La noche del 9 de agosto, Jairo Hernán Saavedra y Blanca Victoria Caicedo disfrutaban de una jornada de música salsa en una discoteca de Cali. Horas después, ambos perderían la vida junto a dos de sus hijas trillizas y un familiar, cuando el terremoto de magnitud 7.4 derrumbó el edificio donde residían, en una de las tragedias familiares más dolorosas que dejó el sismo en Colombia.
La tragedia ocurrió en el edificio María Elvira, ubicado en el barrio Cuarto de Legua, al sur de Cali. En el inmueble se encontraban Jairo Hernán, Blanca Victoria, sus hijas Sofía, Isabella y Ana María, además de un tío materno. El colapso de la estructura dejó a seis integrantes de la familia atrapados entre los escombros.
Álvaro Vargas, vecino del sector, recordó el momento en que ocurrió el terremoto.
«El terremoto fue de pánico. Cuando comenzó, escuchamos todo crujir, salí de mi casa con mi esposa y desde la calle vi el edificio donde vivían las trillizas caer, otro edificio de al lado también cedió y una nube de polvo cubrió todo. Pensé que era el fin», relató.
Vecinos y voluntarios llegaron de inmediato para intentar rescatar a los ocupantes del edificio utilizando baldes, martillos y herramientas improvisadas. Después de varias horas de búsqueda, únicamente Ana María, una de las trillizas de 23 años, fue encontrada con vida y trasladada a la Clínica Imbanaco, donde permanece hospitalizada.

Con el paso de las horas fueron recuperados los cuerpos de Jairo Hernán Saavedra, Blanca Victoria Caicedo y de sus hijas Sofía e Isabella. Esta última fue localizada al final de las labores de rescate.
«Hasta el último momento mantuvimos la esperanza de encontrarla con vida. Hoy, esa esperanza se convierte en un dolor imposible de explicar», escribió en redes sociales Diana March Espinosa, familiar de la familia.
La historia adquirió un significado aún más conmovedor tras conocerse que la pareja había pasado su última noche bailando salsa en la discoteca La Caldera del Diablo.
Según DJ Prilla, encargado de la música, Jairo era un apasionado de la salsa y pidió escuchar la canción «Siempre Alegre», de la orquesta La Selecta. Después de bailarla, le comentó al DJ: «Prilla, si algún día yo me muero, quiero que esta canción la pongan en mi lápida».
El pinchadiscos respondió entre risas: «Ay, Jairo, no jodás, vas a vivir mucho tiempo. Aquí nos vemos en 15 días». Siete horas más tarde ocurrió el terremoto.
Mientras la familia enfrenta el duelo, el barrio Cuarto de Legua intenta recuperarse entre edificios colapsados, viviendas deshabitadas y maquinaria pesada que continúa retirando escombros. En el lugar donde se levantaba el edificio María Elvira solo permanecen restos de concreto y estructuras metálicas dobladas.
Los vecinos aseguran que la pérdida ha marcado a toda la comunidad.
«Eran personas muy queridas, se hacían querer, eran buenos seres humanos, muy alegres. Los vamos a extrañar», expresó Diana, residente del sector.
En medio del silencio que ahora domina las calles, decenas de familias continúan recogiendo lo poco que quedó de sus hogares mientras intentan reconstruir sus vidas tras el devastador terremoto.

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