El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó el miércoles que Washington espera convencer a China para que ejerza mayor presión sobre Irán y contribuya a reducir las tensiones en el golfo Pérsico, debido al impacto que el conflicto representa para el comercio y el suministro energético asiático.
“Está en el interés de China resolver esto. Esperamos convencerlos de desempeñar un papel más activo para lograr que Irán abandone lo que está haciendo ahora y tratando de hacer ahora en el golfo Pérsico”, declaró Rubio durante una entrevista con el periodista Sean Hannity, de Fox News, a bordo del Air Force One.
El jefe de la diplomacia estadounidense sostuvo que el conflicto y el bloqueo del estrecho de Ormuz ya comenzaron a afectar directamente los intereses chinos. Según Rubio, “un carguero chino fue alcanzado durante el fin de semana”, en referencia a los ataques registrados el pasado viernes entre Irán y Estados Unidos.
“Los barcos chinos están atrapados ahí”, insistió el funcionario estadounidense sobre las consecuencias que tendría el cierre o bloqueo de esa estratégica ruta marítima utilizada para el transporte de petróleo y gas.
Durante la entrevista, Rubio aseguró además que Pekín mantiene una estrategia definida frente al conflicto regional. “Tiene un plan y quiere ejecutarlo”, afirmó el secretario de Estado.
El funcionario añadió que comprende la postura china “desde la perspectiva de un Estado-nación”, aunque advirtió que Washington actuará conforme a sus propios intereses nacionales cuando estos entren en conflicto con los de Pekín.
Las declaraciones de Rubio se producen en el contexto de la segunda visita de Estado del presidente Donald Trump a China, donde sostendrá reuniones con el mandatario Xi Jinping en medio de un frágil alto el fuego con Irán y la incertidumbre sobre un eventual acuerdo de paz.
En los últimos meses, Estados Unidos incrementó la presión diplomática sobre China para que reduzca su respaldo indirecto a Teherán y ayude a impulsar una desescalada en Oriente Medio, una región clave para los intereses energéticos y comerciales de ambas potencias.
Trump también pidió en reiteradas ocasiones a China, principal socio comercial de Irán, que intervenga para persuadir a Teherán de reabrir completamente el estrecho de Ormuz, paso marítimo por donde circula aproximadamente el 45 % de las importaciones chinas de petróleo y gas.
El estrecho de Ormuz es considerado uno de los corredores energéticos más importantes del mundo y cualquier interrupción en su operación podría afectar los mercados internacionales y elevar la tensión geopolítica global.

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