La cantante española Rosalía será galardonada como ‘Mujer del Año’ en la ceremonia Billboard Mujeres Latinas en la Música 2026, que se celebrará este jueves en la ciudad de Miami.
Los organizadores del evento destacaron que la artista recibirá el reconocimiento por ser “una de las voces más influyentes de su generación” y por transformar la música en español con una propuesta que combina tradición y modernidad.
Según Billboard, su más reciente producción discográfica, ‘LUX’, debutó en noviembre en el primer lugar de múltiples listas, incluyendo ‘Top Latin Albums’, ‘Top Latin Pop Albums’, ‘Classical Albums’, ‘Classical Crossover’ y ‘World Albums’.
Además, el álbum alcanzó la cuarta posición en el Billboard 200, marcando la primera vez que Rosalía ingresa al top 10 de esta clasificación global.
“Su más reciente álbum reafirma su estatus como una fuerza cultural, generando conversación global y consolidando su reputación como una líder creativa y visionaria”, indicaron los organizadores.
A lo largo de su carrera, la artista ha liderado en siete ocasiones la lista ‘Latin Airplay’ y ha logrado posicionarse nueve veces en el top 10 de ‘Hot Latin Songs’, además de sumar más de 60 apariciones en rankings globales de Billboard.
“Reconocerla como ‘Mujer del Año’ es celebrar una trayectoria de excelencia artística, así como su impacto cultural y las nuevas posibilidades que continúa abriendo para las mujeres en la música”, concluyó el comunicado.
La influencia de Rosalía, añadieron, trasciende el ámbito musical, con impacto en la moda, las artes visuales y la dirección creativa.
Con este reconocimiento, la cantante se une a otras figuras destacadas que serán homenajeadas, como Lola Índigo, Gloria Trevi, Julieta Venegas, Becky G, Joy e Ivy Queen, entre otras.
El evento será conducido por la artista Chiquis y se transmitirá por Telemundo a partir de las 21:00 horas del este de Estados Unidos.
La cantante española Rosalía publicó este viernes por sorpresa en formato digital una reedición de su último disco titulada «Lux (Complete Works)» que incluye los tres temas que solo estaban disponibles hasta ahora en el formato físico, así como una versión inédita de «Dios es un stalker».
Lo anticipó la propia artista a través de sus redes sociales mediante un carrusel de imágenes en las que aparece, por ejemplo, con un traje de boda y una venda en los ojos, invitando a sus seguidores a revisar plataformas como Spotify.
Allí han podido encontrar esa nueva edición de ‘Lux’ que sí recoge ‘Focu’Ranni`, ‘Novia robot’, ‘Stalker (versión Francotiradora)’ y ‘Jeanne’, además de los otros catorce cortes que ya se han convertido en clásicos en muchos casos, como ‘Berghain’, ‘Reliquia’, ‘La perla’, ‘La yugular’ o ‘Magnolias’.
También allí en exclusiva, así como en Apple Music, se puede visualizar el videoclip que ha lanzado para ‘Focu’ranni’, canción en la que canta en parte en siciliano (el título significa «gran incendio» en esa lengua) y la que aborda la ruptura de su compromiso nupcial con el también artista Rauw Alejandro.
Vestida de novia, como en las imágenes colgadas en sus redes, Rosalía aparece al inicio desconsolada, despojada de su anillo, aunque no tarda en rehacerse con el apoyo de otras mujeres mientras canta: «No seré tu mitad / Nunca de tu propiedad / Seré mía / Y de mi libertad».
«Lux» se convirtió en 2025 en el álbum español más vendido en este país, una proeza que consiguió en solo siete semanas en las que se mantuvo como el número 1 en la lista oficial de Promusicae, y fue además un éxito de crítica internacional, pues medios como Rolling Stone lo consideraron uno de los mejores álbumes del año pasado.
Mientras tanto, Rosalía prosigue con gran éxito la gira de presentación en vivo, a la que le restan dos conciertos más en el Palau Sant Jordi de Barcelona este viernes y sábado, antes de continuar camino hacia otras plazas como Ámsterdam (22 y 23 de abril), Berlín (1 de mayo), Londres (5 y 6 de mayo), Miami (4 y 6 de junio) o Nueva York (16 y 17 de junio).
Está previsto que dé el salto a Latinoamérica a partir del 16 de julio con su primer concierto en Bogotá, al que seguirán otras paradas en ciudades como Santiago de Chile (24, 25, 27 y 29), Buenos Aires (1, 2, 4 y 6 de agosto), México (22, 24, 26 y 28 de agosto) y el final en San Juan de Puerto Rico (3 de septiembre).
Fervor, devoción y, por qué no, santificación. Dicen las crónicas periodísticas del concierto de Rosalía en Barcelona que el Palau Sant Jordi fue testigo de la subida a los cielos, más si cabe, de la mujer a la que los barceloneses adoran.
Porque la vía hacia el éxtasis empezaba a primera hora de la mañana en la montaña de Montjuic con los afortunados que habían conseguido las entradas para el primer concierto.
En 1867, el Consell de Cent de Barcelona nombró como patrona de la ciudad a la Mare de Déu de la Mercè, lo que dividió devociones entre sus partidarios y aquellos que seguían depositando su fe en la mártir Santa Eulàlia. Este lunes, el Palau Sant Jordi ha sido testigo de la santificación de Rosalía, la mujer a la que hoy los barceloneses adoran.
La cantante Rosalía durante el concierto que ha ofrecido este lunes en el Palau Sant Jordi de Barcelona. EFE / Christian Bertrand / Live Nation.
Con ella y su «Lux», los mecanismos del fervor tradicional, concentrados en la estampita que asoma en la billetera, y el contemporáneo, algo así como llevar de fondo de pantalla a tu artista favorito, convergen y conducen a que el fenómeno fan peregrine a la capilla barroca.
Así lo han hecho cerca de 18.000 feligreses, que con sus mejores hábitos han subido a la montaña de Montjuïc para ser testigos de la consagración musical y mística de la artista de Sant Esteve Sesrovires, por fin en casa después de abrir gira en Lyon y seguir por París, Zúrich, Milán, Madrid y Lisboa.
Después de media hora de espera, el telón que cerraba el escenario del pabellón se ha abierto y, tras él, han aparecido unos operarios con una caja, que una vez desmontada ha revelado a Rosalía vestida con un tutú, como si fuera una bailarina en una caja de música, y, hierática, ha entregado a su gente «Sexo, violencia y llantas» y «Reliquia», que el Sant Jordi ha recibido con un tremendo estruendo cuando ha cantado eso de que «crecí y el descaro lo aprendí, por ahí por Barcelona».
La cantante Rosalía durante el concierto que ha ofrecido este lunes en el Palau Sant Jordi de Barcelona. EFE / Christian Bertrand / Live Nation.
Emoción por cantar en su ciudad
Rosalía, emocionada por la eterna ovación de Montjuïc, tan solo ha acertado a decir «Merci, Barcelona», algo que ha cortado de inmediato con la crudeza electrónica que cierra ‘Porcelana’ y el sonido berlinés de los bajos de «Divinize», que han hecho retumbar la montaña, poco acostumbrada al techno, en un bellísimo contraste con la voz dulce de la catalana y el juego de telas de sus bailarines.
«Una cosa te diré, Barcelona, te quiero con locura. Cantar en tu ciudad es una experiencia que te impone, porque es el sitio que te ha visto crecer, el sitio que te confronta con quien eras y quien eres, el sitio en el que no puedes huir de ti misma», ha seguido Rosalía en catalán con las lágrimas luchando contra la gravedad, para a continuación salir con «Mio Cristo piange diamanti’ y esos agudos solo al alcance de una virtuosa vocal que hoy es una completa estrella de la música global.
Porque Rosalía es zeitgeist: pura comprensión de los tiempos modernos, a los que da misticismo si así lo piden, latineo si es menester, show para TikTok si nos han frito el cerebro a base de rainbrot, teatralización operística para la posteridad, letras facilonas que se dejen compartir en una historia como venganza y veto a los fotoperiodistas si esa es la moda entre las divas.
Esto se ha hecho evidente en ‘Berghain’, que en su intersección entre lo orquestal y lo electrónico ha transformado la pista del Sant Jordi en una gran rave, una fiesta que ha seguido con «Saoko», primer pellizco del anterior «Motomami», «La fama» y «La combi Versace», antes de saltar a la performance de danza contemporánea de «De madrugá» y desaparecer tras el telón.
El silencio posterior ha sido quebrado por las percusiones de la orquesta, a las que se han unido el resto de instrumentos para que entrara de nuevo Rosalía al paso de «El Redentor», el primer corte recuperado de «Los Ángeles», su debut de 2017, para después convertirse en una Gioconda recortada sobre las montañas de Montserrat que cantaba «Can’t take my eyes off you».
El confesionario, en esta ocasión ocupado por Yolanda Ramos y una anécdota de llorera sobre sexo desesperado y depilaciones nocturnas, ha dado paso a la esperadísima «La perla», himno del despecho escenificado con un brillante juego de sombras chinas entre Rosalía y los brazos de sus bailarines.
Primer concierto de cuatro con todo vendido
La teatralización de ‘Lux’ en Barcelona ha seguido con «Sauvignon blanc» y la de Sant Esteve Sesrovires subida al piano blanco del mallorquín Llorenç Barceló, viejo compañero del Taller de Músics, y una nueva huida del escenario, en esta ocasión para colocarse en el centro de la pista, rodeada por la orquesta, y encadenar «Dios es un stalker», «Memória», «La rumba del perdón» y «CUUUUuuuuuute», cerrada en una fusión con ‘Sweet Dreams (Are made of this)’ como si este lunes fuera un sábado más en la sala Apolo.
Ya de bajada y sobre el escenario principal vestida de ángel, Rosalía ha vuelto a recuperar «Motomami» con la monería de «Bizcochito» y el ritmo merenguero de «Despechá», antes de ofrecer «Novia robot» y «Focu ‘ranni», dos de los tres cortes exclusivos de la edición física de «Lux», entre una lluvia de pétalos.
Exhausta tras dos horas de concierto y con la vista puesta en las otras tres fechas que dará esta semana en el Palau Sant Jordi, Rosalía se ha despedido de su ciudad, siendo hoy ya un icono que supera la idea de artista, cantando ‘Magnolias’ en soledad, una imagen que no debe distar mucho de sus primeros bolos por El Raval.
Las alas, los encajes blancos y el tocado de monja inundaron este miércoles las inmediaciones de la sala MEO Arena de Lisboa, donde la artista española Rosalía dará dos conciertos este miércoles 8 y jueves 9 de abril dentro de su gira «Lux».
Decenas de personas, muchas de ellas vestidas con ropas blancas en referencia a la temática del nuevo álbum de la cantante catalana, hacían cola antes del concierto de este miércoles en la capital lusa, a donde se han trasladado muchos españoles que no han logrado entradas para las actuaciones de Rosalía en Madrid o Barcelona.
Dos de ellas eran Uxue y Sandra, del País Vasco, que explicaron a EFE que han decidido venir a Portugal porque se quedaron sin billetes en esas dos ciudades.
Decenas de seguidores esperan en los aledaños del MEO Arena, horas antes del primero de los dos conciertos que Rosalía ofrece en Lisboa. EFE/Blas Díaz
«Estuvimos mirando y bueno, yo tenía muchísimas ganas de ir, y pensé, me voy a cualquier lado. Estuve mirando también para ir a Holanda, Ámsterdam y también a Alemania y nada. Justo iba a coger la entrada y se agotaba. Y en Lisboa conseguí dos y listo, aquí estamos», dijo Uxue, al tiempo que Sandra completaba algunas de sus frases.
Al lado de ellas, sentadas en sillas de camping en la fila, estaban Jara y Rosalía, de Badajoz, que han viajado a la capital lusa porque «está muy cerquita» y han comprado ocho entradas para su grupo de amigos.
Ellas son «muy motomamis», pero Jara apuntó que este nuevo disco lo han esperado «con un montón de ganas» y que les gusta mucho.
Uno de los momentos más virales de los últimos conciertos de Rosalía es el del confesionario, tras las intervenciones en Madrid de la cantante Aitana y de las ‘influencer’ Esty Quesada y Shannys.
Las dos seguidoras de Badajoz, Jara y Rosalía, no saben a quién podría sacar la artista en Lisboa, «a lo mejor a alguien del público, no se sabe», aventuró la segunda.
Quien lo tiene claro es Otilia, una jubilada de Figueira da Foz (Portugal), a 200 kilómetros de Lisboa, quien hacía cola vestida completamente de blanco con collares de imitación de perlas. Ella descubrió a Rosalía gracias a una de sus hijas, pero ha venido hoy sola.
Catarina, fan de Rosalía procedente de Aveiro, a 220 kilómetros al norte de Lisboa, espera en los aledaños del MEO Arena, horas antes del primero de los dos conciertos que Rosalía ofrece en Lisboa. EFE/Blas Díaz
Cuando se le pregunta sobre el confesionario, no duda a la hora de responder que espera que sea Carminho, «como es obvio», en referencia a la fadista portuguesa que tiene una canción con Rosalía en «Lux», «Memória».
«Carminho ofreció la música a Rosalía, un fado, y Rosalía dijo, no, yo voy a poner mi álbum. Yo soy una megafan de Carminho y espero que… solo puede ser Carminho», destacó Otilia.
En otro punto de la fila, Alejandro quiere que Rosalía lo saque él en el confesionario, porque, como detalló a EFE, la cantante ya lo eligió para salir al escenario en su concierto del 24 de julio de 2022 en el Palau Sant Jordi de Barcelona, porque era el cumpleaños de este canario.
Sobre qué le contaría a la artista en el confesionario, Alejandro mira de reojo a sus amigas Kenia, Aitana y Laura, todas de Canarias, y afirmó misterioso ‘uy, yo tendría muchas cosas que decir».
Del momento del confesionario no tienen ni idea Sara ni Selene, de Italia, desde han viajado solo para ver a su ídolo.
Hoy es el cumpleaños de Selene, que está maquillando a Sara en la fila, y señaló a EFE que sus expectativas sobre cómo va a ser esta noche son «altas», mientras que Sara aseguró que les ha gustado «mucho» este álbum de la española, a la que siguen desde hace «muchísimo tiempo».
Lunes Santo y Madrid ha entrado en éxtasis, no tanto por lo católico de la jornada sino por una aparición a la que muchos reverencian, la de Rosalía en concierto o, más bien, como protagonista y artífice de una ópera-pop en la que con más razón que fe reflexiona sobre los ídolos que elegimos adorar.
«¡Estoy gozando mucho esta noche aquí, ha sido la primera en Madrid pero no me voy a olvidar de ella!», ha dicho en su desembarco en España en la cita inicial de cuatro en la capital, con sus más de 15.600 «chulapos y chulapas» que agotaron las entradas en tiempo «récord» y que han respirado al verla recuperada de las molestias que la dejaron «delicaílla» y sin «show» íntegro en Milán hace unos días.
En el Movistar Arena es donde había que estar con la expectación de las grandes ocasiones, de ahí la presencia de celebridades entre el público como Pedro Almodóvar y los Javis o de Manuel Segade, director del Museo Reina Sofía, para palpar de cerca a una estrella en lo más alto de su carrera, elevado su más reciente disco ‘Lux’ al podio de lo mejor del pasado año a nivel global.
«Me encanta haber vuelto aquí; hace más de una década que vengo a Madrid y es una ciudad que quiero mucho y de la que tengo muchos recuerdos. Vine a cantar a Casa Patas y allí sentí el duende como en ningún otro lugar. ¡Quién me diría a mí que 10 años después estaría yo aquí así!», ha comentado esta catalana que ya empezó a brillar con su disco flamenco ‘Los Angeles’ (2017).
En otro salto inesperado en su amplio espectro musical, para su cuarto disco de estudio cruzó la música popular con las claves de la música clásica y, en su traslación al directo, ese híbrido ha tomado las formas de una ópera pop.
Operística es la división en actos y el arco narrativo con giro dramático final, con subtítulos visibles que traducen al castellano los 13 idiomas del álbum para entender la trama, así como la multiplicidad de disciplinas implicadas, con un parte de danza clásica y contemporánea en la que ella incluso baila en puntas, como si no hubiese arte que se le resistiera.
Operística es la puesta en escena que algunos han criticado al considerarla espartana, moderna en realidad en su apuesta por la conceptualidad, enseñando la tramoya para observar cómo las ideas de Rosalía toman forma, dejando de lado los fuegos artificiales para crear impactantes estímulos visuales junto a una decena de bailarines.
Después de una gira previa sin música en directo, operístico también es conformar una orquesta con una veintena de miembros (incluida una sección flamenca) y ubicarla a pie de pista, como en un foso desde el que afinan al inicio del espectáculo, eso sí, con 20 minutos de retraso, lo cual no es muy del Teatro Real.
Y allí, de una caja de transporte, ha emergido como una bailarina de porcelana, intentando permanecer hierática fiel al personaje al son de «Sexo, violencia y llantas», aunque le resultara imposible esconder la sonrisa y la emoción por el cálido recibimiento. Para que el público cayera rendido ha bastado con sostener un poco más de la cuenta la nota final de «primero amaré el mundo y luego amaré a Dios».
Mucho se ha hablado de la espiritualidad en torno a «Lux». En este espectáculo, al menos de manera explícita, no son tantas las alusiones al catolicismo, más allá de guiños como la planta de cruz latina sobre la que reposa la orquesta, el butafumeiro futurista que oscila en la versión «techno» de ‘CUUUUuuuuuute’ o el confesionario al que ha subido a su amiga Esty Quesada.
En ese espacio ambas han compartido en realidad confidencias y sinsabores sentimentales. «Es que los locos hacen locuras», ha concluido la irreverente «influencer». «Más razón que una santa», le ha respondido la artista, a lo que la primera ha vuelto a replicarle: «Más razón que Rosalía».
Porque sobre las tablas, como con esa Mona Lisa admirada en la distancia que interpreta al vesionar «Can’t Take My Eyes Off You», es mayor la reflexión en torno a los iconos y las divinizaciones que creamos, también sobre las caídas en desgracia, las ajenas y las personales.
La mejor explicación sobre el apabullante efecto que ha causado en Madrid lo ha dado una espectadora llamada Eugenia, después de que Rosalía, encarmada al piano para cantar «Sauvignon Blanc», admitiera no tener más vicios que el vino blanco: «¿Sabes por qué es? ¡Porque el vicio eres tú!».
En las cerca de dos horas de espectáculo no hay margen para «El mal querer» (2018). Sí aparece «El redentor» de «Los Angeles», algunos de los temas clave de «Motomami» y, sobre todo, «Lux», que suena prácticamente íntegro, con la inclusión de «Focu ’ranni» y la feminista «Novia robot» que quedaron en la versión física del álbum.
Con esos mimbres, de la pureza virginal del apabullante arranque todo en blancos inmaculados y las cuerdas en vivo que realzan cortes como «Reliquia» o la total entrega del alma «Mio Cristopiange diamanti», pasa al negro y la total carnalidad de un «Berghain» con final de «rave» que vuelve locos a los asistentes.
La decepción de «La perla» reconvertida en una Rita Hayworth arropada por múltiples brazos quedará entre los números más icónicos, para pasar después al perdón, la redención y la pura celebración con «Bizcochito» y «Despechá» entre el jolgorio general.
«¡Madrid, os gusta la fiesta!», ha observado ante un público que, quizás por el asalto constante de estímulos o por la multitud de idiomas en las letras, no ha cantado tanto como se podía esperar hasta que han llegado este último tramo, prolegómeno de la muerte dulce de «Magnolias»: «Yo que vengo de las estrellas / Hoy me convierto en polvo / Pa’ volver con ellas».
La artista española Rosalía ha enviado este jueves un mensaje de tranquilidad a sus seguidores tras el «grave» episodio de intoxicación alimentaria que le obligó a suspender ayer su concierto en Milán, Italia.
A través de su perfil de Instagram, la cantante catalana compartió una imagen desde lo que parece ser un centro hospitalario o unidad sanitaria móvil, en la que se la ve descansando en una camilla, con una vía intravenosa pero mostrando el pulgar hacia arriba en señal de recuperación.
«Me siento mejor. Muchas gracias por todo el amor y la comprensión de todos los que estuvieron allí. Gracias Milán», escribió.
El recital en la capital lombarda, quinta parada de su gira europea ‘Lux Tour’, tuvo que ser interrumpido pocos minutos después de su inicio.
Rosalía, que llegó a interpretar temas como «De Madrugá», confesó al público que se encontraba físicamente «en el suelo» y que había pasado las horas previas vomitando en el camerino, lo que le impedía continuar con el espectáculo.
La cancelación ha generado un revuelo en las redes sociales italianas, donde se han multiplicado los ‘memes’ y comentarios sobre la brevedad del concierto.
Por el momento, la organización del evento en Italia no ha aclarado cuál será el procedimiento a seguir con los asistentes que adquirieron su entrada para el show suspendido.
La siguiente actuación de la cantante está planificada para el próximo 30 de marzo en el Movistar Arena de Madrid, aunque su presencia en la capital española dependerá de su evolución.
La cantante española Rosalía ha llegado a lo más alto «sin ser un producto prefabricado», pues la figura más importante detrás de su carrera es ella misma, asegura uno de sus biógrafos, el periodista Oriol Rodríguez.
Seguramente sea la artista «mejor formada» de España, tras pasar por escuelas de danza y música de la región de Cataluña, explican a EFE Rodríguez y el también periodista Yeray S. Iborra, autores de la biografía ‘Buscando a Rosalía’ (Kultrum), que cuenta el ascenso de esta estrella de la música internacional.
Su formación multidisciplinar, una determinación incansable, altas dosis de talento, conocimientos musicales y, claro, su voz, son los elementos del éxito de Rosalía Vila Tobella, nacida en Sant Esteve Sesrovires (Barcelona) en 1992.
En ese sentido, Rodríguez apunta que Rosalía es «una artista muy de su generación» por haber nacido en un momento de libre acceso, incluso en las localidades pequeñas, a escuelas de música.
«Hasta hace unos años, o tenías un gran productor detrás porque alguien te descubría de repente, o tenías dinero o un apellido», reflexiona el periodista, que llama la atención sobre su papel como productora de ella misma al margen de otros con los que ha tenido el «tino» de colaborar.
«Ella es una currante (trabajadora) nata, con una visión muy clara de dónde quería llegar. Y actuaba siempre que podía donde la llamaban y la dejaban. Se forjó en ese sistema de pequeñas salas del Raval (Barcelona) en torno al Taller de Músics. Fueron una parte fundamental en su evolución», señala.
Y prosigue: «Sin esa trayectoria, sería una artista muy diferente. Es importante tenerlo presente. Ha llegado a lo más alto sin ser un producto prefabricado. Es una estrella del pop de primera línea que se curtió primero actuando para veinte personas».
En la biografía repasan todos los saltos que fue dando la artista y los nombres que le permitieron ir abriéndose paso y cogiendo impulso, del crítico de la escena de flamenco barcelonesa Luis Troquel a productores y colaboradores como Raül Refree o el Guincho de los tiempos de «Los Ángeles» y «El mal querer».
Iborra, profesor de educación secundaria, coincide en que Rosalía ya es la artista española más internacional y famosa «de todos los tiempos».
En ese sentido, reflexiona sobre el hecho de que es un fenómeno que no se escapa a ninguna generación. «Mis alumnos no saben quién es Julio Iglesias, pero los padres y los abuelos de los niños de su clase sí saben quién es Rosalía», apunta.
«Rosalía ha conseguido identificarse con la ciudad de Barcelona hasta el punto de que la ciudad en el mundo ya significa tres elementos a nivel global: el Barça, Antoni Gaudí y Rosalía», subraya Rodríguez en alusión al club de fútbol, el arquitecto modernista que diseñó la famosa basílica de la Sagrada Familia y la propia cantante.
Pero los biógrafos se muestran «convencidos» de que la artista de ‘Motomami’ y ‘Lux’ está aún «lejos de tocar techo».
«¿Lo más difícil de ser Rosalía? Estar bajo el escrutinio constante a nivel global», añade Rodríguez.
«Lo más difícil que ha conseguido es hacerse el gran favor y privilegio de poder decidir hacia donde rema en cada momento. Su techo artístico es eso. No es convertir en masiva a la ópera. Igual regresa luego a la voz y la guitarra. Pero, en cualquier caso, sabrá adelantarse a todo y decidirá ella el siguiente paso», comenta Rodríguez.
De «leer el momento» también saben los dos autores, que aseguran que no fue un cálculo publicar la biografía coincidiendo con la gira «Lux2.
«Hemos estado cinco años con el proyecto entre manos, pero siempre pasaba algo y la actualidad de Rosalía es diaria», llama la atención Rodríguez, que apunta que el libro está «actualizado» hasta la actuación sorpresa en el concierto ‘Por Palestina’ del Palau Sant Jordi de Barcelona del pasado 29 de enero.
Prometía éxtasis y no decepcionó. Rosalía comenzó este lunes la gira de su cuarto disco, el místico «Lux», en Lyon (Francia), donde la catalana rindió al público con un viaje ecléctico que por momentos fue teatral como un ballet y a ratos desenfrenado como una fiesta electrónica en una iglesia abandonada.
Con la orquesta situada en el corazón del pabellón LDLC Arena, un recinto para unas 15,000 personas que tuvieron la suerte de ver el concierto inédito, sin haber sufrido ningún ‘spoilers’, la artista ocultó herméticamente su puesta en escena hasta el último segundo antes del espectáculo, cuando unas compuertas de madera dejaron salir a su equipo portando una enorme caja blanca.
De ella salió Rosalía, como una frágil muñeca bailarina que espera a que le den cuerda, con tutú y zapatillas de ballet, para dar verdaderamente inicio al comienzo del concierto de la misma manera que empieza «Lux»: con «Sexo, violencia y llantas» y «Reliquia».
Danzando sobre sus punteras, el ballet fue el hilo conductor de los primeros temas, también todos ellos de su último disco, hasta transformar la atmósfera en algo más lírico con «Mio Cristo Piange Diamanti», en la que Rosalía cambió el tutú por un velo y se transfiguró en una suerte de Maria Callas.
Frente a ese inicio más delicado, el ‘shock’ llegó con la wagneriana «Berghain», para la que apareció con unos cuernos demoníacos, de plumas negras, a juego con la versión remezclada del que fue el primer single de «Lux», que termina convirtiéndose en una ‘rave’ desenfrenada.
El disco protagonista de la gira tan solo cedió a partir de ahí algo de terreno para dar paso a otros éxitos de su discografía, en especial de su hermano mayor, «Motomami», que empezando por «Saoko» pusieron la fiesta.
EFE/Getty Images/Gareth Cattermole
Con «La fama» y el público ya entregado, Rosalía recordó que era su primera vez actuando en Lyon, mientras el espectáculo pasaba a alternar los ritmos urbanos de temas como ‘La Combi Versace’ con los sonidos más de raíz que encarnaron temas como «De madrugá» o «El redentor».
Hubo también momento para sorprender con una versión, la de «I can’t take my eyes off you», donde Rosalía se apareció primero enmarcada en lo alto de una escalera, como una Mona Lisa en el Louvre mientras era fotografiada por desconocidos, para después desfilar ante ellos como una estrella de Hollywood.
Rosalía, confesora
Uno de esos admiradores anónimos tuvo, además, la suerte de quedarse con ella para acompañarla a un confesionario, donde la estrella española le pidió que admitiera sus pecados. Él le contó la venganza que le había orquestado a su expareja tras descubrir que lo engañaba.
«Lo que te encontraste fue lo que se conoce como un perla», le soltó Rosalía, para dar paso al tema homónimo de su último disco.
En «Sauvignon blanc» hizo honor al nombre de la canción bebiéndose una copa de vino blanco, sentada en lo alto del piano, antes de dar paso con su melodía a uno de los momentos más mágicos de la noche, envuelta en brillos, y acompañada por los cientos de linternas de móviles que se encendieron en las gradas.
EFE/X de Lux Tour
Rosalía (San Esteban Sasroviras, 1992) no quiso tampoco dejar de mezclarse con los mortales mientras interpretaba «Dios es un stalker», caminando entre los fans -muchos vestidos de blanco para la ocasión e incluso con coronillas teñidas en el pelo- hasta llegar al centro del recinto para situarse en el medio de la orquesta Heritage, que ya la acompañó en su reciente actuación en los premios BRIT.
Allí en pie, como el corazón palpitante del pabellón, se quedó para interpretar «La rumba del perdón» y «CUUUUuuuuuute», una descarga que de nuevo transformó el lugar en una ‘rave’ electrónica, sobre todo al fundirse con una versión de «Sweet Dreams (Are Made of This)», de Marilyn Manson.
Sin Bad Bunny cantó «La noche de anoche», en una versión algo más romántica y dramatizada por la orquesta que la original, antes de dar paso al éxtasis de «Bizcochito» y «Despechá», que ya iban marcando el final de la noche.
«Novia robot» y «Focu ‘ranni», sin embargo, concluyeron el espectáculo para dejar claro que esta era la noche de «Lux», pero el bis para despedirse del público fue un impresionante «Magnolias», con ella sola sobre el escenario para culminar el éxtasis.
Como peregrinos de una nueva religión, la de la música y la nueva estética de Rosalía, varios cientos de personas hacían cola esta tarde en Lyon, horas antes del primer concierto de la gira de «Lux», con mucha ropa blanca, coronillas amarillas teñidas en el pelo y alas de ángel.
El francés y el español eran los idiomas más hablados en la fila relativamente modesta de gente que prefirió acudir pronto al recinto del LDLC Arena, que tiene capacidad para unas 15,000 personas y que fue el lugar elegido por la artista catalana para dar inicio al esperado tour de 42 conciertos que la llevarán por Europa y América.
«Mis expectativas son que va a ser el mejor concierto de mi vida. Lo siento Rosalía, lo siento por la responsabilidad», bromeó en declaraciones a EFE Julia, recién llegada al LDLC Arena junto a su pareja, Nere, con la que viajó a Lyon desde Oviedo porque ambas se declaran «muy fans» de la de ‘Motomami’ y ‘El mal querer’, en especial por la profundidad de su visión creativa.
Las dos iban ataviadas con la camiseta del Fútbol Club Barcelona, otra pieza de ropa que se dejaba ver en la fila, aunque el blanco fue el color elegido predominantemente por los admiradores para acompañar esta ‘era’ del cuarto disco de estudio Rosalía (San Esteban Sasroviras, 1992).
De ángeles directamente se vistieron Íker, estudiante gallego de 21 años, y Kelian, francés de 22, situados en los primeros puestos de la cola, justo al lado de la tienda de productos oficiales de la gira, en la que el elemento que más llamaba la atención era una sudadera con capucha larga en forma de pico -similar al velo de una monja-, por delante de las camisetas con la leyenda ‘Red flag andante’.
«Quería ir a la primera fecha, sin ‘spoilers’, para no tener que andar saltándome vídeos ni bloqueando a gente», contaba a EFE Íker entre risas.
Es un viaje costoso, admitía este joven español, pero que merece la pena «si es tu pasión». Y esto lo es, subrayaba, en especial por todas las expectativas que Rosalía ha generado en torno al espectáculo y más aún, si cabe, tras su espectacular presentación en los premios BRIT, donde además se alzó como Artista Internacional del Año.
Una artista integral
«Es como un sueño que se ha vuelto realidad y estoy muy, muy contenta de estar aquí», explicaba también vestida enteramente de blanco Carolina, una portuguesa que reside en Lyon y que anticipaba un concierto inolvidable a juzgar por lo poco que la propia artista, «una diosa», ha ido desvelando en sus redes.
Para Sybill, una admiradora francesa que había acudido con varios familiares que le habían regalado la entrada por sorpresa en Navidad, lo mejor de la cantautora española es que «trata cosas nuevas con audacia», pero también «con mucho talento».
«Tiene su propio carácter, su propia manera de hacer baile, de cantar, de escribir canciones», reflexionaba en la fila del LDLC Arena.
A los fieles de Rosalía tampoco les echaban para atrás las polémicas suscitadas a lo largo de la intensa promoción de ‘Lux’, que tuvieron su último capítulo con sus palabras de admiración para Pablo Picasso, al confesar que no le molestaba separar al artista de la obra.
Se desdijo este mismo fin de semana en un vídeo en TikTok, dando las gracias a sus admiradores por hacerle saber que existían acusaciones reales de malos tratos a mujeres por parte del artista malagueño.
«A mí me parece un personaje muy necesario. Es humana, pues se equivoca, no todo lo sabe. Se moja, rectifica. Me parece que tiene un papel muy complejo, ahora que todo se mira con lupa», opinaba por su parte Nere, con su camiseta culé de ‘Motomami’.
Tras Lyon, Rosalía estará en París los próximos 18 y 20 de marzo, después en Zurich y Milán, con un único concierto en cada ciudad, y su siguiente escala será Madrid, con recitales los días 30 de marzo y 1, 3 y 4 de abril en el Movistar Arena.
Tras dos conciertos en Lisboa, el 8 y 9 de abril, la artista catalana se presentará en Barcelona, los días 13, 15, 17 y 18 de abril, en el Palau Sant Jordi.
La cantante Rosalía sofistica el deporte en una nueva campaña de la firma New Balance, de la que es imagen global desde 2025, al posar con una falda blanca de gasa transparente y una sudadera negra.
Rosalía luce también la última interpretación del modelo 204L, con calcetines, de la firma con sede en Boston (EE.UU.) en la que se introducen detalles festoneados y cordones de cinta, «lo que aporta una expresión más suave, romántica y femenina a la base nostálgica de la zapatilla», asegura un comunicado de la marta.
La cantante explicó durante la promoción de su último disco, «Lux», lo mucho que extraña no hacer deporte por falta de tiempo, una actividad que la mantiene en forma y en la que ha encontrado un espacio personal.
Fotografiada por la reconocida artista visual Renell Medrano, Rosalía resaltó que le gusta el equilibro entre tradición y progresión del modelo actualizado.
«Es pulido, pero disruptivo. Presentarlo me parece una extensión natural de nuestra visión compartida», señaló.
Por su parte, el presidente de marca y director de marketing, Chris Davis, destacó la colaboración de New Balance con la artista catalana ha ayudado a convertir la 204L en un icono, ha elevado esta campaña más allá de lo tradicional y la ha convertido en «algo más artístico».
El acabado es en tono Sea Salt con Linen, un diseño -afirman desde la marca- que se alinea con el «enfoque expresivo y transgresor que tiene Rosalía en la moda».
No es la primera vez que la cantante es imagen de una gran firma, hace un año lo fue del ‘Lady Dior’ el icónico bolso de la casa de alta costura que todos los años revisitaba su entonces diseñadora Maria Grazia Chiuri.