El fenómeno de El Niño continuará dominando el clima regional durante el resto del año 2026 y se prolongará de forma ininterrumpida hasta el primer trimestre de 2027.
El más reciente boletín del Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN) advierte que los principales modelos globales coinciden en proyectar lluvias por debajo de lo normal para Centroamérica en el periodo de septiembre a noviembre, lo que valida las perspectivas locales de escasez y sequía en el territorio.
El incremento en la intensidad de El Niño se debe a un acelerado calentamiento en el agua. Durante julio de 2026, las anomalías de la temperatura superficial del mar se intensificaron en el Pacífico Ecuatorial, alcanzando valores de entre 2.5 ° Celsius y 5.0 ° Celsius por encima de su promedio histórico.

De acuerdo con el reporte científico, esta inyección de calor responde a la propagación de una fase cálida de la denominada onda Kelvin oceánica que viajó a través de la cuenca central y oriental del Pacífico.
La acumulación de calor no es únicamente superficial. Las mediciones subsuperficiales demuestran que el calor acumulado bajo el agua es masivo. Con la llegada de esta nueva onda Kelvin al Pacífico Oriental, las temperaturas registradas en los primeros 200 metros de profundidad alcanzaron anomalías de hasta 8 °Celsius por sobre lo normal, mientras que en la capa de los primeros 300 metros el calentamiento se situó en hasta 6 °Celsius por sobre el promedio histórico.
Para que El Niño se consolide plenamente, no basta con el calentamiento del océano; es necesario que la atmósfera responda y se acople a estas nuevas condiciones marinas. El boletín de CIIFEN confirma que este acoplamiento ya es completo.
La presencia del agua caliente alteró los patrones de viento en el Pacífico Central, intensificando los vientos del oeste y provocando un debilitamiento significativo de los vientos alisios.

El impacto directo en Centroamérica
La consecuencia de este motor de calor oceánico y atmosférico será la escasez de humedad en tierra firme. Para el trimestre comprendido entre septiembre y noviembre de 2026, los dos principales modelos de pronóstico global (el NMME de Norteamérica y el ECMWF de Europa) coinciden en proyectar lluvias por debajo de lo normal para Centroamérica y el norte de Sudamérica.
Los científicos aclaran que el modelo NMME presenta condiciones de sequía aún más intensas para la región.
Este diagnóstico general se acopla con la Perspectiva Nacional del Clima del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) de El Salvador.
La institución salvadoreña ya ha advertido sobre un déficit en los acumulados de lluvia para agosto y septiembre, un riesgo de entre el 20 % y 40 % de enfrentar nuevas sequías meteorológicas en el Corredor Seco, y un acortamiento de la temporada de lluvias con una transición completa hacia la época seca a finales de octubre.









