Hace 202 años fue creada la Legión de la Libertad (hoy conocida como Fuerza Armada), bajo la tutela de su fundador, el general Manuel José Arce; fue una muy atinada decisión en el proceso de formación del Estado de El Salvador. La historia del país da fe, de que ese importante paso que se dio, ha permitido contar con una herramienta vital para la supervivencia de la nueva república.
Razón por la cual, este día es dedicado para conmemorar otro aniversario al servicio del país; institución que ha sido un escudo protector ante las diversas amenazas, externas e internas, que han intentado socavar la estabilidad nacional. Cuando la nación salvadoreña ha estado en peligro, su único brazo armado la ha defendido, logrando ser exitosa gracias al nivel de profesionalismo de sus leales y valientes soldados, y al apoyo de la mayoría de la población.
Cada siete de mayo se rinde tributo al soldado salvadoreño, pero no es solamente por el decreto legislativo que así lo establece, es porque la población en general reconoce que hay que honrar a los nobles ciudadanos que han decidido vestir el uniforme para así cumplir con la misión constitucional de la institución armada. Sinceras felicitaciones a cada soldado donde sea que se encuentre, la nación los necesita, la nación les agradece.
Son el sector militar de la sociedad, son parte de ella, luchan por ella y se sacrifican por ella. Por lo anterior, en cada soldado hay un hito histórico: el día en que juramentaron frente al pabellón nacional (una demostración de honor, sacrificio y lealtad con el Estado, para defender la soberanía y la integridad del territorio, aún a costa de sus vidas).
Esta ocasión es propicia para rendir tributo a los soldados héroes, loor a cada uno de ellos, se les reconoce que dieron su vida luchando por los más nobles ideales a que aspira la población en general. Son héroes nacionales que han escrito con su sangre, momentos históricos claves en la evolución de la república desde sus orígenes.
Decir soldado salvadoreño, es un término abarcador: 1) Incluye a los hombres y mujeres que cumplen con el servicio militar obligatorio, así como también a los que hacen carrera profesional como oficiales o suboficiales; 2) Abarca a quienes están en el Ejército, Fuerza Aérea o Marina Nacional; 3) Puede ser un soldado, un sargento, un capitán, un coronel, o un general, por mencionar algunos grados militares. Cabe resaltar, que cada uno de ellos, en su nivel, está educado, entrenado, adiestrado e instruido, para ser eficaz en su respectivo desempeño profesional, gracias al “Sistema Educativo de la Fuerza Armada”, que es una herramienta vital para la Defensa Nacional.
Por lo anterior, el prestigio del soldado salvadoreño es indiscutible, dentro y fuera del país. Por ello la población en general, ubica a la fuerza armada, como una de las instituciones más confiables del país, lo cual es producto de uno de los planes más ambiciosos y efectivos que ha tenido la institución, el “Plan Arce 2000”, herramienta estratégica de largo plazo, que impactó positivamente en el futuro de los militares en el país.
En organismos internacionales está muy cimentada la buena imagen del profesional de las armas, a raíz de las diversas participaciones en operaciones de paz, sea con observadores o con unidades especializadas. Hoy, la historia ya registra las participaciones exitosas en Irak, Afganistán, Líbano, Mali, Haití, entre algunas. Además, ante otras fuerzas armadas (llámense, asiáticas, europeas, africanas y americanas), el soldado salvadoreño goza de una reputación innegable, producto del excelente desempeño cuando se ha interactuado en ambientes conjuntos y combinados.
Son los resultados de la formación militar que se recibe en cada nivel dentro de la fuerza armada. Existe una verdad que se repite durante el entrenamiento, mientras más se suda en el adiestramiento, menos se va a sangrar en el campo de batalla. Hay estándares muy ambiciosos en la preparación del soldado en cada nivel, la excelencia es la meta.
Sin embargo, a través de la historia, el hecho de ser un escudo eficaz ante las amenazas internas y externas, le ha generado, sin fundamento, campañas de desprestigio, maniobras revanchistas y denuncias falsas (contra la institución, contra unidades específicas y contra individuos en particular), que son parte de conspiraciones nacionales e internacionales para minimizar el papel del soldado en la sociedad. Pero han fracasado en sus intentos. Viva el soldado salvadoreño. Viva la Fuerza Armada de El Salvador.
- Eduardo Mendoza es general (Ret.), exjefe del Estado Mayor Conjunto.

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