¿Una ensalada a $16.99? ¿Por qué es tan caro comer en restaurantes en El Salvador?

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Una ensalada “Tokio Bowl” con un precio de $16.99 en un restaurante de San Salvador desató una polémica viral en redes sociales sobre el costo de comer fuera de casa y los nichos de mercado a los que apuntan algunos establecimientos. El debate ocurre mientras el rubro de restaurantes y hoteles registró una inflación del 4.54 % en agosto, según cifras del Banco Central de Reserva (BCR).

Pero qué factores inciden para que un restaurante cobre $16.99 por una ensalada o que de repente en una pupusería una familia tenga que pagar cuentas de $40 por una cena.

Los economistas Carlos Acevedo y Rommel Rodríguez consideran que detrás del encarecimiento confluyen factores internacionales, regionales y locales, entre ellos los precios de los alimentos y derivados del petróleo, los costos de transporte, la dependencia de las importaciones y el crecimiento del turismo.

“En ese río revuelto, hay obviamente restaurantes que suben los precios. Hay gente que se aprovecha.  En cualquier caso, sí me parece mucho. 17 dólares por una ensalada”, dice el economista Carlos Acevedo, expresidente del Banco Central de Reserva.

Para el economista Rommel Rodríguez, en El Salvador “estamos experimentando una inflación en el precio de los alimentos que se ha acentuado en los últimos meses, especialmente desde julio para acá siento yo”.

Factores mundiales, regionales y locales

Acevedo, quien admite no visitar frecuentemente restaurantes, explica que hay diversos factores que explican los altos precios en estos negocios.

“Yo creo que hay varios factores, uno es hay una situación global, en todo el mundo, el precio de los alimentos, es de los que sufre más directamente el impacto del aumento del petróleo. Porque luego viene el costo de los fertilizantes, el costo del transporte de los productos agrícolas. Entonces, es una tendencia universal, diría yo. En Estados Unidos, en América Latina, en Europa, la tendencia es el encarecimiento de de la comida, sin duda. Entonces en El  Salvador, obviamente no escapan de eso”, expuso Acevedo a Diario El Mundo.

Acevedo además enfatiza que “El Salvador tiene el agravante que casi toda su comida la importa”.

“Y entonces nuestros principales proveedores son Guatemala, Honduras y Nicaragua, que tienen  tasas de inflación mayores que la de El Salvador, entonces no es extraño que si la inflación en esos países que son nuestros proveedores, con mayor inflación que la nuestra nuestra, entonces eso impacta el precio de las cosas que le compramos y fundamentalmente comida y luego se transporta desde allá para acá”, señaló.

El expresidente del BCR explicó que el aumento del costo del transporte se traduce rápido en el aumento de las verduras, frutas y otros alimentos.

“Otro factor adicional, que también es regional, es el impacto que está teniendo El Niño en la agricultura ya por varios meses, o sea, ya se están calculando  que el efecto Super Niño va por 18 meses. Entonces, eso también impacta el mundo de los alimentos”, subrayó Acevedo.

El auge del turismo

Tanto Rodríguez como Acevedo coinciden que el auge del turismo internacional en El Salvador también presiona los precios al alza.

“La demanda relativa se ha incrementado por bastante turismo, y porque creo que una parte de la clase media con mayor nivel de ingresos acostumbra comer fuera en ciertos días de la semana ya sea solos o en familia. Esto presiona la demanda”, señala Rodríguez, quien advierte que él ha notado que los precios dependen de las zonas.

“Yo me he tomado un café y un pan en el Centro Histórico  por una cantidad exorbitante, a mi juicio pero, ya lo pedí. Pero supongo que un extranjero que viene acá y ve los precios le resultarán normal”, señala Rodríguez.

Acevedo también sostiene que “otro factor es obviamente el impacto del turismo”.

“Eso es inevitable. Un país donde el turismo crece, empieza a aumentar los precios, sobre todos los precios de comida, restaurantes tienen que aumentar también”, dice Acevedo.

Rodríguez subraya que “mientras haya extranjeros acá viniendo me parece que el proceso seguirá, ya sea como turistas o algunos viven acá”.

El economista señala que eso puede provocar que los precios “se irán distanciando de un margen que los salvadoreños ya no pueden pagar porque sus prioridades son otras”.

“De ahí hay dos cosas que para mí son fundamentales: lo que está dispuesto a pagar un cliente por comer productos de alta calidad, por ejemplo, alguien que gusta de las carnes, cafés, y cosas así, vinos, etc. Desde la perspectiva microeconómica esta persona tiene muchos incentivos”, advierte Rodríguez.

La otra, según Rodríguez “que es un bien complementario, es el servicio y el trato de los señores y señoras que atienden”.

“Una buena plática o un buen comentario siempre se agradece sobre el corte, el tipo de vino, café y cosas así”, sentencia.

 

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