De acuerdo con una investigación publicada a finales del mes de octubre en la revista JAMA Psychiatry, la carga global de estos trastornos de la conducta alimentaria no solo ha experimentado una escalada sostenida durante las últimas tres décadas, sino que mantendrá su tendencia al alza hacia 2050 si no se refuerzan las estrategias de prevención.
El trabajo, liderado por expertos del Children’s Hospital de la Universidad Médica de Nanjing (China), se desarrolló dentro del marco de la iniciativa Global Burden of Disease, el mayor proyecto internacional de evaluación de pérdida de salud y morbilidad. El equipo analizó la prevalencia y la mortalidad de ambas patologías en 204 países y territorios.
Mayor prevalencia en bulimia y fuerte brecha de género
Del total de casos registrados en 2023, la bulimia nerviosa concentró el mayor volumen y la evolución más rápida, con 14,2 millones de afectados y un incremento del 75,1 % desde 1990. Por su parte, la anorexia nerviosa alcanzó los 3,92 millones de personas tras un alza del 57,9 %.
La brecha demográfica muestra una marcada concentración en la población femenina:
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Género: el 70 % de los casos corresponde a mujeres (12,6 millones), frente a un 30 % en hombres (5,5 millones).
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Rango etario: cuatro de cada diez diagnósticos (41,2 %) corresponden a personas de entre 10 y 24 años,situándose el pico global entre los 20 y los 24 años. Por patología específica, la mayor incidencia de la anorexia se ubica entre los 15 y los 19 años, mientras que la bulimia alcanza su punto máximo entre los 30 y los 34 años.
Disparidad geográfica y focos de crecimiento
Aunque los países de ingresos altos mantienen las tasas brutas más elevadas por habitante —con Australasia a la cabeza (946,4 casos por cada 100.000 habitantes) y Europa Occidental en segundo lugar (502,4 por cada 100.000 habitantes y 1,9 millones de afectados en total)—, los mayores aumentos relativos se desplazaron hacia economías en rápida transformación.
Las regiones de Asia Oriental (+61,5 %), Asia del Sur (+48,5 %) y el Sudeste Asiático (+44,2 %) anotaron los crecimientos más acelerados en el periodo evaluado.
A escala nacional, la prevalencia subió en 156 de los 204 territorios analizados. Guinea Ecuatorial registró el mayor incremento global (+92,6 %), mientras que las reducciones se limitaron a once naciones, con la caída más pronunciada reportada en Venezuela (-27,2 %).
Ante estas proyecciones, los autores del informe concluyen que los sistemas de salud pública deben incorporar de forma prioritaria la detección temprana y el tratamiento de estos trastornos para frenar una crisis sanitaria en expansión.

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