La guerra entre Rusia y Ucrania entró en una nueva etapa marcada por la paridad en los ataques de larga distancia, una capacidad que hasta hace pocos meses dominaba casi exclusivamente Moscú. Durante el fin de semana, Ucrania lanzó una ofensiva masiva con drones sobre la capital rusa que alcanzó instalaciones energéticas y tecnológicas.
Los ataques ucranianos impactaron una refinería operada por Gazprom y una planta de semiconductores en Moscú, apenas una semana después de la tregua temporal promovida por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para evitar ofensivas durante las celebraciones del Día de la Victoria soviética sobre la Alemania nazi.
Además de los objetivos estratégicos, drones ucranianos alcanzaron zonas residenciales el domingo, provocando tres fallecidos. El ataque ocurrió menos de 72 horas después de una ofensiva rusa contra Kiev que dejó 24 muertos en un mismo edificio de apartamentos de la capital ucraniana.
En un mensaje dirigido a la nación tras la ofensiva, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, destacó la capacidad de sus drones para penetrar uno de los espacios más protegidos del territorio ruso.
«Ellos protegen de forma prioritaria la zona alrededor de su centro de poder. Pero las medidas ucranianas de largo alcance están superando esto», afirmó el mandatario.
Zelenski sostuvo que estas operaciones no solo tienen un valor simbólico, sino también un impacto económico para Rusia. Según datos de la inteligencia exterior ucraniana, una empresa petrolera rusa tuvo que cerrar cerca de 400 pozos debido a daños provocados por ataques ucranianos, reduciendo la capacidad de refinación de petróleo en Rusia en al menos 10 % durante los últimos meses.
El mandatario ucraniano también aseguró que en las últimas jornadas las fuerzas de Kiev ejecutaron “más operaciones activas” que el Ejército ruso en algunas zonas del frente, en un contexto donde Ucrania ha fortalecido su tecnología militar gracias a la ayuda occidental y al desarrollo propio de armamento.

Mientras tanto, Rusia mantiene intensos bombardeos contra territorio ucraniano. Durante la madrugada del lunes, las fuerzas rusas lanzaron más de 500 drones de larga distancia y 22 misiles. Las defensas ucranianas apenas lograron derribar cuatro misiles, mientras que los 14 misiles balísticos utilizados por Moscú impactaron sus objetivos.
Zelenski reiteró que Ucrania necesita con urgencia nuevos suministros de misiles PAC-3 para sistemas Patriot, con el fin de reforzar la defensa aérea frente a los ataques balísticos rusos. Paralelamente, el mandatario impulsa junto a países europeos una iniciativa para producir misiles antibalísticos en Europa y reducir la dependencia militar de Estados Unidos.

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