El número de tarjetas de crédito en circulación entre los salvadoreños creció 8.5 % a junio, hasta alcanzar una cifra récord de 1.68 millones, indican datos recopilados por la Defensoría del Consumidor.
Al ser uno de los servicios financieros que más reclamos genera entre los consumidores, la Defensoría lanzó en 2018 un observatorio que recoge la legislación de este mercado y estadísticas recopiladas por la Superintendencia del Sistema Financiero (SSF).
Junio cerró con 1,680,733 tarjetas de crédito en circulación, lo que significa un aumento de 132,945 respecto a las 1,547,788 registradas en igual mes de 2025.
De acuerdo con la información, esta es la cifra de tarjetas de crédito más alta hasta la fecha y muestra un mercado en crecimiento. Al cierre de 2025 se reportaron 1,577,186 tarjetas, equivalente a un aumento de 11.3 % respecto a las 1,416,209 registradas a finales de 2024.
El dinamismo del mercado también se observa en años anteriores. En 2024 había más de 1.32 millones de tarjetas, mientras que 2023 cerró con más de 1.31 millones y 2022, con más de 1.16 millones.
La cantidad de deudores alcanzó 1,090,361 a junio pasado, lo que significa un aumento de 127,439 respecto a los 962,922 reportados en igual mes de 2025, equivalente a un crecimiento de 13.23 %.
El histórico de la Defensoría del Consumidor registra que la cantidad de deudores de tarjetas de crédito alcanzó el millón en noviembre de 2025 y se ha mantenido en constante crecimiento.
Por su parte, la Asociación Bancaria Salvadoreña (Abansa) reporta que el saldo de las tarjetas de crédito al cierre del primer semestre alcanzó $1,374 millones, con un crecimiento interanual de 10.8 %.
¿Cómo utilizar las tarjetas de crédito?
No confundir la fecha de corte con la fecha límite de pago. La fecha de corte determina qué compras entran en el estado de cuenta, mientras que la fecha límite indica hasta cuándo debe realizarse el pago. Conocer ambas fechas ayuda a organizar el flujo de efectivo y evitar recargos.
Utilizar solo una parte del límite disponible. Tener un límite alto no significa que se deba gastar hasta agotarlo. Es recomendable establecer un límite personal de gasto inferior al otorgado por la institución financiera.
Evitar retirar efectivo con la tarjeta de crédito. Los adelantos de efectivo suelen tener comisiones y condiciones distintas a las compras, por lo que pueden resultar más costosos.
No usar una tarjeta para pagar otra deuda de tarjeta. Trasladar saldos entre tarjetas o solicitar nuevos créditos para cubrir pagos puede convertirse en un ciclo de endeudamiento si no existe un plan para reducir la deuda.
Revisar el estado de cuenta cada mes. Además de verificar que los cargos correspondan a compras realizadas, conviene revisar intereses, comisiones, seguros y otros cobros aplicados por la institución financiera.
Establecer un fondo de emergencia. La tarjeta no debería ser el principal respaldo ante un gasto inesperado. Contar con ahorros para emergencias reduce la necesidad de financiar gastos imprevistos con crédito.
Evitar compras impulsivas. Antes de utilizar la tarjeta, conviene preguntarse si el gasto estaba contemplado en el presupuesto y si podría pagarse con los ingresos disponibles sin comprometer otros gastos.
Comparar las condiciones antes de aceptar una tarjeta. No solo debe considerarse la tasa de interés. También es importante revisar la anualidad, comisiones, seguros, cargos por mora, beneficios y las condiciones para obtenerlos o mantenerlos.
No prestar la tarjeta ni compartir sus datos. El titular debe mantener bajo control la tarjeta, el PIN, los códigos de seguridad y las claves de acceso a la banca electrónica. Esto también reduce el riesgo de cargos no autorizados.

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