Banco Promerica cumple 30 años de presencia en El Salvador, período en el que se ha consolidado como el quinto banco privado más grande gracias a su apuesta en los segmentos de comercio e inversión.
Promerica ingresó al mercado salvadoreño en 1996, en una etapa de recuperación económica posterior al conflicto armado, como parte de la expansión regional del nicaragüense Grupo Promerica. En tres décadas, la institución escaló hasta convertirse en el quinto banco privado más grande del país, tras atravesar distintos ciclos económicos y eventos adversos como la dolarización, terremotos, altos niveles de violencia, inundaciones y marcos regulatorios que no siempre fueron favorables para el sector bancario.
“A lo largo del tiempo hemos evolucionado y nos hemos transformado”, afirmó Lázaro Figueroa, presidente de Promerica, quien destacó que el grupo financiero también logró expandirse a ocho mercados más en la región, que abarcan desde Guatemala hasta Panamá, además de República Dominicana e Islas Caimán.
La operación en El Salvador incluye 50 puntos de servicio, 1,500 corresponsales financieros, 125 cajeros automáticos y una plataforma tecnológica que el banco define como una “súper app”.
“Somos un banco que ofrece servicios universales, y eso es para tanto empresas como personas. Pero una pieza fundamental, importante para nosotros, es la pyme, la base de la economía de tal manera que nosotros somos un fiel creyente en apoyar al sector”, sostuvo el banquero.

El respaldo financiero al sector productivo se refleja en una cartera de préstamos brutos que supera los $1,000 millones, mientras que los depósitos sobrepasan los $1,200 millones y los activos alcanzan más de $1,500 millones, según datos de la Asociación Bancaria Salvadoreña (Abansa).
Figueroa indicó que la cartera de créditos creció un 9 % en 2025, impulsada principalmente por los segmentos estratégicos del banco, aunque también se registraron incrementos en préstamos de consumo, tarjetas de crédito y vivienda.
Para el ejecutivo, la posición de Promerica en el mercado salvadoreño se sustenta en el modelo de “banca de relación”. “No somos un banco que busca nada más un producto”, afirmó, al señalar que el enfoque está en mantener conversaciones con los clientes para comprender sus necesidades de financiamiento y asesorarlos en inversiones.
Figueroa aseguró que cada año el banco destina alrededor de $60 millones a inversión, principalmente para el fortalecimiento de la infraestructura tecnológica, incluida la contratación de profesionales especializados para administrar el “corazón” de los sistemas de seguridad.
Sostén de la economía
El presidente de Promerica reconoció que los clientes son cada vez más exigentes en materia de servicios digitales, un ámbito en el que el banco utiliza la tecnología no solo para automatizar procesos, sino para fortalecer la cercanía con los usuarios, con énfasis en la administración de riesgos y la confianza.
Los resultados, según el banco, se reflejan en que el 50 % de las solicitudes de tarjetas de crédito ya se procesan a través de canales digitales, con respuesta inmediata. “Eso nos llena bastante de orgullo porque ningún banco ha ofrecido este servicio de manera en que lo hemos nosotros”, sostuvo.
Los clientes denominados “digitales puros” representan entre el 55 % y el 60 % de las transacciones de una base de 300,000 usuarios vinculados a la institución.
“Este año crecimos un 50 %, solo en la parte de transacciones digitales. O sea que la adopción, las herramientas que estamos usando para poder brindar ese servicio han sido fabulosas”, afirmó Figueroa.
Vinculado al fortalecimiento digital, Promerica mantiene alianzas con corresponsales financieros para obtener recursos destinados a la cartera de créditos en condiciones más favorables, reforzando así el rol de la banca como uno de los principales motores de la economía salvadoreña.
El banquero evaluó que tanto la gran empresa como la pyme muestran un crecimiento sostenido, con un desempeño destacado en los sectores de turismo y construcción. El dinamismo de este último, agregó, también se refleja en el mercado de vivienda, cuya cartera crediticia crece a un ritmo del 4 %, frente a tasas previas cercanas al medio punto porcentual.
Banco Promerica también marcó un hito en el mercado financiero local al emitir el primer bono sostenible de El Salvador en junio de 2022 por $100 millones, recursos que fueron destinados al financiamiento de proyectos con impacto ambiental y social.

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