La Policía de Nicaragua retuvo por varias horas a obispo católico Juan Abelardo Mata

El obispo emérito de Estelí, Juan Abelardo Mata, de 80 años, fue retenido durante varias horas por la Policía Nacional de Nicaragua y posteriormente liberado, luego de celebrar una misa en la que pidió orar por la Iglesia católica y por los sacerdotes que han sido desterrados del país, denunciaron este martes fuentes religiosas.

La detención temporal fue cuestionada por el obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, quien fue desnacionalizado y permanece fuera de Nicaragua desde 2019.

«Me indigna profundamente y repruebo en modo absoluto la agresión cometida por la policía del régimen contra mi hermano Mons. Juan Abelardo Mata, obispo emérito de Estelí», escribió Báez en sus redes sociales.

Báez también condenó el hecho al afirmar que «estas cobardes acciones solo demuestran la debilidad e irracionalidad de una dictadura criminal”, en referencia al régimen que copresiden Daniel Ortega y Rosario Murillo.

De acuerdo con medios nicaragüenses que citaron fuentes cercanas a la Iglesia católica, la retención ocurrió el lunes como represalia por una misa celebrada el pasado 25 de junio en la iglesia Cruz del Calvario, en Estelí. Durante la homilía, Mata pidió a los fieles orar por la Iglesia perseguida y mencionó al obispo Rolando Álvarez y al sacerdote Frutos Valle, ambos desterrados del país.

Las mismas fuentes indicaron que el obispo fue trasladado bajo el argumento de que era objeto de una investigación. Horas después fue liberado, aunque quedó bajo vigilancia en su residencia ubicada en Tisma, departamento de Masaya.

Hasta el cierre de esta información, la Policía Nacional de Nicaragua no había emitido una explicación oficial sobre la retención del religioso ni había informado sobre la apertura de un proceso judicial en su contra.

Las relaciones entre el Gobierno nicaragüense y el Vaticano continúan marcadas por fuertes tensiones. En marzo de 2023, el fallecido papa Francisco calificó al gobierno de Daniel Ortega como una «dictadura grosera», un mes después de que el obispo Rolando Álvarez fuera condenado por traición a la patria a 26 años y cuatro meses de prisión. Posteriormente fue excarcelado, expulsado del país y despojado de su nacionalidad.

Según el informe «Fe bajo fuego», elaborado por la organización Colectivo Nicaragua Nunca Más, al menos 261 religiosos han sido desterrados de Nicaragua, entre ellos el presidente de la Conferencia Episcopal, Carlos Herrera. La dictadura de Ortega y Murillo también disolvió y confiscó los bienes de la Compañía de Jesús y ha calificado a la Iglesia católica como una «mafia» y una institución antidemocrática.

 

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