Las remesas familiares de El Salvador no registrarían crecimiento en 2027, después de varios años de fuertes incrementos, según las proyecciones del tanque de pensamiento Diálogo Interamericano, con sede en Washington, que advierte de una desaceleración de estos flujos en Centroamérica por la reducción de remitentes y el menor aumento de las cantidades enviadas.
El informe Insights on Trends in Remittances to Latin America and the Caribbean, 2026, elaborado por el especialista Manuel Orozco, proyecta para El Salvador una tasa de crecimiento de 0 % en 2027. Esta previsión contrasta con el aumento de 17.7 % registrado en 2025 y el crecimiento de 4.8 % estimado para el cierre de 2026.
El Salvador recibiría $10,458 millones en remesas durante 2026, frente a los $9,979 millones de 2025 y $8,480 millones de 2024. Aunque el informe no presenta una cifra monetaria proyectada para 2027, una variación de 0 % implicaría que los ingresos dejarían de expandirse respecto al nivel previsto para este año.
La situación tiene especial relevancia para la economía salvadoreña debido a su dependencia de estos recursos. El estudio calcula que las remesas representan un 28 % del producto interno bruto (PIB) del país y equivalen al 33 % del consumo privado. También estima que un 70 % de los hogares salvadoreños recibe estos ingresos.
El Diálogo Interamericano prevé además una reducción de 0.4 % en el número de personas que envían remesas hacia El Salvador durante 2027 y una disminución de 0.3 % entre los hogares receptores. El documento vincula la pérdida de dinamismo de las transferencias con la reducción de la migración hacia Estados Unidos y el aumento de las deportaciones.
El estudio estima que 15,568 salvadoreños fueron deportados desde Estados Unidos durante 2025, mientras que hasta agosto de 2026 se contabilizaban 11,000. Para el cierre de este año, el documento proyecta 17,050 deportaciones hacia El Salvador, en medio de una tendencia regional que reduce el número neto de personas con capacidad de enviar dinero a sus países de origen.
A esto se suma una desaceleración de las cantidades enviadas. El informe señala que los ingresos de los migrantes no están aumentando lo suficiente para sostener mayores transferencias y advierte que esta tendencia es más pronunciada entre los centroamericanos, muchos de los cuales trabajan en sectores como la construcción y la hostelería. Para Centroamérica en general, el crecimiento de las remesas podría no superar el 3 % en 2027.
El Diálogo Interamericano advierte que una menor expansión de las remesas puede reducir la actividad económica de Centroamérica porque estos recursos representan más del 25 % de la economía regional.
Como alternativas, plantea fortalecer productos de ahorro y pensiones para los receptores, ampliar los servicios financieros digitales y promover mecanismos de migración laboral mediante visas H-2A y H-2B.

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