Categoría: Opinión

  • Habilidades básicas en los empleos del futuro 

    Habilidades básicas en los empleos del futuro 

    En la actualidad, las empresas se están reinventando, requieren no solo empleados con conocimientos tecnológicos, sino personas con talento humano, con capacidades innovadoras y creativas.

    Por lo tanto, las empresas deben adaptarse a los cambios, ser resilientes, aplicar Inteligencia Artificial (IA) y todo lo que conlleve a la mejora continua. Por eso, se analizan las 7 habilidades que el World Economic Forum pronostica sobre el futuro del trabajo. Según el informe, se crearán 170 millones de plazas.

    Las empresas experimentan cambios, deben aplicar reingenierías, un ejemplo es la adaptabilidad de la IA en diferentes rubros. Por lo tanto, los que estudian y los profesionales graduados tienen que contar con ciertas habilidades necesarias para conseguir empleo. A continuación, se analizan las premisas que presenta el World Economic Forum:

    Pensamiento creativo: Capacidad de generar ideas originales, innovar en productos, procesos y soluciones. La IA ayuda a procesar datos, pero la chispa de la creatividad sigue siendo humana. En cualquier carrera universitaria es importante que se estimule el pensamiento creativo, algo que es difícil enseñar; sin embargo, se tienen que sentar las bases. Es como aplicar lo que menciona el libro La estrategia del océano azul (Blue Ocean Strategy), ver más allá. Es de aplicar innovación y ser diferentes a otras empresas.

    Pensamiento analítico: Analizar información con criterio, detectar patrones, tomar decisiones basadas en evidencias. Es unir el razonamiento lógico con la intuición. Lo que se está analizando es que muchos niños y jóvenes están dejando a un lado el pensamiento crítico. Los maestros debemos enseñar a los alumnos que razonen, interpreten y analicen.

    Pensamiento sistémico: Entender cómo se conectan las partes de un todo: empresa, sociedad, medio ambiente, economía. En un mundo globalizado, ver el panorama completo es vital. Es de analizar y aplicar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

    Resiliencia y adaptabilidad: Superar crisis, reinventarse frente a cambios. Los entornos laborales requieren personas flexibles. Se nos enseña que debemos adaptarnos al cambio, parecido a los que nos demuestra el libro ¿Quién se ha llevado mi queso? Es importante romper paradigmas.

    Liderazgo e influencia social: No basta con mandar, se necesita inspirar, motivar y crear confianza. Aquí la empatía y la comunicación son insustituibles. Es acá donde evaluamos por qué razón muchas empresas empoderan a sus empleados y poseen a líderes motivadores y no autócratas. Las mejores empresas salvadoreñas lideran debido a su liderazgo e innovación social.

    Curiosidad y aprendizaje continuo: La curiosidad abre puertas a nuevos conocimientos, y el aprendizaje continuo evita quedar obsoletos. Es “aprender a aprender”. En la misma escuela, en el colegio, en la universidad, es importante que los docentes despierten cada día más la curiosidad de sus alumnos. Se les debe estimular para que no dejen de aprender y sean autodidactas. Es fundamental instruirse de nuevas tecnologías y aplicar en los negocios la IA.

    Autoconocimiento y determinación: Conocerse a sí mismo, saber manejar emociones y tener disciplina para alcanzar metas. Esto es lo que sostiene la motivación interna. Es importante leer un libro que nunca pasa de moda: Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva de Stephen R. Covey. Recordemos que, se deben tener habilidades excepciones para contratar a los nuevos empleados; eso sí, según informes, muchos empleos desaparecerán. La lectura de los libros clásicos de dirección de empresas y liderazgo son muy importante.

    En conclusión, siempre será necesario el pensamiento humano. Las tecnologías, las máquinas nos ayudan para hacer el trabajo más eficaz y eficiente; sin embargo, no nos pueden reemplazar del todo.  La gestión del talento humano es muy relevante que se aplique en las empresas, para ello, las universidades y las empresas están listas para colaborar y empoderar a los nuevos dirigentes empresariales.

    * Fidel López Eguizábal, Docente e investigador Universidad Nueva San Salvador

    fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv

  • Avanzamos en la lucha contra el hambre, pero no todos por igual

    Avanzamos en la lucha contra el hambre, pero no todos por igual

    En perspectiva una buena noticia: el hambre en el mundo empieza a disminuir. El informe sobre el Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el mundo 2025 (SOFI 2025) reportó una caída de la proporción de personas con hambre del 8,5 % en 2023 al 8,2 % en 2024. América Latina y el Caribe ha sido clave en este progreso.

    En 2024, la subalimentación en la región afectó al 5,1 % de la población, por debajo del 6,1 % registrado en 2020-2021. La inseguridad alimentaria moderada o severa cayó significativamente del 33,7 % en 2020 al 25,2 % en 2024, la mayor reducción registrada a nivel global.

    Cinco países de la región —Chile, Costa Rica, Guyana, Uruguay y ahora Brasil— ya no figuran en el mapa del hambre, gracias a políticas coordinadas en economía, salud, educación, agricultura y protección social, una fórmula viable para enfrentar los determinantes estructurales del hambre.

    Estas cifras demuestran que, incluso tras crisis como la pandemia, el aumento de la inflación y eventos climáticos extremos, es posible avanzar mediante políticas públicas sostenidas, cooperación, inversión y el fortalecimiento de la resiliencia de los sistemas agroalimentarios.

    Esta señal alentadora no debe ocultar una realidad incómoda: estos avances no llegan a todos por igual. El SOFI 2025 señala que, si bien algunos países reducen el hambre, otros enfrentan desafíos como el aumento del retraso en el crecimiento infantil, el sobrepeso y la obesidad. En la región, 141 millones de adultos tienen obesidad y 4 millones de niños menores de 5 años sufren sobrepeso.

    El análisis de algunos casos evidencia contrastes: Colombia redujo el hambre al 3,9 % con políticas territoriales y apoyo a la agricultura familiar. Mientras, República Dominicana redujo este indicador en más de 17 puntos porcentuales en dos décadas con un enfoque de atención multisectorial.

    No obstante, los avances no siempre son uniformes, Panamá y Guatemala, aunque reducen el hambre, conviven con el desafío de la malnutrición. Ecuador y El Salvador enfrentan una paradoja similar: aunque el hambre disminuye, la inseguridad alimentaria moderada y severa va en aumento.

    En Venezuela, el hambre cayó al 5,9 %, pero persiste la presión de la inflación alimentaria. Por su parte, México redujo sus cifras al 2,7 %, aunque el sobrepeso en adultos llegó al 36% en 2022, sobre el promedio regional. Y en Argentina, si bien el hambre se mantiene en niveles bajos (3,4 %) se registra un aumento de sobrepeso en niños y obesidad en adultos.

    Desafortunadamente, el Caribe sigue siendo el mayor reto. El 17,5 % de la población está subalimentada y el costo de una dieta saludable alcanza 5,48 dólares PPP por persona al día. Haití atraviesa una de las crisis más graves del mundo: el 54,2 % de su población sufre hambre. Esto no es solo una cifra alarmante, es un llamado urgente a fortalecer una mayor cooperación e inversión en el contexto más frágil de la región.

    El SOFI 2025 concluye que los países que redujeron el hambre en contextos adversos en América Latina y el Caribe comparten enfoques comunes. Estos incluyen sistemas de protección social sólidos y focalizados, capaces de amortiguar crisis; y políticas integradas que fortalecen la producción local, cadenas de valor inclusivas y acceso a mercados, el apoyo a la agricultura familiar y sostenibilidad ambiental.

    A ello se suman la diversificación productiva, medidas de resiliencia climática para enfrentar eventos extremos, y un comercio abierto y estable que asegure el abastecimiento y modere la volatilidad de precios; además de la coordinación entre instituciones y niveles de gobierno para alinear inversiones, y sistemas de datos y monitoreo que anticipen y respondan con rapidez a las crisis.

    Estas experiencias demuestran que la combinación de voluntad política, inversión estratégica y gestión basada en evidencia puede revertir el hambre, incluso en un entorno global incierto.

    *Máximo Torero Cullen es Economista Jefe de la FAO y Representante Regional ad interim para América Latina y el Caribe.

     

  • Malas señales

    Malas señales

    El aniquilamiento de una lancha en aguas territoriales del Caribe, que procedía de Venezuela con 11 tripulantes y un cargamento de droga, según la versión que ha difundido el Departamento de Estado norteamericano, es para América Latina una muy mala señal.

    Resulta innegable que el narcotráfico en América Latina (y en el mundo en general) tiene tentáculos por todos lados. Millones de vidas se extravían y se pierden porque las drogas los descarrilan y los atenazan.

    Estados Unidos es un apetecido mercado donde se consumen muchas drogas en los diferentes grupos etarios y en los distintos estratos sociales. Eso no es un secreto. Hay innumerables estudios que así lo acreditan. Por eso no es extraño que desde países como Colombia y México las complejas redes del narcotráfico insistan en penetrar el mercado norteamericano.

    ataque militar estadounidense en aguas del Caribe, de acuerdo a la versión norteamericana, es un claro mensaje de que la potencia militar más significativa del planeta, en este momento, procede a discreción en casi todos los temas.

    ¿Es que ya está tomada la decisión para intervenir en el territorio de Venezuela? Un sector de la oposición venezolana (el que expresa María Corina Machado) está jugando con esa expectativa, imaginando que algo así podría llevar a ’liberar’ Venezuela del régimen que encabeza Maduro. Nada más ilusorio que eso. Maduro, y el chavismo en general, son ‘criaturas’ del sistema político venezolano y su superación es tarea y competencia de las fuerzas políticas de ese país.

    Solo hay que recordar algunas de las intervenciones militares norteamericanas en Centroamérica, para comprender que son nefastas y desordenan las trayectorias institucionales de los países.

    Las varias intervenciones que ha tenido Nicaragua (1912-1925; 1926-1933 y 1980-1989 ―por interpósita mano de la Contra nicaragüense―) son testimonio de los efectos negativos que provocaron.

    El desafío de Sandino y sus columnas guerrilleras, entre 1927 y 1934, nace del rechazo frontal a la intervención norteamericana y del pliegue a la gran potencia del norte por parte de liberales y de conservadores. El accionar de esa pequeña y aguerrida tropa campesina que exasperó a los norteamericanos, logró abrirse paso en condiciones muy difíciles y nunca abandonó su reivindicación de rechazar la intervención norteamericana. Cuando esta cesó, Sandino y algunos de sus compañeros fueron asesinados, en 1934.

    O qué decir de la intervención norteamericana en 1954 que derrocó al legítimo y legal gobierno encabezado por Jacobo Arbenz y que sirvió para instalar a Castillo Armas. Por eso no es de extrañar que, en 1960, el 13 de noviembre, un grupo de oficiales guatemaltecos (Marco Antonio Yon Sosa, Luis Augusto Turcios Lima, Luis Trejo Esquivel, Alejandro de León…), con preparación en Estados Unidos como rangers, animaron un alzamiento militar que no prosperó y que en 1962 derivó en la conformación del Movimiento Revolucionario 13 de Noviembre, la instancia guerrillera que inició el proceso de lucha armada en Guatemala.

    Maduro, en su típico estilo histriónico ha anunciado que, si Estados Unidos interviene, en Venezuela se iniciará el ‘período de la lucha armada’. Quizás este señor no ha sopesado la dimensión de algo como eso.

    Maduro olvida que su mandato presidencial es ilegítimo e ilegal: hizo fraude en las elecciones de 2024 y dio la espalda a las voces sensatas (de adentro y del exterior) que pedían revisar eso. Es decir, está solo.

    Daniel Ortega acaba de declarar su apoyo, en realidad el vencido Ortega delira. Cuba es un país exhausto, pasa largas jornadas sin agua y sin luz, ¿qué podría hacer? El Movimiento al Socialismo, en Bolivia, salió descalabrado en las elecciones y perdió la brillante oportunidad de llevar a Bolivia a una época de bienestar y de libertades. Petro está que sale (por la vía electoral) dada su errática gestión y los continuos escándalos. No hay más: Maduro está íngrimo en la llanura. Porque ni China ni Rusia ni Irán ni Turquía se meterían a ese avispero.

    Y México? Casi que está pegado a las cuerdas frente a la presión norteamericana. ¿Brasil? Es el único país que podría levantar la voz, pero Maduro despreció la mediación de Lula hace un año.

    Una intervención norteamericana en Venezuela es inaceptable y nadie en su sano juicio la va a respaldar, pero ese régimen que encabeza Maduro está arruinando Venezuela y a millones de venezolanos, de adentro y de la diáspora. Ya la cháchara no funciona, es la hora del talento político y la audaz creatividad. ¿Hay en Venezuela algo de eso aún?

    Donald Trump, así como decidió atacar a Irán, y ya, así acaba de destrozar (según la versión de su gobierno) esa lancha en aguas territoriales del Caribe, y ya. Habría que leer bien cuál es la real connotación de ese despliegue militar cercano a Venezuela. Entrar en Venezuela y estacionarse allí no es algo que sea factible para un país como Estados Unidos, con una administración histérica y un tanto alocada, que tiene en estrés a su economía (y la de muchos otros países) y con los pelos de punta a su ciudadanía progresista. ¿Querrá hacer la torpeza de Putin en Ucrania? ¿Querrá entrar a ‘extraer’ a Maduro y a Cabello como hicieron las tropas norteamericanas con Noriega en Panamá en 1989?

    *Jaime Barba, REGIÓN Centro de Investigaciones

  • Estudio y lucha

    Estudio y lucha

    El recién pasado martes 2 de septiembre se cumplieron 65 años de una de las tantas intervenciones violentas en la Universidad de El Salvador (UES), perpetradas a lo largo de su historiapor regímenes dictatoriales. Diez años antes, el 3 de agosto de 1950, tuvo lugar una incursión encabezada por el entonces rector de la misma ‒Carlos Llerena‒ y secundada por jefaturas policiales. Según la maestra Sofía Zamora Briones, su actual oficial de información, el de 1960 fue el primer ataque de gran envergadura contra la única entidad púbica de ese nivel existente en el país cuyo lema oficial debería decirnos mucho:“Hacia la libertad por la cultura”. Tan acertado enunciado quedó institucionalizado durante el rectorado de Napoleón Rodríguez Ruiz; pero, a final de cuentas, ha sido letra muerta en un país donde poco falta para que el conocimiento y el pensamiento críticos terminen siendo lujos liquidados y sepultados.

    Rodríguez Ruiz ‒jurista, académico, docente y autor de “Jaraguá”, texto clásico de nuestra literatura–ocupaba ese importante cargo cuando inició la persecución oficialista violenta, abierta y descarada contra la UES que ‒en lugar de ser favorecida por su importancia para el desarrollo integral del pueblo‒ fue y sigue siendo calumniada, perseguida y atacada de diversas maneras desde “arriba”. Tal escenariovisiblemente negativo para la sociedad en su conjunto,evidencia las pocas luces de quienes ‒más abiertaque solapadamente‒ han hecho y deshecho acá lo que han querido.

    Una breve reseña de lo ocurrido hace seis décadas y media, habla de una “ocupación militar” de la rectoría de nuestra alma mater ubicada en la capital. Bien dicho, pues la Policía Nacional era un cuerpo represivo militarizado. Entonces, integrantes de esta asesinarona golpes a Mauricio Esquivel Salguero, estudiante y bibliotecario del recinto estudiantil; además, resultaron gravemente heridas numerosas personas entre las cuales destacaban Rodríguez Ruiz junto a susecretario general –Roberto Emilio Cuéllar Milla, mi padre–  y el fiscal universitario Jorge Alberto Barriere.

    Un día antes del agravio, quien lo ordenó le envió una carta al rector. “En la opinión pública –escribió el teniente coronel José María Lemus, presidente derrocado semanas después– está generalizada la creencia de que la Universidad, por obra de minorías audaces, está convirtiéndose en un reducto de subversión y propagación de doctrinas disolventes”. “Los elementos de juicio de que se nutre esta idea son abundantes”, sentenció. Sin darle chance de nada a las autoridades universitarias, inmediatamente seconsumó la brutal acción gubernamental relatada. La “justificación” utilizada por Lemus para atentar así contra la formación profesional pública, ha sido la muletilla cansonamente repetida por el oficialismo para atacar con saña a la “Universidad Nacional”, como se conoce comúnmente.

    Antes, el entonces todavía pichón de dictador –general Maximiliano Hernández Martínez–  la despojó de su autonomía días después de ordenar la matanza de indígenas y campesinos, realizada principalmente en el occidente del territorio nacional. De febrero de 1932 a mayo de 1933, la UES permaneció oficialmente supeditada al mandato del tirano; luego la siguió controlando mediante diversos mecanismos autoritarios. No obstante, la población estudiantil fue determinante en la organización y el despliegue de la huelga de brazos caídos que forzó su renuncia.

    Años después, previo al período presidencial del general Fidel Sánchez Hernández, ya existía la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas fundada por los jesuitas en 1965. Pero los graves desencuentros entre el dominio chafarote y la comunidad de nuestra casa de estudios superiores, continuaron en ascenso. Con el terreno así abonado, tuvo lugar la intervención militar coronada por el sucesor de Sánchez Hernández –el coronel Arturo Armando Molina– apenas diecinueve días después de haber asumido la jefatura de Estado. El 26 de junio de 1980 se produjo una intervención militar más, esta vez brutalmente sangrienta. A la anterior síntesis del atropellado trajinar de la Universidad de El Salvador, agréguese el asesinato de su rector mártir ‒el ingeniero Félix Ulloa‒ hace casi 45 años.

    En síntesis, nuestra alma mater ha sido tradicionalmente detestada por los poderes de este país; cuando ha resultado insoportable en demasía el actuar político de sus estudiantes y autoridades, por separado o conjuntamente, esta ha debido pagar altas y cruentas facturas cobradas a lo largo de los años por los mismos, tanto formales como reales. Hoy, pese a todo el grave daño que sufren el país y sus mayorías populares, la tradicional rebeldía universitaria se encuentra en “pausa”. El desafío en estos tiempos y los que están por venir es, pues, agregar al lema antes referido ‒“Hacia la libertad por la cultura”‒ la consigna enarbolada en las gestas históricas de su estudiantado organizado: “¡Estudio y lucha!”. No hay más…

  • Tokenización: del proyecto a la comunidad de inversionistas

    Tokenización: del proyecto a la comunidad de inversionistas

    La tokenización no es una moda pasajera. Es una nueva realidad de financiamiento que está transformando la manera en que se convierten las ideas en proyectos reales, conectando capital con comunidades y posicionando a El Salvador como un referente mundial en innovación financiera.

    Imagine financiar la construcción de un edificio, apoyar un emprendimiento tecnológico, monetizar los derechos de exposición de una obra de arte o incluso adelantar los ingresos de una cosecha agrícola sin depender de bancos ni de fondos de inversión tradicionales. Eso es la tokenización: convertir un activo tangible o un derecho en tokens digitales que representan fracciones de propiedad o de beneficios económicos. Dicho de otro modo, dividir un proyecto en partes accesibles para que muchas personas puedan invertir en él.

    La tokenización ofrece beneficios que marcan una diferencia con respecto a los métodos tradicionales:

    Refuerza los proyectos. Ideas que antes se quedaban en el papel ahora pueden transformarse en realidades. Desde desarrollos inmobiliarios hasta iniciativas culturales o agrícolas, cualquier propuesta puede encontrar capital sin depender de un solo financiador.
    Facilita el acceso a financiamiento. Inversionistas pequeños o medianos pueden participar desde montos accesibles. Esto democratiza las oportunidades y permite diversificar riesgos.
    Crea comunidades. Quienes invierten no son simples accionistas lejanos, sino socios comprometidos. Se genera un círculo virtuoso en el que todos tienen interés en que el proyecto funcione y crezca.
    Este modelo no solo conecta al emprendedor con recursos, sino también con una comunidad que cree en su idea y que se beneficia de su éxito.

    El Salvador, un terreno fértil

    Lo más relevante para nuestro país es que no partimos de cero. En 2025, El Salvador fue reconocido como la nación con la mejor regulación del mundo en materia de activos digitales. Esto significa que contamos con un entorno legal claro, seguro y favorable para atraer inversión, desarrollar proyectos innovadores y construir confianza.

    Este marco regulatorio convierte al país en un destino atractivo no solo para capital extranjero, sino también para los emprendedores locales que buscan financiamiento ágil y confiable.

    Cómo funciona el proceso

    Detrás de cada proyecto tokenizado hay una estructura ordenada:

    El estructurador diseña el proyecto y lo transforma en una oferta clara para los inversionistas.
    La plataforma de emisión distribuye los tokens y facilita la interacción entre las partes.
    La Comisión Nacional de Activos Digitales (CNAD) supervisa y aprueba el proyecto, asegurando el cumplimiento legal y la protección al inversionista.
    Gracias a este engranaje, las ideas se convierten rápidamente en oportunidades reales de inversión.

    El modelo salvadoreño

    Uno de los aspectos más atractivos de este esquema es la rapidez. Mientras en otros países los trámites pueden tomar meses, en El Salvador los procesos son mucho más ágiles gracias a la modernización de la normativa. Esto acorta los tiempos de aprobación, atrae capital extranjero y permite que los emprendedores accedan a financiamiento en cuestión de semanas.

    La agilidad, combinada con la seguridad jurídica, ha hecho que nuestro país se convierta en un referente regional en tokenización.

    He tenido la oportunidad de participar en casi treinta proyectos tokenizados que han generado un impacto real. Lo más inspirador es ver cómo la tokenización no solo proporciona liquidez, sino que también crea un sentido de pertenencia. Los inversionistas sienten el proyecto como propio. Ya no están detrás de un escritorio lejano; forman parte del mismo esfuerzo y comparten su visión de éxito.

    Una herramienta para proyectar a El Salvador

    Como abogado, empresario y ciudadano, estoy convencido de que este modelo puede dinamizar la economía y, al mismo tiempo, proyectar a El Salvador como un destino financiero digital de primer nivel. Tenemos lo esencial para lograrlo:

    • Seguridad jurídica reconocida internacionalmente.
    • Regulación clara y moderna.
    • Presencia de empresas líderes en activos digitales.
    • Conexión con canales financieros tradicionales.
    • Este ecosistema es único y nos brinda la oportunidad de transformar la tokenización en una herramienta eficaz para conectar capital con ideas, mientras posicionamos al país como un hub de innovación financiera a escala global.

    Lo que más me motiva es comprobar cómo la innovación tecnológica, las reglas claras y la confianza mutua pueden convertirse en motores de desarrollo. La tokenización no es un privilegio reservado a grandes capitales; está al alcance de cualquier persona con la voluntad de transformar su realidad mediante esfuerzo y disciplina.

    Cierro con la premisa que me gusta repetir: El Salvador no necesita copiar modelos ajenos. Debemos construir nuestra propia narrativa, una en la que el país no se compare con otros, sino que se convierta en su mejor versión. La tokenización puede ser una de las herramientas clave para lograrlo.

  • Nunca se sabe de dónde salta la liebre

    Nunca se sabe de dónde salta la liebre

    La educación es la crianza, enseñanza y la instrucción de normas científicas, que se procura a alguien por medio de la acción docente, lo que incluye la cortesía y la urbanidad.

    Lo que lleva a la participación de tres grupos. A los alumnos que reciben una enseñanza y formación de manera gradual y progresiva en distintos niveles de enseñanza.

    En segundo plano, al cuerpo docente, personal calificado y con vocación, que facilita y transmite los conocimientos cognoscitivos para el desarrollo de niños y jóvenes.

    Y el tercer grupo, son los padres de familia, quienes deben de apoyar y reforzar el aprendizaje de estos conocimientos y robustecer los fundamentos de urbanidad y cortesía, que todos debemos de poseer y  aplicar.

    Recientemente se han manifestado posiciones encontradas por el nombramiento de una nueva Ministra de Educación. Quien posee formación militar y ostenta el grado de Capitán, al mismo tiempo formación en salud con un grado de Doctora.

    Los nombramientos ministeriales, son políticos, de decisión única del Presidente de la República, y al ser nombramientos de este tipo, pueden estar influenciados por una afiliación política o por algún grado de confianza, pero al final solo es determinado por una voluntad política.

    El Artículo 160 de la Constitución, solo establece cinco requisitos para ser Ministro o Viceministro de Estado: mayor de veinticinco años de edad, del Estado seglar, de moralidad e instrucción notoria, estar en el ejercicio de los derechos de ciudadano y haberlo estado en los seis años anteriores a su nombramiento.

    La Capitán y Doctora  Karla Edith Trigueros, cumple con los requisitos constitucionales y posee la confianza del Presidente, así su nombramiento, desde el 15 de agosto de 2025, como Ministra de Educación.

    Algunas voces han manifestado que se esta militarizando la educación en el país. Analicemos al respecto, conforme a la Ley de Presupuesto de 2025, el Ministerio de Educación, posee personal de Gobierno: 3; personal ejecutivo: 98; personal técnico: 1,066; personal docente, 43,718; personal administrativo: 1,235; personal de obra: 11 y personal de servicio: 382. Haciendo un total de: 46,513 plazas en el Ministerio de Educación.

    O sea que la Ministra representa solo el 0.0021% de las plazas del Ministerio de Educación. Si bien es la imagen de la institución, su cargo está supeditado a un marco legal y en especial a los objetivos establecidos para el presente año fiscal, conforme a la Ley de Presupuesto.

    Son seis los objetivos establecidos que involucran desde: la infraestructura de los centros educativos; facilitar el acceso a la educación de calidad y potenciar el desarrollo de alumnos; la incorporación de herramientas tecnológicas al nuevo modelo pedagógico; fortalecer las competencias de la planta docente; implementar la transformación curricular a un enfoque de competencias, y proveer a los estudiantes de un refrigerio escolar.

    Los objetivos planteados son ambiciosos, y si de algo los militares nos podemos sentir satisfechos, es hacer el mayor esfuerzo para el logro de los metas establecidas, aun a costa de nuestra vida, con disciplina, honor, lealtad y subordinación.

    Las voces que manifiestan la implementación de la disciplina militar o la militarización de las escuelas públicas, demuestran su desconocimiento o malicia de lo que esto significa. La disciplina militar es la fiel observancia de las leyes y reglamentos militares, que solo aplican a aquella persona que se encuentra de Alta y están sometidos a la jurisdicción militar.

    Y la militarización es pasar de una condición civil a estar sometido a la jurisdicción militar, si bien esta es posible para el servicio público, solo puede darse en casos de emergencia nacional y mientras dure esta. Pero la presencia de un militar en una Cartera u Organismo del Estado, como los hay muchos, no significa la militarización de esta estructura.

    Por otro lado, en relación a los alumnos, los Convenios de Ginebra [de los cuales somos parte] prohíben el reclutamiento a menores de edad para el servicio militar y aún en casos de necesidad o conflicto y esto debe respetarse.

    No hay que confundir disciplina con la urbanidad. Si bien en el ámbito militar existe la cortesía militar; el comedimiento, la atención y el buen modo debe de existir tanto de los alumnos, padres de familia, así como del personal en el ámbito educativo.

    Un par de instrucciones por parte de la señora Ministra han venido a crear una efervescencia sin sentido. Y claro, las generaciones actuales de padres de familia no conocieron el Manual de Urbanidad de Manuel Antonio Carreño, o el libro Moral, Urbanidad y Cívica, del Lic. Jorge Alberto Luna. Como tampoco se recuerdan a los maestros Normalistas quienes impartían estas enseñanzas.

    No comamos ansias, la señora Capitán y Doctora Karla Edith Trigueros, merece al menos el beneficio de la duda. Y quince días es muy poco para sentar posición. La historia registrará su actuación, quien quita y se vuelva estadista. Nunca se sabe de dónde salta la liebre.

    *Hugo Ernesto Fonseca A. es militar y abogado

  • ¡Vamos Selecta! es ahora o nunca

    ¡Vamos Selecta! es ahora o nunca

    Es ahora o nunca. Pese a que El Salvador se mira como la selección más débil del grupo, las posibilidades de clasificar al Mundial de fútbol 2026 pasan por jugar con hombría, disciplina táctica, fe, suerte y con deseos de hacer bien las cosas para ganar. Si no clasificamos al mundial de Norte América, podría ser que jamás volvamos a la mayor competencia del fútbol.

    Para el mundial 2030 a celebrarse en Marruecos, España y Portugal, a las eliminatorias de la CONCACAF se sumarán Estados Unidos, México y Canadá, lo que prácticamente anula las posibilidades salvadoreñas, por eso la gran oportunidad y tal vez la última, comienza mañana, cuando de visita la Selecta se enfrente a Guatemala en el estado Cementos Progreso. El grupo lo completan las selecciones de Panamá y Surinam dos países que han crecido mucho futbolísticamente hablando porque han sabido seguir procesos y trabajar con orden aprovechando sus condiciones.

    Se comienza con Guatemala, quizá el rival más accesible del grupo, aunque con mucha ventaja sobre El Salvador ya que tienen cuatro años de estar bajo el mando del director técnico mexicano Luis Fernando Tena. Sin embargo, no obstante, el buen desempeño chapín en la pasada Copa Oro, donde fueron semifinalistas, es factible ganarle la serie, logrando un empate o una victoria de visita. Al final en la cancha son once contra once y se requiere entrega, amor, concentración y ganas de ganar.

    Históricamente Guatemala y El Salvador, a nivel de selección mayor entre amistosos y partidos oficiales, han jugado en 75 ocasiones, de las cuales la selección chapina ha ganado en 34 ocasiones, la Selecta ha triunfado 18 veces y en 23 veces han empatado. En total Guatemala ha anotado 89 goles y El Salvador 64. Las cifras no son alentadoras, pero eso solo es pasado y lo que cuenta es el presente.

    A Panamá y Surinam se les ha ganado la serie histórica, pero en la actualidad ambas selecciones tienen un juego superior al salvadoreño. Los suramericanos debido a la influencia europea, especialmente de los Países Bajos, mientras que los canaleros debido a que han sabido respetar procesos y exportar a sus jugadores talentosos. Aun así, El Salvador tiene opciones para estar en un tercer mundial.

    Los salvadoreños tenemos que confiar y encomendarnos a Dios para que el jueves la Selecta obtenga un buen resultado ante Guatemala (un empate o una victoria) en tierra chapina y el próximo lunes un gane ante Surinam en el Cuscatlán. El lunes tenemos que ir al estadio a apoyar a los nuestros, para que muy a pesar de sus deficiencias, nuestros seleccionados sientan el calor del aficionado que los acuerpa. Los jugadores deben correr todas las pelotas y dejar hasta la última gota de sudor en la grama.

    Los seleccionados deben jugar con conciencia sabiendo que representan el anhelo de los millones de salvadoreños que sabemos de lo deficiente de nuestra liga que incluye un desorden administrativo y una visión roma de todos los involucrados, pero que soñamos con un tercer mundial. Muchos compatriotas de menos de 42 años de edad jamás han visto el nombre de El Salvador luciendo en un Mundial de fútbol.

    Ahí vamos estar los salvadoreños, gritando más que cantando el Himno Nacional, ebrios de pasión y con la voz lista para elevar el grito desgarrador de gol hasta el cielo. Los aficionados salvadoreños nos merecemos ir a otro Mundial de fútbol aunque los dirigentes que han torcido el desarrollo de este deporte que es el más lindo del mundo, hayan hecho nulos méritos para ello.

    No nos falles Selecta. Los aficionados que amamos la patria queremos estar en Norte América 2026. Cada seleccionado debe sentir en el alma y corazón el privilegio de representar a la azul y blanco. Cada seleccionado debe adquirir el compromiso de dar lo mejor de sí y nunca darse por vencido. Seleccionados den todo por amor a esa gente que henchida de orgullo grita a los vientos que es guanaca. A esa gente que luce los colores nacionales con ufanía y con sumo agradecimiento a Dios por habernos permitido nacer en este bellísimo país.

    Mañana confiamos en un marcador favorable ante Guatemala y luego, el lunes, en una victoria ante Surinam. Que no se les cruce la posibilidad de perder uno de estos dos juegos porque las derrotas están prohibidas. Recuerden qué si al Mundial 2026 no vamos, después será demasiado difícil.  Casi imposible. ¡Vamos Selecta! es ahora o nunca.

     

    *Jaime Ulises Marinero es periodista

  • La Mediación y su relevancia para consolidar la cultura de paz y la sana convivencia

    La Mediación y su relevancia para consolidar la cultura de paz y la sana convivencia

    Iniciamos  el mes de la patria, nuestro país de viste de azul y blanco, pero existe otro evento que no debe pasar desapercibido y es que el próximo 3 de septiembre se conmemora y celebra en nuestro país el Día Nacional de la Mediación. Esta fecha, lejos de ser un mero formalismo, debe ser entendida como la ratificación de un compromiso con un futuro en el que la resolución de conflictos no dependa exclusivamente de la coerción, sino de la comprensión mutua y la voluntad de construir la paz.

    Desde una perspectiva criminológica, la mediación es mucho más que una herramienta jurídica: es una piedra angular del control social informal, una estrategia que nos permite intervenir en la raíz de la violencia y fomentar una cultura de sana convivencia. Desde esta columna por años he sido promotor de la mediación y de la relevancia para nuestro país de resolver diferencias y evitar la escalada de conflictos activando la mediación.

    Tradicionalmente, la criminología se ha centrado en el estudio del delito y en las respuestas formales del Estado, como la policía, los tribunales y las prisiones. Sin embargo, para un país como El Salvador, que ha transitado por décadas de conflicto y violencia, esta visión resulta insuficiente. La mediación, promovida como un proyecto emblemático por la Procuraduría General de la República, y de manera muy especial durante la gestión del señor procurador René Gustavo Escobar con su equipo de trabajo especializado a nivel nacional, representa un cambio de paradigma crucial. Nos invita a pasar de un modelo reactivo a uno proactivo, donde se empodera a las comunidades y a los ciudadanos para que resuelvan sus disputas y conflictos de manera pacífica y constructiva, antes de que escalen a actos delictivos.

    La relevancia de este enfoque es doble. En primer lugar, la mediación actúa como una forma de criminología preventiva. Muchos delitos, desde agresiones, lesiones menores hasta disputas territoriales, de patrimonio, y otras situaciones de posibles delitos menores tienen su origen en conflictos interpersonales no resueltos, tensiones vecinales o problemas familiares que se han ido acumulando. Al ofrecer un espacio neutral y confidencial para el diálogo, la mediación permite a las partes expresar sus emociones y encontrar soluciones personalizadas, restaurando los lazos sociales y evitando que la escalada de violencia desemboque en un hecho criminal.

    En segundo lugar, la mediación fomenta una cultura de paz y sana convivencia. Este es un concepto clave que trasciende la simple ausencia de guerra. La cultura de paz se construye sobre el respeto, el diálogo y la justicia. El proyecto de mediación de la Procuraduría General de la República no solo resuelve casos, sino que también siembra en la población la semilla del entendimiento y la empatía. Al participar en un proceso de mediación, los ciudadanos aprenden a escuchar, a ceder y a responsabilizarse de sus actos, habilidades que son vitales para una convivencia armoniosa y que tienen un impacto positivo en la cohesión social.

    En conclusión, la conmemoración del Día Nacional de la Mediación es un recordatorio de que la seguridad de un país no se mide solo por la disminución de las tasas de homicidio, o de los delitos en general, sino por la capacidad de sus ciudadanos para vivir sin miedo, en un entorno donde los conflictos se resuelven de forma pacífica.

    La mediación, como un pilar fundamental del control social informal, es una inversión en el tejido social del país. Es un camino hacia la justicia restaurativa y hacia un El Salvador donde la paz no es un ideal distante, sino una práctica cotidiana. Y para ellos contamos con adultos significativos en todo el país que se continúan formando, capacitando, adiestrado en mediación por medio de la PGR llevando una cultura de paz a todo el país.

    *Ricardo Sosa es Doctor y máster en Criminología 

    @jricardososa 

  • La vida, como máxima expresión de amor 

    La vida, como máxima expresión de amor 

    El derecho a la vida no es un privilegio, es la esencia de la existencia humana y el punto de partida de todo orden justo. Sin vida, no hay libertad, no hay justicia, no hay dignidad. Defender este derecho exige hablar con claridad, y con profundidad, desde lo jurídico, lo antropológico y lo teológico. Y hoy, más que nunca, es necesario también incluir una reflexión contundente sobre quienes, además de los no nacidos, sufren la amenaza contra su existencia: los privados de libertad detenidos de forma injusta, muchas veces sin debido proceso, y a quienes también se les debe reconocer el derecho a vivir.

    El artículo 3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece que “todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”. La Convención Americana sobre Derechos Humanos lo reafirma en su artículo 4, y la Constitución, en su artículo 1, declara la vida como un bien protegido desde el instante mismo de la concepción. No obstante, las falacias de la ideología de género pretenden relativizar la vida según percepciones subjetivas; del mismo modo, prácticas estatales buscan relativizar el derecho a la vida de los privados de libertad.

    Todo ello bajo el argumento de que “perdieron sus derechos” al delinquir o al ser sospechosos. Ambas posturas parten de un error fundamental: creer que la vida humana puede clasificarse en vidas dignas y vidas desechables. El derecho a la vida no distingue entre inocentes y culpables, entre fuertes y débiles, entre nacidos y no nacidos, entre libres o encarcelados. Negarlo a unos, aunque se justifique en razones ideológicas o de seguridad, abre la puerta para negarlo a todos el derecho a existir.Desde la antropología, el ser humano es indivisible: cada persona pertenece a la familia humana por su simple condición de ser humano, no por sus méritos ni por su estatus legal.

    El niño en el vientre, la madre en dificultad, el anciano olvidado o el detenido arbitrariamente comparten la misma dignidad esencial. Las ideologías que niegan la diferencia sexual y las prácticas políticas que justifican la violencia estatal contra detenidos arbitrarios coinciden en un punto: ambas desarraigan al ser humano de su esencia. En el primer caso, reducen la identidad a percepciones subjetivas; en el segundo, convierten al individuo en objeto prescindible de control social. Ambas perspectivas socavan la comunidad, la cultura y el futuro de la humanidad.

    La fe cristiana enseña que la vida es un regalo de Dios. Jeremías escuchó al Señor: “Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué” (Jeremías 1:5). Esta afirmación no solo aplica al no nacido, sino a todo ser humano, incluso a aquel que ha errado, porque su vida sigue siendo sagrada. El Señor Jesucristo proclamó: “Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen” (Mateo 5:44). El llamado divino no es a justificar el mal, sino a no responder con la misma violencia que destruye. El detenido, aunque culpable, no pierde su condición de ser creación de Dios ni su derecho a vivir; mucho menos aquel que es privado de libertad sin pruebas ni debido proceso.

    Negar el derecho a la vida a los encarcelados arbitrariamente es contradecir el Evangelio, que exige misericordia y justicia: “Estuve en la cárcel, y vinisteis a mí” (Mateo 25:36). La falacia de la subjetividad absoluta: en la ideología de género, la identidad se define al margen de la biología; en el autoritarismo punitivo, la dignidad depende de la etiqueta de “delincuente” o “sospechoso”. La falacia de la vida relativa: en el aborto se niega la vida del no nacido; en las detenciones arbitrarias se relativiza la vida del detenido. La falacia del bien común distorsionado: se argumenta que eliminar vidas inocentes o sacrificar derechos fundamentales “favorece a la sociedad”.

    En realidad, la sociedad se debilita cuando acepta la injusticia como norma. La defensa del derecho a la vida exige coherencia. No se puede proteger al no nacido y callar frente a la muerte arbitraria de los privados de libertad; tampoco se puede exigir respeto para los encarcelados si se legitima la eliminación de quienes aún no nacen. La dignidad humana es un todo indivisible. Ser contundentes en esta defensa no significa ofender ni atacar, sino hablar con la elocuencia de la verdad: la vida humana no se negocia, no se fragmenta y no se relativiza. Defenderla es la tarea más alta del derecho, la mayor certeza de la antropología y el mandato supremo de Dios.

    Porque en palabras del Señor Jesucristo: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10). Esa abundancia debe alcanzar al niño en el vientre, a la madre vulnerable, al anciano enfermo y también al detenido —incluso al injustamente encarcelado—, porque en todos late la misma dignidad que procede deDios el Creador.

    * Jaime Ramírez Ortega es abogado

  • Nicolás Maduro en salmuera

    Nicolás Maduro en salmuera

    Por supuesto que es una especulación, pero tengo la percepción de que el déspota venezolano le ha llenado el gorro de guizazos, una expresión cubana que refleja hartazgo, a personalidades muy importantes con recursos suficientes para derrocarlo y hasta encarcelarlo.

    Otra percepción es que hay dictadores muy malos, pero tienen la suerte de serles simpáticos a esos factores de poder como pasaba con Fidel Castro, a quien nunca el rey Juan Carlos I de España mandó a callar como sí le hizo al insoportable Hugo Chávez con el inolvidable y apropiado “¿Por qué no te callas?” el 10 de noviembre de 2007, por interrumpir frecuentemente a su jefe de gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en la actualidad, un fiel asalariado de Nicolás Maduro y de otros déspotas, en una Cumbre Iberoamericana.

    Retomando el tema y reconociendo antes que todo que los tiempos han cambiado radicalmente y que las voluntades imperiales por muy republicanas que sean tienen que arroparse bien, no descarto, tampoco digo que vaya a ocurrir, que Estados Unidos aliado con más de una nación latinoamericana y el respaldo de sectores venezolanos que viven la agonía destructiva que sufre el país, le cobre a los criminales venezolanos en el gobierno todas sus tropelías, algunas de las cuales afectan profundamente a la sociedad estadounidense como el narcotráfico.

    El presidente Donald Trump en su primer mandato ofreció una recompensa de 15 millones de dólares por Nicolás Maduro, luego, el presidente Joe Biden la escaló a 25 millones la que ha sido duplicada por Trump en este ejercicio presidencial, llevando la recompensa por criminales a una cantidad sin precedentes, el doble de lo que se ofreció por el terrorista global, Osama Bin Laden.

    Por otra parte, Washington distinguió al Cártel de los Soles como una organización terrorista y a Maduro como su jefe, un señalamiento que incluye además de sanciones económicas, la exigencia de que los bienes e intereses de las personas designadas que se encuentren en Estados Unidos o bajo el control de personas estadounidenses, sean bloqueados e informados a la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC).

    A todas estas hay que atribuirle una particular importancia al hecho que la secretaria de Justicia de Estados Unidos acusó al capo Maduro de utilizar miembros de cárteles para traer “drogas mortales y violencia a nuestro país… agregando que es uno de los narcotraficantes más grandes del mundo y una amenaza para nuestra seguridad nacional”, un aspecto determinante para que la Casa Blanca actúe contra quienes sindica de delincuentes.

    El resultado es que Estados Unidos está desplegando 4,000 agentes, especialmente infantes de Marina, en aguas latinoamericanas y del Caribe para combatir a los cárteles del narcotráfico, además de endurecer su presencia con aviones de reconocimiento, destructores equipados con misiles y un submarino nuclear, maniobra que en opinión del escritor José Antonio Albertini tiene el objetivo de forzar a los militares venezolanos para que actúen contra Maduro.

    En honor a la verdad tal despliegue tiene mucho de militar y poco de policial, si consideramos el reciente despliegue frente a Venezuela de un escuadrón anfibio, fuerza que bien podría servir de avanzada de una operación mucho más compleja, si consideramos que los infantes de marina, como he leído y muestra la historia, tienen como objetivo “llevar a cabo operaciones expedicionarias y anfibias mediante armas combinadas, implementando sus propias fuerzas de infantería, artillería, fuerzas aéreas y de operaciones especiales”, los infantes de marina y los destructores son una novedad, entiendo, en la lucha contra el narcotráfico.

    Por demás está destacar que no es habitual que se confisquen propiedades a mandatarios en ejercicio y según declaraciones de la propia secretaria de Justicia, a Maduro le han sido embargados bienes por más de 700 millones de dólares, una cifra más que notable que evidencia el talento para hacerse millonario de un simple conductor de autobús o la falta de escrúpulos morales de estos enemigos del capital que ellos no poseen.

    A fin de cuentas, la situación de Nicolás Maduro, junto a sus asociados más notables, entre otros, el verdugo de Diosdado Cabello y los hermanísimos Jorge y Delcy Rodríguez, es bien complicada, así que es de esperar, que, en el mejor de los casos, tengan una celda reservada en cualquier rincón de mundo, con preferencia en la base naval de Guantánamo.

    *Pedro Corzo es periodista cubano.