, impulsado por el aumento de la prima de riesgo geopolítico en Oriente Medio.
El mercado del petróleo protagonizó importantes oscilaciones durante esta semana, como la bajada del 7.5 % al cierre del lunes, tras sugerir el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, nuevas negociaciones de paz entre su país e Irán.
Dos días después, el ataque iraní contra una base estadounidense en Jordania y la ofensiva contra de EE.UU. y Arabia Saudí contra milicias proiraníes en Irak dispararon de nuevo el precio del petróleo un 6.5 %.
Esta fue la primera vez que Arabia Saudí participaba activamente en el conflicto en Oriente Medio desde el inicio de la guerra el pasado 28 de febrero.
La alianza de milicias proiraníes Resistencia Islámica en Irak prometió una respuesta «inevitable» contra Estados Unidos, que podría tener como objetivo sus intereses en Arabia Saudí.
Aunque no se ha informado de nuevos ataques, Trump declaró este viernes que está perdiendo la «fe» en las conversaciones con Irán para poner fin al conflicto porque, a su juicio, los negociadores de la República Islámica «mienten».
«Estoy perdiendo la fe en ellos porque mienten», respondió a la prensa durante una reunión con su gabinete celebrada en la residencia de descanso presidencial de Camp David, a las afueras de Washington.

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