El presidente Nayib Bukele, anunció este martes que enviará 100 toneladas de ayuda humanitaria a Colombia para atender a las familias afectadas por el terremoto que golpeó al país sudamericano.
“El Gobierno de Colombia ha solicitado ayuda humanitaria únicamente en forma de insumos para atender a las familias afectadas por el terremoto”, informó Bukele, después de que previamente ofreciera el envío de rescatistas, médicos, paramédicos e insumos para responder a la emergencia.
El mandatario explicó que las autoridades colombianas comunicaron que, por el momento, no necesitan personal salvadoreño debido al despliegue de sus propios equipos.
“Nos han informado que sus equipos de rescate, médicos y demás cuerpos de emergencia se encuentran desplegados y atendiendo la situación, por lo que, en este momento, no requieren apoyo de personal”, señaló.
Ante la solicitud, el Gobierno salvadoreño preparó dos aeronaves para transportar los suministros requeridos.
“Por ello, hemos decidido enviar dos aviones de carga con 100 toneladas de ayuda humanitaria, preparada de acuerdo con las necesidades que nos han transmitido las autoridades colombianas”, anunció Bukele.
El mandatario detalló que el primer avión partirá hacia Colombia durante la noche de este martes, mientras que la segunda aeronave despegará el miércoles. No especificó en su mensaje qué tipo de insumos forman parte de las 100 toneladas que serán enviadas.
Bukele aseguró que El Salvador continuará pendiente de las consecuencias de la emergencia y reiteró su disposición de brindar más asistencia si las autoridades colombianas la requieren.
“Seguiremos atentos a la evolución de la emergencia y, si nuestros hermanos colombianos necesitan cualquier otro tipo de apoyo, estaremos listos para brindarlo”, afirmó.
El anuncio ocurre después de que Bukele ofreciera inicialmente equipos de rescate, médicos, paramédicos, insumos y cualquier otra asistencia requerida por Colombia tras el fuerte terremoto. La respuesta colombiana se concentró finalmente en solicitar suministros humanitarios para las familias damnificadas.
“Nuestras oraciones están con las familias de las víctimas, con los heridos y con todo el pueblo colombiano. Que Dios bendiga y proteja a Colombia”, concluyó Bukele en su mensaje.
Contingentes humanitarios y rescatistas salvadoreños han colaborado en emergencias por terremotos previamente en Turquía y en Venezuela, así como por emergencias por huracanes en Jamaica y Costa Rica.
Al menos 132 personas murieron y más de 570 resultaron heridas por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el lunes gran parte de Colombia, donde decenas de edificios colapsaron, hospitales quedaron desbordados y varios aeropuertos suspendieron sus operaciones, mientras continúan las labores de búsqueda y rescate.
Pereira, capital del departamento de Risaralda y una de las ciudades más cercanas a San José del Palmar (Chocó), epicentro del terremoto, concentra la mayor cantidad de víctimas mortales, con 60 fallecidos, según un balance parcial de la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales).
La cifra recoge únicamente el balance de las capitales del país, por lo que no incluye los muertos y heridos registrados en municipios y localidades aledañas, donde también se reportaron colapsos de edificios y daños en hospitales, aeropuertos, servicios públicos y sistemas de transporte.
Pereira, Cali, Quibdó, Manizales y Armenia están entre las ciudades más golpeadas por el terremoto, que obligó al Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella, quien asumió el cargo hace solo tres días, a declarar la situación de «desastre nacional».
El terremoto se produjo a las 7:34 hora local (6:34 en San Salvador) y tuvo su epicentro en San José del Palmar, en el departamento del Chocó, a una profundidad de 103 kilómetros, según el Servicio Geológico Colombiano (SGC).
El movimiento telúrico se sintió en Bogotá, Cali, Popayán, Manizales, Armenia, Pereira, Medellín y otras ciudades del centro y oeste del país, así como en Ecuador, Panamá y Venezuela.
El alcalde de Cali, Alejandro Eder junto al presidente colombiano Abelardo de la Espriella.
De la Espriella recorre las zonas afectadas
El presidente De la Espriella, quien instaló un Puesto de Mando Unificado para coordinar la respuesta a la emergencia, visitó este lunes Quibdó, capital del Chocó, donde se reunió con autoridades locales antes de trasladarse a Cali, otra de las ciudades más afectadas.
«El Chocó tiene un lugar especial en mi corazón porque ha sido un departamento abandonado», afirmó el mandatario, quien se comprometió a realizar un encuentro regional con todo su Gobierno para evaluar las necesidades de los municipios afectados.
Según las cifras ofrecidas por De la Espriella durante su visita, en Chocó se contabilizaban 13 fallecidos, 119 heridos y cinco desaparecidos.
El mandatario aseguró que los recursos económicos para atender la emergencia ya están disponibles y señaló que el Estado está desplegado para atender a los damnificados.
Personas buscan entre los escombros de una edificación colapsada por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el lunes Colombia. EFE/ Ernesto Guzmán Jr
Pereira concentra la mayor cantidad de muertos
En Pereira, donde se registraron 60 fallecidos, los organismos de emergencia trabajan en varios puntos críticos en busca de personas atrapadas bajo los escombros.
El alcalde de la ciudad, Mauricio Salazar, decretó un toque de queda hasta esta madrugada para «proteger el comercio de la ciudad» ante el riesgo de saqueos.
El aeropuerto internacional Matecaña permanece cerrado por daños en su cubierta, mientras los equipos de emergencia atienden además la situación de personas que quedaron atrapadas en el Megacable, el sistema de teleférico público de la ciudad.
Fotografía que muestra la Catedral Basílica Metropolitana de Nuestra Señora del Rosario afectada tras un fuerte temblor este lunes, en Manizales, Colombia. EFE
Toque de queda y militarización en Cali
En Cali, capital del Valle del Cauca, la Alcaldía decretó un toque de queda hasta las 06:00 del martes, así como la militarización de la ciudad ante amenazas de saqueos y para facilitar las labores de los organismos de emergencia.
«Tenemos amenazas de saqueo, por eso he ordenado el toque de queda y la militarización de Cali», afirmó el alcalde, Alejandro Eder, quien explicó que la presencia de la Policía y el Ejército será reforzada especialmente en las zonas más afectadas.
Eder señaló que las primeras 48 horas son «críticas» para rescatar con vida a las personas que puedan permanecer atrapadas en los edificios colapsados.
Como parte del refuerzo de las labores de emergencia, la ciudad recibirá 60 rescatistas procedentes de Bogotá y otros 32 integrantes de las Fuerzas Militares.
Los hospitales de Cali declararon además la alerta roja al encontrarse al 100 % de su capacidad después de que el terremoto dejara al menos 26 muertos y 456 heridos en la ciudad, según el secretario de Salud local, Germán Escobar.
Cuatro centros médicos de gran tamaño tuvieron que ser evacuados completamente, entre ellos el Hospital Universitario del Valle Evaristo García (HUV), que sufrió el derrumbe parcial de una de sus alas.
La emergencia también llevó a la Alcaldía a suspender la edición número 30 del Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, que estaba prevista entre el 12 y el 17 de agosto.
Daños en aeropuertos y suspensión de partidos
El transporte aéreo sufrió importantes afectaciones y varios aeropuertos del centro y oeste del país suspendieron sus operaciones mientras se realizan evaluaciones estructurales de las terminales.
La Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), por su parte, suspendió los partidos de octavos de final de la Copa Libertadores entre Deportes Tolima e Independiente del Valle y de la Copa Sudamericana entre Santa Fe y River Plate, previstos para esta semana en Ibagué y Bogotá, respectivamente.
La comunidad internacional comenzó a movilizar recursos y equipos para ayudar a Colombia ante la magnitud de la emergencia.
EE.UU. anunció una ayuda de 15,5 millones de dólares destinada a refugio de emergencia, alimentos, protección y evaluación de los daños, señaló el Departamento de Estado, que expresó su solidaridad con el pueblo colombiano y aseguró estar preparado para apoyar al Gobierno de De la Espriella mientras se determinan las necesidades sobre el terreno.
El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, había señalado previamente que su país seguía de cerca la situación y estaba listo para apoyar a Colombia.
El Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) anunciaron, por su parte, donaciones por un total de 700.000 dólares, informó el vicepresidente colombiano, José Manuel Restrepo.
El Banco Mundial aportará 200.000 dólares de cooperación no reembolsable para la evaluación de daños, mientras que el BID destinará 500.000 dólares, de los cuales 350.000 estarán disponibles de forma inmediata para la Cruz Roja y otros 150.000 se dedicarán a apoyo técnico.
A esos recursos se suman otros 500.000 dólares de ayuda humanitaria anunciados por CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe.
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ofreció equipos de rescate, médicos, paramédicos e insumos; mientras que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, manifestó la disposición de su Gobierno a prestar la ayuda que Colombia requiera.
Venezuela, que todavía se recupera del terremoto que sufrió en junio, ofreció el envío de rescatistas y ayuda humanitaria, mientras que la líder opositora venezolana María Corina Machado también expresó su solidaridad con Colombia.
El terremoto también se sintió con fuerza fuera del país. En Panamá provocó la evacuación de edificios y hospitales, mientras que en Ecuador fue percibido en varias provincias, incluida Pichincha, cuya capital es Quito, y en zonas andinas próximas a la frontera colombiana.
El terremoto de magnitud 7.4 que sacudió este lunes buena parte de Colombia tuvo un origen tectónico diferente a los recientes sismos registrados en Venezuela, pese a alcanzar magnitudes similares, explicó Viviana Dionisio, sismóloga de la Red Sismológica Nacional de Colombia.
El movimiento tuvo su epicentro en San José del Palmar, departamento del Chocó, en los límites con Risaralda y Valle del Cauca, y ocurrió a 103 kilómetros de profundidad. Esta característica lo convierte en un terremoto de profundidad intermedia y explica parcialmente que fuera percibido en una extensa zona del país, donde dejó al menos 132 fallecidos.
«Fue un sismo tectónico asociado principalmente a un mecanismo de subducción», señaló Dionisio. Este fenómeno ocurre cuando la placa de Nazca, situada en el océano Pacífico, se introduce debajo de la placa Sudamericana y genera una acumulación de energía capaz de provocar terremotos de gran magnitud.
«Cuando una placa tectónica se está metiendo debajo de otra se dice que es un sismo de subducción. Entonces se producen, en general, en las costas», explicó la especialista, quien comparó el mecanismo del terremoto colombiano con el de grandes movimientos registrados históricamente en Chile, Japón y Ecuador.
Los recientes terremotos de Venezuela, que dejaron más de 6,300 fallecidos, tuvieron un origen diferente y no están directamente relacionados con el movimiento registrado en Colombia, según Dionisio. Los sismos venezolanos, de magnitudes 7.2 y 7.4, estuvieron vinculados con la interacción lateral entre las placas Caribe y Sudamericana.
«Los sismos de Venezuela son sismos más superficiales y tienen que ver con otro mecanismo, que es un mecanismo de rumbo. Este es un sismo más profundo, que es un sismo de subducción», enfatizó Dionisio.
La profundidad también influye en los efectos de un terremoto. Cuando el movimiento es superficial, las ondas sísmicas recorren una distancia menor antes de llegar a la superficie y pueden alcanzar con mayor intensidad las áreas próximas al epicentro.
En los terremotos profundos, las ondas atraviesan más material y pierden energía durante su recorrido. Sin embargo, los daños también dependen de las características del terreno y de la vulnerabilidad de las construcciones.
Colombia mantiene una amenaza sísmica importante debido a la interacción de diferentes placas tectónicas y a la presencia de numerosas fallas vinculadas principalmente con la cordillera de los Andes y la región del Pacífico. Por esa razón, Dionisio explicó que no resulta inusual que un terremoto de estas características tenga su epicentro en Chocó, debido a la dinámica entre las placas de Nazca y Sudamericana.
El Servicio Geológico Colombiano informó que después del terremoto se registraron 33 réplicas, la más fuerte de magnitud 4.8.
«Un sismo de estas magnitudes genera un cierto número de réplicas que en general van disminuyendo en frecuencia y en magnitud los siguientes días o semanas», puntualizó Dionisio.
El sismólogo y profesor del Departamento de Geociencias de la Universidad de los Andes, Rodrigo León, recordó que los terremotos no pueden predecirse y tampoco es posible determinar cuándo ocurrirá una réplica o descartar totalmente movimientos posteriores de mayor magnitud.
«Aunque hemos estado viendo que los daños son bastante extensos (…) considerando la magnitud» pudieron haber sido peores, añadió.
Al menos 132 personas murieron y más de 570 resultaron heridas por el terremoto de magnitud 7.4 que sacudió este lunes el centro y occidente de Colombia, según un balance parcial de la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales).
Pereira, capital del departamento de Risaralda y cercana a San José del Palmar, municipio del Chocó donde se localizó el epicentro, concentra hasta el momento la mayor cantidad de víctimas mortales, con 60 fallecidos. El balance de Asocapitales únicamente incluye datos de las capitales colombianas, por lo que todavía no incorpora las víctimas registradas en municipios y localidades aledañas.
Pereira, Cali, Quibdó, Manizales y Armenia permanecen en alerta roja debido a la magnitud de las afectaciones. Los reportes disponibles contabilizan al menos 86 edificios colapsados y seis aeropuertos con sus operaciones suspendidas, además de daños en infraestructura hospitalaria, servicios públicos y sistemas de transporte.
En Pereira, además de los 60 fallecidos, las autoridades reportaron 16 personas atrapadas en el Megacable, el sistema de teleférico público de la ciudad, dos edificios colapsados y 15 puntos críticos donde continúan las operaciones de búsqueda y rescate. El aeropuerto internacional Matecaña permanece cerrado debido a daños en su cubierta.
Presidente visita zona afectada
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, visitó este lunes Quibdó para conocer las consecuencias de la emergencia.
«El Chocó tiene un lugar especial en mi corazón porque ha sido un departamento abandonado. Y yo, como abogado que soy, tengo un alto sentido de lo justo y se ha cometido una injusticia con el Chocó durante muchos años y es momento de que esa injusticia termine», expresó acompañado por la gobernadora Nubia Carolina Córdoba-Curi.
De la Espriella informó que solo en Chocó se contabilizaban 13 fallecidos, 119 heridos y cinco desaparecidos. El mandatario anunció que realizará un encuentro regional junto con su Gobierno para evaluar las necesidades de los municipios afectados y aseguró que existen recursos económicos disponibles para responder a la emergencia.
El presidente colombiano anunció además que viajaría a Cali, capital del Valle del Cauca y otra de las ciudades golpeadas por el terremoto. Antes del balance de Asocapitales, el Gobierno había informado de 111 fallecidos, 87 heridos, 1,575 viviendas dañadas, 37 completamente destruidas y 61 edificios colapsados.
El terremoto ocurrió a las 7:34 de la mañana y tuvo su epicentro en San José del Palmar, Chocó, a una profundidad de 103 kilómetros, según el Servicio Geológico Colombiano (SGC). La ubicación del municipio, próximo a Risaralda y Valle del Cauca, contribuyó a que Pereira y Cali se encuentren entre las ciudades más afectadas, mientras las autoridades continúan actualizando el balance de víctimas y daños.
El Gobierno colombiano declaró este lunes la situación de «desastre nacional» por el terremoto de magnitud 7,4 que deja al menos 71 personas fallecidas en el país, 29 de ellas en ciudades capitales, y decenas de edificios derrumbados, principalmente en la región cafetera y en el suroeste.
La mayor cantidad de fallecidos se registra en el departamento de Risaralda, donde hay 40 muertos, seguido por 27 fallecidos en el Valle del Cauca y cuatro en el Chocó, epicentro del terremoto, señaló la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales) tras participar en un comité extraordinario de desastres liderado por el presidente colombiano, Abelardo de la Espriella.
Pereira, Cali, Manizales, Quibdó y Armenia concentran las situaciones más críticas, con personas fallecidas, heridas y atrapadas, así como edificios colapsados y afectaciones en infraestructura hospitalaria, aeropuertos, servicios públicos y sistemas de transporte.
Toro explicó que en el Hospital Universitario de Cali, ciudad de la que aún no hay cifras de fallecidos, se produjo el colapso de algunas áreas y hay personas atrapadas, por lo que bomberos y el Ejército trabajan en las labores de rescate y evacuación.
«Tenemos destrucción de casas, de edificios en todos los municipios del Valle del Cauca», aseguró Toro, quien calificó de «seria» la situación en el departamento y señaló que cerca del 80 % de las edificaciones del municipio de El Cairo resultaron destruidas.
El terremoto ocurrió a las 7:34 hora local (12:34 GMT) de este lunes y tuvo como epicentro la localidad de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, en la región del Pacífico, y a una profundidad de 82 kilómetros, según el Servicio Geológico Colombiano (SGC).
Un temblor de magnitud 7,4 sacudió este lunes gran parte de Colombia, sin que de momento se haya informado de víctimas o daños, según el Servicio Geológico Colombiano (SGC).
El temblor se sintió a las 07.34 hora local (12:34 GMT) y tuvo como epicentro la localidad de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, situado en la costa del Pacífico, a una profundidad de 82 kilómetros, indicó el SGC en un primer boletín.
El sismo se sintió en Bogotá, Cali, Popayán, Manizales, Armenia, Pereira, Medellín y otras ciudades del centro y el oeste del país y en algunas de ellas hubo daños materiales.
En Cali y en Manizales se desprendieron parte de las fachadas de muchos edificios y en la segunda ciudad una de las torres de la catedral sufrió daños.
«Hay muchos edificios agrietados», dijo el alcalde de Cali, Alejandro Eder, en declaraciones a la emisora Blu Radio, sin que hasta el momento se tenga información de víctimas.
En Pereira, capital del departamento de Risaralda, numerosas edificaciones sufrieron importantes daños en su estructura, entre ellas el aeropuerto, y algunas se derrumbaron parcialmente.
Por su parte, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, señaló que, de momento, «no hay reporte de afectaciones ni daños estructurales, solo algunas grietas en edificios»
El vicepresidente de Colombia, José Manuel Restrepo, afirmó este sábado que el país recuperó la confianza de Estados Unidos, tras el anuncio del Departamento de Estado de que prevé destinar $1,000 millones como parte de un paquete de asistencia para fortalecer la seguridad y la cooperación bilateral.
A través de su cuenta en X, Restrepo celebró la decisión de la Administración del presidente Donald Trump y aseguró que representa una nueva etapa en las relaciones entre ambos países.
«Nos alegra recibir esta gran noticia: la intención de destinar $1,000 millones y lanzar un Diálogo Bilateral para la Prosperidad para atraer mayor inversión, fortalecer la seguridad y el desarrollo económico de nuestro país», escribió el vicepresidente.
El Gobierno estadounidense explicó que, en coordinación con el Congreso, busca convertir este paquete de asistencia en uno de los pilares de una «renovada alianza» con Colombia. Los recursos estarán dirigidos principalmente a fortalecer las fuerzas de seguridad en la lucha contra organizaciones terroristas y redes criminales transnacionales.
El plan contempla el suministro de tecnología estadounidense, el fortalecimiento de la capacidad operativa de las autoridades colombianas y la ejecución de operaciones conjuntas con fuerzas de Estados Unidos. Además, incluye ampliar la erradicación de cultivos de coca, reforzar la interdicción de cocaína y perseguir las finanzas de las organizaciones criminales.
Restrepo consideró que el anuncio refleja un cambio en la percepción de Washington sobre Colombia.
«Es una señal clara de que Colombia vuelve a ser vista como un aliado fuerte, serio y confiable», afirmó, al comparar el nuevo escenario con las tensiones diplomáticas registradas durante la administración del expresidente Gustavo Petro.
Estados Unidos también ofreció apoyar los esfuerzos del Gobierno colombiano para recuperar el control de territorios dominados por grupos armados ilegales, proteger a menores del reclutamiento forzado y fortalecer la cooperación para reducir los flujos de migración irregular mediante una mayor coordinación fronteriza.
El vicepresidente recordó que el presidente Abelardo de la Espriella, durante su discurso de investidura, anunció una política de mano dura contra el crimen organizado.
«Habrá una lucha frontal contra el narcotráfico, la delincuencia y la narcoguerrilla. Sin vacilaciones», reiteró.
El Departamento de Estado señaló que esta nueva etapa de cooperación también abarcará áreas como energía, minerales estratégicos, infraestructura, tecnología y energía nuclear civil. La iniciativa evoca el antecedente del Plan Colombia, mediante el cual Estados Unidos destinó cerca de $10,000 millones en asistencia militar entre 2000 y 2016 para combatir el narcotráfico y las guerrillas.
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, presentó este viernes las principales líneas de su Gobierno durante su primer discurso como mandatario, en el que anunció un giro en la política de seguridad, un plan de austeridad económica y una agenda enfocada en la defensa de la familia, el fortalecimiento institucional y la lucha contra el narcotráfico.
Desde el Cantón Militar Pichincha, en Cali, el gobernante aseguró que la estrategia de diálogo con los grupos armados ilegales llegó a su fin.
«Ha comenzado el tiempo de la recuperación del orden, la autoridad y la libertad», afirmó. Además, sostuvo que «la opción del diálogo está completamente agotada» y advirtió que el Estado actuará con firmeza contra las organizaciones criminales.
Como parte de esa nueva política de seguridad, anunció el regreso de las fumigaciones contra cultivos ilícitos con herbicidas de nueva generación, los cuales, según dijo, no representan riesgos para la salud humana ni para el medio ambiente.
También prometió construir megacárceles para los criminales de mayor peligrosidad y aseguró que los integrantes de grupos armados tendrán dos opciones: someterse a la justicia o enfrentar la fuerza del Estado.
«No habrá impunidad, los encontraré y los llevaré con determinación ante la justicia», enfatizó.
El mandatario reiteró que su objetivo será derrotar al narcoterrorismo y recordó que, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), Colombia cerró 2024 con unas 261,000 hectáreas de cultivos de coca, un aumento de 3.5 % respecto al año anterior.
Plan económico
En materia económica, De la Espriella anunció un programa basado en la austeridad fiscal, el estímulo a la inversión privada y el aprovechamiento de los recursos naturales.
«Invertir en Colombia volverá a ser una decisión segura y rentable», aseguró al dirigirse a empresarios nacionales y extranjeros.
El nuevo presidente afirmó que impulsará una reforma tributaria estructural para simplificar el sistema impositivo, combatir la evasión y promover la generación de empleo. Asimismo, confirmó que eliminará el impuesto al patrimonio y defendió la necesidad de reducir el gasto público para enfrentar un déficit fiscal equivalente al 6.4 % del Producto Interno Bruto y una deuda pública que representa el 60.5 % del PIB.
En el ámbito institucional, el mandatario prometió respetar la independencia de los poderes del Estado y mantener una relación de cooperación con el Congreso.
Además, anunció una «batalla cultural» para fortalecer a la familia como eje de la sociedad y aseguró que impulsará políticas para proteger a mujeres y niños, incluida la implementación de la cadena perpetua para quienes cometan delitos graves contra ellos. También se comprometió a corregir las fallas del sistema de salud y garantizar mejores servicios para la población.
El abogado Abelardo de la Espriella juró este viernes como presidente de Colombia para el período 2026-2030, durante una ceremonia de investidura celebrada en la Arena USC de la Universidad Santiago de Cali, en el departamento del Valle del Cauca.
«Juro a Dios y prometo al pueblo cumplir fielmente la Constitución y las leyes de Colombia», expresó De la Espriella, de 48 años, al prestar juramento ante el presidente del Congreso, Honorio Henríquez, quien posteriormente le impuso la banda presidencial para oficializar el relevo del ahora expresidente Gustavo Petro.
De manera simultánea, soldados del Ejército realizaron el tradicional saludo con 21 cañonazos de salva desde la Escuela Militar de Cadetes José María Córdova, en Bogotá. Tras recibir la banda presidencial, el nuevo mandatario fue ovacionado por los asistentes y saludado por su familia.
Posteriormente, De la Espriella tomó juramento al vicepresidente José Manuel Restrepo. En el acto estuvo acompañado por el agricultor Luis Felipe Yagüé, de 74 años, invitado de honor por el nuevo gobernante como símbolo de respaldo a los pequeños empresarios y emprendedores del país.
El nuevo presidente llegó al recinto junto a su esposa, Ana Lucía Pineda, y sus cuatro hijos menores de edad. Más de un millar de invitados nacionales e internacionales asistieron a la ceremonia, que inició con más de una hora de retraso.
Entre las personalidades presentes estuvieron el rey Felipe VI de España y los presidentes Javier Milei, de Argentina; Daniel Noboa, de Ecuador; Santiago Peña, de Paraguay; José Raúl Mulino, de Panamá; Luis Abinader, de República Dominicana; José Antonio Kast, de Chile; y Nasry Asfura, de Honduras. También participó el presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
Asimismo, asistieron los expresidentes colombianos César Gaviria, Andrés Pastrana, Álvaro Uribe e Iván Duque. En contraste, el expresidente Ernesto Samper y el Premio Nobel de la Paz Juan Manuel Santos no fueron invitados a la ceremonia.
Tras concluir el acto protocolario, De la Espriella se trasladó al Cantón Militar Pichincha, en Cali, donde tenía previsto ofrecer su primer discurso como jefe de Estado ante los altos mandos de las Fuerzas Militares de Colombia.
El abogado penalista Abelardo de la Espriella asumirá este viernes 7 de agosto la Presidencia de Colombia, tras protagonizar uno de los ascensos políticos más rápidos del país. En apenas un año pasó de fundar su propio movimiento político a convertirse en el primer mandatario colombiano identificado con la ultraderecha.
Desde la campaña presidencial, De la Espriella imprimió un estilo propio con el saludo militar al finalizar sus discursos, videos de estética cinematográfica y el lema «Patria Milagro», una imagen que ha mantenido durante el período de transición previo a su investidura.
Nacido en Bogotá el 31 de julio de 1978, aunque identificado con las raíces de su familia en el departamento de Córdoba, estudió Derecho en la Universidad Sergio Arboleda y desarrolló una reconocida trayectoria como abogado penalista antes de incursionar en la política.
Durante su carrera profesional representó a clientes de alto perfil, entre ellos el empresario colombo-venezolano Álex Saab y David Murcia Guzmán. Además, hace dos décadas participó, a través de la Fundación Iniciativas por la Paz (Fipaz), en los diálogos entre el Gobierno del expresidente Álvaro Uribe y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).
Conocido entre sus seguidores como «El Tigre», también desarrolló proyectos empresariales como el ron Defensor, el vino Fratellone y la marca de ropa masculina Siempre Avanti. Asimismo, grabó dos discos como tenor inspirados en sus raíces italianas. Está casado con Ana Lucía Pineda desde 2008 y es padre de cuatro hijos.
En julio de 2025 fundó el movimiento Defensores de la Patria, que recientemente obtuvo reconocimiento oficial como partido político. Su candidatura desplazó al uribismo como principal referente de la derecha colombiana y culminó con su victoria electoral sobre el candidato de izquierda Iván Cepeda.
Durante la campaña defendió una política de seguridad basada en la «mano de hierro» contra la delincuencia, expresó admiración por el presidente estadounidense Donald Trump y tomó como referencia el modelo de seguridad implementado por el presidente salvadoreño Nayib Bukele.
Antes de asumir el cargo, De la Espriella anunció varias decisiones que marcarán el inicio de su Gobierno. Entre ellas destacan el restablecimiento de relaciones con Israel, el traslado de la embajada colombiana a Jerusalén, el cierre de varias embajadas y consulados abiertos durante la administración de Gustavo Petro y una política exterior enfocada en promover el comercio y la inversión.
También informó que no despachará desde la Casa de Nariño, edificio que pretende convertir en un museo abierto al público. En su lugar, ejercerá funciones desde el Palacio de San Carlos, sede de la Cancillería, mientras impulsa un proyecto para convertir a Barranquilla en una capital alterna con presencia permanente de la Presidencia. Sin experiencia previa en cargos públicos, enfrentará el desafío de gobernar un país polarizado, con problemas de seguridad y con el expresidente Gustavo Petro al frente de la oposición.