La Unión Eléctrica de Cuba (UNE) informó que el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) quedó completamente interconectado este martes por la noche, luego de casi 30 horas de apagón total que afectó a todo el país, el sexto registrado en los últimos 18 meses.
Según la entidad estatal, la reconexión permitió enlazar las quince provincias cubanas, desde Pinar del Río, en el extremo occidental, hasta Santiago de Cuba, Granma y Guantánamo, en el oriente del país, que fueron las últimas en restablecerse.
A pesar de este avance, la UNE advirtió que continúan los cortes de energía en amplias zonas de la isla debido a la baja capacidad de generación disponible en el sistema.
El especialista Linel Cruz explicó en la televisión estatal que el proceso de recuperación fue “complejo”, principalmente por la limitación en el uso de motores de generación rápida, afectados por la escasez de combustibles derivada del bloqueo petrolero de Estados Unidos.
Además, aún hay unidades termoeléctricas que no se han sincronizado con el SEN, entre ellas la central Felton, una de las principales del país, cuya incorporación no está prevista hasta el próximo miércoles.
En La Habana, donde los trabajos avanzan con mayor rapidez, el 55 % de los clientes ya cuenta con servicio eléctrico, de acuerdo con datos oficiales de la UNE.
El apagón nacional ocurrió este lunes a las 1:40 de la tarde, cuando el sistema sufrió una desconexión total por causas que aún no han sido determinadas.
Antes de esta falla general, la situación energética en Cuba ya era crítica, con apagones de hasta 15 horas diarias en la capital y cortes que alcanzan hasta 48 horas en las provincias.
Las reiteradas caídas del sistema han estado vinculadas principalmente a fallas en centrales termoeléctricas como Antonio Guiteras, además de la incidencia de eventos naturales en algunos casos.
La fragilidad del sistema eléctrico responde tanto a problemas estructurales, como el deterioro de la infraestructura, como a factores coyunturales, entre ellos el bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos en enero pasado.
Esta medida ha reducido significativamente el suministro de combustibles como diésel y fueloil, necesarios para la generación eléctrica, lo que ha impactado directamente en la actividad económica del país.
La crisis energética también ha evidenciado un déficit histórico de inversión, así como la falta de divisas para importar combustible, lo que agrava las fallas en las plantas termoeléctricas, que representan el 40 % de la matriz energética.
Expertos independientes estiman que la recuperación total del sistema requeriría entre $8,000 y $10,000 millones, una inversión que supera las capacidades financieras actuales de Cuba.
El Gobierno cubano responsabiliza a las sanciones de Washington y ha calificado la situación como una “asfixia energética”.
La crisis ha paralizado gran parte de la economía, que ya acumulaba una contracción del 15 % desde 2020, y ha incrementado el malestar social en la población.
En los últimos días se han registrado protestas en distintas zonas del país, principalmente en La Habana, además de una manifestación en Morón que derivó en incidentes violentos y dejó al menos cinco detenidos.

Deja una respuesta