El Salvador retrocedió en el Índice Mundial de Innovación 2026, elaborado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), y se colocó en la posición 100 de 139 economías analizadas.
El informe revela que la economía sufrió un retroceso frente a la posición que tenía en la edición de 2025, en el peldaño 98, y regresa a niveles de 2022, cuando también estuvo en el puesto 100.
El Salvador ocupa el puesto 13 entre 21 economías de América Latina y el Caribe. Solo de Centroamérica, es el tercero, superado por Costa Rica, que se ubica en el puesto 70 de la escala mundial, y Panamá, en el 89. Después se encuentran Honduras (116), Guatemala (120) y Nicaragua (124).
Cada año, la OMPI publica una actualización del Índice Mundial de Innovación, que utiliza cerca de 80 indicadores para evaluar el desempeño de las economías en materia de innovación. Este instrumento revisa los avances en investigación y desarrollo (I+D), comercio de alta tecnología, empleo cualificado y concesión de licencias de propiedad intelectual, por ejemplo.
A nivel mundial, el país con mayor innovación es Suiza, seguido de Suecia y Estados Unidos. En la lista continúan Corea del Sur, Singapur, Reino Unido, Países Bajos, Finlandia, Dinamarca y China.
Radiografía de El Salvador
Para cada país, la OMPI hace una revisión de los 80 indicadores distribuidos en pilares: instituciones, capital humano e investigación, infraestructura, sofisticación de mercado, sofisticación de negocios, conocimiento y tecnología, y creación de productos.
De estos pilares, el informe de 2026 revela que El Salvador mostró mejora en sofisticación de negocios e infraestructura, mantuvo igual desempeño en conocimiento y tecnología, y en el resto hubo un retroceso.
De esa manera, en el pilar de instituciones, El Salvador se colocó en el puesto 94 este año, dos escalones atrás del 92 que ocupó en el reporte de 2025. Dentro de este hubo retrocesos en los indicadores de eficiencia del gobierno (pasó del puesto 68 al 86) y Estado de derecho (88 a 103), aunque hubo mejoras en estabilidad operativa para las empresas (89 a 86), igualdad regulatoria (92 a 85) y política para emprendimientos (52 a 45).
También retrocedió en el pilar de capital humano e investigación, al pasar del puesto 122 al 123 en los últimos dos años. Ese retroceso se debe a indicadores de investigación, pues hubo mejoras en gasto de educación (105 a 97), años de escolaridad (103 a 101), resultados de PISA (79 a 76), entre otros.
En sofisticación del mercado pasó del 87 al 93. De acuerdo con el informe, el indicador de crédito mostró un retroceso (69 a 80) por desmejora en financiamiento para empresas emergentes, aunque hubo más recursos para el crédito doméstico y el sector privado.
Bajo ese mismo pilar, el informe encontró un retroceso en los indicadores vinculados a comercio, diversificación y mercado de escala, que revisa aspectos como tipo arancelario, diversificación de la industria y escala del mercado interno.
La desmejora en el informe de El Salvador también procede del pilar de creación de productos, que en 2025 ocupó el puesto 73 y este año se posicionó en el 83. La OMPI evalúa áreas como marcas registradas por origen, diseños industriales por origen, comercio de servicios creativos, largometrajes, mercado de entretenimiento, entre otros aspectos.
Mejora en infraestructura y negocios
El informe de la OMPI encontró un salto en infraestructura, que pasó del puesto 113 en el informe de 2025 a ocupar el 99 en 2026, un ascenso de 14 puestos. Este avance se debe a mejoras en la infraestructura general, sobre todo en logística y gasto público en obras de este tipo, así como avances en sostenibilidad, como reducción de uso de energía térmica.
También hubo un avance en el pilar de sofisticación de negocios de 22 escalones, al pasar del 122 al 100 en el índice. Esta mejora procede, según el reporte, de indicadores vinculados a empleo intensivo en conocimiento, mujeres empleadas con títulos de posgrado, gasto en I+D de las empresas, comercio de alta tecnología, servicios TIC, inversión extranjera, talento investigador, entre otros.
Este impulso responde principalmente al subpilar de trabajadores del conocimiento, donde El Salvador escala hasta la posición 67 global. Además, destaca la proporción de I+D financiada por el sector empresarial, ubicándose en el puesto 38 a nivel mundial.
La OMPI señaló que El Salvador no mostró cambios en la evaluación del pilar de conocimiento y tecnología, que se mantiene en el peldaño 104 del índice global. En este campo se evalúan indicadores de patentes, artículos científicos, crecimiento de la productividad, manufactura de alta tecnología, ingresos por propiedad intelectual, complejidad, entre otros.

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