El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, evalúa ordenar una operación militar con tropas en Irán para extraer cerca de 1,000 libras, equivalentes a unos 450 kilos, de uranio enriquecido, según informó este lunes el diario The Wall Street Journal.
La acción aún no ha sido aprobada por el mandatario, pero implicaría una escalada del conflicto que podría prolongar la guerra más allá de lo previsto por la Casa Blanca.
Además, la operación expondría directamente a los militares estadounidenses a posibles represalias por parte de Irán, de acuerdo con fuentes oficiales citadas por el medio.
“Nos van a entregar el polvo nuclear”, dijo Trump este domingo ante periodistas, sin detallar la posible incursión para obtener el material.
El Gobierno iraní ha reconocido que posee alrededor de 440 kilos de uranio enriquecido al 60 %, un nivel cercano al 90 % necesario para fabricar armas nucleares, aunque Teherán insiste en que no busca desarrollar este tipo de armamento.
El Organismo Internacional de Energía Atómica ha denunciado que desde 2019 no tiene acceso a las instalaciones iraníes, aunque estima que el material podría encontrarse en Isfahán y Natanz, dos sitios previamente atacados por Estados Unidos e Israel.
Para ejecutar la operación, las fuerzas especiales estadounidenses tendrían que ingresar a estos puntos bajo amenazas como misiles tierra-aire y drones iraníes.
Una vez en el terreno, las tropas deberían asegurar las áreas mientras equipos de ingenieros rastrean escombros y verifican la presencia de explosivos o minas.
Según expertos, el uranio estaría almacenado en entre 40 y 50 cilindros similares a tanques de buceo, lo que obligaría a trasladarlo en contenedores mediante varios camiones.
El operativo podría durar aproximadamente una semana y requerir la habilitación de una pista improvisada para evacuar el material, lo que lo convierte en una misión de alto riesgo.
“No se trata de una operación rápida, de entrar y salir”, advirtió el general retirado Joseph Votel, excomandante del Mando Central de Estados Unidos.
Como alternativa, Washington también contempla obtener el material mediante negociaciones, una estrategia que ya se aplicó en otros países en décadas pasadas.
Por su parte, Irán advirtió que cualquier incursión terrestre derivaría en la “humillante captura” de tropas estadounidenses, que serían “alimento para los tiburones del golfo Pérsico”.

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