Categoría: Opinión

  • Empresas del futuro: por qué el talento se volvió el activo más decisivo

    Empresas del futuro: por qué el talento se volvió el activo más decisivo

    Durante décadas, las organizaciones hablaron de “recursos humanos”. El término no era casual: respondía a una lógica industrial donde las personas eran vistas como parte de la estructura operativa, un engranaje necesario para producir resultados. Sin embargo, en el actual entorno empresarial, marcado por la transformación digital, la inteligencia artificial y la volatilidad de los mercados, esa mirada ha quedado superada.

    Hoy, el capital humano dejó de ser un área más dentro del organigrama. Se ha convertido en un factor estratégico que define la capacidad de una empresa para adaptarse, innovar y sostener su competitividad.

    La experiencia demuestra que las organizaciones que mejor responden a contextos inciertos no son necesariamente las que cuentan con más infraestructura o mayores recursos financieros. Son aquellas que han desarrollado capacidades internas sólidas: liderazgo, pensamiento crítico, cultura colaborativa y aprendizaje permanente. En este escenario, la pregunta ya no es si las empresas deben invertir en capacitación, sino cómo hacerlo de forma estratégica.

    La automatización y la inteligencia artificial están transformando procesos completos. Sin embargo, lejos de reemplazar el rol humano, están elevando el nivel de exigencia. A medida que las tareas repetitivas desaparecen, ganan protagonismo habilidades vinculadas al análisis, la creatividad y la capacidad de tomar decisiones en entornos cada vez más complejos.

    Esto también obliga a replantear los modelos tradicionales de formación. Los programas basados únicamente en contenidos teóricos o desconectados de la práctica resultan cada vez menos efectivos frente a la velocidad con la que evolucionan los negocios.

    Las organizaciones necesitan esquemas de aprendizaje que combinen actualización conceptual con aplicación real, capaces de fortalecer tanto las competencias técnicas como las habilidades de liderazgo.

    Uno de los errores más comunes en muchas empresas es tratar la capacitación como iniciativas aisladas: cursos puntuales o programas que responden a necesidades momentáneas, pero que no forman parte de una visión integral de desarrollo. Sin una estrategia clara, el aprendizaje pierde impacto. Por el contrario, cuando se integra a la planificación del negocio, se convierte en una herramienta clave para mejorar la productividad, impulsar la innovación y fortalecer la cultura organizacional.

    En este proceso, el liderazgo cumple un rol central. Las empresas necesitan líderes capaces de comunicar con claridad, gestionar equipos diversos y tomar decisiones en contextos de incertidumbre. Estas competencias no se improvisan: se construyen con formación, experiencia y reflexión estratégica.

    Al mismo tiempo, las nuevas generaciones valoran entornos donde puedan desarrollarse profesionalmente. La posibilidad de acceder a programas de aprendizaje y crecimiento con el de ADEN se ha convertido en un factor decisivo para atraer y retener talento.

    La irrupción de la inteligencia artificial plantea además un nuevo desafío: desarrollar competencias digitales en todos los niveles de la organización. Pero el verdadero diferencial no estará solo en el acceso a la tecnología, sino en la capacidad de las personas para utilizarla de forma estratégica.

    En un mundo donde la tecnología evoluciona a gran velocidad, las empresas que entienden el valor de su capital humano construyen organizaciones más ágiles, innovadoras y sostenibles. Porque, al final, la ventaja competitiva más importante sigue estando en las personas.

    * Carolina Tomba es directora de Soluciones Corporativas ADEN International Business School

  • La escalada en Irán y los daños colaterales

    La escalada en Irán y los daños colaterales

    Entender lo que ocurre en Irán es complejo pues tiene mucho de historia, de intereses económicos, de geopolítica, de ambiciones de naciones, de alianzas estratégicas, de mentiras, de verdades a medias y de todo un poco. No se puede ser tan inhumano de no interesarse por los conflictos armados que tanto luto y dolor le generan a la humanidad.

    Muchos salvadoreños tenemos un concepto errado o excesivamente superficial de lo que sucede en medio oriente, pues solo contamos con la información sesgada de quienes juegan la partida. He escuchado a muchos hacer juicios a priori y apoyar a fe ciega el accionar bélico de Estados Unidos, pero también he escuchado a muchos otros condenar a los norteamericanos.

    En Mejicanos, una iglesia evangélica convocó a sus feligreses para una vigilia de dos noches en apoyo a Israel, porque según su pastor el “monstruo persa” quiere acabar con la Tierra Prometida, pero otros salvadoreños salieron a marchar y aprovecharon para pedir a Estados Unidos e Israel que cesen los ataques contra Irán. Una escalada de la naturaleza ocurrida en Irán no puede ser vista como un accionar motivado por la ideología religiosa. De ninguna manera Dios apoya estos actos.

    Los ataques por muy dirigidos y puntuales que sean siempre generan severos daños colaterales que afectan a la población vulnerable, tal como ha ocurrido en Irán, donde miles de civiles han muerto entre ellos cientos de niños y ancianos. Irán ha respondido lanzando misiles a distintos países, lo que para algunos es un ataque indiscriminado a diferentes naciones, pero para otro es solo una estrategia de defensa porque se ha limitado a atacar bases militares estadounidenses enclavadas en otras naciones.

    Estados Unidos e Israel justifican sus ataques aduciendo que Irán tiene tecnología y armas de punta que son una amenaza para los israelitas, mientras que las autoridades iranís dicen que lo que poseen es con fines de tecnología y usos médicos. Hasta ahora no sabemos quién dice la verdad o quién miente.

    Lo único que sabemos es que Teherán y ciudades vecinas son las más inseguras del mundo porque los bombardeos están a la orden del día. Sabemos que los incendios y la destrucción mantiene en vilo la paz y la economía del mundo.  Algunos países de manera inteligente han abogado por la neutralidad manteniéndose al margen y mostrándose, ya sea por conveniencia o por convicción pacifista, como países que rechazan el belicismo y abogan por la paz. Otros países han manifestado su apoyo a Estados Unidos e Israel y hay naciones que abiertamente rechazan el accionar estadounidenses y dan su apoyo a Irán.

    En cualquier momento, si no se prioriza el diálogo civilizado, un conflicto de esta naturaleza puede dar paso irreversiblemente a una tercera guerra mundial de fatales consecuencias para la humanidad y el planeta. Es obligación de todos los líderes y naciones del mundo exigir una salida pronta, humana, civilizada y de alcance global y permanente.

    La escalada en Irán ya nos tiene en vilo. Países como el nuestro, a miles de kilómetros del escenario bélico, estamos a la espera de los efectos económicos. Somos un país consumidor que dependemos de muchos factores, entre ellos los precios internacionales del petróleo. Obviamente Irán es uno de los principales productores de petróleo y por si fuera poco controla el paso sobre el estrecho de Ormuz en el mar Pérsico, por donde circula el 20 por ciento del petróleo mundial y el 33 por ciento del gas natural licuado.

    La crisis en Irán ha generado el cierre o el paso restringido, encareciendo los fletes que deben recorrer miles de kilómetros extras, incrementando el valor del producto y por consiguiente el galón (litro) de combustible. Hasta ahora, hay reservas de petróleo que permiten un incremento mínimo de los combustibles, pero es lógico que las reservas disminuirán y se encarecerán, afectando las economías de países consumistas y dependientes como el nuestro.

    Desde El Salvador y como salvadoreños, con tan poco conocimiento, no podemos adoptar posición ni apoyar una escalada que genera muertos, heridos, destrucción, dolor, agonía, zozobra, vilo y heridas que tardan años (décadas o siglos) en sanar. Israel, Estados Unidos e Irán deben buscar una salida civilizada, más allá de fanatismos religiosos, intereses económicos e intenciones políticas. La humanidad no puede estar en manos de decisiones con criterio belicista, en nombre de la paz mundial.

    *Jaime Ulises Marinero es periodista

  • ¿Transformación o reforma educativa?

    ¿Transformación o reforma educativa?

    El país se enfrenta en una encrucijada histórica educativa; desde la fundación de las primeras Escuelas Normales en el siglo XIX como  baluarte de la mística docente hasta la masiva entrega de laptops y tablets en la actualidad, el país ha navegado por un mar de reformas entre planes, programas y proyectos educativos. Sin embargo, la historia nos ha enseñado que reformar no es transformar. Mientras la reforma suele ser un ajuste de tuercas en una maquinaria vieja, la transformación es el diseño de un motor nuevo.

    La era digital se ha introducido en las aulas con una fuerza sin precedentes. La dotación de dispositivos móviles es un paso necesario para cerrar la brecha de acceso, pero es un error peligroso que se le debe poner atención, y no confundir la conectividad con la educación. Un estudiante con una computadora pero sin pensamiento crítico, o en una escuela con techos colapsados, es simplemente un náufrago con un salvavidas digital.

    Si miramos hacia modelos exitosos como el de Finlandia, el error común es intentar copiar su currículo. Lo que El Salvador debería replicar de los finlandeses no es el «qué» enseñan, sino el «cómo» valoran.

    En Finlandia, el docente es el pilar de la sociedad; en El Salvador, la carrera docente ha sido históricamente castigada con salarios insuficientes y una carga administrativa que asfixia la creatividad pedagógica. Una verdadera transformación educativa exige que el maestro deje de ser un transmisor de datos —tarea que ya hace Google— para convertirse en un mentor de vida.

    La situación es más profunda de lo que dictan los planes quinquenales. El desarrollo del país no vendrá de saber usar un software, sino de la capacidad de nuestra niñez para resolver problemas complejos, trabajar en equipo y cuestionar su realidad. El sistema actual, todavía anclado en la memorización y el cumplimiento de horarios rígidos, choca con una realidad nacional que exige innovación y resiliencia. Ahora con la ayuda  en las aulas de estos dispositivos y la inteligencia artificial el estudiante se vuelve más cómodo, deja de lado el pensamiento crítico, se debilitan sus facultades cognitivas, emocionales y sociales, el juicio ético y moral.

    Para que El Salvador alcance el desarrollo, la transformación debe ser estructural y humana. Necesitamos escuelas que sean centros de comunidad, seguras no solo por la ausencia de violencia, sino por la presencia de esperanza. Debemos pasar de una educación que «forma empleados» a una que «cultiva ciudadanos».

    La tecnología es la herramienta, pero el desarrollo humano es el fin. Si no logramos que la transformación educativa toque la raíz de nuestra cultura —priorizando la ética, la lectura comprensiva y la ciencia— seguiremos teniendo un sistema de primer mundo en los dispositivos, pero de tercer mundo en los resultados. Es momento de decidir si queremos seguir reformando el pasado o si finalmente nos atreveremos a transformar el futuro.

     

  • La guerra, solo la guerra

    La guerra, solo la guerra

    El presidente de la Junta de Paz tiene para ofrecer la guerra, solo la guerra. Es el signo de los tiempos. Este Señor presidente de la Junta de Paz está por cumplir 80 años en junio próximo, y se haya aferrado a los botones de la destrucción. Qué patética es la situación de Estados Unidos que está en manos de estos personajes destinados al olvido.

    Fue sencillo ir a Caracas y sacar a Maduro en enero y dejar una entelequia allí, al mando, que no sabe si va o viene.

    Es fácil para la dupla israelí-norteamericana atacar Irán y dejar un reguero de muertos por todos lados.

    ¿Esa campaña militar es un mensaje para Irán o para China y Rusia? Por el estrecho de Ormuz pasa cerca del 20% del gas natural licuado mundial y el 25% del comercio marítimo de petróleo. Es decir, se trata de un paso clave.

    La capacidad militar de Estados Unidos en este momento está centrada en ataques aéreos y operaciones especiales. La opción de acantonar tropas de forma permanente no parece ser la modalidad que se empleará bajo el mandato de Donald Trump. Sus operaciones son letales, pero… limitadas. Al parecer, arrancan con la sorpresa, sigue la contundencia, continúa la eliminación o captura de objetivos estratégicos y después la retirada.

    El caso de Venezuela siguió ese libreto. Ni siquiera ‘ocupó’ a sus ‘aliados’ internos en Venezuela, dejó gobernando a los mismos que estaban con Maduro y les impuso la férula petrolera.

    ¿Causará toda esa mortandad en Irán solo para sentarse a negociar desde una posición de fuerza con Irán? Según los mensajes que ha lanzado Trump a los iraníes les ha dicho que esperen a que terminen las operaciones y se apoderen del Gobierno. ¿Es realista eso por parte de Trump y los halcones? Es cierto que el régimen iraní, desde hace mucho tiempo ha sofocado todo tipo de oposición y también ha reprimido con saldos de muchos muertos las manifestaciones populares, pero ¿de dónde saca Trump que después de sus ataques habrá euforia popular y el derrocamiento está a las puertas?

    Irán no es Venezuela. Y eso parecen saberlo los atacantes.

    ¿Pensará hacer eso mismo contra Cuba? De hecho, Trump ha dicho que podría hacer una ‘toma amistosa’ de Cuba. ¿De qué está hablando?  ¿Y Nicaragua está en la lista?

    Es difícil por el momento establecer la hoja de ruta que está siguiendo Trump, si es que hay algo como eso. Lo que sí está claro es que tropas permanentes en tierra no va a comprometer. No porque no quiera, sino porque no puede. Y ese no poder se debe a asuntos internos y no a restricciones externas. No puede quedarse con tropas dentro de países atacados, porque la situación económica norteamericana es complicada y no tendría liquidez financiera para sostener esas presencias.

    Proceder con el poderío aéreo, que es inobjetable, empero, desvela su debilidad militar general y el tipo de objetivos que se puede trazar.

    Lo de la ‘lucha contra el narcotráfico’ fue el pretexto para atacar a Venezuela y llevarse a Maduro. Y lo hizo. Pero eso no es un programa de guerra, sino como una entrada de payaso en el circo.

    Rusia y China (¿India y Brasil también?), observan y analizan con atención esta extraña danza de Trump, y ponderan los éxitos reales y ficticios que comporta.

    En el terreno militar Estados Unidos está mostrando músculo. De hecho, es la única de las grandes potencias que lo hace con esa contundencia. El grave empantanamiento de Rusia en su guerra contra Ucrania no ha llevado a nada más que a la destrucción material y a que mueran millares de ucranianos y rusos, civiles y militares.

    Esta guerra de Trump contra Irán (con ciertos aires de parecido con la de Irak), si se prolongara meses, y si involucrara tropas desembarcadas, podría significar otro traspié norteamericano.

    Todo el quehacer Trump, medio enloquecido y atrabancado, que desde el inicio de este su segundo período ha puesto en marcha, es un acumulado de afrentas y atropellos que le pasarán factura en no muy lejano tiempo.

    Sin duda, los grandes productores de armas están henchidos de alegría porque Trump se decidió a irse contra Irán. Para estos cancerberos qué importa los miles de muertos que se ocasionarán con esos ‘juguetes rabiosos’ que se están empleando.

    El régimen iraní, terrible y autoritario, que por décadas ha maltratado a su pueblo, está herido y responderá con desesperación e imprudencia.

    *Jaime Barba, REGIÓN Centro de Investigaciones

  • Una provocación anunciada

    Una provocación anunciada

    Desde la propia Sierra Maestra el demiurgo de Fidel Castro proclamó que, al finalizar la guerra contra Fulgencio Batista, comenzaría para él una lucha mayor contra Estados Unidos, la que califico como su «verdadero destino». El castrismo, no Cuba, es una amenaza constante y permanente para la seguridad de esta nación.

    Es una verdad histórica que el sistema totalitario insular odia visceralmente a este país por representar todos los valores que le adversan. Su vasta experiencia totalitaria en el manejo político lo convierte en un enemigo sumamente peligroso, circunstancia, que se agrava por su total falta de escrúpulos y práctica en provocar conflictos, sin importar lo lastimoso que puedan ser los resultados para los cubanos.

    Los seguidores del castrismo siempre tramitarán la destrucción de esta nación, gestión, en la que procuraran la ayuda de quienes comparten esa animadversión, mientras, no cesan de sembrar en territorio estadounidense espías en busca de información que facilite su ruina, así como la de sus aliados más relevantes, entre los que hay que incluir al exilio cubano.

    Simultáneamente, el totalitarismo siempre trata de acentuar sus crisis periódicas con Estados Unidos, seguro, de la visión que comparten algunos de que el conflicto es entre Goliat contra un manso David que sempiternamente se muestra como un cordero que simplemente se niega a que lo haga calderetas.

    Tengamos presente que el asesinato en el aire sobre aguas internacionales de los cuatro tripulantes de las aeronaves de Hermanos al Rescate se produjo cuando el presidente Bill Clinton enfrentaba la firma o no de la Ley Helms Burton, además, el Éxodo del Mariel fue provocado bajo el mandato del presidente Jimmy Carter, un mandatario que intentó normalizar relaciones y disminuir el embargo.

    Los agentes del castrismo que operan en este país están más que conscientes que, aunque hay compatriotas serviles, listos para delatar y matar, no faltan cubanos dispuestos a arriesgar la vida por darle fin a la tiranía, por eso, es de creer que han tenido alguna participación en la reciente emboscada y ametrallamiento criminal de la expedición que transporto a una decena de patriotas a Cuba.

    La flamante incursión a Cuba de varios compatriotas dispuestos a entregar la vida en defensa de sus convicciones no es una novedad, como tampoco lo es que el totalitarismo castrista se presente ante el pueblo que desgobierna y el mundo, como víctima de Estados Unidos, acusando a Washington de ser responsable de que varios connacionales irrumpieran en las aguas territoriales de la Isla, porque como dijera Jose Marti “Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres!

    La primera expedición naval para derrocar el naciente totalitarismo que se tenga conocimiento, se remonta a octubre de 1960. Una embarcación con más de 20 hombres arribó a costas cubanas. Los comandaba Armentino “El Indio” Feria, 10 de los expedicionarios fueron fusilados por orden de Raul Castro, entre ellos tres estadounidenses por nacimiento, siendo al menos, uno de ellos, veterano de la guerra de Corea.

    Han sido muchas las expediciones protagonizadas por exiliados y numerosos los muertos en combate, fusilados y encarcelados, por lo que es apropiado decir que nunca han faltado cubanos dispuesto a honrar nuestro himno nacional que dice: “En cadenas vivir es vivir, en afrenta y oprobio sumido. Del clarín escuchad el sonido. ¡A las armas, valientes, corred!”

    Para orgullo de los que nacimos en Cuba está ampliamente demostrado que la represión y el adoctrinamiento no han sido suficientes para eliminar las ansias de libertad de la mayoría de nuestros compatriotas como se evidencia por la gran cantidad de jóvenes que se encuentran en prisión, más los que desean abandonar el país por la profunda frustración que les consume y por jóvenes como estos que con independencia de la manipulaciones de los espías castristas,  ponen en riesgo sus vidas por su voluntad de luchar por la libertad y derechos de los cubanos.

    Los Castro, una familia mafiosa de altos vuelos, ha demostrado fehacientemente que son sumamente hábiles en manejar las crisis y en este momento, están afrontando un trance extremadamente complicado por su incapacidad para resolver los problemas más vitales de la población, mientras, la mayoría de la ciudadanía está harta de la suma de fracasos que ha cosechado el totalitarismo. El fin, les está llegando.

     

     

  • Telar de multitudes

    Telar de multitudes

    Contengo multitudes, es una frase original del poeta estadounidense Walt Whitman, la cual plasmó en su poema Canción de mí mismo, allá por 1855. Con el transcurrir del tiempo, la acepción de esta expresión dio paso a varias inspiraciones, ya sea en los ámbitos intelectuales, culturales y sociales.

    Entre las más peculiares que se le otorgó a la máxima, fue en un sentido nacionalista; sobre que la gran nación norteamericana acunaba a varias personas de diferentes países, por lo tanto inmigrantes, para que estos pudieran cumplir sus sueños, realizando así sus proyectos de vida. Pero el espíritu con el que Whitmanla escribió estaba ya un tanto más sensibilizado por sus recientes experiencias como voluntario en el cuidado de soldados en recuperación.

    El drama de las secuelas visibles e invisibles que una guerra civil deja a su paso, lo hizo reflexionar y comprender lo multifacético que el ser humano puede ser en ese pequeño lapso de permanencia en este mundollamado vida. Por lo tanto, contener multitudes, según Whitman significa tener muchas capas, maneras de sentir, de vivir, en las cuales cada individuo es difícil de encasillar solo en una o de una forma en particular.

    En las distintas etapas que pasamos a lo largo de los años, las alegrías y duelos, se desarrollan en contextos arquitectónicamente diseñados, ninguno mejor que el anterior sino a medida de lo que se presenta y lo que somos. De cada inicio siempre un final y, como si en la puerta universal  donde generaciones ya pasaron, quedamos hipnotizados ante la aventura propia de vivir, presintiendo aquel vértigo que va tejiendo sin orden ni reglas los recuerdos, esos trocitos de imágenes  que aún existen cada vez que los evocamos, no se desaparecieron y continúan guardando lo esencial, lo vivido. ¿Cuántas multitudes estarán en nuestras mentes y en cuántas otras estaremos a la vez? Seguramente es nuestro tesoro intangible más privado que tenemos.

    Es impactante y a la vez maravilloso imaginar  como cada conexión nos llevó a cada persona, derivando en experiencia que entrelazó cada recuerdo. Todo de una manera interconectada, sin que podamos encontrar adonde comenzó el hilo conductor que urdió el telar que jamás elaboramos nosotros mismos pero en el cual nos movemos por impulso vital.

    Lo que conocemos y hemos vivido es nuestro universo completo, quizás lo valoremos simple, pero ciertamente nada es sencillo, desde el momento que venimos al mundo sin conocer la fecha de partida. A veces mirando al abismo y otras contemplando la luz que borra toda sombra, pero siempre dentro delcosmos integrado al cual hemos venido por un corto tiempo, en el que reconocemos en su grandeza y que talvez, con antelación ya estaba todo a la medida para cada quien y solo hemos venimos a cumplir esa misión, talvez.

    Son infinitas las ideas entorno a la manera de como se desarrollan los hechos y nuestra respuesta ante los mismos, infinitas como las estrellas que yacen en la bóveda eterna en la que nos vemos reflejados, con vastedad y contradicciones,  integrando la existencia.

     

     

     

     

     

  • DoctorSV: la apuesta de El Salvador por una salud pública gobernada por pantallas e inteligencia artificial

    DoctorSV: la apuesta de El Salvador por una salud pública gobernada por pantallas e inteligencia artificial

    DoctorSV representa la apuesta ambiciosa de El Salvador por modernizar su sistema de salud pública mediante telemedicina, inteligencia artificial y plataformas digitales, accesibles vía app móvil. Lanzado oficialmente en noviembre de 2025 con alianzas clave como Google Cloud y la Corporación Andina de Fomento (CAF), busca resolver consultas rápidas sin desplazamientos, pero genera debates sobre empleo médico, privacidad de datos y dependencia tecnológica.

    Contexto de Transformación Digital

    El Salvador avanza en su Agenda Digital 2020-2030, con énfasis en salud a través de la Agenda Digital en Salud 2021-2024, desarrollada en colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Esta hoja de ruta identificó siete prioridades: salud conectada, integrada, confiable y cibersegura, eficiente, abierta, inteligente e innovadora, y de cercanía.

    La implementación se divide en tres fases: la primera (2021) fortaleció normativa, interoperabilidad y digitalización, conectando 150 centros de primer nivel y 60 hospitales, con 6.000 puestos de trabajo y 50 servidores; la segunda expandió servicios y ciberseguridad; la tercera, en curso desde 2024, asegura sostenibilidad y mejora continua. Fundamental fue la adopción del Historial Clínico Electrónico (HCE), con sistemas interoperables, capacitación y adecuación normativa, base para telemedicina e IA.

    Funcionamiento de DoctorSV

    DoctorSV es una plataforma estatal de telemedicina que conecta pacientes con médicos vía videollamadas, disponible 24/7 y gratuita. Sus seis pasos incluyen: registro, selección de especialista y horario, reserva de cita, consulta virtual (con receta y órdenes de exámenes), y programación de seguimientos.

    ​Integra IA para diagnósticos asistidos (precisión superior al 93%), análisis de datos y gestión en la nube de Google Cloud. Alianzas con farmacias, laboratorios y centros privados permiten canjear recetas y exámenes. El Ministerio de Salud (MINSAL) coordina, con financiamiento de CAF para expansión, incluyendo quioscos dispensadores de medicamentos en 2026.

    Beneficios y Promesas

    La app fortalece el primer nivel de atención, resolviendo casos leves como infecciones respiratorias o controles crónicos, descomprimiendo hospitales y reduciendo filas. Elimina desplazamientos, optimiza horarios y genera datos para planificar recursos, identificar brotes y prever demandas.

    En un contexto regional, alinea con esfuerzos de BID y OPS por cobertura universal vía tecnología costo-efectiva, especialmente en áreas rurales con escasez de especialistas. Promueve equidad, continuidad del cuidado y sostenibilidad fiscal, con pacientes evaluando servicios para transparencia.

    Preocupaciones y Críticas

    Denuncias de despidos (7.772 trabajadores de salud) y precarización laboral vía outsourcing afectan médicos jóvenes en telemedicina, con contratos inestables y sin política nacional clara. Críticas señalan que es un «parche» para crisis de insumos y fuga de especialistas (mitad renunció).

    La IA plantea riesgos de sesgos algorítmicos por datos no representativos, limitaciones diagnósticas sin examen físico y posible desplazamiento de autonomía médica. Privacidad de datos sensibles (HCE, biométricos) exige regulación estricta ante riesgos de filtraciones en nubes privadas.

    ​Contrataciones y Dependencias

    Compras públicas para DoctorSV involucran contratos largos con gigantes como Google (infraestructura, IA), favoreciendo proveedores globales sobre locales por complejidad técnica. Esto genera dependencia estratégica, cuestionando soberanía en datos y mantenimiento, con necesidad de licitaciones adaptadas a interoperabilidad y seguridad.

    Comparación Regional

    En Latinoamérica varios países han avanzado en salud digital, pero el caso de El Salvador suele destacarse por la velocidad de implementación y la centralización de decisiones.

    Por ejemplo, en países como Chile y Uruguay, los procesos de digitalización han sido más graduales y modulares. Allí se han desarrollado expedientes clínicos electrónicos y sistemas de teleconsulta, pero muchas veces se construyen a partir de experiencias piloto, consultas con actores locales y acuerdos entre distintas instituciones públicas y privadas. Esto permite cierto grado de participación de proveedores regionales y una adaptación más paulatina a necesidades específicas de cada región o grupo poblacional.

    En México o Colombia, también existen iniciativas de salud digital impulsadas por ministerios y seguros públicos, pero suelen articularse con los servicios existentes y con procesos de evaluación más largos antes de su escalamiento nacional.

    En contraste, el despliegue de Doctor SV en El Salvador fue rápido y centralizado, con decisiones tomadas a nivel ministerial y alianzas tecnológicas establecidas de forma directa para implementar la plataforma en todo el país en un corto período de tiempo. Esto lo hace un caso particularmente intenso y singular en la región, tanto por el ritmo al que se adoptan nuevas herramientas como por la concentración de la toma de decisiones en instancias nacionales en lugar de procesos más graduales o descentralizados.

    La experiencia salvadoreña abre una pregunta de fondo que trasciende el caso específico: ¿se trata de un modelo exportable de modernización acelerada o de una advertencia sobre los riesgos de avanzar demasiado rápido sin suficientes contrapesos institucionales?

    El modelo salvadoreño destaca por rapidez, pero carece de deliberación amplia, contrastando con procesos descentralizados en vecinos.

    Lo en Juego

    DoctorSV redefine la atención: de presencial a mediada por pantallas, con datos como activo central. Beneficia acceso, pero exige garantías en empleo, calidad y privacidad para legitimidad. El control de infraestructura digital —nubes, contratos— impacta soberanía estatal y distribución equitativa de riesgos.

    Requiere participación ciudadana, auditorías independientes y gobernanza transparente para equilibrar innovación con democracia en salud pública. Como laboratorio regional, su evolución definirá si es modelo exportable o advertencia.

  • Lo que no puede dejar de decirse sobre Irán

    Lo que no puede dejar de decirse sobre Irán

    Puesto que todavía no hay forma de saber qué tan cerca estuvo Irán de construir una bomba nuclear, tampoco es posible dimensionar el verdadero daño que se produjo a sus proyectos armamentísticos en junio de 2025, cuando EE UU e Israel se unieron para atacar al país persa. El caso es que ahora, más de ocho meses después, estadounidenses e israelíes han vuelto a conjuntarse contra Teherán, pero esta vez matando a su liderazgo religioso, político y militar.

    Los motivos de esta nueva ofensiva parecen los mismos que se invocaron para justificar la llamada Guerra de los 12 Días: impedir que el régimen de los ayatolás alcanzara poder nuclear y, en definitiva, contrarrestar sus amenazas a occidente, cuya única “filial” en Oriente Medio –Israel– ha merecido siempre la activa protección de Norteamérica.

    El 28 de febrero, Irán amaneció en calma. Se afirmaba que los encuentros diplomáticos registraban avances, que la teocracia chiita estaba dispuesta a diluir su uranio enriquecido y que el propio secretario del Consejo de Seguridad Nacional, Ali Larijani, estaba buscando hacer tratos indirectos con Washington. Confiadamente, el líder supremo Alí Jameneí se hallaba a descubierto en un complejo urbano de Teherán la mañana en que fue asesinado a bombazos. En ataques paralelos también perdieron la vida el ministro de Defensa, el máximo responsable del programa nuclear y el poderoso comandante en jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI).

    Es evidente que Jameneí, a quien apenas faltaban semanas para cumplir 87 años, ya tenía establecido un plan para definir a su sucesor. Aunque es verdad que la elección de un nuevo líder iraní necesita dos tercios de los 88 miembros de la Asamblea de Expertos –un cuerpo islámico de juristas intérpretes creado en 1983–, todo indica que la entidad solo sirve para cumplir una formalidad legal. Dado el enorme poder (ejecutivo, legislativo y judicial) que concentraba Jameneí, se colige que estos “expertos” cumplían su personal voluntad a rajatabla, pues ninguno de ellos rendía informes a nadie fuera del propio líder supremo.

    El asesinado clérigo era consciente de la importancia de marcar una sucesión tranquila mientras estuviera con vida. Tras el fallecimiento en 1989 de Ruhollah Jomeini, el fundador de la República, Jameneí se vio obligado a dirigir cambios constitucionales para eliminar uno de los requisitos que él no cumplía para ocupar el cargo vacante: ser un marja (el mayor rango en la jerarquía duodecimana, la corriente mayoritaria del islam chií). Con este antecedente, Jameneí debió dejar el proceso bien amarrado, pues el sucesor no solo se transforma en jefe de Estado sino que ejerce facultades únicas como guía espiritual de más de 200 millones de personas, dentro y fuera de Irán.

    Declarado “mártir” por la propaganda iraní, justo a la misma edad (86) que tenía Jomeini al morir, el menos carismático Jameneí consolidó sus 36 años de liderazgo haciendo uso de la intimidación, el soborno y el control. Elevó la misión del CGRI a una especie de séquito infranqueable vinculado a su persona –a la vieja usanza del comitatus romano o el geofolge germánico medieval– y utilizó a este cuerpo guardián como prueba de su incuestionable autoridad moral y política.

    Enemigo acérrimo del sionismo y profundamente antiamericano, Jameneí se acostumbró a ver detrás de cualquier demanda popular, por legítima que fuera, la mano oculta de Israel o de Estados Unidos. Obstinado y paranoico, fue el mayor responsable de toda la represión desatada contra cualquier atisbo de levantamiento en Irán, desde la revuelta estudiantil de 1999 hasta las manifestaciones de enero pasado. Un insulto contra él podía acarrear procesos judiciales con penas infamantes.

    Fue muy conocido el caso del bloguero y periodista Mohammad Reza Fathi, que en 2016 fue condenado a recibir más de 440 azotes por “provocar inquietud en la opinión pública” con su pluma. Ni hablar de las humillaciones a mujeres por delitos tales como “conducta sexual impropia”, “enemistad hacia Dios” (moharebeh, en lengua persa) o confraternizar con el sexo opuesto en una fiesta.

    Pero además de reprimir a sus propios ciudadanos, la República Islámica de Irán armó y sostuvo económicamente al llamado Eje de la Resistencia, encabezado por el grupo terrorista libanés Hezbolá. La caída de Bashar al-Asad en 2024 dejó a esta estructura sin el apoyo oficial de Siria, pero del chiismo iraní siguieron dependiendo diversos grupos paramilitares en Palestina, Irak, Yemen, Bahréin, Afganistán, Pakistán, Azerbaiyán y Jordania. Hasta la Venezuela de Nicolás Maduro –hoy en una cárcel neoyorquina– hizo parte de este eje.

    Quien se abstuvo de denunciar las oleadas de terror provocadas por Irán en el último cuarto de siglo, carece de autoridad moral para indignarse ahora ante la desestabilización de Oriente Medio. O se aprueba la violencia bajo serios argumentos o se la rechaza siempre; hacerlo solo por conveniencia ideológica debería ser un particular motivo de vergüenza.

    Dicho todo lo anterior, conviene preguntarse si los cálculos de Trump y Netanyahu han sido correctos al emprender, justo en este momento, semejante ofensiva militar. A menos que conozcan muy bien el fanatismo chií y la forma en que la Guardia Revolucionaria Islámica actúa, las sorpresas pueden llegar a ser bastante incómodas en Irán.

  • Los Jueces ante el desafío del estándar Daubert

    Los Jueces ante el desafío del estándar Daubert

    Durante décadas, los tribunales en América Latina se conformaron con la «aceptación general» como único filtro para la evidencia científica. Si una técnica parecía popular, entraba al juicio. Sin embargo, la evolución de la criminología moderna, las ciencias forenses, y el auge de las llamadas corrientes sin rigor científico nos han obligado a elevar la vara. Hoy, el Estándar Daubert no es solo una regla procesal; es la frontera que separa la justicia basada en hechos de la justicia basada en intuiciones o en mi experiencia.

    El cambio de paradigma es radical: el juez ya no es un espectador pasivo que recibe el dictamen del experto con fe ciega. Bajo Daubert, el juez se convierte en un  «guardián», asumiendo la  responsabilidad de evaluar la integridad científica de una prueba antes de que esta pueda siquiera ser mencionada ante un jurado o influir en una sentencia.

    Para que una metodología forense cruce el umbral del juzgado, debe someterse a un examen riguroso que descansa en cinco pilares fundamentales:

    * Falsabilidad (Empirismo): ¿Puede la teoría ser probada? No basta con que el experto diga «mi experiencia me lo dicta»; la técnica debe haber sido sometida a pruebas objetivas que demuestren su funcionamiento.

    * Revisión por pares: La ciencia no se hace en el vacío. La publicación en revistas especializadas garantiza que otros expertos han diseccionado y validado el método.

    * Tasa de error: Quizás el punto más crítico. Toda técnica humana tiene un margen de error. Si un perito afirma que su técnica es «100% infalible», paradójicamente, está fallando al estándar científico. El juez necesita saber qué tan probable es que el resultado sea un falso positivo.

    * Control de estándares: Debe existir un protocolo claro. Sin estándares de operación constantes, la ciencia se vuelve azar.

    * Aceptación en la comunidad: Aunque no es el único factor, sigue siendo relevante que la técnica goce de respaldo entre los académicos y profesionales del área.

    Este cambio del rol judicial impone una demanda sin precedentes: la alfabetización científica de la judicatura. No se trata de que el juez se convierta en genetista, criminólogo, criminalista o balístico, sino de que desarrolle un pensamiento crítico capaz de identificar pseudociencias o metodologías a la manera de una persona.

    La aplicación de Daubert implica que un juez debe entender conceptos como la desviación estándar o el diseño experimental. Si el «guardián» no conoce las herramientas de la ciencia, la puerta quedará abierta para testimonios poco fiables que pueden derivar en errores judiciales catastróficos, como condenas injustas basadas en análisis de huellas de mordedura o patrones de salpicaduras de sangre sin sustento estadístico.

    El Estándar Daubert es un recordatorio de que la ley y la ciencia deben hablar el mismo idioma. Al exigir rigor, protegemos la integridad del proceso penal. La ciencia forense no es un dogma, es una disciplina viva que debe rendir cuentas ante el método científico. En este escenario, la formación continua de los jueces no es una opción, sino un imperativo ético para garantizar que la verdad procesal sea, efectivamente, la verdad científica. Los Jueces no solo necesitan el conocimiento de las ciencias juridicas, penales o del derecho. Es indispensable en el presidente siglo sus conocimientos especializados en. Ciencias Forenses.

    *Doctor y Máster en Criminología / @jricardososa 

     

  • Mujeres: romper el techo no basta, ahora toca construir la mesa

    Mujeres: romper el techo no basta, ahora toca construir la mesa

    Cada 8 de marzo escuchamos historias de mujeres que lograron “romper el techo de cristal”. Celebramos a quienes alcanzaron posiciones directivas, fundaron empresas exitosas o conquistaron espacios históricamente dominados por hombres. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a cuestionar si romper el techo es suficiente.

    Durante años, el discurso del liderazgo femenino se centró en acceder a estructuras ya existentes. El objetivo era entrar, pertenecer, demostrar capacidad. Y sí, era necesario. Pero hoy el desafío es distinto: no se trata solo de ocupar un asiento en la mesa, sino de construir nuevas mesas donde más mujeres puedan sentarse.

    Romper el techo implica superar barreras externas. Construir la mesa implica asumir poder estructural. Es pasar de la validación a la creación. De adaptarse al sistema a diseñar uno propio.

    En el ámbito del emprendimiento femenino, este cambio es evidente. Muchas mujeres comenzaron emprendiendo por necesidad, buscando independencia económica o flexibilidad. Hoy vemos una evolución hacia modelos empresariales más estratégicos, escalables y con visión de largo plazo. Pero aún enfrentamos un obstáculo silencioso: la tendencia a crecer de forma individual y discreta. Muchas empresarias desarrollan negocios sólidos, con excelente reputación, pero permanecen fuera de los espacios de visibilidad, opinión y toma de decisiones públicas.

    Construir la mesa significa precisamente eso: crear plataformas, redes y ecosistemas donde el liderazgo femenino no sea excepción, sino norma. Implica formar equipos, abrir oportunidades y ejercer mentoría intencional. También significa cambiar la narrativa del éxito. No se trata únicamente de logros personales, sino de impacto colectivo. Una mujer que crece sola avanza; una mujer que se apoya con otras construye una estructura transformadora.

    El emprendimiento femenino tiene hoy una ventaja competitiva poderosa: integra propósito, sostenibilidad y visión humana en sus modelos de negocio. No es casualidad. Muchas mujeres entienden que la rentabilidad y la responsabilidad pueden coexistir.Sin embargo, para que ese liderazgo trascienda, necesita visibilidad estratégica. Las mujeres deben estar en medios, foros, juntas directivas y espacios de decisión. No como cuota, sino como voz experta.

    La construcción de nuevas mesas también exige preparación. Formación financiera, habilidades de negociación, gobierno corporativo y pensamiento estratégico son herramientas esenciales para consolidar empresas lideradas por mujeres.

    El miedo a la exposición pública sigue siendo una barrera real. El llamado “síndrome de la impostora” limita a muchas profesionales altamente capacitadas. Pero el liderazgo no se ejerce en silencio; se proyecta, se comunica y se respalda con autoridad.

    Romper el techo fue un acto de resistencia. Construir la mesa es un acto de visión. Es entender que el verdadero poder no está en adaptarse a estructuras ajenas, sino en crear entornos donde otras mujeres puedan crecer sin pedir permiso.

    Este 8 de marzo no solo celebremos a quienes llegaron lejos. Reconozcamos a quienes están creando nuevos espacios, nuevas empresas y nuevas oportunidades. Porque el futuro del emprendimiento femenino no se definirá por cuántos techos se rompan, sino por cuántas mesas se construyan.

    *Amanda Rodas, emprendedora y consultora de comunicaciones