Nueve de cada diez mujeres de entre 35 y 65 años (90.4 %) consideran que es posible disfrutar de una vida sexual plena y satisfactoria tras cumplir los 45 años, aunque reconozcan la necesidad de adaptarse a las transformaciones biológicas de cada etapa. Así lo revela una encuesta elaborada por la firma Platanomelón en el marco del Día Mundial de la Salud Sexual, que se conmemora este 4 de septiembre.
El estudio desmonta el mito de que el paso del tiempo conlleva inevitablemente la pérdida de la libido. De hecho, el 57.6 % de las consultadas afirmó que su deseo sexual se ha mantenido igual o incluso ha aumentado en los últimos dos o tres años. Los datos exponen una clara contradicción entre el estigma social y la vivencia real de las mujeres.
Impacto físico, emocional e invisibilización
A pesar del optimismo sobre el disfrute de la sexualidad, los cambios hormonales derivados de la perimenopausia y la menopausia presentan desafíos concretos. Un 34.4 % de las encuestadas reportó haber experimentado alteraciones físicas —como resequedad, molestia o pérdida de elasticidad íntima— que afectaron de forma directa su actividad sexual.
Sin embargo, las afectaciones van más allá de lo biológico:
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Salud mental y estado de ánimo: el 68 % calificó el impacto emocional como uno de los aspectos más complejos e invisibilizados de la menopausia.
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Imagen corporal: un 59 % manifestó dificultad para reconocer los cambios en su cuerpo y no saber cómo gestionarlos.
Desinformación y vacíos en la atención médica
El informe pone de manifiesto una severa carencia de educación y orientación profesional en este ámbito. El 78.7 % de las mujeres califica de insuficiente la información recibida sobre el impacto de la edad en la sexualidad; de ellas, un 53.3 % asegura no haber recibido ningún tipo de instrucción.
Esta desinformación se traslada también a las consultas clínicas: el 77.3 % no ha abordado su salud sexual con un profesional médico en el último año. Aunque un 63.6 % sostiene que «no lo ha necesitado», otra parte representativa señala barreras para encontrar especialistas e instalaciones adecuadas para hablar de estos temas sin tabúes, recurriendo en su lugar a redes sociales, internet, amigos o familiares.
«Que muchas mujeres no hablen de su sexualidad no significa que no tengan dudas. A veces simplemente no hemos normalizado que el deseo, los cambios corporales y la vida sexual también forman parte de aquello que podemos consultar y cuidar a lo largo de toda la vida».
Anna Sánchez, sexóloga de la institución responsable del estudio.

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