En el Instituto Especializado de Nivel Superior René Toruño Steiner (RETOS), los estudiantes no esperan terminar sus estudios para incorporarse al mundo laboral. Desde el primer año comienzan a formarse dentro de las empresas y, al graduarse, no solo reciben un título de educación técnica superior: egresan con experiencia laboral real, competencias certificadas y la capacidad de incorporarse de inmediato a los puestos que demanda la industria salvadoreña.
Ese es el principio que inspira el modelo de formación dual de RETOS: estudiar trabajando y trabajar aprendiendo.
A diferencia de los modelos tradicionales, donde la práctica profesional suele concentrarse al final de la carrera, RETOS integra progresivamente la formación académica con el trabajo en la empresa. Durante el primer año, los estudiantes realizan el 75% de su formación en el Instituto y el 25% en empresas formadoras. En el segundo año, la relación se invierte: permanecen el 75% del tiempo en entornos productivos reales y solo el 25% en el campus, consolidando las competencias técnicas y profesionales adquiridas.
Este proceso gradual permite que los estudiantes evolucionen desde la comprensión de los fundamentos científicos y tecnológicos hasta la resolución de problemas, la toma de decisiones y la participación en procesos productivos reales. Cuando concluyen sus estudios, ya conocen la cultura organizacional, los estándares de calidad, los equipos y las tecnologías que encontrarán en su vida profesional.
«El modelo dual no separa la formación del trabajo; los integra desde el primer día. Nuestro propósito es que los jóvenes construyan una trayectoria profesional mientras estudian y que las empresas participen activamente en la formación del talento que necesitan».
Ing Óscar René Toruño, presidente de la Fundación Toruño Steiner y fundador del Instituto RETOS.
La propuesta educativa articula cuatro modos de aprendizaje complementarios: formación conceptual, simulación en entornos virtuales, práctica guiada en talleres y laboratorios, y formación en las empresas:
Los tres primeros se desarrollan dentro del Instituto y permiten construir progresivamente los conocimientos, habilidades y destrezas que posteriormente se consolidan en escenarios reales de trabajo.
En este modelo, la empresa privada deja de ser únicamente el lugar donde los estudiantes buscan empleo al graduarse. Se convierte en socia estratégica del proceso formativo, aportando tutorías, supervisión, retroalimentación y experiencias reales de aprendizaje. Así, contribuye a desarrollar una cantera de talento técnico alineada con sus necesidades presentes y futuras.
Las primeras carreras del Instituto —mecatrónica, operaciones y mantenimiento industrial, logística y desarrollo de software— fueron diseñadas en estrecho diálogo con el sector productivo para responder a las competencias que hoy demanda la industria y anticiparse a las que requerirá en los próximos años.
Pero RETOS aspira a formar mucho más que buenos técnicos. Su modelo educativo incorpora inglés certificado, alfabetización tecnológica, inteligencia artificial, emprendimiento, habilidades socioemocionales y una sólida formación en valores, convencido de que la competitividad depende tanto de las capacidades técnicas como de la calidad humana de las personas.
Otro de los grandes diferenciadores del Instituto es que la matrícula y la escolaridad son completamente gratuitas. Sin embargo, RETOS no busca jóvenes por su condición económica, sino por su talento, disciplina, potencial de liderazgo, compromiso y deseo de superación.
La creación del Instituto representa el cumplimiento de un sueño que el ingeniero Toruño comenzó a construir hace más de seis décadas. Gracias a una beca otorgada por el Gobierno de El Salvador, luego de haber sido el primer bachiller de la República en 1955, tuvo la oportunidad de formarse bajo el sistema dual en Alemania. Aquella experiencia transformó su vida y sembró en él el compromiso de crear algún día una institución que ofreciera esa misma oportunidad a miles de jóvenes salvadoreños.
«Este instituto representa uno de los legados más importantes que quiero dejar a las futuras generaciones. Creo profundamente que la principal riqueza de El Salvador está en su gente y que la mejor inversión que podemos hacer como país es desarrollar su talento», afirma el ingeniero Toruño.
Ubicado en Ciudad Arce, en el corazón del Valle de San Andrés, RETOS se proyecta como un ecosistema de aprendizaje, innovación y vinculación con la industria.
En un terreno de doce manzanas, ya se han invertido cerca de $45 millones en la construcción y equipamiento de su primera etapa. Al completar su desarrollo, la inversión rondará los $100 millones, con capacidad para atender a 1,200 estudiantes en educación técnica superior y a miles más en programas de formación continua.
Más que un nuevo instituto, RETOS propone una nueva manera de entender la educación técnica. Una en la que la empresa y la academia forman una alianza permanente, el aprendizaje ocurre también en el trabajo y los jóvenes dejan de prepararse para el futuro porque comienzan a construirlo desde el primer día.

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