Miles de feligreses desafiaron este miércoles las altas temperaturas y las fuertes lluvias para participar en la tradicional «bajada», la procesión que antecede a la transfiguración del Divino Salvador del Mundo.
Las calles del centro histórico de San Salvador se llenaron de color con la participación de feligreses, turistas y los tradicionales historiantes, quienes acompañaron la procesión con sus bailes de moros y cristianos.

A media tarde, cuando el sol aún era intenso y la sensación térmica superaba los 30 grados, los fieles se congregaron en la Basílica del Sagrado Corazón. Allí elevaron oraciones antes de iniciar la procesión hacia la Catedral Metropolitana, donde por la noche se desarrollaría la tradicional bajada.

Cerca de las 5:15 p. m., cuando la procesión avanzaba por el centro de la capital, comenzó a llover. El aguacero alivió las altas temperaturas, pero no desanimó a los asistentes, quienes abrieron sus paraguas y continuaron el recorrido.

La bajada representa el pasaje bíblico de la Transfiguración de Jesús en el monte Tabor, narrado en los evangelios. Según la tradición cristiana, Jesús subió al monte acompañado por Pedro, Santiago y Juan para orar.

Durante ese momento, su rostro y sus vestiduras resplandecieron, mientras aparecieron Moisés y el profeta Elías.

La Iglesia católica salvadoreña recrea este episodio mediante la tradicional bajada: la imagen del Divino Salvador del Mundo, conocida popularmente como el «Colocho», asciende sobre una estructura con una túnica roja y, al descender, reaparece con una túnica blanca, símbolo de la transfiguración de Cristo.

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