Fundación Renacer y Camarasal se unen para impulsar el empleo de jóvenes en hogares de acogida

La Fundación Renacer y la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador (Camarasal) firmaron este miércoles un convenio de cooperación para promover las oportunidades laborales de jóvenes en situación de vulnerabilidad.

El acuerdo fue suscrito por Fernando Poma, presidente de la Fundación Renacer, y Leticia Escobar, presidenta de Camarasal. La alianza, según describieron, abrirá las puertas para que más empresas apoyen el programa Creando Esperanza, que trabaja con jóvenes que viven en hogares de acogida temporal.

Creando Esperanza nació en 2013 para apoyar a menores de 18 años que residen en hogares de acogida. En un principio, el programa abarcaba únicamente empresas del conglomerado Poma, pero posteriormente se amplió a otras compañías.

El presidente de la Fundación Renacer destacó que, por ley, los jóvenes deben abandonar los hogares de acogida al cumplir los 18 años y salen a «enfrentar el terror de la calle».

De esa manera, Creando Esperanza busca crear una red de apoyo para que los jóvenes superen las carencias económicas, sociales y emocionales.

Actualmente, el programa cuenta con el apoyo de 35 empresas aliadas que apadrinan a los jóvenes al recibirlos para completar un proceso de formación y, posteriormente, incorporarlos a su plantilla laboral.

La presidenta de Camarasal calificó el programa como una «noble iniciativa», a la que la gremial contribuirá con su centro de formación virtual y su unidad de intermediación laboral.

«Queremos encontrar esa oportunidad para los jóvenes que tienen sueños, pero queremos que esos sueños se conviertan en una realidad. Queremos que nuestras más de 2,300 empresas a nivel nacional también se sumen a este esfuerzo», indicó Escobar.

Los jóvenes seleccionados pasan por un proceso de 10 meses de formación en el oficio que ellos eligen y reciben acompañamiento psicológico para superar los traumas derivados del abandono familiar. El programa tiene un costo promedio de $1,800 por beneficiario.

«Tratamos no solo de emplear, sino de sanar a estos jóvenes», afirmó Poma.

Durante el proceso de formación también reciben capacitación en programas básicos de informática, como Word y Excel, así como talleres de liderazgo, valores y finanzas para la vida.

Poma destacó que, a la fecha, el programa ha beneficiado a cerca de 500 jóvenes, todos los cuales obtuvieron un empleo. Algunos continuaron sus estudios superiores, mientras que otros optaron por incorporarse de lleno al mercado laboral. Del total de beneficiarios, el 80 % corresponde a mujeres y el 20 % a hombres.

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