Rusia informó este jueves que realizó un intercambio de 200 prisioneros de guerra con Ucrania, en cumplimiento de los acuerdos alcanzados durante las recientes negociaciones de paz celebradas en Ginebra. El canje incluyó la liberación del mismo número de militares por cada bando.
El Ministerio de Defensa ruso confirmó el intercambio a través de su canal en la red de mensajería MAX. “Retornaron 200 soldados rusos. A cambio fueron entregados 200 prisioneros de guerra de las Fuerzas Armadas de Ucrania”.
Según el mando militar ruso, los soldados liberados fueron trasladados a Bielorrusia, donde actualmente reciben atención médica y apoyo psicológico antes de regresar a territorio ruso.
El jefe del equipo negociador de Rusia en las conversaciones de paz, Vladímir Medinski, explicó que el proceso continuará en las próximas horas con un nuevo intercambio de prisioneros entre ambos países. “Lo importante es que los nuestros regresarán”, escribió en su canal de Telegram.
Medinski agregó que, entre jueves y viernes, se espera completar el intercambio de 500 prisioneros de cada lado, como parte de los compromisos establecidos en las conversaciones para aliviar tensiones en medio del conflicto entre Rusia y Ucrania.
Un estudio de la Universidad de Cambridge reveló que las personas que dejan de tomar medicamentos para adelgazar como Ozempic o Wegovy recuperan, en promedio, el 60 % del peso que habían perdido durante el tratamiento. Los resultados fueron publicados este jueves en la revista científica EClinicalMedicine.
Los investigadores analizaron seis ensayos clínicos con la participación de aproximadamente 3,200 personas que habían utilizado fármacos de nueva generación para tratar la obesidad. El seguimiento se extendió hasta 52 semanas después de suspender los medicamentos.
Según el estudio, aunque estos tratamientos pueden generar pérdidas de peso de entre 15 % y 20 %, la interrupción del tratamiento provoca una recuperación rápida del peso durante los primeros meses. A las 52 semanas, los pacientes habían recuperado cerca del 60 % del peso perdido, aunque posteriormente el aumento se estabiliza.
A largo plazo, la reducción neta de peso se mantiene en alrededor del 25 % del peso que se había perdido durante el tratamiento. Esto significa que una persona que haya reducido inicialmente un 20 % de su peso corporal mantendría una pérdida real de aproximadamente 5 % un año después de dejar la medicación.
Los científicos explican que estos medicamentos funcionan como un “freno” biológico del apetito. “Medicamentos como Ozempic y Wegovy actúan como frenos en nuestro apetito. Nos sacian antes, y eso hace que comamos menos y que perdamos peso. Cuando las personas dejan de tomarlos, esencialmente están quitando el pie del freno, y esto puede conducir a una rápida recuperación de peso”, explicó Brajan Budini, del Trinity College de la Universidad de Cambridge y coautor del estudio.
Los investigadores señalan que, pese al efecto rebote, algunas personas mantienen parte de la pérdida de peso porque durante el tratamiento desarrollan hábitos alimenticios más saludables. También plantean que estos fármacos podrían producir cambios hormonales que influyen en los mecanismos cerebrales que controlan el apetito.
No obstante, los expertos advierten sobre un posible riesgo en la composición corporal. Los estudios indican que entre 40 % y 60 % del peso perdido durante el tratamiento corresponde a masa muscular, por lo que al recuperar peso existe la posibilidad de que el aumento se produzca principalmente en forma de grasa.
Por ello, los autores recomiendan que estos medicamentos no se utilicen como única herramienta para bajar de peso y que los pacientes reciban acompañamiento en dieta y ejercicio para mantener hábitos saludables una vez suspendido el tratamiento.
La entrada en guerra con Irán por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, supone hasta ahora la decisión más trascendental de su segundo mandato: una operación de objetivos y duración inciertos que, además, afronta el desafío de no estancarse y convertirse en un nuevo Irak.
Tras el ataque a gran escala iniciado el sábado por Israel y Estados Unidos, que resultó en el asesinato del ayatolá Alí Jameneí, en el poder desde 1989, Trump afirma que el golpe mayor está por venir y que la ofensiva continuará hasta destruir el programa iraní de misiles, su marina y sus capacidades para fabricar un arma nuclear.
Descabezar al régimen iraní había sido una demanda constante del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien presionó a Trump en varias ocasiones, pero el republicano, que en campaña se opuso a las guerras «eternas» en el extranjero, se había mostrado cauteloso.
En junio de 2025, cuando Trump ordenó el bombardeo de tres instalaciones nucleares iraníes, advirtió que conocía el escondite de Jameneí, pero descartó eliminarlo para no desestabilizar la región.
Sin embargo, 2026 arrancó con un Trump envalentonado por la exitosa operación militar de enero en Venezuela, en la que fue derrocado y capturado Nicolás Maduro sin que se registraran bajas estadounidenses.
Además, Estados Unidos había tomado nota de la debilidad de la respuesta iraní a los ataques del año pasado y, a principios de año, Trump comenzó a amenazar con un ataque masivo contra la república islámica por la dura represión exhibida contra las protestas antigubernamentales.
Mientras el Pentágono realizaba un enorme despliegue militar en la región, incluidos dos portaaviones, la Casa Blanca aseguraba que prefería una solución diplomática con Teherán y pactar un acuerdo para limitar su programa nuclear, como el que Trump rompió en su primer mandato.
Del pulso diplomático al ataque «preventivo»
Sus enviados, Steve Witkoff y Jared Kushner, mantuvieron el jueves en Ginebra la última ronda de negociaciones con el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, quien salió satisfecho del encuentro, aunque para entonces a Trump se le había agotado la paciencia.
Según fuentes estadounidenses, Irán rechazó una oferta de Washington para recibir un suministro permanente y gratuito de combustible nuclear si renunciaba por completo a enriquecer uranio, actividad que la república islámica decía llevar a cabo con fines pacíficos.
Por el contrario, afirman funcionarios de la Administración, Teherán poseía uranio enriquecido para elaborar 11 bombas atómicas, una cifra que podría aumentar hasta 50 en un año.
El secretario de Estado, Marco Rubio, sostiene además que Israel iba a atacar a Irán y que el país persa planeaba responder contra bases estadounidenses, por lo que Washington debía golpear «preventivamente».
Ante este escenario, el viernes, a bordo del Air Force One camino a Texas para un mitin, Trump ordenó el inicio de la llamada operación Furia Épica. Posteriormente visitó una hamburguesería y se trasladó a su residencia en Florida para supervisar los bombardeos.
El ataque, que tomó desprevenido a Irán al realizarse inusualmente a plena luz del día del sábado, destruyó el cuartel general de Jameneí y eliminó a buena parte de su cúpula militar, aunque Irán ha denunciado que también hubo ataques contra civiles, entre ellos una escuela infantil.
Teherán ha respondido desde entonces con ataques aéreos en represalia contra Israel y varios países de la región donde la potencia norteamericana tiene bases militares.
Vista de los daños causados por un ataque estadounidense en Irán. EFE
El riesgo de otro conflicto interminable
Al menos seis militares estadounidenses han muerto por la respuesta iraní, y el propio Trump prevé que haya más bajas, algo que pone contra las cuerdas al líder estadounidense de cara a las elecciones de medio mandato del próximo noviembre, en las que está en juego la exigua mayoría republicana en el Congreso.
Por lo pronto, la escalada regional es ya inevitable y Estados Unidos, cuya embajada en Arabia Saudí fue atacada el lunes, ha pedido a sus ciudadanos que abandonen de inmediato una quincena de países de la región.
La oposición demócrata denuncia que la operación no se notificó debidamente al Congreso, único órgano facultado para autorizar una guerra, y que la evacuación de estadounidenses es un caos.
El Gobierno emite, mientras tanto, mensajes contradictorios sobre el objetivo final: Trump ha llamado al pueblo iraní a tomar el poder, mientras el Pentágono niega que el objetivo sea un cambio de régimen.
El presidente también afirma que la operación podría durar varias semanas si fuera necesario, aunque el Ejército matiza que no será un conflicto «interminable» como la invasión de Irak de 2003, que Trump siempre ha criticado.
En concreto, Washington diseñó una ofensiva de unas cuatro o cinco semanas. Los próximos días demostrarán si fue un acierto o un error de cálculo.
Cerca de 100,000 personas abandonaron la capital de Irán, Teherán, durante los dos primeros días posteriores a la ofensiva militar lanzada por Estados Unidos e Israel, según informó este jueves el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
El organismo internacional indicó que miles de residentes han salido de la ciudad, principalmente hacia el norte del país.
“Se estima que 100,000 personas abandonaron Teherán en los dos primeros días tras los ataques, con entre 1,000 y 2,000 vehículos diarios que, según informes —de la Policía iraní— salieron de la capital”, detalló ACNUR en una nota informativa.
La agencia de la ONU advirtió que la situación humanitaria en la región ha sufrido un deterioro significativo en medio del conflicto, donde ya se contabilizan 24.6 millones de desplazados y personas retornadas.
El conflicto también se ha extendido a otros puntos de Oriente Medio. En Líbano se han registrado ataques cruzados entre el Ejército israelí y el grupo chií Hezbolá, lo que ha provocado nuevos desplazamientos de población.
Solo el lunes, casi 10,000 ciudadanos sirios y alrededor de 1,000 libaneses abandonaron el sur del Líbano y zonas del sur de Beirut para trasladarse hacia Damasco, en Siria.
La ministra de Asuntos Sociales de Líbano, Hanin el Sayed, indicó que el número de desplazados internos en el país supera los 83,000, mientras que organizaciones humanitarias estiman que la cifra podría superar las 180,000 personas. Las autoridades libanesas también informaron que hay 399 refugios habilitados para atender a la población desplazada.
ACNUR había advertido a inicios de la semana sobre el riesgo de nuevos movimientos de población debido a la escalada militar entre Irán, Estados Unidos e Israel, que ha incluido ataques contra territorio israelí y contra intereses estadounidenses en la región.
El aumento del nivel del mar provocado por el cambio climático ha sido subestimado en numerosos estudios científicos y podría ser, en promedio, 30 centímetros mayor de lo calculado hasta ahora. Así lo concluye una investigación publicada este miércoles en la revista Nature, basada en el análisis de cientos de estudios sobre la exposición de las zonas costeras.
El trabajo fue elaborado por Katharina Seeger y Philip Minderhoud, investigadores de la Universidad de Wageningen, en Países Bajos, quienes revisaron 385 artículos científicos publicados entre 2009 y 2025. Según los expertos, más del 90 % de los estudios analizados se basan en modelos gravitacionales o geoides obtenidos a partir de datos satelitales, sin considerar mediciones reales del nivel del mar en cada región.
Estos modelos geoides contemplan factores como la gravedad y la rotación de la Tierra, pero dejan fuera variables locales determinantes, entre ellas el viento, las corrientes marinas o las mareas, que influyen directamente en la altura real del mar.
“La mayoría de los estudios sobre el nivel del mar no reflejan la realidad porque se basan en modelos y no utilizan mediciones directas”, explicó Minderhoud durante una rueda de prensa.
El estudio señala además que solo el 9 % de las investigaciones revisadas combinan mediciones del nivel del mar con la elevación del terreno, aunque presentan fallas en la alineación de datos. Menos del 1 % de los trabajos científicos relaciona adecuadamente ambos factores para calcular con precisión el riesgo real en zonas costeras.
La subestimación no afecta a todas las regiones por igual. Aunque el promedio global es de 0.3 metros, en regiones como el sudeste asiático y el Pacífico la diferencia entre lo estimado y la subida real del mar podría oscilar entre 1 y 1.5 metros. En Latinoamérica también se ha detectado una subestimación importante, mientras que en Europa y la región mediterránea las discrepancias entre los modelos y la realidad son menores.
Los investigadores advierten que esta diferencia tiene implicaciones directas para las poblaciones costeras. Según sus cálculos, cerca de 80 millones de personas viven actualmente por debajo del nivel del mar, una cifra muy superior a los 30 millones estimados anteriormente. Esto podría adelantar el impacto de inundaciones costeras y aumentar el riesgo para países vulnerables, especialmente pequeños estados insulares y naciones de baja altitud.
El Senado de Estados Unidos rechazó este miércoles una resolución que buscaba detener la ofensiva militar contra Irán, impulsada por la Administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el marco de la operación denominada “Furia Épica”.
La iniciativa, presentada por el Comité de Relaciones Exteriores, pretendía frenar la participación militar estadounidense en el conflicto iniciado junto a Israel el pasado sábado. Sin embargo, la moción fue derrotada con 53 votos en contra y 47 a favor, tras el respaldo mayoritario de los senadores republicanos.
Entre los votos favorables a la resolución figuraron senadores demócratas e independientes cercanos a ese partido, además del republicano Rand Paul, conocido por su postura crítica frente al despliegue militar estadounidense en el extranjero. Por otro lado, el demócrata por Pensilvania John Fetterman se sumó al bloque que rechazó la medida.
Las senadoras republicanas Susan Collins y Lisa Murkowski también votaron en contra de la resolución. Collins defendió la ofensiva al argumentar que Estados Unidos no puede “tolerar un Irán con armas nucleares”, al considerar que el programa de misiles y el respaldo iraní a grupos armados representan una amenaza para la seguridad nacional de su país.
La legisladora también sostuvo que la administración se ha ajustado a las disposiciones de la Ley de Poderes de Guerra, que exige notificar al Congreso dentro de las 48 horas posteriores al inicio de las hostilidades, y aseguró que el Gobierno ha entregado informes clasificados sobre la operación.
Por su parte, Murkowski señaló que la Casa Blanca ha realizado mayores esfuerzos para informar al Congreso sobre la ofensiva en comparación con otras crisis internacionales recientes.
El conflicto forma parte de una escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán que comenzó a finales de febrero con ataques contra objetivos iraníes y posteriores represalias en la región, lo que ha generado una fuerte división política en el Congreso estadounidense.
El Gobierno de Ecuador declaró este miércoles persona no grata al embajador de Cuba en Quito, Basilio Antonio Gutiérrez García, así como a todo el personal diplomático, consular y administrativo de la misión cubana, a quienes dio un plazo de 48 horas para abandonar el territorio ecuatoriano.
La decisión fue anunciada por el Ministerio de Exteriores ecuatoriano a través de un comunicado, en el que indicó que la medida se adopta conforme a la práctica diplomática y en el marco de las facultades que otorga el Derecho Internacional.
“Se ha concedido un plazo de 48 horas, conforme la práctica diplomática, para que el embajador y todos los funcionarios de esa misión diplomática abandonen el territorio nacional”, señaló la Cancillería ecuatoriana.
La cartera de Exteriores explicó que la resolución se tomó “en el ejercicio de las facultades que le confiere el Derecho Internacional y de conformidad con el artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas”, aunque no detalló los motivos específicos de la decisión.
En paralelo, el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, firmó un decreto que da por terminadas las funciones de José María Borja López como embajador ecuatoriano en Cuba, cargo que desempeñaba desde 2021. Con esta medida, Ecuador rompe de facto sus relaciones diplomáticas con la isla caribeña.
El Gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este miércoles que dispone de suficiente munición para continuar su ofensiva contra Irán y sugirió que la guerra contra la república islámica podría prolongarse varias semanas.
Durante una rueda de prensa en el Pentágono, el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, indicó que la campaña militar podría extenderse hasta ocho semanas. “Puedes decir cuatro semanas, pero podrían ser seis, ocho o tres”, afirmó, al tiempo que aseguró que Estados Unidos e Israel están marcando completamente “el ritmo” del conflicto.
El funcionario sostuvo que en menos de una semana las fuerzas aéreas de ambos países podrían lograr el control total del espacio aéreo iraní. “EE.UU. está ganando de manera contundente, devastadora y sin piedad. (…) Esto nunca se concibió como una pelea justa”, afirmó Hegseth.
El secretario de Guerra también explicó que, una vez dominados los cielos iraníes, Washington comenzará a utilizar bombas de gravedad guiadas por GPS y láser de 500, 1,000 y 2,000 libras. Según dijo, Estados Unidos dispone de reservas prácticamente ilimitadas de este tipo de armamento.
Por su parte, el jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, aseguró que el país cuenta con suficiente munición de precisión tanto para operaciones ofensivas como defensivas, aunque evitó detallar las cantidades por razones de seguridad operativa. En la misma línea, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, reiteró que el Pentágono tiene capacidad más que suficiente para ejecutar la operación militar denominada “Furia Épica” y continuar la campaña si fuese necesario.
Las autoridades estadounidenses señalaron que los objetivos de los ataques contra Irán incluyen destruir su arsenal y su capacidad para fabricar misiles balísticos, neutralizar su fuerza naval, debilitar a los grupos aliados de Teherán en la región y evitar que el país obtenga armas nucleares.
Hegseth también destacó algunos resultados recientes de la ofensiva, como el bombardeo contra el líder de una unidad iraní que, según el Pentágono, planeaba asesinar a altos funcionarios estadounidenses, incluido el presidente de Estados Unidos. Además, anunció que un submarino estadounidense hundió en el océano Índico la fragata iraní IRIS Dena mediante un torpedo, en lo que calificó como el primer ataque de este tipo realizado por un sumergible estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial.
Según el jefe del Estado Mayor Conjunto, la capacidad de Irán para lanzar misiles balísticos se ha reducido en 86 % desde el inicio de los combates, mientras que los ataques con drones han disminuido 73 %, lo que refleja el impacto de la ofensiva militar estadounidense.
El ministro español de Exteriores, José Manuel Albares, desmintió «tajantemente» este miércoles que España haya acordado cooperar con el Ejército estadounidense en las operaciones contra, como había asegurado minutos antes la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. «Lo desmiento tajantemente.
La posición del Gobierno de España sobre la guerra en Oriente Medio, los bombardeos en Irán y sobre el uso de nuestras bases no ha cambiado ni una coma», ha asegurado Albares en una entrevista radiofónica recogida por EFE.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, había dicho poco antes en una rueda de prensa que en las últimas horas España ha «acordado cooperar con el Ejército estadounidense», después de que el presidente Donald Trump amenazara con un embargo comercial por su negativa a que el Pentágono emplee sus instalaciones en bases españolas para las operaciones contra Irán.
«No tengo la menor idea a qué se puede referir o de dónde puede venir eso», ha reconocido Albares, o el titular de Exteriores, que ha insistido en que la posición de España «no ha cambiado en absoluto» y, por tanto, «sigue absolutamente invariable». Ha recalcado que no tiene «ninguna gana» ni «casi tiempo» para especular sobre a qué responde lo dicho por la portavoz de la Casa Blanca.
Albares ha reiterado el «No a la guerra» defendido de forma «clara y contundente» por el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, en su «valiente» declaración institucional, una posición que, según ha destacado, han respaldado «muchos colegas europeos».
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aseguró este miércoles que «en las últimas horas» España ha «acordado cooperar con el Ejército estadounidense» después de que el presidente Donald Trump amenazara con un embargo comercial contra Madrid por su negativa a que el Pentágono emplee sus instalaciones en bases españolas para las operaciones contra Irán.
«Con respecto a España, creo que escucharon ayer el mensaje del presidente (Trump), alto y claro, y tengo entendido que, en las últimas horas, (las autoridades españolas) han acordado cooperar con el Ejército estadounidense», dijo Leavitt en rueda de prensa.
«Sé que el Ejército estadounidense se está coordinando con sus homólogos en España, pero el presidente espera que toda Europa, todos nuestros aliados europeos, por supuesto, cooperen en esta misión tan ansiada, no solo para Estados Unidos, sino también para Europa», añadió la portavoz.
Leavitt se pronunció de esta manera al ser preguntada acerca de si el hecho de que España sea miembro de la Unión Europea (UE) supone un obstáculo para que Washington le imponga un embargo comercial.