Identifican alteraciones metabólicas que vinculan la contaminación del aire con un mayor riesgo de cáncer de pulmón

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Investigadores de la Sociedad Americana contra el Cáncer y la Escuela de Salud Pública Rollins de la Universidad Emory (EE. UU.) han identificado un conjunto de alteraciones metabólicas en el organismo que median la relación entre la exposición a la contaminación atmosférica y el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón.

El hallazgo, publicado en la revista Nature Communications, resulta clave debido a que estos cambios metabólicos fueron detectados en análisis de sangre realizados varios años antes de que los pacientes recibieran un diagnóstico formal de la enfermedad.

Mecanismos biológicos: el vínculo invisible

A pesar de que la contaminación del aire está catalogada como un carcinógeno humano de primer orden, la evidencia sobre los procesos biológicos intermedios que desencadenan la enfermedad era, hasta ahora, escasa.

Para arrojar luz sobre este mecanismo, el equipo investigador analizó más de 1.100 metabolitos en muestras de sangre de 1.357 participantes inicialmente libres de cáncer. De este grupo, 671 personas fueron diagnosticadas con cáncer de pulmón en los años posteriores (hasta 2015).

Los resultados mostraron que una exposición prolongada a la polución provoca alteraciones en la química corporal asociadas a cuatro procesos críticos:

  • Inflamación sistémica
  • Estrés oxidativo
  • Mecanismos de desintoxicación
  • Metabolismo energético

Estos procesos alterados están directamente ligados a un incremento en el riesgo oncogénico, lo que proporciona una explicación biológica a cómo la polución afecta al tejido pulmonar a largo plazo.

Avanzando hacia la prevención en no fumadores

El hallazgo adquiere un valor estratégico en la lucha contra el cáncer de pulmón, especialmente entre personas que nunca han fumado o exfumadores que no cumplen los criterios habituales para someterse a cribados periódicos.

«La asociación con el cáncer de pulmón suele ser más fuerte entre las personas que nunca han fumado. Esto nos indica que algo significativo está ocurriendo a nivel biológico […]. Analizar los cambios medibles en el organismo años antes de un diagnóstico es la clave para empezar a comprender esta cuestión», explicó la Dra. Ying Wang, epidemióloga y coautora principal del estudio.

Por su parte, el Dr. Donghai Liang, coautor e investigador de la Universidad Emory, subrayó la importancia de abordar los factores de riesgo ajenos al tabaquismo:

«Comprender los factores de riesgo no relacionados con el tabaquismo, como la contaminación del aire, es fundamental para la prevención y la detección temprana.»

Futuro de la detección temprana

Si investigaciones posteriores consiguen validar estos hallazgos, los cambios metabólicos identificados podrían servir de base para el desarrollo de biomarcadores en sangre. Esta herramienta permitiría identificar a personas en alto riesgo por exposición ambiental e integrar la calidad del aire como un factor determinante en las políticas públicas de salud y programas de cribado preventivo.

 

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