La llegada de Keiko Fujimori a la Presidencia de Perú marca un giro en la política exterior del país andino, con un mayor acercamiento al bloque de gobiernos conservadores de América Latina y una agenda alineada con iniciativas impulsadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sin dejar de lado la estrecha relación comercial que Lima mantiene con China.
La toma de posesión de Fujimori está prevista para el martes 28 de julio, fecha en la que Perú conmemora su independencia. A la ceremonia asistirán varios mandatarios de la región, entre ellos Javier Milei, de Argentina; Rodrigo Paz, de Bolivia; José Antonio Kast, de Chile; Daniel Noboa, de Ecuador; y Santiago Peña, de Paraguay.
Aunque Trump no expresó públicamente su respaldo durante la campaña electoral ni la felicitó tras su victoria, la nueva mandataria peruana manifestó su interés en que Perú se incorpore al Escudo de las Américas, una iniciativa promovida por el mandatario estadounidense para fortalecer la cooperación regional contra el crimen organizado transnacional.
En materia regional, Fujimori también buscará recomponer las relaciones diplomáticas con Colombia, luego del distanciamiento que surgió durante el Gobierno de Gustavo Petro, quien rechazó la destitución del expresidente Pedro Castillo y no reconoció a Dina Boluarte como mandataria legítima.
La relación con México continúa siendo uno de los principales desafíos diplomáticos para el nuevo Gobierno. Las diferencias comenzaron durante la administración de Andrés Manuel López Obrador y se mantuvieron con la presidenta Claudia Sheinbaum, debido a la postura de ambos gobiernos sobre la destitución y encarcelamiento de Castillo. Además, permanece pendiente la solicitud de gracia presidencial presentada por el exmandatario, así como el salvoconducto solicitado para la ex primera ministra Betssy Chávez, asilada en la residencia de la embajada mexicana en Lima.
Respecto a Venezuela, el Gobierno peruano anunció el viernes la reanudación de las relaciones diplomáticas, suspendidas desde 2024, cuando Lima reconoció como presidente electo al opositor Edmundo González Urrutia en lugar de Nicolás Maduro.
Mientras fortalece sus vínculos políticos y de seguridad con Estados Unidos, el Gobierno de Fujimori también deberá gestionar la relación económica con China, principal socio comercial de Perú. El gigante asiático mantiene una posición estratégica en el país a través del puerto de Chancay, donde la empresa estatal Cosco ha invertido $1,300 millones y evalúa una segunda etapa del proyecto con una inversión similar.
Además del desarrollo del puerto, ambos países mantienen en estudio un proyecto ferroviario que conectaría Chancaycon el puerto brasileño de Bahía, una infraestructura considerada estratégica para ampliar las rutas comerciales entre Sudamérica y Asia, mientras el nuevo Gobierno peruano impulsa un mayor acercamiento militar con Estados Unidos mediante propuestas como la adquisición de aviones F-16 y la construcción de una nueva base de la Marina de Guerra del Perú.

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