En El Salvador, la detección de la hipoacusia infantil (pérdida o disminución de la capacidad auditiva en lactantes, bebés y niños), continúa realizándose de forma tardía, identificándose comúnmente entre los 4 y 5 años de edad. Ante este escenario, la Fundación Su Niño No Puede Esperar (FUSNINPE) impulsa un modelo de trabajo enfocado en la detección e intervención temprana para hacer accesible la salud auditiva a familias de escasos recursos.
Alineándose a estándares internacionales, la entidad promueve tres metas clave: realizar el tamizaje auditivo antes del primer mes de vida, diagnosticar la pérdida auditiva antes de los 6 meses y adaptar auxiliares auditivos junto con el inicio de terapia de lenguaje a los 6 meses. La organización enfatiza que el cerebro humano mantiene la capacidad de aprender a oír y hablar de manera óptima hasta los 5 o 6 años de edad, por lo que postergar los exámenes médicos limita el desarrollo del menor.
Jornadas de tamizaje y cobertura nacional
Ante la falta de estadísticas nacionales precisas, FUSNINPE calcula —con base en indicadores internacionales de 5 casos por cada 1,000 nacimientos— que en el país nacen anualmente cerca de 450 niños con algún grado de hipoacusia. Para abordar este problema, la entidad realiza jornadas comunitarias mensuales y tamizajes escolares dos veces por semana, con la meta de ejecutar 2,000 evaluaciones al año.

Las jornadas evalúan a la población infantil mediante emisiones otoacústicas (de 0 a 5 años) y audiometrías (a partir de los 5 años). Aproximadamente un 30 % de los evaluados en estas convocatorias requiere una prueba diagnóstica posterior. Cuando se confirma la necesidad de dispositivos auditivos, la fundación gestiona su programación personalizada de acuerdo con la pérdida específica del paciente, advirtiendo sobre el riesgo de utilizar audífonos donados o comprados en línea sin calibración profesional. Actualmente, FUSNINPE brinda soluciones auditivas a unos 150 niños al año.
Acompañamiento emocional y programa de padres
El proceso de rehabilitación requiere la participación de un equipo interdisciplinario que involucra a médicos, audiólogos, maestros y familias. A través de su «Programa de padres», la fundación imparte encuentros mensuales centrados en la educación sobre la discapacidad auditiva, el manejo de aparatos y la contención emocional.
Estos talleres buscan brindar espacios de integración para los niños mediante actividades lúdicas con otros menores que utilizan prótesis auditivas, fortaleciendo su autoestima y reduciendo el aislamiento social. Asimismo, la organización destaca el impacto del apoyo de donantes locales, internacionales y voluntariado para mantener la entrega de medicamentos, refrigerios y servicios de apoyo psicosocial a las familias atendidas.
Para más información, visita su facebook oficial.

Deja una respuesta