La investigación, publicada en la revista científica Globalization and Health, analizó 49,797 productos en Brasil, México, Chile, Colombia y Ecuador (15,846 comercializados en el mercado mexicano). Los hallazgos exponen una amplia exposición de la población a sustancias que modifican textura, apariencia, sabor o conservación:
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64.3 % de los productos incluye dos o más aditivos.
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Cerca del 10 % de los alimentos contiene 10 o más aditivos.
Debate técnico entre regulación y ciencia
El análisis detonó el foro sobre aditivos alimentarios organizado por la Universidad La Salle y la Asociación Nacional de Fabricantes de Productos Aromáticos (ANFPA) de México, con la participación de toxicólogos, nutriólogos, científicos de alimentos y autoridades de regulación.
“Los aditivos no son enemigos de la salud; son herramientas tecnológicas fundamentales que garantizan la seguridad alimentaria y la disponibilidad de productos en el mercado, siempre que su uso esté respaldado por evidencia y una evaluación rigurosa.”
— María Lorena Cassis, jefa de la carrera de Química de Alimentos de la Universidad La Salle.
El caso de la eritrosina como precedente
El encuentro técnico coincide con las recientes acciones normativas del gobierno mexicano. En mayo pasado, la Secretaría de Salud prohibió el uso de eritrosina (Rojo 3) en la lista de colorantes permitidos, otorgando un periodo de transición de 24 meses para la reformulación de productos y agotamiento de existencias.
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Punto de vista oficial: María Esther Díaz Carrillo, comisionada de la Cofepris, destacó la eliminación de la eritrosina como un ejemplo activo de actualización normativa con base en nueva evidencia científica.
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Consenso de especialistas: coinciden en la importancia de evitar clasificaciones simplistas de «bueno» o «malo», recalcando que los riesgos reales dependen de la sustancia específica y los niveles de exposición acumulada.
Tanto el estudio publicado como el panel de expertos concluyen en la urgencia de profundizar la investigación sobre la exposición poblacional y reforzar la vigilancia sanitaria permanente en el sector alimentario.

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