Los estadounidenses acudirán a las urnas el próximo 3 de noviembre para unas elecciones de medio mandato que definirán el control del Congreso y que serán interpretadas como un referéndum sobre la gestión del presidente Donald Trump. Los republicanos intentarán conservar sus mayorías, mientras los demócratas parten con ventaja en intención de voto para el Congreso.
Trump busca movilizar a sus bases y les pide acudir a votar como si su nombre apareciera en la papeleta, con la intención de repetir el respaldo obtenido en 2024. Sin embargo, su popularidad se encuentra en niveles bajos, afectada por la impopular guerra en Irán y el elevado costo de la vida.
El agregador RealClearPolitics coloca a los demócratas con una intención de voto del 50.6 %, más de ocho puntos porcentuales por encima del 42.3 % registrado por los republicanos.
Los demócratas parten como favoritos para recuperar la Cámara de Representantes, donde estarán en disputa los 435 escaños para una legislatura de dos años. Los republicanos mantienen actualmente una ajustada mayoría de 220 representantes frente a los 215 demócratas, una diferencia que les permitió aprobar por un margen mínimo iniciativas como el paquete de exenciones fiscales y recortes a programas de salud promovido por Trump.
RealClearPolitics identifica 40 distritos competitivos y calcula que los demócratas podrían asegurarse el control de la Cámara si conquistan cerca de la mitad.
Cook Political Report, por su parte, estima que, de mantenerse las tendencias actuales, la oposición podría sumar unos 15 escaños y alcanzar una mayoría cercana a los 230 representantes. Los antecedentes también favorecen a la oposición, pues presidentes recientes perdieron el control de la Cámara Baja en elecciones de medio mandato, incluido Trump en 2018.
Una eventual mayoría demócrata en la Cámara de Representantes también abriría la posibilidad de impulsar procesos de juicio político contra Trump o integrantes de su gabinete, como ocurrió durante su primer mandato. La disputa por el Senado, sin embargo, presenta un escenario más complicado para los demócratas.
En la Cámara Alta estarán en juego 35 de los 100 escaños. Los republicanos disponen actualmente de 53 senadores frente a 47 demócratas. Estos últimos necesitarían arrebatar al menos cuatro puestos a sus adversarios para conseguir el control. Cook Political Report concentra la batalla en siete estados con contiendas ajustadas: Alaska, Iowa, Maine, Míchigan, Nuevo Hampshire, Ohio y Texas.
Una de las principales disputas ocurre en Texas, donde el candidato demócrata James Talarico aventaja por 2.6 puntos al republicano Ken Paxton, estrecho aliado de Trump.
El escenario llevó al presidente a involucrarse directamente en la campaña y a celebrar el pasado jueves un mitin en una fábrica de Texas para intentar movilizar a su electorado.
Los demócratas también deben conservar estados que ya controlan, entre ellos Míchigan. Allí, Abdul El-Sayed, representante del sector progresista cercano al senador Bernie Sanders y al alcalde neoyorquino Zohran Mamdani, mantiene una estrecha ventaja sobre el republicano Mike Rogers.
El resultado del 3 de noviembre determinará así si Trump conserva un Congreso bajo control republicano o deberá afrontar la segunda mitad de su mandato con una o ambas cámaras en manos demócratas.

Deja una respuesta