Productores de El Salvador mejoraron la planificación de sus cultivos y redujeron pérdidas gracias a la implementación de la Zonificación Agrícola de Riesgo Climático (ZARC), una herramienta científica que orienta las decisiones frente a la variabilidad del clima.
El proyecto fue impulsado por la FAO y el Gobierno de Brasil, en coordinación con autoridades salvadoreñas y otros países del Corredor Seco Centroamericano.
La iniciativa, ejecutada durante tres años, permitió fortalecer la resiliencia de la agricultura familiar en zonas vulnerables a sequías e irregularidades en las lluvias, una problemática recurrente en el territorio salvadoreño.
En El Salvador, el proyecto contó con el apoyo técnico del CENTA, institución clave en la transferencia de tecnología hacia los productores.
Durante su implementación, más de 130 técnicos fueron capacitados en la región y se desarrollaron más de 190 mapas climáticos que integran información de suelos, clima y cultivos para mejorar la toma de decisiones.
La validación de la herramienta ZARC en condiciones reales campo se realizó a través de la implementación de 120 parcelas piloto en 30 municipios de Guatemala, El Salvador y Honduras, donde las familias agricultoras adoptaron prácticas más resilientes, incluyendo el uso de pluviómetros, semillas mejoradas y semillas criollas. Estas acciones han contribuido a mejorar la planificación de los cultivos, reducir pérdidas y fortalecer los ingresos de las familias rurales.
“Este ha sido un proceso de construcción conjunta, basado en el intercambio de conocimiento y en la adaptación a los contextos locales. La cooperación Sur–Sur triangular ha demostrado que las soluciones más efectivas no se imponen, sino que se construyen entre países que comparten desafíos similares, integrando experiencia técnica, liderazgo institucional y compromiso territorial para fortalecer la resiliencia agrícola”, explicó el representante de la FAO en Guatemala, Rafael Zavala.
En el caso salvadoreño, los agricultores adoptaron prácticas como el uso de pluviómetros, semillas mejoradas y ajustes en las fechas de siembra, lo que permitió mejorar la productividad y reducir riesgos.
Uno de los principales cambios fue la reprogramación de las siembras de granos básicos como maíz, frijol y sorgo hacia periodos con menor riesgo climático, lo que favoreció el desarrollo de los cultivos y disminuyó pérdidas.
El proyecto también impulsó la participación de mujeres rurales, con más de 80 salvadoreñas capacitadas en el uso de la herramienta y en prácticas vinculadas a la seguridad alimentaria.
Las autoridades destacaron que la ZARC ya se incorpora como referencia técnica en la planificación agrícola nacional, facilitando decisiones tanto a nivel gubernamental como en el campo.

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