La encargada de negocios de la Embajada de Estados Unidos en El Salvador, Naomi Fellows, destacó este viernes el esfuerzo de las personas que participaron en las labores de rescate después de los atentados del 11 de septiembre y su determinación de “no dejarse vencer” por el miedo y el terror.
“Aquí en El Salvador, junto a nuestros salvadoreños, amigos y colegas, reafirmamos que ese recuerdo debe seguir siendo un compromiso vivo con la vigilancia, la unidad y la defensa de la libertad y la dignidad humana que nos unen”, expresó.
En su mensaje, Fellows reiteró que los lazos entre Estados Unidos y El Salvador se fortalecen a través de la resiliencia y recordó “que la vigilancia no es lo mismo que el miedo, la vigilancia significa reconocer claramente las amenazas, significa protegernos unos a otros, significa estar preparados, y significa mantenernos fieles a los principios que los terroristas intentaron destruir, la dignidad de las personas, el Estado de derecho, la libertad y la convicción de que personas de diferentes orígenes pueden unirse en un propósito común”.

La diplomática señaló que el 11 de septiembre no fue solo una tragedia estadounidense, sino una tragedia humana que afectó a víctimas de muchos países incluidos salvadoreños. Recordó que familias salvadoreñas experimentaron también el dolor de la pérdida pero destacó la valentía de las personas que participaron en las labores, lo cual considera “una de las lecciones fundamentales del 11 de septiembre”.
“La vigilancia no es lo mismo que el miedo, significa mantenernos fieles a los principios que los terroristas intentaron destruir, la dignidad de las personas, el Estado de derecho, la libertad y la convicción de que personas de diferentes orígenes pueden unirse en un propósito común”. Naomi Fellows, encargada de negocios de Embajada de EE.UU.
“Fue una decisión tomada en tiempo real, en medio del humo y la confusión, sin ninguna garantía de que regresarían a casa”, observó.
Mientras los ataques del 11-S tenían como objetivo sembrar el miedo, la división y la desesperación, señaló, “los estadounidenses se unieron, los vecinos se ayudaron entre sí, las comunidades lloraron juntas” y que personas de todo el mundo se solidarizaron con los Estados Unidos, “incluido aquí en El Salvador”
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Reflexionó que esa unidad vista luego de los ataques del 11-S les mostró que la mayor fortaleza no es militar, las instituciones o los recursos, sino “la gente, su valentía, decencia y determinación de no dejarse vencer por el miedo”.
“Veinticinco años después, esas lecciones aún nos hablan”, enfatizó.
Señaló que en la Proclamación Presidencial del Día de los Patriotas permanece la promesa de que es “es una responsabilidad” a través de las generaciones rendir homenaje a las personas valientes que se “negaron a dejarse dividir por el terror”, y que quienes laboran en la Embajada tienen esa responsabilidad continua.


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