Los líderes del Grupo de los Siete (G7), incluido el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresaron este martes un respaldo firme a Ucrania durante la cumbre que se celebra en Évian, Francia, y coincidieron en la necesidad de incrementar la presión sobre Rusia para forzar una negociación que permita avanzar hacia una solución del conflicto.
La sesión dedicada a la guerra en Ucrania contó con la participación del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, quien asistió como invitado especial a la reunión de las principales economías industrializadas del mundo.
Fuentes diplomáticas francesas señalaron que los mandatarios reiteraron su apoyo a la soberanía e integridad territorial de Ucrania y respaldaron la posibilidad de imponer nuevas sanciones económicas contra Moscú, especialmente sobre las exportaciones de petróleo ruso.
Según las fuentes, estas medidas podrían impulsarse una vez se concrete plenamente la reapertura del estrecho de Ormuz, un corredor estratégico para el transporte mundial de hidrocarburos cuyo desbloqueo ha contribuido a estabilizar los mercados energéticos internacionales.
Durante la reunión, Trump reconoció los avances logrados por Ucrania en el conflicto y felicitó a Zelenski por la evolución reciente de la situación militar. Los líderes coincidieron en que Kiev ya no es percibido como el actor que pierde terreno en la guerra y que esa nueva dinámica fortalece su posición en una eventual negociación.
En el marco de la cumbre está previsto que Trump y Zelenski sostengan una reunión bilateral adicional antes de la conclusión del encuentro internacional, programada para el miércoles.
La sesión sobre Ucrania tuvo una duración aproximada de una hora y media y estuvo precedida por una reunión privada entre Zelenski y el presidente francés, Emmanuel Macron, quien protagonizó un gesto simbólico al recibir personalmente al mandatario ucraniano y acompañarlo públicamente antes del inicio de los trabajos.
Las autoridades francesas destacaron que uno de los principales objetivos de la cumbre era reforzar la unidad del bloque occidental en torno a Ucrania y consolidar a Estados Unidos como un aliado confiable, tras los desacuerdos que en el pasado marcaron la relación entre Trump y Zelenski.
Los líderes del G7 también coincidieron en que mantener la presión sobre Rusia exige garantizar que Ucrania continúe recibiendo sistemas de defensa antiaérea, equipamiento militar y apoyo estratégico. Actualmente, gran parte de la financiación para el armamento ucraniano proviene de los socios europeos, mientras que Estados Unidos mantiene un papel relevante en tareas de inteligencia y vigilancia satelital.

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