Suplantadores de identidad recurren a cuentas vulneradas y modismos locales para exigir transferencias urgentes hacía cuentas bancarias de terceros.
Un mensaje inesperado de un conocido en WhatsApp solicitando ayuda económica urgente se ha convertido en una de las trampas digitales más recurrentes en El Salvador.
Detrás del saludo habitual y la confianza de un contacto guardado en la agenda, los ciberdelincuentes están aprovechando el acceso indebido a cuentas para pedir considerables sumas de dinero mediante transferencias bancarias inmediatas.
En casos recientes reportados en el país, el atacante escribe a los contactos de la cuenta usurpada fingiendo una emergencia de pago. Para sonar convincente y evitar levantar sospechas inmediatas, emplea lenguaje coloquial, en embargo, a veces son detectables porque no se trata de un lenguaje salvadoreño sino colombiano o de otro país de la región.
Un caso documentado recientemente evidencia cómo el suplantador solicitó una transferencia urgente de $968 bajo el argumento de no poder utilizar dinero físico en ese momento.
«Es que necesito hacer una transferencia urgente ahorita, pero tengo el pisto en efectivo. ¿No me hacés el favor de prestarme 968$ para poder hacer el pago? Ya dentro de un rato paso por el cajero y te lo deposito a tu cuenta, de una«, rezaba el mensaje enviado a sus contactos.
Cuando la víctima logra percatarse del hecho, suele ser porque conocidos alertan en grupos comunitarios o laborales sobre la vulneración del perfil. Tras recuperar el control, los afectados se ven obligados a difundir aclaraciones públicas en sus estados de mensajería para frenar cualquier depósito y advertir que se ha interpuesto la debida denuncia policial.
Cuentas puente y «mulas financieras»: el destino del dinero
Una de las principales señales de alerta en esta modalidad es que el estafador nunca proporciona una cuenta a nombre de la persona que supuestamente escribe, sino el número de un tercero para que se efectúe la transacción.
De acuerdo con investigaciones del Gabinete de Seguridad y la Fiscalía General de la República (FGR) en el marco de la operación «Escudo Virtual», estas estructuras captan a ciudadanos locales para que actúen como «mulas financieras». La red recluta a personas en plazas y parques públicos para que presten o alquilen sus cuentas bancarias a cambio de una comisión o porcentaje del dinero recibido.
Posteriormente, estas personas retiran los fondos o los transforman en criptoactivos o remesas para enviarlos a cabecillas en el extranjero, principalmente en Colombia.
En dicho operativo se giraron 130 órdenes de captura contra salvadoreños y extranjeros tras detectar el desvío de aproximadamente $6 millones en plataformas digitales y cuentas bancarias.
Penas de hasta ocho años de cárcel y miles de denuncias
El incremento de estos delitos informáticos mantiene una alta actividad judicial en el país. Registros de la FGR dan cuenta de 1,894 casos de estafas por medios informáticos atendidos en un lapso de tres años (entre enero de 2022 y septiembre de 2025), de los cuales 1,327 expedientes continúan en tribunales con personas bajo detención provisional y 267 han culminado en condenas.
La Ley Especial contra Delitos Informáticos y Conexos sanciona la estafa informática con condenas de hasta ocho años de prisión, castigo que aplica tanto a los administradores de las redes como a los usuarios que prestan sus cuentas bancarias para recibir el dinero de los afectados.
¿Qué hacer si te piden dinero prestado por mensaje?
Para evitar caer en este tipo de engaños financieros, los expertos y protocolos de seguridad recomiendan:
- Confirmar por llamada telefónica directa: Si un amigo, compañero o familiar le pide dinero prestado por WhatsApp, no realice ninguna transferencia antes de llamarlo por la vía celular tradicional o mediante videollamada para verificar su identidad.
- Desconfiar de cuentas a nombre de terceros: Nunca deposite a cuentas bancarias ajenas al titular que supuestamente se está comunicando.
- No compartir códigos de registro: Para apoderarse de una cuenta, el intruso necesita el código de verificación de seis dígitos que llega por llamada o SMS. WhatsApp insiste en que jamás se debe compartir ese código con nadie, ni siquiera con familiares o amigos.
- Denunciar formalmente: Quienes sospechen haber sido víctimas o quienes sufrieron el robo de su cuenta deben acudir a la Policía Nacional Civil (PNC) o a las sedes de la Fiscalía con capturas de pantalla de los chats y los comprobantes bancarios.
Pasos para recuperar una cuenta vulnerada
Si su cuenta ya fue comprometida, el Centro de Ayuda de WhatsApp detalla que la recuperación se realiza directamente desde la aplicación:
Debe iniciar sesión con su número de teléfono e introducir de inmediato el código de seis dígitos recibido por SMS o llamada.
Al registrar la cuenta en su dispositivo, la sesión del atacante se cerrará automáticamente en cualquier otro teléfono o computadora donde la tuviera abierta.
Tras retomar el control, active la verificación en dos pasos, vincule un correo electrónico de seguridad y revise en los ajustes la lista de dispositivos vinculados para revocar cualquier sesión sospechosa.

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