Categoría: Opinión

  • Dolores, Esperanza y Paciencia

    Dolores, Esperanza y Paciencia

    Estos son los “nombres propios” de los males que han acompañado a las mayorías populares salvadoreñas a lo largo de su historia.

    Frecuentemente menciono a dichas mayorías sin precisar a qué o a quiénes me refiero. Ignacio Ellacuría, rector mártir de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, las ubicó en tres niveles al escribir el texto que publicóoriginalmente en 1990 como parte del primer parto de la colección denominada “Universidades en América”; está fue coordinada por el argentino-mexicano Horacio Cerutti. Dicho volumen inicial fue editado en México con este título: “Universidad y cambio social. Los jesuitas en El Salvador”; el del referido ensayo del jesuita nacido en Portugalete, España, quien optó por hacer de nuestro país su segunda patria era “Universidad, derechos humanos y mayorías populares”. Pues bien, ahora recordaré las respectivas precisiones que este nos legó acerca de las mayorías populares para luego explicar a qué me refiero con el título de esta columna.

    En un primer plano, Ellacuría hizo referencia a la “mayor parte de la humanidad”, a la “inmensa mayor parte de la humanidad” que vive “en unos niveles en los que apenas puede satisfacer” sus “necesidades básicas fundamentales”. Enseguida señaló que estas “no solo llevan un nivel material de vida que no les permite un suficiente desarrollo humano y que no gozan de manera equitativa” de los recursos disponibles para la humanidad, “sino que se encuentran marginadas frente a una minorías elitistas”que ‒no obstante  ser “la menor parte de la humanidad”‒ “utilizan en su provecho inmediato la mayor parte de recursos disponibles”.

    Finalmente, quizás lo más importante, el notable teólogo y filósofo jesuita aclaró que las mismas “no están en condición de desposeídas por leyes naturales o por desidia personal o grupal sino por ordenamientos sociales históricos”, los cuales las mantienen “en posición estrictamente privativa y no meramente carencial de lo que les es debido, sea por estricta explotación o sea porque indirectamente se les ha impedido aprovechar su fuerza de trabajo o su iniciativa política”. Dicho lo anterior, entrémole a los tres males nombrados al inicio que perennemente las han hecho sufrir.

    En relación con los dolores, hay que comenzar por los estomacales; es decir, aquellos producto del hambre y la miseria que provocaron –hace casi un siglo– el levantamiento indígena y campesino en enero de 1932, el cual fue sofocado mediante la infame matanza ordenada por el tirano del siglo pasado cuando apenas iniciaba esa etapa siniestra de nuestra historia; durante su consumación se produjeronterribles tormentos en los cuerpos de las víctimas directas y en las almas angustiadas de sus familiares.Eso ocurrió también en abril de 1944, en la víspera de la finalización del régimen despótico del general Maximiliano Hernández Martínez, con el fusilamiento de militares y civiles golpistas; se mantuvo a lo largo de la dictadura sistémica que le siguió a este y se profundizó en la preguerra durante la década de 1970, hasta llegar al estallido del conflicto armado empezando la de 1980.

    En cuanto a la esperanza debe decirse que la hubo después de la caída de Hernández Martínez, previo a los fraudes durante las elecciones presidenciales de febrero en 1972 y 1977, tras el golpe de Estado consumado el 15 de octubre de 1979 así como con el contenido y la firma de los acuerdos de paz que arrancaron con el de Ginebra el 4 de abril de 1990 –hace 36 años– y finalizaron el 16 de enero de 1992. Todas esas grandes e ilusionantes gestas democratizadoras, terminaron en frustraciones tremendas y por eso ahora estamos como estamos.Además, recordando a Lanssiers, debe considerase que “quien vive de la esperanza muere en ayunas”.

    Finalmente, tengamos bien presente que “la paciencia –canta Guillermo Briseño–  es un recurso natural no renovable, si se puede hablar por boca del país que está a punto de agotarse por los poros […] La paciencia es un tesoro que no crece como no crece la plata ni el carbón. La paciencia es una fábrica en suspenso que se cierra porque faltan materiales; su recurso natural es la defensa de la tierra y sus productos entrañables…”

    ¿Desaparecieron ya los dolores de patria porque hoy mucha gente puede subirse a un bus con seguridad, tranquilamente, a pedir limosna? ¿Tendrán que tragar esperanzadas las mayorías populares, más y más “medicina amarga” o ya se les está atragantando esta en el galillo de su día a día? ¿Les durará la paciencia o se les agotará como ha ocurrido antes? Habrá, pues, que responder estas preguntas con argumentos y acciones inteligentes derivadas de nuestro doloroso pasado para desechar de lo malo y aprender de lo bueno.

     

     

     

     

     

  • Es de locos

    Es de locos

    Donald Trump está haciendo locuras, pero no está loco. No están locos los de su entorno tampoco. Son, como decía un tío mío, ‘animalas’. Listos, pues. Perversos y macabros. Aprovechan todos los resquicios y todos los recursos y todos los escudos para filtrar sus intereses.

    Quizá nunca como hoy la política norteamericana ha mostrado sus costuras de una forma tan lamentable.

    Ambición, banalidad del mal, crueldad verbal, obsesión de poder y muertes reales por acciones de guerra, todo eso mezclado y agitado hasta el mareo es lo que el mundo está viviendo en este momento. Porque lo que ocurre en la guerra contra Irán que llevaa cabo Estados Unidos no es un asunto de Oriente Medio. Trump se está llevando de encuentro la institucionalidad norteamericana, sí, pero está arrastrando al mundo al precipicio de una confrontación impredecible.

    Esta guerra ‘inventada’ por los productores de armas norteamericanos le va a salir muy cara a Estados Unidos. No solo por los miles de millones de dólares que se están invirtiendo (solo los dos aviones norteamericanos destruidos hace unos días en Irán costaron más de 100 millones cada uno; y a eso habría que agregarle unos 200 millones gastados en el rescate de cada piloto), sino porque Trump y sus halcones están solos en esta peligrosa aventura.

    Desde el balcón de enfrente, China y Rusia observan con atención la danza guerrera lóbrega de este pobre hombre atolondrado y atormentado que está jugando a la ruleta rusa, de espaldas y con el pulso tembloroso.

    La Unión Europea, mientras tanto, mira para otro lado, y habla en trabalenguas para no decir nada significativo y no comprometerse con Estados Unidos en este absurdo escenario conflictivo.

    El Reino Unido, a medio freno, apenas asoma la testa en todo esto.

    Milei está con Trump, pero eso es un chiste, porque en este momento Argentina es un país que va renqueando por las desatinadas decisiones de un gobierno irresponsable que está desamparando a millones de argentinos.

    Estados Unidos está solo en este trance. Y es mejor que sea así, porque las cabezas de todo esto, cuando escampe, tendrán que pagar la factura.

    Lo de Venezuela ‘les salió bien’, podría decirse, por ese entuerto que han dejado allí y que es de difícil dilucidación.

    Lo de Irán está ‘saliendo mal’, porque quienes están llevando las ideas a la cabeza de Trump al parecer no están tan en sus cabales. O son limitados de entendederas.

    Lo de Groenlandia al parecer fue una trampa. Pura charlatanería de matón de barrio. Porque meterse con la OTAN (de la que aún forma parte Estados Unidos) es un tanto descabellado.

    Lo de Cuba no termina de arrancar. ¿Querrán meterse en la isla? ¿Han calculado lo que pasaría?Irán está lejísimos de Estados Unidos, pero Cuba está enfrente de las costas norteamericanas.

    De México por ahora Trump ya dejó de hablar, porque al parecer le hablaron al oído y le desaconsejaron seguir azuzando por ese lado.

    Hay voces dentro de Estados Unidos que ya hablan de invocar la 25 Enmienda para sacar a Trump. Pero, al parecer, es complicado por esa vía. Otros están apostando a que, en noviembre próximo, con las elecciones de medio término, esta política desquiciada comience a frenarse.

    La verdad es que entre tanto Trump sigue cruzando líneas rojas y causando daño. Porque anunciar por su red social que aniquilará a un país (Irán) si no se somete a sus caprichos debería ser suficiente, no para quitarle la llave del carro, sino para quitarle el carro de una vez.

    El anuncio de una ‘tregua de dos semanas’ entre Irán y Estados Unidos quizás está sugiriendo que la improvisación de Trump y sus vaqueros le está tendiendo trampas. Estas semanas de guerra contra Irán han sido carísimas en términos financieros y en vidas humanas de iraníes, puesto que ya se estaba atacando infraestructuras civiles.

    Estados Unidos quería la rendición de Irán (así como hizo con Hamás, en Gaza), pero, aunque ese país ha sido golpeado con dureza, Irán no se ha rendido. Ha sido derrotado en lo militar en el corto plazo, dada la desproporción de recursos tecnológicos de guerra. Sin embargo, ha tenido capacidad de respuesta.

    Imposible saber si esto ha terminado o no. Lo cierto es que la Administración Trump, como la de Reagan y las de los Bush han estado regidas por mentes perturbadas a las que no les importa ni la democracia ni la paz mundial ni nada.

    La acumulación de riquezas ha sido su divisa y a ese ídolo le rinden tributo sin pudor alguno.

    No están locos, pero es de locos todo esto.

     

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    Jaime Barba. REGIÓN Centro de Investigaciones

  • Las tristes cifras de las desgracias en vacaciones

    Las tristes cifras de las desgracias en vacaciones

    Un vehículo conducido por un irresponsable se convierte en un arma letal de fatales consecuencias para el conductor, los acompañantes y los peatones. Durante las vacaciones de Semana Santa comprendidas del 27 de marzo al 5 de abril, hubo 481 accidentes de tránsito que provocaron 26 muertos y 355 lesionados.

    Las causas de los accidentes viales, en su orden, fueron: Distracción al volante, invasión del carril contrario, no guardar la distancia reglamentaria, irrespetar las señales de tránsito, exceso de velocidad y conducir bajo el efecto del alcohol y/o las drogas.

    El informe oficial de Protección Civil señala que también hubo once ahogados, dos de ellos menores de edad y nueve adultos, en muchos de estos casos tuvo como principal motivación el consumo de bebidas embriagantes por parte de las víctimas.

    El director de Protección Civil, Luis Alonso Amaya, indicó que en el período vacacional se detuvo a 83 conductores irresponsables o peligrosos a quienes mediante prueba antidoping se les detectó haber consumido bebidas alcohólicas. El total de conductores peligrosos arrestados supera a los reportados en 2025, cuando las autoridades detuvieron a 69 sujetos. En 2024 la cantidad de detenidos sumó 139.

    Según Protección Civil en el período de vacaciones los cuerpos de socorro y las instituciones estatales lograron 179 rescates acuáticos, de los cuales 55 fueron simples y 124 de ellos profundos. Los guardavidas atribuyen la mayoría de rescates a la irresponsabilidad de personas que en estado de ebriedad adoptan una conducta temeraria y no son capaces de medir las consecuencias de su osadía.

    La tendencia de accidentes viales, desde 2024 es hacia arriba, pues ese año hubo 414 accidentes y el año pasado ocurrieron 465. La cifra de lesionados fue de 273 en 2024 y 336 un año después. Este año oficialmente han ocurrido 483 accidentes. La tendencia similar se observa en el número de muertos, pues este 2026 hubo 37, el año pasado 35 (29 en accidentes viales y seis ahogados) y hace dos años hubo 41 muertos, de los que 32 fueron producto de accidentes viales y nuevo por inmersión.

    Muchos de esos accidentes, muertos en percances viales, ahogados y lesionados pudieron evitarse con responsabilidad. Quien conduce un vehículo debe hacerlo muy concentrado y respetando el Reglamento de Tránsito. En periodo vacacional requiere de mucha paciencia y tolerancia. Las playas, los lagos, los turicentros, las montañas y toda zona turística siempre estarán en el mismo lugar y no solo nosotros hemos pensado en visitar dicho lugar, por ende encontraremos tráfico pesado y muchos inconvenientes que tenemos que resolver con paciencia y tolerancia.

    A cualquier sitio que se sale a turistear se necesita una alta dosis de responsabilidad. Si voy conduciendo, pues cero alcohol o drogas, porque soy el que cuida de la vida de mis acompañantes, de los peatones y de la vida mía. Si voy en excursión comunitaria o familiar, igual, cero alcohol y drogas, pues quiero que mis amigos, vecinos y familiares se la pasen bien y no angustiados por lo que me pueda ocurrir.

    A las playas y turicentros se va a divagarse, a pasarla bien de acuerdo con nuestras posibilidades y eso depende de cada uno. Me pregunto ¿Cómo deben estar emocionalmente en estos momentos los familiares de los 37 muertos, o los familiares de los 355 lesionados (muchos de ellos hospitalizados y con secuelas permanentes)?, ¿Se sentirán orgullosos y felices los parientes de los 83 detenidos por conducción peligrosa?, ¿Recordarán con agrado su odisea las 179 personas que fueron objeto de rescate acuático?

    Es una lástima que vacaciones tras vacaciones siempre ocurra lo mismo. Los salvadoreños tenemos que asumir mayor responsabilidad y ser más comedidos en nuestros actos. Los muertos, lesionados y detenidos en Semana Santa no son culpa de la iglesia ni del gobierno. Ya vienen las vacaciones de agosto y ojalá para entonces no haya desgracias que reportar.

    *Jaime Ulises Marinero es Periodista

     

  • Educación superior y ciencia en disputa: una discusión urgente para la región

    Educación superior y ciencia en disputa: una discusión urgente para la región

    América Latina y el Caribe atraviesan un momento decisivo, y la discusión sobre el papel de la educación superior vuelve a imponerse. No se trata solo de debatir problemas ya conocidos —como financiamiento, reformas curriculares o nuevas tecnologías—, sino de enfrentar una pregunta más profunda: ¿para qué queremos sistemas de educación superior en nuestras sociedades? Formulada así, obliga a ampliar el foco hacia su papel en el conocimiento y el desarrollo de la región.

    Durante décadas, las universidades latinoamericanas han sido espacios centrales de formación, producción de conocimiento y debate público. Hoy, ese papel se ve tensionado por el cuestionamiento de la autoridad científica y la transformación de los modos de producción del conocimiento.

    En este contexto, resulta difícil sostener sistemas de educación superior sin su vínculo con el desarrollo científico y tecnológico. Pero el problema no se agota en el financiamiento. Es, sobre todo, una cuestión de orientación: ¿qué conocimiento se considera relevante?, ¿para quién se produce?, ¿en qué condiciones?

    Las presiones para adaptar la formación a las demandas inmediatas del mercado son crecientes. Aunque necesarias, cuando dominan reducen la educación superior a una función de corto plazo, debilitando su papel en la formación de ciudadanía y de futuros. A ello se suma un cambio más profundo: la educación superior ya no es el único espacio de producción y validación del conocimiento. Plataformas digitales y actores tecnológicos disputan su legitimidad, obligando a redefinir su papel.

    En América Latina y el Caribe, estos desafíos adquieren una densidad particular. La región enfrenta profundas desigualdades, restricciones fiscales persistentes y una inserción históricamente desigual en la producción global de conocimiento. Por ello, la discusión sobre educación superior es inseparable de la capacidad de construir y sostener agendas propias de desarrollo científico y tecnológico.

    ¿Qué tipo de conocimiento se produce cuando la investigación depende de agendas externas o de financiamiento de corto plazo? ¿Es posible construir capacidades científicas sostenidas sin una apuesta pública decidida? ¿Estamos frente a una crisis de financiamiento o ante una redefinición —más silenciosa— de qué conocimiento se considera relevante? Estas preguntas estructuran hoy el debate regional.

    Pensar la educación superior desde América Latina implica no solo responder a estas tensiones, sino también situarlas. El conocimiento forma parte de relaciones de poder y jerarquías globales. De allí la importancia de fortalecer capacidades propias y ampliar las referencias desde las cuales se produce y valida el saber.

    En este punto, la articulación regional es estratégica. En una región con sistemas universitarios y científicos diversos, mayoritariamente públicos, se requieren espacios de encuentro y diálogo. En ese marco, FLACSO se presenta como un espacio abierto para articular redes de formación, investigación y cooperación, conectando universidades, sistemas científicos y Estados, y fortaleciendo una conversación regional sobre conocimiento y desarrollo.

    Preguntarse para qué queremos educación superior es, en última instancia, preguntarse qué lugar le damos al conocimiento en nuestros proyectos de sociedad. En un escenario de transformaciones profundas, deja de ser una pregunta académica para convertirse en una definición política y estratégica.

    *Rebecca Lemos Igreja es la Secretaria general de FLACSO

  • Petróleo en las arterias: el ‘Ormuz-gate’ de Trump

    Petróleo en las arterias: el ‘Ormuz-gate’ de Trump

    Es imposible que el gabinete de guerra de Donald Trump no haya previsto, antes de atacar Irán, que el régimen chiita iba a amenazar la libre circulación de petróleo por el estrecho de Ormuz. Pero si tal contingencia obligaba, por imaginable, a planificar una respuesta adecuada, ¿qué falló en los cálculos de la Casa Blanca para exhibir tanta incapacidad al enfrentar el desastre logístico, económico y político que ha supuesto la paralización de la zona?

    Aunque suele afirmarse, tal vez para ahorrar explicaciones, que Irán ha “cerrado” el estrecho, lo cierto es que los déspotas de Teherán solo han tenido que anunciar potenciales agresiones a los tanqueros que crucen la vía para elevar los precios de los seguros de cada buque, cuyas respectivas tripulaciones temen con razón aventurarse por este angosto canal que conecta el golfo Pérsico con el de Omán y lleva al océano Índico.

    Aunque alrededor de veinte embarcaciones fueron atacadas por Irán desde alguna parte de los 1.500 kilómetros de costa que posee en el estrecho, ningún petrolero logró ser hundido durante todo el mes de marzo y ni siquiera se produjeron daños suficientes para impedir el avance efectivo de las naves agredidas. En consecuencia, más que la capacidad real de los chiitas para bloquear militarmente el estrecho de Ormuz, lo que mantiene paralizado el flujo marítimo allí es una mezcla de ajustes tarifarios y miedo.

    Para todos los efectos prácticos, sin embargo, la circulación de crudo se ha detenido. En un intento de contrarrestar la situación, Estados Unidos ha prometido echar a andar un plan de reaseguro marítimo de 20.000 millones de dólares y así liberar esa quinta parte del combustible mundial que se mueve en Ormuz. Pero pasar a las concreciones no ha sido fácil, como tampoco lo fue pretender que se produjera un cambio de régimen en Irán a punta de bombas y misiles teledirigidos.

    Alí Jameneí, el líder supremo, encontró la muerte durante los primeros ataques de EE UU e Israel, seguido de numerosos dirigentes cuyas cabezas fueron siendo cortadas conforme se asomaban, tal como sucedió al influyente secretario del Consejo de Seguridad Nacional, Ali Larijani, y un día después al enérgico ministro de la Inteligencia, Esmail Khatib, responsable de buena parte de la represión desatada contra civiles iraníes hace unos meses.

    Pero el fanatismo musulmán chií parece renovarse como la mitológica Hidra de Lerna, ese monstruo acuático al que le crecían dos cabezas allí donde le cercenaban una. Con su comprensible renuncia a enviar tropas a Irán, Donald Trump está renunciando también a controlar la región, por mucho que afirme estar alcanzando inéditos logros militares en Medio Oriente. Mientras quede un radical del régimen con vida, ni Washington ni Tel Aviv pueden respirar tranquilos. Para Israel seguirá siendo un riesgo existencial la vecindad iraní; Estados Unidos, por su lado, podría enfrentar años de atentados en diversas partes del globo. No se puede exagerar el límite de la compulsión chií por el “martirio”.

    Por eso el agujero negro en el que se metió el presidente norteamericano no parece tener fondo. Y a Trump le urge salir de él, a como dé lugar. Mientras más días pase revolcándose en ese pantano, el inquilino de la Casa Blanca no se estará pegando un tiro en el pie sino en ambos fémures.

    El partido Republicano ya venía perdiendo en las encuestas frente a sus adversarios demócratas a razón de seis puntos porcentuales en promedio. Los abusos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), el manejo sospechoso de los archivos de Jeffrey Epstein y el mal desempeño de la economía, entre otros asuntos, le venían imponiendo al mismísimo Trump un techo de 45% de aprobación, uno de los más pobres en el último cuarto de siglo para un mandatario en ejercicio. Con la guerra en Irán, esos índices se han desplomado por debajo del 40%, lo que podría ubicar al actual gobernante –considerando los promedios de ambos mandatos– como el más impopular de la historia demoscópica de EE UU.

    “Ninguna encuesta de Gallup”, sostuvo en su momento el profesor emérito de politología, Dr. J. David Gillespie, “ha mostrado jamás una mayoría a favor de Trump. Su aprobación ha variado apenas 14 puntos, entre el 35% y el 49%. Este es, con diferencia, el rango de popularidad más pequeño para un solo presidente desde que comenzaron las encuestas científicas”. (Ya podemos imaginar las sentencias académicas que producirá el actual fiasco iraní).

    El mandatario republicano necesita urgentemente exhibir un triunfo internacional de amplias repercusiones

    Si los demócratas –que también destacan en eso del auto sabotaje– se cuidan de cometer errores garrafales de aquí a noviembre, nada parece indicar que Trump vaya a conservar las mayorías que posee en ambas cámaras del Congreso. De ahí que el mandatario republicano necesite, urgentemente, dos cosas fundamentales: primero, revertir los graves fallos cometidos en lo interno desde que volvió al poder; y segundo, exhibir un triunfo internacional de amplias repercusiones. En esto último, me parece, Cuba podría ser el naipe que Washington se saque de la manga.

    Y poco más podría hacer Trump. Las destituciones de Kristi Noem y Pam Bondi, secretaria de Seguridad Nacional y Fiscal General respectivamente –producidas en menos de un mes– llegan demasiado tarde para engañar a nadie. En paralelo, a 11 mil kilómetros de Washington DC, el estrecho de Ormuz sigue siendo esa arteria que obstruye la circulación de la sangre política del presidente de Estados Unidos.

  • Presidente Nayib Bukele y la refundación del sistema justicia y penal salvadoreño con la pena de prisión perpetua revisable. 

    Presidente Nayib Bukele y la refundación del sistema justicia y penal salvadoreño con la pena de prisión perpetua revisable. 

    El 17 de marzo de 2026 quedará grabado en los anales de la historia de la justicia, jurídica y penal de El Salvador como el día en que el paradigma de la retribución penal se transformó definitivamente. Tras décadas de un sistema que, bajo una interpretación rígida del garantismo que llego a nuestra América en la década de los noventa, que limitaba la estancia en prisión a un máximo de 60 años en nuestro país.

    El Salvador ha dado un paso audaz hacia un nuevo refuerzo de control social formal. Este cambio no es producto de líneas, corrientes, filosofías, u órdenes de países bajo otra realidad criminal o algún organismo internacional o peor hacer cambios por que se les ofrece fondos, sino de la voluntad política, iniciativa y a propuesta del presidente Nayib Bukele, quien ha invocado y solicitado formalmente la implementación de la pena prisión perpetua revisable. Es el quien gira las instrucciones al ministro de seguridad pública y justicia para llevar la pieza de correspondencia con todos los argumentos, respaldos tecno jurídicos y relacionados con la política criminal, así como de reformas a leyes secundarias y especiales.

    Antes de esta iniciativa del presidente Bukele la legislación salvadoreña se enfrentaba a una paradoja moral y técnica: frente a crímenes que por su atrocidad fracturaban el tejido mismo de la humanidad, el Estado se veía obligado a poner una fecha de caducidad al castigo, máximo 60 en algunos casos, ya que en otros había posibilidad de beneficios penitenciarios. La barrera de los 60 años, aunque extensa, resultaba insuficiente ante la magnitud de la criminalidad organizada y de criminales en lo individual que asoló al país durante décadas. El presidente Bukele, con su liderazgo, interpretando el clamor de una sociedad que prioriza la pacificación territorial, ha propuesto que la máxima sanción sea, en efecto, para siempre, pero con una ventana de revisión que la legitima ante la comunidad internacional y los derechos fundamentales.

    La propuesta del presidente Bukele se posiciona estratégicamente en el combate a los tres delitos que el derecho internacional y la criminología moderna catalogan como las mayores afrentas a la civilización: el terrorismo a gran escala que incluye en nuestro caso a las pandillas criminales, los homicidios intencionales y las violaciones. Al enfocar la perpetuidad revisable en estas figuras, El Salvador se alinea con estándares del Estatuto de Roma y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, donde la pena de por vida no es un «entierro en vida», sino una medida de seguridad extraordinaria sujeta a la evolución del condenado.

    Esta reforma no debe leerse únicamente como un endurecimiento punitivo. En el marco de la pacificación del país, la pena de prisión perpetua revisable actúa como un mecanismo de incapacitación definitiva para quienes han demostrado una desadaptación absoluta, pero manteniendo la «cláusula de revisión» que exige el respeto a la dignidad humana. El presidente ha logrado algo que parecía imposible antes de marzo de 2026: romper el techo de de los 60 años para garantizar que aquellos que cometieron las peores atrocidades no vuelvan a caminar por las calles salvadoreñas, no se vuelvan a ver sus rostros, a menos que una revisión judicial y técnica exhaustiva demuestre con técnicas científicas su modificación en la peligrosidad y pronóstico favorable para obtener el régimen de libertad controlada. No es cierto que había prisión perpetua antes de marzo 2026 en El Salvador por cientos de años en una condena y agotadas todas las instancias judiciales.

    El presidente  Nayib Bukele ha redefinido el concepto de justicia en la región. El Salvador ya no es el país de la impunidad ni el de las penas cortas para los delitos más graves; es ahora un Estado que, por medio de su gobierno, con la Constitución en la mano, leyes secundarias y especiales adapatadas y la seguridad como bandera, aplica la máxima firmeza permitida por la razón jurídica moderna. La pacificación ha encontrado su ancla legal y permanente.

    *Por Ricardo Sosa / Doctor en Criminología/ Doctorante en Justicia Criminal / @jricardososa

  • Colombia, en la disyuntiva

    Colombia, en la disyuntiva

    El último dictador que padeció Colombia fue el general Gustavo Rojas Pinilla, uno de los pocos mandatarios en la historia que renunció al poder, 1957, iniciándose así un proceso hacia la alternabilidad democrática que, a pesar de las imperfecciones, sitúa al país entre las naciones decanas, solo después de Costa Rica, que efectúan elecciones generales periódicas, plurales y secretas.

    Una información muy interesante, de los tres países que salieron de regímenes de fuerza en los años finales de la década del cincuenta del pasado siglo, Colombia, Venezuela y Cuba, solo el primero ha sido capaz de sostener la convivencia democrática gracias a que sus instituciones y la población, han logrado controlar las ínfulas dictatoriales de más de un caudillo.

    Cierto que Colombia no es la república más estable ni donde más se respetan los patrones de la justicia, además, ha padecido una subversión política de proporciones épicas y lo que probablemente es peor, sufre como ningún otro el flagelo del narcotráfico, con todo lo que se deriva de esa actividad, factores que influyen negativamente en la paz social, obstaculizan el progreso y se prestan como caldo de cultivo para una ingobernabilidad sistémica.

    Sin embargo, sus lideres políticos han honrado los compromisos electorales. La población ha tenido la oportunidad de elegir a sus gobernantes, de equivocarse o atinar en su elección; beneficio que el pueblo venezolano perdió en 1998 cuando votó por Hugo Chávez como presidente, a pesar de sus antecedentes golpistas, de sujeto que no respetaba la democracia. De igual forma, los cubanos vitorearon en las calles a Fidel Castro, creyendo en una renovada epifanía.

    Los golpistas y los conspiradores de oficio en una sociedad que respeta la alternabilidad electoral no creen en la libertad de elección. Quienes recurren a la violencia para alcanzar el poder en una sociedad plural en la que rige la democracia, la peor forma de gobierno con excepción de todas las demás, de acuerdo a Winston Churchill, si llegan al poder, es muy probable que pretendan perpetuarse en él.

    Abordo este tema porque Colombia el próximo mes de mayo se juega su futuro sin encontrarse en el dilema shakesperiano de votar o no votar, tienen que votar porque de no hacerlo puede resultar electo quien menos represente la voluntad popular.

    El voto es un serio compromiso. Es un ejercicio cívico que nos garantiza la libertad y el respeto a nuestros derechos si acertamos, por el contrario, equivocarse, sea por pereza o pura indolencia, puede transformar nuestras vidas en un infierno.

    Todas las elecciones son importantes, pero algunas pueden ser más trascedentes que otras y este es el caso de los comicios colombianos. Los chilenos recientemente se encontraron en una encrucijada similar, debían elegir entre un candidato de derecha, José Antonio Kast o la comunista Jeannette Jara, en mi opinión, tomaron el mejor camino porque considero que las experiencias comunistas y socialistas han sido rotundos fracasos que inevitablemente conduce a sus propios electores a la perdida de derecho y a la miseria más despiadada.

    Los candidatos de mayores opciones en los próximos comicios colombianos representan opciones muy opuestas.

    Iván Cepeda, figura de la izquierda política, representa el Pacto Histórico, una agrupación que llevo a la presidencia a Gustavo Petro, que según los colombianos que conozco y lo que he leído, ha gobernado desastrosamente.

    Cepeda, senador de la República que  sirvió, 2012, como facilitador del Acuerdo de paz entre el gobierno de Colombia y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP) suscrito por las partes en el 2016, propone impulsar una transformación económica y social profunda.

    Otro aspirante es Abelardo Gabriel de la Espriella Otero, situado a la derecha, abogado, empresario y político, fundador del movimiento Defensores de la Patria, ha expresado su respaldo al libre mercado y su firme compromiso con restablecer la seguridad publica entre otras propuestas.

    Según las encuestas hay un tercer candidato de relevancia, la abogada y senadora Paloma Susana Valencia Laserna, que representará en los comicios al Centro Democrático que lidera el expresidente Alvaro Uribe Vélez, siendo de los tres aspirantes más importantes la que representa el centro del espectro político nacional.

    Sin dudas son candidatos que representa visiones políticas y hasta ideológicas muy opuestas. Personas competentes y al parecer capaces, lo que hace más complicada la tarea del electorado colombiano.

    *Pedro Corzo es periodista cubano

     

  • El poder de la oración sana a los enfermos

    El poder de la oración sana a los enfermos

    A veces Dios nos brinda avisos. Con mi esposa teníamos un viaje para España; yo iba a un congreso en la Universidad de Sevilla; sin embargo, un día antes, ella fue ingresada de emergencia en el ISSS. Ese fue el aviso definitivo para no viajar. Algo peor hubiese sucedido en esa travesía. No hay duda que Dios nos manda avisos. Se necesitaba sacar el pasaporte, pero mi esposa no tiene huellas dactilares. Tuvimos que llevar la orden de un dermatólogo, así le dieron el pasaporte. Luego, teníamos que tener el pasaporte mexicano y nos lo negaron. Ese fue el otro aviso; tuvimos que cambiar la ruta de vuelo. Los pasajes y el hotel en donde nos hospedaríamos ya lo teníamos comprados.

    Yo, acongojado, fui al Santísimo que está ubicado en San José de La Montaña, he llorado, he pedido con fe a Jesucristo para verle alegres sus ojitos a mi esposa. Me han dicho que es importante mantener la fe y que la oración es una fuente de sanación. Mis hijas han rezado el Santo Rosario.

    Todos nos afligimos, hemos orado junto con muchas personas que lo han hecho en redes sociales. Quiero comentar algo que me sucedió, que, desde mi punto de vista, es espiritual. Estaba tomando mi café solo, la silla de al lado la saqué. Llega el mesero (Franklin) del Pollo Campero de La Campana y me dice: “Acá estaba una señora de piel blanca con usted”, yo le dije que andaba solo. El mesero insistió y me dijo que vio a una señora a la par mía comiendo. Yo le dije que tengo a mi esposa en el hospital, que no se preocupará. El mesero me comentó que nunca le había pasado algo así. Luego, llega mi prima con su hijo y le preguntó lo mismo al mesero y él le rectificó lo sucedido. ¿Ustedes qué opinan amigos lectores?

    El poder de la oración para los enfermos. En esta Semana Santa mi familia ha vivido un vía crucis, hemos estado orando por la salud de Carolina Villatoro de López. Les doy gracias a todos, por este medio de comunicación, por las oraciones hacia mi esposa. Desde muchas partes del mundo me han mandado mensajes en redes sociales para que pronto sane ella. He comprobado que la oración tiene poder. No es importante el tipo de religión de donde emanen las oraciones. Le he leído en el hospital cada oración a mi esposa. Cuando se clama a Dios con fe las enfermedades se disuelven.

    El Domingo de Ramos le traje un ramito a mi esposa. Ella dice que está fuerte, agarrada de las manos del Señor. Ella se sintió alegre, su sonrisa hizo que mi alma se contentara. Fue un aviso que pronto estará en casa. Mi amada Carolina, pronto los cafetales echarán flor, sé que a usted le gusta disfrutar ese espectáculo. Los trabajos jurídicos le esperan (casamientos, herencias, casos penales, etc.). Alguna universidad la seguirá contratando para que imparta asignaturas, especialmente Derecho Penitenciario. Nuestras hijas la recibirán con flores en casa. Dios sabe que aún hay muchas cosas que usted debe disfrutar, como ver a sus nietos.

    En los hospitales se escucha a personas murmurando, sufriendo, gritando del dolor. Los familiares oran pidiendo un milagro de sanación a Dios. Se observa a pacientes más graves que a otros. Las miradas de los que yacen en las camas anhelan estar en su casa. Esa realidad acongoja al más fuerte. De repente, anuncian que un paciente ha fallecido. Uno se pone a pensar tantas cosas. Por esa razón, muchos seres humanos no logran digerir toda esa realidad.

    Señor Jesucristo, no hay día ni horario para darte las gracias por los alimentos, la familia, por la salud, por el trabajo, por todo… En todo momento te alabo. Enséñame cada día a lavar mi alma y mi cuerpo. Guía mis pasos por el sendero del bien. Te pido con todo corazón que sanes el corazón de mi esposa, sus pulmones y riñones.  Aquí estaré, como atalaya, esperando que mi esposa salga del hospital sana. Amén.

    *Fidel López Eguizábal, Docente investigador Universidad Nueva San Salvador

    fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv

     

  • Paz en la tierra y poesía en las alturas

    Paz en la tierra y poesía en las alturas

    La calma que Jesús nos confiere en este meditativo tiempo de Semana Santa no sigue los cauces del mundo, que piensan obtenerla por la fuerza del poder, con las conquistas e imposiciones dominadoras, haciendo valer los intereses opresores en lugar del espíritu donante. Son dos modalidades, tan distintas como distantes; la del Señor sustentada en el camino de la mansedumbre y la de la cruz, de la que todos debemos hacernos cargo, aunque tampoco sea fácil de acogerla por nuestros intereses mundanos; y, la otra, aquella que nos ofrecen los opulentos, basada en la supremacía, que después suele reconducirnos al odio y a la traición entre sí, con la consabida amargura en el alma, dejándonos fuera de vocablo coherente, entre lo que decimos y luego obramos, sin apenas sonrisa alguna.

    Por cierto, a poco que ahondemos en la verdadera fiesta armónica divina, nos daremos cuenta que tenemos que desarmarnos, a la luz de las alegorías místicas del Evangelio, que son el espíritu contemplativo orante, la ternura en vez del temor y el castigo, el perdón y el amor gratuito al prójimo que debe costarnos, para que sea auténtico. Sin duda, es así como se lleva la alianza de las alturas a estas bajuras, con un sentido inequívoco de lo que está bien y lo que está mal, sostenida con una visión basada en el afecto, la moralidad y la acción colectiva. Sea como fuere, la mejor cognición es trabajar fusionados, con lenguajes de tolerancia y de respeto mutuo, que promuevan el atenderse y el entenderse, bajo el cultivo de la empatía, que es lo que aviva la mano extendida y el pulso compartido.

    Desde luego, para que nos cohabite el acuerdo en la tierra y el verso en los cielos, se requiere que pasemos de la codicia que llevamos mar adentro a la caridad que nos hace libres, subrayando el poder de la reflexión ética y la acción compasiva a la hora de abordar los retos actuales. Lo sustancial es dejar que tomen valor y valía comportamientos y modos de vivir enfocados al respeto por la vida, los seres humanos y sus derechos. Por tanto, nadie debería perder la existencia jamás, por ponerse al servicio de la concordia. El rechazo de la violencia en todas sus formas, el reconocimiento de la igualdad de derechos, la adhesión a los principios de democracia, libertad, justicia, desarrollo para todos, aceptando las diferencias, será un modo de fortalecernos para la unión y la unidad.

    Es precisamente esta comunión de tactos, lo que nos aleja de las contiendas, para conciliarnos bajo el paraguas de la fraternidad, rogando que las naciones renuncien a las armas y elijan el horizonte del diálogo y la diplomacia. Si las gentes no se sienten seguras, debido a este aluvión de absurdas hostilidades como lo que está sucediendo ahora en multitud de rincones, va a ser muy difícil que la cercanía se produzca; y, por ende, tampoco puede haber comercio global, del que dependen todas las economías. Hoy más que nunca, nos hace falta pues, continuar trabajando juntos a fin de que la dinámica del amor fraternal se convierta en el itinerario común de todos; a fin, de que nadie sea visto como un extraño o una amenaza, sino que sea reconocido como un aliado.

    Necesitamos enhebrar latidos que nos reconduzcan, dejando de fabricar artefactos. Pongamos de relieve, cada cual consigo mismo, el papel fundamental de la conciencia como fuerza orientadora para lograr abrazar el verso de la savia y poder tejer esos poemas vivientes del que todos, formamos parte y somos miembros. Nuestra esperanza, sin duda, está en tener los pies en la tierra; pero el corazón en el manto celeste, que es donde anida la claridad de lo armónico para poder discernir. Se trata de custodiarnos y de hacer crecer la vocación en una vía constante de conversión y de renovada fidelidad a los derechos humanos, comprometiéndonos a asistirnos unos a otros. Recordemos que, algo tan vital como el pan de cada día es la paz, sin la cual el mismo pan nos resulta molesto.

     

  • Cadena perpetua a la niñez y adolescencia

    Cadena perpetua a la niñez y adolescencia

    El Salvador está en proceso de reformar normativas secundarias para habilitar la pena de cadena perpetua. Esta cadena perpetua comenzaría desde los 12 años. La experiencia en otras partes del mundo, como en los Estados Unidos, demuestra que las sentencias severas no se traducen automáticamente en menos crimen.

    Las tasas de seguridad históricas ahora se logran sin recurrir a la cadena perpetua, quizás demostrando que el éxito a menudo depende del control territorial y la eficiencia del sistema, no de la duración de la sentencia. Cualquier reforma de este tipo deja al Estado en desventaja respecto a la Convención sobre los Derechos del Niño. Por ejemplo, el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en Mendoza y otros vs. Argentina (2013) es el precedente principal en la región sobre este tema; la Corte determinó que las sentencias de cadena perpetua son incompatibles con la Convención Americana (Art. 5.6), que establece que las sentencias deben ser exclusivamente para el propósito de la reforma y readaptación social. Una sentencia de cadena perpetua asume que los niños y adolescentes son incapaces de cambiar, lo cual es contrario a la ley.

    La educación y la prevención, pilares que se fortalecen ya a través de la reconstrucción de escuelas y el suministro de herramientas tecnológicas como tablets y computadoras, deben seguir siendo el núcleo del enfoque de El Salvador. El Estado está abordando directamente las causas raíz que pueden llevar a los niños y adolescentes al crimen, con becas universitarias y mejores condiciones de aprendizaje. Aunque en el país argumenten que al revisar la sentencia de cadena perpetua se elimina la pena de la prohibición de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), es importante considerar que cualquier pena que no tenga una fecha de finalización clara y corta desde el inicio es contraria al interés superior del niño.

    Los países con sentencias equivalentes no han logrado eliminar el crimen solo por la severidad, y El Salvador ha demostrado que se puede lograr un mayor nivel de seguridad con las herramientas actuales. Además, provocaría conflicto con los tratados internacionales de derechos humanos para los niños y adolescentes, aumentar las sentencias impuestas a ellos no aborda ni reduce la tasa de resocialización; les niega las oportunidades de reintegrarse debido a la precariedad que enfrentan. Y como sociedad, debemos hacer un esfuerzo para identificar esos factores de riesgo y abordarlos. Si las tasas de criminalidad han caído lo suficiente como para que no se necesiten medidas adicionales para frenar y prevenir eso, entonces sentenciar a cadena perpetua sería simplemente una violación a los derechos fundamentales, sin generar ningún beneficio real para la seguridad pública.

    La propuesta de cadena perpetua desde los 12 años es una reforma absolutamente innecesaria. En lugar de avanzar en la resocialización, estas sentencias refuerzan el estigma y excluyen cualquier posibilidad de reintegración, en contravención del propósito educativo que debería sustentar la justicia para la niñez y adolescencia.