En las montañas que parecen sacadas de películas de Los Alpes suizos yacen los cultivos de hortalizas y frutas que llegan a la mesa de cientos de salvadoreños cada día. Ahí, donde el clima es la excepción en El Salvador por sus heladas, los agricultores de Las Pilas, en San Ignacio, Chalatenango, sientan las bases para cambiar el sistema de producción de cebollas, fresas hidropónicas y papas.
Las familias de Las Pilas sobreviven básicamente de la agricultura y el turismo, por el imponente río Sumpul o el añorado El Pital. Si bien el clima frío permite el cultivo de hortalizas en mejores condiciones que en territorios de bajío, la falta de un suministro constante de agua y las distancias llevan a los productores a ingeniarse para garantizar los ciclos productivos.
Para Celio Guillén es un orgullo ser el primer productor del país en contar con un invernadero tipo secador de 1,000 metros cuadrados, donado por el gigante estadounidense Walmart. El proyecto comenzó el año pasado y ahora permite entregar hasta 600 cajas semanales de cebolla a la cadena de supermercados.
Antes, Guillén producía cebolla en pequeños ciclos debido al alto riesgo de pérdidas durante el invierno, cuando el exceso de humedad pudría las plantas. Con la nueva infraestructura, el panorama cambió.
“Este proyecto comenzó el año pasado con la iniciativa de secar cebolla. Antes se arruinaba porque no teníamos dónde almacenarla”, relató el agricultor.

El sistema funciona como una gran cámara de secado. La cebolla permanece alrededor de 10 días bajo ventilación antes de pasar a un proceso de limpieza y clasificación. La más grande se destina a supermercados y la pequeña al mercado tradicional.
Lo que comenzó con entregas de apenas 20 cajas ahora alcanza entre 300 y 400 cajas de cebolla blanca y otras 300 de cebolla morada por semana.
“La producción es todo el año. Estamos aprendiendo y generando más empleos”, afirmó Guillén, quien ahora mantiene entre nueve y 10 personas trabajando diariamente en la planta y otras 20 en labores de campo.
Según Enmer García, jefe de compras de frutas y verduras de Walmart El Salvador, el proyecto ha permitido avanzar hacia la sustitución de importaciones.

“Con orgullo, somos el único sitio en el país que tiene este tipo de estructura. El Salvador era importador de cebolla, pero desde el año pasado, cuando se aprobó el proyecto, se logró producir la calidad que andábamos buscando”, explicó.
La infraestructura tiene capacidad para almacenar hasta 250,000 libras de cebolla, equivalentes a unas 8,000 bolsas. García aseguró que antes solo ingresaba producto preparado desde México y Guatemala, ya que los intentos locales enfrentaban problemas de hongos por humedad.
“Es un proyecto muy novedoso. Somos pioneros en este tipo de iniciativas”, añadió.

Fresas, delicadas, pero codiciadas
Celio Guillén es parte de una familia con historia en la agricultura, que atiende 12 manzanas de otros cultivos, como apio, chile, pepino, repollo, espinaca o cebollín. También producen fresa, pero bajo una propuesta inédita con sistemas hidropónicos.
Este proyecto está a cargo de su hermano Mario Alberto Guillén, quien tiene más de seis años de ser proveedor de Walmart. Comenzó entregando lechuga en envíos de 20 cajas y luego expandió el servicio con chile, brócoli y zanahoria.

Hace tres años inició la aventura de sembrar fresas hidropónicas. El proyecto ha requerido tres años de aprendizaje, incluyendo capacitaciones en Costa Rica con apoyo de Walmart.
“Aparte del aprendizaje, ha sido un reto porque nadie en el país había tenido el valor de meterse a esto. Este sistema hidropónico es primero en El Salvador y no es fácil”, sostuvo.
La meta es expandir el proyecto a tres lotes para mantener producción durante todo el año y crecer un 30 % en capacidad.
El sistema hidropónico reduce considerablemente el riesgo de plagas porque la planta no está en contacto con el suelo y se desarrolla bajo un ambiente controlado, además de disminuir el uso de pesticidas y otros insumos.
“La fresa sale prácticamente como orgánica. Tenemos un ahorro del 60 % en insumos para controlar plagas”, explicó.
Actualmente, la mayoría de las fresas consumidas en El Salvador aún se importan desde Guatemala y Costa Rica, mientras que las semillas utilizadas en Las Pilas provienen de Chile y Argentina.
La familia Guillén tiene 12 manzanas de cultivos, pero en asocio con otros productores alcanza una zona de 60 manzanas donde se cosechan a diario hortalizas que llegan a las salas de venta de los supermercados.
Gigante en la producción de papa
A pocos kilómetros, Juan Carlos Regalado también acumula 22 años como proveedor de Walmart y más de tres décadas dedicado al cultivo.
“La papa ha sido uno de los rubros que más empleo genera”, afirmó Regalado, cuya familia cultiva unas 50 manzanas.

Cada día salen viajes cargados de papa desde Las Pilas hacia supermercados y mercados mayoristas. Cerca del 80 % de la producción familiar se entrega a Walmart y genera alrededor de 60 empleos.
La familia comenzó cultivando apenas cinco manzanas, pero hoy trabaja con semillas traídas desde Holanda, Canadá, México y Guatemala para mejorar la productividad.
“A cada manzana se le sacan entre 500 y 600 quintales de 200 libras”, explicó.

El ciclo productivo inicia dos meses antes de la siembra, cuando la semilla debe prepararse hasta alcanzar el brote adecuado para llevarla al campo. Luego, la papa tarda alrededor de tres meses más en estar lista para cosecha.
Aunque existe la posibilidad de reproducir la semilla localmente, Regalado explicó que se requieren certificaciones y grandes bodegas de almacenamiento para garantizar la calidad del cultivo.
En medio del frío de Las Pilas, los agricultores avanzan entre ensayo y error para demostrar que la innovación también puede echar raíces en las montañas salvadoreñas.

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