Cinco días después del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia, Pereira intenta recuperar gradualmente su actividad entre edificios destruidos, maquinaria pesada y cuadrillas dedicadas a retirar los escombros que dejó el desastre.
Camiones y retroexcavadoras recorren las calles de la capital del departamento de Risaralda, mientras habitantes trabajan con palas, cascos y martillos para derribar paredes dañadas y recuperar pertenencias. Paralelamente, algunos negocios que permanecieron cerrados durante la semana comenzaron nuevamente a atender.
El balance nacional del terremoto aumentó este viernes a 285 fallecidos y 379 desaparecidos, según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). El sismo tuvo su epicentro en San José del Palmar, departamento del Chocó, y además dejó 3,975 heridos, 102,262 personas de 45,523 familias afectadas y 12,828 viviendas destruidas.
Una de las construcciones derrumbadas era una vivienda de tres pisos donde funcionaba el Almacén El Piñón, en el barrio Mejía Robledo. En el inmueble residían nueve personas y siete estaban dentro cuando ocurrió el terremoto. La mayoría logró escapar, pero un inquilino murió atrapado entre los restos de la estructura. “Toda la familia estaba ahí menos mi papá y yo (…) Todos lograron salir, gracias a Dios. Solamente quedó un inquilino muerto”, relató Luis Eduardo Ceballos.
La familia permanece intentando recuperar pertenencias y parte de los repuestos para vehículos que comercializaba en el establecimiento. “Hemos sacado cositas, estamos esperando que despejen para sacar lo más que se pueda”, explicó Ceballos, quien agradeció el respaldo de los equipos de emergencia y de los vecinos. “La comunidad nos ha ayudado mucho (…) con comida, agua y ropa”, agregó. Actualmente vive en una carpa frente a los restos de su vivienda para proteger lo poco que consiguió rescatar.
El derrumbe también significó la pérdida del negocio familiar, donde todavía trabajaba el padre de Ceballos, de 91 años. “Estamos poniéndole cuidado a todo, porque realmente toda la vida fue el negocio de nosotros. Entonces es lo único que tenemos y bregamos (intentamos) a rescatar las cositas, a rescatar algo”, señaló. Entre los objetos recuperados se encuentran ropa y algunos repuestos, aunque estos últimos quedaron seriamente dañados.
En las labores participa también el venezolano José Rodríguez, quien lleva unas 72 horas colaborando en la remoción de escombros. El hombre pidió mayor apoyo de las autoridades, especialmente camiones que permitan trasladar los restos de las edificaciones y acelerar la limpieza. Trabajos similares se desarrollan en inmuebles destruidos como la Clínica Noé y la Lotería de Risaralda.
Mientras continúan las labores de recuperación, varios establecimientos comenzaron a reabrir pese a que todavía enfrentan limitaciones en servicios básicos. El centro de Pereira permanece cerrado para facilitar el retiro de escombros, pero en otras zonas la actividad comienza a restablecerse paulatinamente tras una tragedia que alteró la vida de los cerca de 500,000 habitantes de la ciudad.

Deja una respuesta