Sabes bien que desde el momento que naciste, la misma vida te esperaba, lo primero que hiciste fue llorar. Luego miraste a tus padres felices porque habías estrenado este maravilloso planeta. No sabías lo que era la palabra amor; sin embargo, el abrazo y arrullo de tu madre te hizo sentir que eras importante.
En un parque los pájaros te esperan, los árboles danzan al son del viento y te regalan aire puro. Los pájaros se esmeran en buscar la mejor melodía para que te sientas alegre. Yaces en la grama y miras hacia el cielo. Ese es un momento en el que sabes que estás vivo, respiras y disfrutas los buenos momentos en la vida. La naturaleza te espera.
La mágica lluvia, las estrellas, la luna, los ríos serpenteantes, los apacibles lagos, los mares, los valles floridos y el sol siempre te esperan para que los contemples. Siempre hay algo que te espera y te da buena vibra para seguir luchando.
En la casa te espera tu familia, eso es lo mejor que le puede pasar a un ser humano. Luego de una jornada agotadora en el trabajo, hay alguien que te espera con los brazos abiertos. En esta época navideña llegas a tu casa y dices “No han encendido el árbol de Navidad”. Mientras tanto, tu mascota se alegra al verte, el perro mueve la cola, te da la bienvenida. Eso no lo puedes obviar. Tus hijos te saludan y te preguntan cómo te fue en el trabajo.
Durante muchos años de tu vida laboral los compañeros te esperaban, con ellos compartiste tus alegrías y tristezas. Esa época te marcó, te enseñó a valorar las amistades. Cuando te enfermas, más de alguno te hablará por teléfono preguntando la razón de tu ausencia.
En tu caminar te enfrentaste a las vicisitudes, cuando eras niño todo te podía sonreír, cuando creciste, poco a poco te fuiste enfrentando a querellas y alegrías. Te esperaban valladares y triunfos.
Siempre hay alguien o algo que te espera en la vida, ya no puedes hacerte la interrogante de: ¿quién te espera? Hay muchas cosas, aunque sean pequeñas, que te esperan para que le des sentido a la vida. El que no tiene amigos es porque se acostumbró a estar en la soledad.
En la época de Navidad tu mente empieza a rebobinar tantos recuerdos que pasaste con tus padres, con tus hermanos, con tus hijos y amistades. En esa fecha, muchos familiares y amigos te invitan a sus casas, eso es un regocijo. Siempre hay alguien en la vida que te extiende la mano para brindarte un pedazo de pan.
En Navidad, lo mejor que te puede pasar es que te espera tu madre, ella hizo con amor la cena navideña. Tienes que ser agradecido y dar gracias a Dios por tenerla. Pronto te espera también año nuevo, en el cual es un destino que no sabes qué sucederá.
Y, al finalizar las andanzas que le diste a tu vida durante muchos años, te llega el momento de descansar, de partir. Hay un lugar que tú decidiste en donde descansarías. Te espera un lugar en donde no hay marcha atrás. En ese momento, todo lo que dejaste a medias en esta vida, queda como aquella montaña que en alguna ocasión quisiste escalar.
*Fidel López Eguizábal es docente investigador Universidad Nueva San Salvador
fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv








