La familia del doctor José Gustavo Guerrero entregó, en calidad de préstamo, al Ministerio de Relaciones Exteriores una colección de 24 piezas de valor histórico que pertenecieron al abogado y diplomático salvadoreño que fue el primer presidente de la Corte Internacional de Justicia, en La Haya, Holanda, entre 1946 y 1949.
La entrega se realizó el 27 de octubre por José Miguel Arévalo Rengifo a la ministra de Relaciones Exteriores, Alexandra Hill.
La funcionaria prometió el resguardo de las piezas en las instalaciones del Instituto Diplomático “Doctor José Gustavo Guerrero” del Ministerio de Relaciones Exteriores en donde se mostrarán a las delegaciones que visitan El Salvador con los “más altos estándares de conservación”.
La colección incluye medallas, pines, condecoraciones, documentos oficiales, cartas personales y enseres del escritorio.
“El doctor Guerrero engrandeció a nuestro país y nunca dudó en ejercer la justicia y en dar su vida para defender el Palacio de La Paz en La Haya cuando fue atacado” en el ingreso de las tropas nazis en la Segunda Guerra Mundial, expresó la canciller Alexandra Hill, de acuerdo con el comunicado de prensa.


El salvadoreño José Gustavo Guerrero, quien falleció el 25 de octubre de 1958 en Niza, Francia, fue un jurista salvadoreño, que nació el 26 de junio de 1876. Estudió ciencias jurídicas en la Universidad de El Salvador.
Según cuenta Ecured, Guerrero fue secretario particular del presidente general Tomás Regalado Romero, fue cónsul en Burdeos, encargado de negocios en Italia, presidente de la Liga de Naciones, antecesora de las Naciones Unidas, ministro de Relaciones Exteriores en la gestión presidencial de Pío Romero Bosque y en 1930 presidió el Tribunal Permanente de Justicia Internacional de La Haya por nueve años y reelecto hasta 1946; cuando se creó la Corte fue electo para el periodo 1946-1949, y posteriormente vicepresidente de 1949 a 1955.

De acuerdo con este sitio enciclopédico, durante la carrera universitaria del doctor Guerrero, el entonces estudiante fue parte del periódico estudiantil El Látigo junto a su compañero Vicente Trigueros, contra quienes por esa razón se ordenó su captura y tuvieron que prestar servicio militar obligatorio como castigo, por lo que concluyó sus estudios de derechos en la Universidad de San Carlos, Guatemala, en 1898.

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