La FAO advierte que la sequía por El Niño puede traducirse en hambre en Centroamérica

Los riesgos de sequía provocados por el fenómeno climático de El Niño en Centroamérica y el Caribe se traducen rápidamente en hambre, advirtió la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

En un análisis publicado el 22 de junio, la FAO dibuja un mapa de las regiones donde los riesgos asociados a El Niño son más elevados para la agricultura, entre las que figura Centroamérica y el Caribe.

El informe señala que el fenómeno de El Niño ya no se comporta como en décadas anteriores, debido a que el aumento de la temperatura del planeta intensifica sus efectos y agrava los conflictos y la inseguridad alimentaria.

A escala mundial, las regiones más afectadas —con base en ciclos anteriores de El Niño— son el Sahel, África austral, Asia meridional y sudoriental, así como el Corredor Seco de Centroamérica y el Caribe, donde la probabilidad de sequías en zonas agrícolas supera el 50 %.

«En América Central y el Caribe, los riesgos de sequía pueden traducirse rápidamente en hambre», concluye la FAO.

La agencia de Naciones Unidas recuerda que el episodio de El Niño de 2015-2016 dejó a 3.5 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria en el Corredor Seco centroamericano. En Haití, ese fenómeno provocó una reducción del 70 % en las cosechas.

«Los pronósticos actuales indican una probabilidad del 70 % de precipitaciones inferiores a lo normal en toda la región», añade.

Lo peor aún está por venir

Recientemente, el Centro de Predicción Climática de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) y el Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (Ciifen) advirtieron que se espera un episodio de El Niño muy fuerte durante el último trimestre del año, entre octubre y diciembre.

Ante este escenario, los productores salvadoreños adelantaron la siembra de maíz y frijol entre finales de abril e inicios de mayo, debido a que se anticipaba una reducción de las lluvias a partir de mediados de junio y hasta agosto.

El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) reportó que ya ocurrió un primer episodio de sequía meteorológica, entre el 23 de junio y el 12 de julio.

Para la FAO, una reducción de las lluvias o una sequía moderada puede tener efectos devastadores en las zonas que ya enfrentan conflictos e inseguridad alimentaria crónica, especialmente donde la agricultura depende por completo de las precipitaciones.

Según las proyecciones, el 80 % de los impactos de la sequía sobre la agricultura recaerá en países de ingresos bajos y medios.

La FAO recordó que, junto con el Programa Mundial de Alimentos (PMA), lanzó un llamado para recaudar $202 millones destinados a proteger a 8.8 millones de personas en 22 países de alto riesgo frente a la intensidad de El Niño.

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