Subsidios estatales, denuncias sobre trabajo forzado, falsificaciones y contrabando son los principales argumentos que la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI) expone para sostener que China e India representan una competencia desleal para la industria salvadoreña.
Derechos laborales
Jorge Arriaza, presidente de la ASI, afirmó que este no es un tema nuevo y sostuvo que el problema no se limita a China, sino que involucra a varios países asiáticos. Según el dirigente gremial, existen sistemas de producción que riñen con los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
China ha enfrentado denuncias internacionales por presuntas violaciones a los derechos humanos y laborales. Diversos gobiernos y organismos internacionales han señalado el uso de trabajo forzado en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang, acusaciones que el Gobierno chino rechaza.
En Centroamérica, Nicaragua eliminó aranceles para una parte de los productos procedentes de China tras la entrada en vigor de su tratado de libre comercio. Analistas han señalado que esta medida podría facilitar una mayor entrada de mercancías chinas a la región.
El planteamiento de la ASI coincide con uno de los compromisos incorporados en el Acuerdo de Comercio Recíproco entre El Salvador y Estados Unidos, el cual establece que el país prohibirá la importación de bienes extraídos, producidos o manufacturados, total o parcialmente, mediante trabajo forzado.
Subsidios y falsificaciones
Arriaza también señaló que los subsidios otorgados por algunos gobiernos asiáticos reducen los costos de producción y les permiten colocar productos en el mercado internacional a precios inferiores a los de sus competidores.
«Recordemos que son muchas empresas estatales que compiten en el mercado internacional sin los costos que tienen las otras empresas y, al final, es una competencia desleal establecida en la forma laboral, subsidios y falsificaciones», afirmó.
Estados Unidos y la Unión Europea han cuestionado en distintos momentos los subsidios otorgados por China a sectores como el de los vehículos eléctricos, al considerar que distorsionan la competencia internacional. Como respuesta, ambos mercados han impuesto aranceles adicionales a determinadas importaciones procedentes del gigante asiático.
De acuerdo con el Banco Central de Reserva (BCR), China desplazó a Estados Unidos en 2024 como el principal proveedor de vehículos y sus partes para El Salvador. Entre enero y mayo de 2026, el país asiático representó el 22.01 % de las importaciones salvadoreñas de vehículos y sus partes.
No obstante, El Salvador no cuenta con una industria automotriz propia. Lo que sí se ha observado es un crecimiento de la oferta de marcas chinas, cuyos modelos suelen comercializarse a precios inferiores a los de fabricantes tradicionales.
La ASI también incluyó las falsificaciones y el contrabando entre los factores que afectan la competencia. En ese sentido, Arriaza señaló que ambos fenómenos perjudican a las empresas que operan formalmente.
Como antecedente, en 2022 la Asociación de Distribuidores de El Salvador (ADES) informó que parte de los cigarrillos que ingresaban de contrabando al país provenían de China, India y Corea, mientras que las pastas dentales ilícitas tenían como principal origen México.

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