Los precios internacionales de los energéticos, la desaceleración de la demanda de exportaciones y los efectos del fenómeno climático de El Niño son algunos de los riesgos que enfrentaría la economía salvadoreña en 2026, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
Una nota sobre el desempeño de la economía de El Salvador, publicada el 20 de agosto junto con la actualización de las perspectivas económicas de la región, señala que la CEPAL pronostica que el producto interno bruto (PIB) salvadoreño crecerá 3.9 % en 2026.
El motor principal de la economía será el mercado interno, impulsado por la industria de la construcción, el turismo y la expansión del sistema financiero.
“No obstante, existen riesgos ante la persistencia de altos precios internacionales de los energéticos, una posible desaceleración de la demanda externa de bienes y servicios de sus principales socios comerciales y los efectos del fenómeno meteorológico de El Niño”, indicó.
Además, el informe de la CEPAL señala que el déficit de la cuenta corriente —que refleja cuando el gasto en el exterior supera los ingresos— se ubicará por encima del registrado en 2025, en un contexto de menor expansión de las exportaciones y mayores importaciones.
Citando al Ministerio de Hacienda, el informe señala que el déficit del sector público no financiero (SPNF), con pensiones, se ubicaría en 2.4 % del PIB y el superávit primario en 2.9 % del PIB, en línea con los “esfuerzos de consolidación de las finanzas públicas”.
La inflación se acelerará hasta el 2 % debido a un incremento en el costo de los fletes, seguros y combustibles.
Cómo le fue a la economía en 2025
La CEPAL señaló que el PIB salvadoreño creció 3.9 % en 2025, una tasa mayor que el 2.9 % de 2024, el 3.4 % de 2023 y el 3 % de 2022, pero lejos del fuerte repunte experimentado en 2021, cuando creció 11.9 % por el rebote posterior a la pandemia de covid-19.
El crecimiento de 2025 se aceleró por factores internos, como grandes proyectos de inversión pública y privada, el aumento del consumo vinculado a la expansión del crédito, el incremento del salario mínimo y el bajo nivel de inflación.
Además, la economía salvadoreña se vio favorecida por la entrada de remesas. “Estos factores estuvieron acompañados de una mayor afluencia de turistas y una recuperación moderada de las exportaciones”, detalló.
El déficit fiscal del sector público no financiero, con pensiones, cerró en 2.9 % del PIB en 2025, inferior al 4.6 % de 2024.
El superávit primario se ubicó en 1.9 % del PIB, mientras que el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos fue de $1,300 millones, equivalente al 3.5 % del PIB y superior en $336 millones al registrado en 2024.

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