Categoría: Opinión

  • 91 congreso del Pen Club Internacional.

    91 congreso del Pen Club Internacional.

    Tuve el honor de participar en el 91 Congreso del Pen Club Internacional que se celebró en Cracovia, Polonia, al que concurrieron cientos de personas miembros de las decenas de clubes de todo el mundo que participaron, siendo uno de ellos el Pen Club Cubano Exiliado que preside el doctor Daniel Pedreira.

    La delegación cubana estuvo integrada por tres personas, el doctor Pedreira, el exprisionero político Kemel Jamiz quien, aunque no es miembro del Pen, recibió con beneplácito nuestra invitación a que participara en el evento, y este servidor.

    El Pen Internacional, fundado en Londres en 1921, por Catherine Amy Dawson Scott, es una organización que promueve la libertad de expresión y la amistad entre escritores. Su nombre, es un acrónimo de Poetas, Ensayistas y Novelistas y ha incorporado a sus eventos, acción que reproducen los Pen locales, el concepto de la Silla Vacía, que consiste en designar a un creador en prisión o perseguido, como ocupante simbólico de un puesto importante en la reunión plenaria.

    Antes que todo debo decir que el programa estuvo muy bien organizado, el Pen anfitrión, el de Polonia, hizo un excelente trabajo que todos debemos reconocer. Las jornadas fueron fuertes, pero no agotadoras y se discutieron muchos temas de actualidad sobre los que vale la pena reflexionar.

    Nunca había participado en un encuentro de escritores poetas y periodistas de tal calibre y no pude evitar pensar cuantos de estos sucesos valiosos se han perdido los creadores cubanos por padecer un régimen totalitario de 66 años, por su parte, los autores del exilio han tenido la oportunidad estar presente gracias a la gestión de Octavio R. Costa, Reinaldo Bragado Bretaña, Indamiro Restano y  Armando de Armas quienes bajo el liderazgo del inolvidable Ángel Cuadra, lograron que el Pen Internacional acogiera al Pen Cubano Exiliado, una condición bastante complicada de lograr.

    La delegación del Pen Cubano tenia como objetivo la materialización de que la poetisa cubana encarcelada, María Cristina Garrido Rodríguez quien cumple una condena de siete años de cárcel por manifestarse pacíficamente el pasado 11 de julio de 2021, exigiendo “libertad” para Cuba, fuera distinguida con la previa propuesta de que ocupara una silla vacía, distinción que alcanzo también otro latinoamericano, el periodista venezolano, también en prisión, Rory Branker.

    Otro propósito de la delegación de cubanos exiliados fue que se dilucidara la participación en el Pen Internacional de un Pen Cubano radicado en la Isla, una membresía objetada por los desterrados desde los tiempos en que fungía como presidente del mismo el escritor Jose Antonio Albertini, quien siempre objeto la incorporación de un club habanero porque este nunca podría cumplir los preceptos fundacionales del Pen Internacional de defender la libertad de expresión e información y menos, luchar a favor de aquellos a los que la dictadura castrista conculca sus derechos, además, de no haber dado señales de actividad desde hace varios meses por lo que fue puesto a “dormir”, condición que fue refutada por el doctor Pedreira por considerar que por todas las causas expuestas debería ser excluido de la organización.

    Pero bien, no todo lo que brilla es oro y en mis cuatro días de sesiones continuas y reuniones de pasillo, pude apreciar, es una opinión personal, que una organización que se ha ganado un amplio prestigio internacional esta en peligro de perder su identidad y transformarse en un cuerpo de activistas guiado, mas por las simpatías y antipatías que por la razón.

    Por ejemplo, una propuesta de la directiva de reformar los estatutos por los que se rige la institución alude a ampliar el espectro de los miembros permitiendo el ingreso de personas que no sean precisamente novelistas, poetas y ensayistas lo que abriría las compuertas a activistas políticos de todas las tendencias, condición que a mi juicio acabaría con la efectividad del Pen.

    Además, en una reunión que sostuvieron varios directivos de los Pen latinoamericanos, bajo la dirección de la señora Alicia Quiñones, uno de los participantes expreso preocupación por los indocumentados que se encuentran en prisión en Estados Unidos y la posibilidad que algunos de ellos fueran autores, a lo que respondí que eso podía ser cierto, pero que en ningún momento se podía comparar lo que afirmaba con lo que sufrían los creadores en Bolivia, Nicaragua, Venezuela, Cuba y otros muchos países.

    * Pedro Corzo es periodista cubano

  • ¿Somos realmente libres? Una mirada crítica a la independencia salvadoreña

    ¿Somos realmente libres? Una mirada crítica a la independencia salvadoreña

    Hoy me dirigía a realizar algunas tareas domésticas cuando, al pasar frente a una escuela, me encontré con todos sus alumnos alineados a lo largo de la carretera, enarbolando pequeñas banderas de nuestro país. Por supuesto, disminuí la velocidad del automóvil, sorprendido por el griterío de los jóvenes en uniforme. Recordé que, en esta época y con la nueva ministra de Educación, deben saludar. Al mismo tiempo, me hizo pensar que estamos en el mes de la patria, ese tiempo en que con júbilo patriótico celebramos nuestra independencia nacional. ¡Que somos libres y soberanos! Pero… ¿realmente lo somos?

    El concepto de independencia nacional se describe como la condición en la que un pueblo o un Estado logra autonomía plena frente a cualquier otra potencia extranjera, es decir, cuando deja de estar sometido política, económica, militar o culturalmente a un poder externo. Es decir, la independencia nacional es la capacidad de un país para ejercer soberanía plena sin subordinación externa, tomando decisiones propias sobre su gobierno, economía y cultura.

    ¿Pero es nuestro país realmente independiente?

    Sin intención de parecer sacrílego o traidor, creo que esta es una pregunta importante que nos invita a reflexionar sobre el estado actual de nuestra soberanía y libertad. Reflexionar sobre nuestras fortalezas y debilidades es esencial para poder avanzar como nación.

    La independencia de El Salvador —como la de muchos países— puede analizarse desde distintos ángulos. Uno de ellos es la independencia histórica: El Salvador proclamó su independencia de España el 15 de septiembre de 1821, junto con otras provincias centroamericanas. Sin embargo, en los años siguientes estuvo ligado al Imperio Mexicano (1822-1823) y luego formó parte de la Federación Centroamericana (1824-1839), hasta que finalmente quedó como república independiente. En este sentido, sí es independiente en lo formal y jurídico, ya que no está bajo dominio colonial.

    Otro aspecto por considerar es la soberanía política. El Salvador tiene su propio gobierno, constitución, leyes e instituciones. Elige a sus autoridades y no depende jurídicamente de otro país. Pero en la práctica, la influencia externa es fuerte, especialmente de Estados Unidos —en política, economía, migración, seguridad y remesas—, así como de organismos financieros internacionales. Esto limita la capacidad de tomar decisiones completamente autónomas.

    La dependencia económica es otra variable que afecta nuestra independencia. Más del 20% del PIB proviene de remesas familiares enviadas desde EE. UU., lo cual genera un nivel considerable de dependencia. Además, el país importa gran parte de lo que consume —alimentos, energía y bienes industriales—, lo que hace que su independencia económica sea muy frágil.

    Finalmente, la independencia cultural también merece análisis. El Salvador conserva su identidad, tradiciones y expresiones propias, pero está expuesto a una fuerte influencia cultural extranjera, desde medios de comunicación y música hasta la moda y el uso del idioma inglés entre los jóvenes.

    El Salvador es independiente de manera formal y jurídica, pero en la práctica su independencia es limitada por la dependencia económica, la influencia política y la presión de actores internacionales. Dicho de otra forma: es soberano en papel, pero vulnerable en la realidad.

    Entonces, ¿porque celebramos con tanto fervor nacionalista?

    Esta pregunta, que estoy seguro muchos se hacen, y que toca una distinción entre lo simbólico y lo práctico.

    Celebrar la independencia no es solo conmemorar la ausencia de dominio colonial, sino recordar la identidad nacional, la lucha de los próceres y los valores de libertad y soberanía. Celebrar la independencia es recordar que como pueblo se luchó, algunos hasta la muerte, por obtener una identidad propia y un derecho para decidir nuestro propio destino. Es cierto que a través de los años y presiones externas, cierto grado de esa identidad salvadoreña y esa autonomía se han visto disminuidas, pero es que esa celebración también nos sirve como recordatorio de los desafíos que todavía tenemos como nación. Nos sirve también como un acicate hacia nuestras aspiraciones de libertad y soberanía.

    En estos tiempos ningún país ni nadie es completamente independiente. En pocas palabras: celebramos la independencia porque representa nuestra identidad y soberanía histórica, incluso si la independencia “real” es parcial. Es más, un acto de memoria y aspiración que un reflejo literal de la situación actual.

    *El Dr. Alfonso Rosales es médico epidemiólogo y consultor internacional

  • El invierno poblacional y el futuro de la humanidad

    El invierno poblacional y el futuro de la humanidad

    Los expertos ya no tienen dudas sobre cuál es la verdadera bomba de tiempo que amenaza a la especie humana: el sostenido declive demográfico. Después de aquel falso dilema setentero que vaticinaba el fin irremediable de los recursos del planeta debido al crecimiento poblacional, la realidad actual está demostrando que tales augurios eran, por lo menos, científicamente débiles.

    En noviembre del año pasado, un informe de la Escuela Kennedy de Harvard afirmó que la población se desploma en más de 60 países, y en algunos casos de forma tan drástica, que la capacidad de reemplazo generacional se ha perdido o está a punto de perderse. “Las familias con uno o ningún hijo son cada vez más comunes”, dice el documento. “La proporción de personas adultas mayores está aumentando, mientras que la de la gente en edad laboral se reduce. En China y Japón, el mercado de pañales para ancianos ya es más grande que el de los bebés”.

    Ciertamente, la cifra mundial de habitantes se ha duplicado en los últimos 50 años hasta alcanzar los 8.200 millones actuales. Pero todos los promedios manejados por las agencias internacionales vaticinan que la tendencia al alza llegará a estabilizarse, para 2080, en 10.300 millones de personas. Mientras tanto, la caída de las tasas de natalidad sumada al envejecimiento poblacional constituye el desafío de largo plazo que mayor atención demanda.

    Los surcoreanos disminuirán de 50 a 27 millones para fines de este siglo; ya en 2036, tendrán el doble de personas mayores de 65 años que menores de 18.

    Si hablamos de regiones enteras, el oriente asiático presenta los índices más desastrosos. Japón ha sido el primer ejemplo de envejecimiento poblacional acelerado, al punto que sus actuales 123 millones de habitantes disminuirán a solo 70 en los próximos 75 años. En este momento, sin embargo, el peor escenario lo enfrenta Corea del Sur, cuya tasa de natalidad —0,7 bebés por mujer— es la más baja del mundo. Los surcoreanos disminuirán de 50 a 27 millones para fines de este siglo; ya en 2036, tendrán el doble de personas mayores de 65 años que menores de 18.

    China impuso una horrible política leninista de “hijo único” por varias décadas y ahora enfrenta las consecuencias. Pese a los esfuerzos del Partido Comunista por obligar a sus miembros a tener bebés, las proyecciones indican que los actuales 1.400 millones de habitantes apenas rozarán los 800 millones en 75 años. Los chinos tienen hoy menos hijos que durante la peor época del “hijo único”.

    En cuanto a Europa, como se sabe, lleva medio siglo convirtiéndose, ahora sí biológicamente, en el “viejo” continente. Según las previsiones, la población europea caerá de 740 millones a 590 para finales de siglo, representando apenas el 6% de la población planetaria. Las estadísticas de Eurostat son contrastantes: 4.680.000 bebés nacieron en 2008 versus los 3.880.000 de 2022. Y el número se ha estancado. Rusia tuvo, en 2023, un índice de natalidad de 1,5 hijos por mujer, su peor marca desde los años 90. ¿Y Estados Unidos, el otrora país de la fertilidad? Nada mejor: el año pasado tuvo una reducción de 76.000 niños comparado a 2023, convirtiéndolo en su dato más bajo desde 1979.

    África es el único continente que exhibe cifras positivas. Aunque las tasas de natalidad también allí han decrecido, sus proyecciones indican que, para los próximos 75 años, habría 2.500 millones más de personas que hoy. En el año 2100, los africanos serían la gran excepción en un mundo cada vez menos habitado.

    El demógrafo británico Paul Morland, una autoridad en esta materia, ha calificado el colapso poblacional como un “Armagedón” y ha declarado recientemente, a la revista italiana Tempi, que el desarrollo material alcanzado por la civilización humana, sin precedentes en la historia, es el que estaría empujando al rechazo de la reproducción, entre otras cosas por los niveles de sacrificio que comporta en sociedades cada vez más habituadas al confort y al egoísmo.

    Morland afirma que las políticas de inmigración, los incentivos fiscales y las reformas a los sistemas de pensión, aunque útiles, no revertirán los efectos de la catástrofe. En su último libro No queda nadie. Por qué el mundo necesita más niños, sostiene que es necesario “comprender las causas materiales e ideológicas del problema y determinar qué podemos hacer si queremos que la humanidad prospere, o incluso que siga existiendo”.

    “Se necesita”, dice, “una verdadera revolución cultural”, pero una en la que gobiernos, sociedades, economías y estructuras religiosas puedan ahondar en los valores que hacen que la vida humana sea digna de ser vivida: “La mayoría de las personas quiere tener hijos y la mayoría de las personas puede hacerlo. Pero además de cambiar los sistemas fiscales y de prestaciones, o el mercado inmobiliario, debemos sobre todo intervenir en la cultura predominante, para que formar una familia y dar a luz a la próxima generación se convierta en lo más emocionante y urgente que los jóvenes quieran hacer”.

    Lo que no puede esperar más es un debate abierto, franco y multidisciplinario sobre las duras implicancias del declive demográfico que estamos protagonizando y qué vamos a hacer para tratar de revertirlo. De lo contrario, como afirma Paul Morland, “cualquier etnia o nación que evite la búsqueda de recursos morales y culturales —incluso religiosos— para ir en la dirección opuesta, desaparecerá”.

  • Una nueva perspectiva en la Defensa de los Derechos Humanos: La primera cumbre global en San Salvador 

    Una nueva perspectiva en la Defensa de los Derechos Humanos: La primera cumbre global en San Salvador 

    La Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH) de El Salvador, bajo la dirección de la Dra. Raquel Caballero de Guevara, planifico, coordino y ejecuto la denominada: Primera Cumbre Global sobre Derechos Humanos en San Salvador para a inicios de septiembre 2025. Este evento, que reunió a instituciones de derechos humanos de todo el mundo y expertos, abordó los desafíos emergentes de la era digital y sus impactos en la dignidad humana. Desde una perspectiva criminológica, este enfoque es fundamental, ya que la digitalización no solo ha transformado la sociedad, sino que también ha dado lugar a nuevas formas de criminalidad y vulnerabilidad.

    La Criminología como herramienta para la Defensa de los Derechos Humanos ️

    La criminología, como disciplina que estudia el delito, al delincuente y la reacción social, tiene un papel crucial en este nuevo panorama. Tradicionalmente, la defensa de los derechos humanos se ha centrado en violaciones cometidas por el Estado o agentes de la Administración Pública. Sin embargo, la era digital ha introducido amenazas que trascienden las estructuras tradicionales, como el cibercrimen, la vigilancia masiva y el uso indebido de la inteligencia artificial (IA). La agenda de la Cumbre reconoció estos temas, incluyendo «Gobernanza, Nuevas Tecnologías y Derechos Humanos» y «Derechos Humanos e Inteligencia Artificial».

    Para una defensa efectiva, no basta con reaccionar a las violaciones; es necesario comprender los factores que las propician. La criminología puede aportar su experticia para:

    Comprender la cibercriminalidad: Analizar cómo los delitos digitales, como el robo de identidad, el acoso en línea y la explotación infantil, afectan los derechos humanos de la población. Esto implica estudiar los patrones de estos crímenes y el perfil de los perpetradores.
    Evaluar la vigilancia digital: La criminología puede evaluar los riesgos de una vigilancia digital que, si bien se justifica en la lucha contra el crimen, puede vulnerar la privacidad y otros derechos fundamentales. Es vital analizar la proporcionalidad y la necesidad de tales medidas.
    Analizar la IA y el sesgo algorítmico: Los sistemas de IA utilizados en la justicia penal o en la seguridad ciudadana pueden perpetuar o incluso magnificar sesgos raciales, de género o socioeconómicos. Un enfoque criminológico es esencial para auditar estos sistemas y asegurar que sean justos y transparentes, garantizando el respeto al principio de no discriminación.

    Desafíos y Oportunidades para la PDDH

    La PDDH, al igual que otras instituciones del Ombudsperson, se caracteriza por ser un ente con rango constitucional según el articulo 194 para El Salvador. Su rol se basa en la persuasión, la mediación y la denuncia pública. En el contexto digital, esto se traduce en la necesidad de desarrollar nuevas herramientas y estrategias. La Cumbre ha servido para que la PDDH y sus homólogas compartan buenas prácticas y fortalezcan su capacidad técnica para investigar violaciones de derechos humanos en el entorno digital.

    Los desafíos son significativos. No hay que perder de vista que la defensa de los derechos humanos es interdependiente y universal. Un enfoque criminológico ayudaría a la PDDH a abordar no solo los crímenes digitales, sino también las violaciones tradicionales que ahora se manifiestan en el ciberespacio, como las amenazas a la libertad de expresión o el ciberacoso.

    La Primera Cumbre Global de Derechos Humanos no es solo fue un evento; es ahora una gran oportunidad para el posicionamiento y liderazgo de El Salvador en la reflexión sobre los derechos humanos en la era digital. La hoja de ruta global que se espera adoptar al final del encuentro en San Salvador debe reflejar este compromiso, con metas claras para proteger a las poblaciones vulnerables en este nuevo y complejo entorno.

    Ha sido un evento de altísimo nivel técnico, donde los principales representantes y expertos en materia de Derechos Humanos del mundo estuvieron reunidos en El Salvador. Felicitaciones a la señora procuradora y a su equipo de trabajo por la excelencia en la organización y posicionar al país como referente.

    * Ricardo Sosa es Doctor y máster en Criminología 

    @jricardososa 

  • Estrategias de manipulación de masas 

    Estrategias de manipulación de masas 

    Como docente de comunicaciones en diferentes universidades, hemos analizado junto con mis alumnos cómo los medios de comunicación tradicionales y no tradicionales manipulan a las masas. El poder mediático es inminente. La manipulación se ha dado a través de la psicología social y la propaganda. Las masas también son influenciadas por líderes (…). Las masas son emotivas e irracionales.

    Los medios de comunicación se crearon para entretener, informar, culturizar y educar a las masas. Aunque, pareciera que, en muchas ocasiones, especialmente las redes sociales, su misión es idiotizar a las masas. Son muchos los teóricos que han estudiado el comportamiento humano y sus reacciones ante la exposición de los medios de comunicación, especialmente: los audiovisuales.

    El comunicólogo George Gerbner creó la Teoría del Cultivo (Cultivation Theory), en donde plantea que a las personas es fácil moldear las percepciones y actitudes mientras más tiempo estén viendo televisión. Los espectadores tienden a creer que la realidad social es parecida a la que sale en la televisión.

    Mientras tanto, Gustave Le Bon manifiesta que las masas son irracionales, sugestionables y emocionales. Las masas se manipulan con elementos semióticos, ejemplos: imágenes, fotos y símbolos. Identificó que las mentiras penetran fácilmente en el inconsciente de las personas.

    Por otra parte, los autores de la Escuela de Frankfurt analizan la manipulación de los seres humanos gracias a los medios de comunicación. Sus teóricos manifiestan que, el entretenimiento se convierte en una vía de escape que impide a las masas pensar de forma crítica sobre su propia situación de opresión. En síntesis, existe una anulación del pensamiento crítico.

    En estas teorías también tenemos al lingüista estadounidense Noam Chomsky, quien escribió diez estrategias de manipulación mediática. Incorporo una en la que hace reflexionar, es la estrategia “Dirigirse al público como si fueran niños”, Chomsky manifiesta que los medios de comunicación usan mensajes simples, un lenguaje infantil. Tal pareciera que las masas no pudieran razonar por sí mismas. Escribió algo que es de analizar: “La manipulación mediática hace más daño que la bomba atómica, porque destrúyelos cerebros”.

    Si analizamos a Joseph Goebbels, quien creó estrategias de manipulación de masas, ocupó la prensa, la radio, el cine, la literatura y el arte para llegar a las mentes de las masas. Los alemanes rápidamente cayeron en la trampa de la manipulación. Goebbels fue el jefe de propaganda de Hitler y supo engañar a la sociedad.

    En otro contexto, el líder, añadió Freud en su libro “Psicología de las masas y análisis del yo”, representa el ideal del yo de las masas: aquello que desearían ser, las cualidades que quisieran tener. En la infancia, los niños quieren ser como sus padres. Después forman parte de diferentes grupos y construyen su ideal del yo conforme a los más diversos modelos. Por eso, un político sabe cómo manipular las mentes de las personas, y no importa sean o no estudiadas.

    Los que no analizan o no poseen pensamiento crítico, rápidamente creen hasta en las noticias falsas o bulos. La manipulación política y mediática están inmersos en su diario vivir.  Las masas son una especie —que cada vez se suma al conglomerado que no analiza—. Luego, se arrepienten por sus actos, por haber seguido a falsos líderes o porque supo que fácilmente fue manipulado para votar por un candidato.

    En conclusión, siempre ha existido la manipulación de masas, variados autores en diferentes ramas de la ciencia han escrito libros, han investigado cómo a los seres humanos se les manipula en la religión, en la publicidad, en la propaganda y en otros contextos como el deporte, particularmente en el fútbol. La manipulación es más fácil cuando los receptores no analizan los mensajes.

    * Fidel López Eguizábal es Docente e investigador Universidad Nueva San Salvador

    fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv

  • Proteger la vida siempre

    Proteger la vida siempre

    Ante el aluvión de adversidades e injusticias, sólo cabe el sosiego y activar el deseo auténtico de amar, a pesar de los pesares que nos lo impidan. Si una historia ociosa, por si misma, ya es una defunción adelantada; también una existencia que no se salvaguarda es un error que nos tritura. Estamos para dar aire, no para quitarlo. En consecuencia, las personas no deberían ser asesinadas nunca, tampoco por usar, traficar o vender drogas. Convertir el planeta en un incesante campo de batalla, es una de las crueldades mayores. La presencia de minas terrestres y municiones sin detonar, continúan poniendo en riesgo a comunidades enteras. Los niños son especialmente vulnerables, protegerles ha de ser norma persistente, sobre todo para restablecer el acceso a una educación segura.

    Quien nos roba los sueños, además nos sustrae la supervivencia, dejándonos un vacío que únicamente se llena con amor. Sea como fuere, no podemos seguir cometiendo deslices, la virtud viviente está en donarse a cambio de nada. Reivindico, pues, el desarme. El miedo evita la vida y corrompe la belleza de su disfrute. Por tanto, estamos obligados a dejarnos acompañar y a custodiar lo que nos rodea, tanto a la mística naturaleza como al semejante que nos nutre de su compañía. Son, precisamente, estos actos de cada uno, los que nos dan vuelo de resistencia. Por desgracia, hemos perdido el respeto, hasta el extremo de no acatar el derecho humanitario, en particular la obligación de proteger a los civiles, del uso indiscriminado de la fuerza y del desplazamiento forzoso de la ciudadanía.

    Nuestros niños son el futuro; por ello ninguno debería perder acceso por ir a la escuela. Sin embargo, la triste realidad está ahí, habla por sí sola: La violencia contra la infancia en los conflictos armados alcanza niveles como jamás, la educación se halla una vez más atrapada en la red del fuego cruzado.

    “El bolígrafo, el libro y el aula son más poderosas que la espada”; acaba de requerirlo con un mensaje, el propio Secretario General de Naciones Unidas, António Guterres. No desperdiciemos nuestro andar por aquí abajo, que debe reconstruir, no destruir; con tal suerte, que enérgicos permanezcamos hasta en la expiración. Será una caritativa huella vertida, alcanzar a vislumbrar la implacable grandeza del místico ser, loar su inspiración inherente y el anhelo de vivir para los demás.

    La manera de proceder tiene más valor que cualquier algoritmo y las relaciones sociales requieren espacios humanos muy superiores a los esquemas virtuales que, cualquier máquina sin corazón, puede preconfigurar. Es cierto que la digitalización nos está transformando para bien o para mal, dependiendo de cómo nos relacionamos con ella.

    A mi juicio, es fundamental para fomentar el pensamiento crítico, identificar información confiable y veraz, en una búsqueda viva y fecunda de sentido común, con todas las implicaciones éticas y existenciales que esto conlleva. Ojalá aprendamos a reconocernos y a corregir nuestro propio comportamiento, antes que a curiosear y averiguar sobre las vidas ajenas. En el fondo, nuestra oportuna presencia debe ser más que una pena, un verdadero poema que ilumine.

    Alumbrar significa resplandecer; y, eso, es lo que hay que respetar y proteger de manera absoluta desde el momento de la concepción vivificante, entre los cuales está el derecho inviolable de todo ser angelical al quehacer de los días, como si cada amanecer fuese el último, aprovechando el instante desde la pequeñez. Tenemos que ir más allá de la oscuridad, lejos de la atracción de las luces mundanas y distantes de las modernidades impuestas, como puede ser el cultivo de la indiferencia e impulsar la división, cuando la comunión conjunta de latidos, con estilo de hogar es lo más sublime y cooperante. ¡Qué duros son los abandonos entre análogos!; nos destierran el armónico palpitar, con riadas de lágrimas. Démonos cercanía, ¡al menos ganaremos sonrisas! Algo es todo.

    *Víctor Corcoba Herrero es escritor español               

  • La crisis silenciosa del ISSS: ¿camino hacia la privatización o fusión forzada?

    La crisis silenciosa del ISSS: ¿camino hacia la privatización o fusión forzada?

    Ha habido una ola significativa de renuncias de médicos especialistas en el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) desde diciembre de 2023, con estimaciones que oscilan entre 250 y 300 profesionales. Esta situación representa una verdadera crisis para la atención especializada dentro de la institución. Más del 90% de quienes han dejado el ISSS son especialistas y subespecialistas, entre ellos cardiólogos, urólogos, nefrólogos y endocrinólogos.

    Aunque no existe una fuente oficial y actualizada que precise cuántas plazas de médicos especialistas tiene exactamente el ISSS —un hecho que refleja la falta de transparencia en nuestras instituciones públicas—, en términos generales se estima que el Seguro Social cuenta con “arriba de 1,700 profesionales entre especialistas, subespecialistas, médicos generales y de familia”. Esto significa que en menos de dos años, la institución ha perdido cerca del 20% de su recurso profesional.

    El impacto es evidente: disminución de la capacidad instalada en áreas críticas, retrasos superiores a 5,000 citas solo en algunas regiones, y médicos generales asumiendo funciones especializadas para las que no están plenamente calificados. Especialidades como endocrinología, neurología, radio-oncología y uroginecología han quedado con muy pocos profesionales activos, comprometiendo la calidad y el acceso a los servicios. A ello se suma la sobrecarga de trabajo para quienes permanecen, lo que prolonga los tiempos de espera para la atención y el diagnostico oportuno.

    Las principales causas señaladas para estas renuncias de personal profesional incluyen un ambiente laboral hostil, salarios poco competitivos, la falta de negociación del contrato colectivo, rumores de una posible fusión con el Ministerio de Salud y el hostigamiento por parte de algunas jefaturas.

    ¿Ante esta fuga de personal técnico, qué ha hecho el liderazgo del ISSS?

    El ISSS no ha implementado medidas estructurales efectivas para retener a los médicos especialistas; por el contrario, la respuesta institucional ha sido limitada, mientras los sindicatos reportan falta de diálogo y ausencia de soluciones duraderas. El sindicato SIMETRISSS ha solicitado reuniones y audiencias con la dirección del ISSS para discutir alternativas de retención, pero hasta ahora no han recibido respuesta formal ni propuestas concretas de parte de las autoridades del Seguro Social.

    A la fecha, no se han reportado campañas sistemáticas de retención basadas en incentivos económicos, reconocimiento profesional o flexibilización de cargas laborales. Esto coloca al ISSS en una situación de crisis de retención de especialistas, sin respuestas administrativas sólidas ni propuestas sustantivas para revertir la tendencia, lo que mantiene en vulnerabilidad a los servicios de atención especializada.

    Si una organización no reacciona ante la pérdida del 20% de su personal técnico, puede inferirse que enfrenta un problema grave de gestión de talento y estrategia empresarial, comprometiendo su sostenibilidad operativa y financiera. En un escenario probable, la consecuencia sería una pérdida grave de productividad (30–50%), acompañada de una fuga masiva de talento y un riesgo real de insolvencia, fusión forzada o incluso cierre.

    ¿Es una “fusión forzada” o una privatización del sector salud lo que se busca?

    El presidente del Colegio Médico, Iván Solano Leiva, junto a dirigentes sindicales, han planteado que la crisis en el ISSS —sumada a la falta de respuesta ante la fuga de especialistas, el cierre de unidades y el desabastecimiento— podría estar siendo promovida deliberadamente para justificar la privatización del sistema o la concesión de servicios a entidades privadas. La discusión parlamentaria sobre la nueva Ley de la Red Nacional de Hospitales ha encendido alertas, ya que varias organizaciones advierten que la normativa facilita el otorgamiento de concesiones y fragmenta el sistema, abriendo la puerta a una privatización encubierta.

    Sindicatos de trabajadores de la salud y movimientos como SITRASALUD consideran que permitir el deterioro y la crisis institucional allana el camino para presentar la privatización como única solución viable para garantizar la atención especializada. Médicos y sindicalistas han detectado señales como la presencia de oficinas del Ministerio de Salud (MINSAL) dentro de instalaciones del ISSS y ciertas formas de tercerización como posibles preparativos hacia una integración, fusión o privatización.

    Aunque el Ministerio de Salud niega oficialmente intenciones de privatización o fusión del ISSS con el MINSAL, reconoce cambios importantes encaminados a la integración hospitalaria. Sin embargo, analistas de prensa y organizaciones sociales advierten que la opacidad y la desinformación sobre los cambios normativos aumentan la desconfianza y la preocupación respecto a la privatización.

    Indudablemente, la fuga de personal profesional, aunada a la inacción del ISSS para contrarrestarla, guía nuestra atención hacia razones potenciales y oscuras dentro de la institución gubernamental. Este es un debate activo sobre el rumbo del sistema de salud que debe ser clarificado con transparencia y responsabilidad.

  • La cuarta revolución industrial en uno de los países más trabajadores del mundo

    La cuarta revolución industrial en uno de los países más trabajadores del mundo

    El avance tecnológico en inteligencia artificial, internet de las cosas, robótica, impresión 3D y biotecnología, conocido como la cuarta revolución industrial, ofrece oportunidades inéditas, pero también desafíos en materia de empleo debido a los cambios radicales que provoca. De momento, es posible identificar cuatro grandes cambios en el empleo derivados de la cuarta revolución industrial: La virtualización del trabajo, el auge de la “gig economy”, el uso extendido de inteligencia artificial y la democratización del conocimiento. A continuación, examinaremos cada uno de estos cambios.

    1. Virtualización del trabajo: ¿motor de desarrollo o puerta a la precariedad?

    La virtualización del trabajo ha permitido que millones de personas trabajen de forma remota o híbrida, disminuyendo costos de transporte y habilitando el acceso a ofertas laborales internacionales sin migrar físicamente. Los salvadoreños que gozan de estos empleos no solo ahorran tiempo y combustible, sino que suelen percibir salarios superiores al del resto de connacionales en el mismo rubro.

    No obstante, la virtualización también debilita los sistemas de protección social en nuestro país, pues quienes logran acceder a los codiciados empleos virtuales pueden carecer de aportaciones patronales al ISSS o AFP, planteando riesgos a la sostenibilidad financiera de estas instituciones y a la seguridad social de los trabajadores cuando estos se retiren o tengan problemas de salud.

    2. La economía de pequeños encargos: ¿ingresos extra o ganancias miserables?

    Plataformas digitales como “Uber” han consolidado la llamada economía de pequeños encargos o “gig economy” en inglés. Bajo esta modalidad de trabajo, los ingresos se generan a partir de tareas puntuales, muchas veces bajo demanda inmediata. Para algunos trabajadores esta forma de trabajar representa una vía de entrada al mercado laboral, con flexibilidad de horarios y oportunidades de ingresos extra.

    Sin embargo, la economía de pequeños encargos también difumina lo que significa ser un empleador y un trabajador. Por ejemplo, “Uber” considera a sus conductores “socios” y no empleados, argumentando que ellos —y no “Uber”— aportan su equipo, deciden horarios laborales y no dependen de supervisores directos de la compañía. Esta recategorización de empleados a “socios” permite a las plataformas de pequeños encargos ajustar precios (y, en efecto, salarios) de manera dinámica y sin negociación, reducir costos al dejar de ofrecer seguridad social y beneficios, y operar con una mínima infraestructura administrativa. En países sin regulaciones específicas como El Salvador, esto crea un vacío legal que pone en situación de vulnerabilidad a quienes trabajan con estas plataformas, además de abrir la puerta a estrategias de precios predatorios que podrían eliminar la competencia local.

    3. Inteligencia artificial: ¿Automatización o potenciación de actividades?

    La IA está revolucionando sectores enteros, desde la manufactura hasta el análisis de datos, la salud y la educación. Lo más sorprendente, desde la perspectiva económica, es cómo esta tecnología con un potencial transformativo y desconocido tan grande, está siendo asimilada sin conflictos sociales (como sí ocurrió con la introducción de “Uber” en los mercados de taxis mundiales). Esto podría deberse a que la IA no solo mejora, sino que facilita la productividad laboral mediante la automatización y optimización de tareas y procesos, creando una coincidencia de intereses para su adopción entre empleadores y trabajadores.

    Sin embargo, la adopción tecnológica suave no implica la ausencia de ganadores y perdedores. En el largo plazo, el incierto impacto de la IA probablemente dependerá de sus efectos netos en la automatización o potenciación de las actividades laborales, así como en la capacidad de los trabajadores y empleadores de apropiarse de las ganancias en productividad. Si la IA tiende a automatizar o sustituir más actividades de las que potencia, entonces la demanda de empleo se reducirá. En cambio, si la IA sigue una dirección que complemente las actividades laborales, entonces la demanda de empleo aumentará. Por otra parte, si la capacidad de negociación de los trabajadores se deteriora y no es contrarrestada por tendencias demográficas que reduzcan la cantidad de trabajadores, entonces los salarios reales podrían disminuir.

    Según el Banco Mundial, la IA complementaría las actividades laborales de un 13 % de los empleos salvadoreños, aunque automatizaría un 4 % y tendría un impacto incierto en un 15 %. Esta realidad obliga a repensar lo más pronto posible la política educativa y económica. La apuesta de hace unos años de convertir a El Salvador en un centro de servicios global debe repensarse o reenfocarse ante el riesgo de estar compitiendo en un mercado cuyos precios se están reduciendo producto de la automatización.

    4. Democratización del conocimiento, software y herramientas digitales: ¿Reducir brechas a bajo costo u otra oportunidad desaprovechada?

    El acceso abierto a cursos en línea, bibliotecas digitales, software libre y herramientas de colaboración ha reducido las barreras para emprender y aprender de forma autodidacta. Esto abre oportunidades especialmente a países pobres para competir exitosamente en la economía global y reducir décadas de retraso.

    Lamentablemente, todavía persisten brechas de conectividad, idioma y capital cultural que limitan el acceso real a estos recursos; especialmente a los que tienen un enfoque productivo y no uno de consumo. Si bien es cierto el censo de 2024 indica que ocho de cada diez salvadoreños tienen algún nivel de acceso a internet y un 93.4 % de los hogares cuenta con al menos un teléfono celular, solo cuatro de cada diez salvadoreños pueden conectarse a la red mediante internet residencial o tener una computadora. Además, apenas un 7 % de salvadoreños mayores de 3 años saben hablar inglés. De no corregir esta situación, la juventud salvadoreña y el país podría desaprovechar una gran oportunidad.

    5. Redefiniendo la política laboral y educativa.

    En los albores de la cuarta revolución industrial los economistas comenzaron a discutir sobre “el futuro del trabajo” y los posibles cambios que esto traería a la economía mundial. Considerar estas discusiones en su sentido literal puede ser un error mayúsculo, pues los desafíos del progreso tecnológico ya no son un ejercicio de futurología o del campo estrictamente teórico.

    En un entorno donde el empleo se fragmenta y se rige por algoritmos creados para maximizar la ganancia de empresas extranjeras, es fundamental actualizar la legislación y las políticas educativas y laborales para garantizar el futuro de los trabajadores salvadoreños. Es necesario evaluar la idoneidad de una protección social universal y colectiva (independiente del tipo o modalidad de empleo), mejorar los niveles de digitalización y exigir transparencia en la gestión algorítmica y de datos personales de las gigantes tecnológicas que busquen operar en el país.

    La cuarta revolución industrial representa tanto una oportunidad histórica como un riesgo de exclusión si no se adoptan políticas activas de formación, regulación y protección social adaptadas al nuevo contexto. El reto no es solo crear empleos, sino garantizar que esos empleos —virtuales, híbridos, o fragmentados — permitan ingresos justos y seguros que garanticen protección social a los trabajadores y sus familias, además que brinden oportunidades de desarrollo personal y profesional que permita un futuro donde los trabajadores lleven una vida plena. De momento, el alargamiento de la edad efectiva de retiro, las menores tasas de fecundidad, el debilitamiento de la negociación colectiva y el alza en los precios de los bienes raíces sugieren que “el futuro del trabajo” está dejando a los trabajadores atrás.

    *Gabriel Pleités, Ph.D. en economía por la Universidad de Utah.

  • Defensora del puesto 

    Defensora del puesto 

    No diré que solo aquí se dan, pero comentaré algunas de las ocurridas en este mi país en el cual nací y donde moriré. Acá han tenido lugar importantes paradojas a lo largo de la historia, entendidas estas –según se desprende del diccionario– como aquellas situaciones o afirmaciones aparentemente ilógicas. Entre las segundas, encontramos algunas inmortalizadas en el refranero popular. “Lo barato sale caro”, es una; otra muy conocida es cuando se afirma que alguien “brilla por su ausencia”. También las hallamos plasmadas en frases atribuidas a personajes ilustres o en consignas enarboladas a lo largo de ciertas coyunturas políticas. “Solo sé que no sé nada”, dijo Sócrates. “Prohibido prohibir” fue el célebre lema que adquirió fama universal en el escenario turbulento de París, durante mayo de 1968.

    Sobre las segundas, del entorno posbélico salvadoreño destacaría un par de absurdos relacionados con la paz –el primero– y con el respeto de la dignidad humana el segundo. Veamos. La guerra abierta que asoló el territorio nacional de 1981 a 1992, finalizó con los acuerdos firmados por las partes beligerantes. Eso se logró con el protagonismo de la Organización de las Naciones Unidas, apoyada decisivamente por los Estados Unidos y la entonces agonizante Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas casi al final de la Guerra Fría. A tan descomunal e inédito esfuerzo se sumó el “Grupo de amigos” del referido proceso integrado por los Gobiernos de México, Venezuela, Colombia y España.

    Logrado el cese al fuego, dicha experiencia internacional mancomunada fue presentada ante el mundo como un modelo diseñado y edificado por el organismo multilateral universal. Pero pese a todo lo trabajado, ni la tranquilidad social ni la democracia llegaron al país para instalarse y disfrutarse a plenitud por nuestro pueblo.

    Pero se consiguió garantizar, eso sí, que una ofensiva militar como la desatada por el Frente Farabundo Martí para Liberación Nacional en noviembre de 1989 no volvería a ocurrir; de esa manera, los poderes económico y político tanto del país como de otras latitudes tenían garantizado el privilegio de navegar en aguas tranquilas haciendo de las suyas, totalmente seguros de que además –aprobada una amnistía general, absoluta e incondicional– quienes deberían responder ante la justicia por su participación directa o indirecta en crímenes aberrantes cometidos antes del conflicto armado y durante el mismo, en adelante dormirían tranquilos. A final de cuentas, pues, “la montaña parió un ratón”.

    La otra paradoja: el lamentable estado en el que hoy se encuentran las “hijas predilectas” de los acuerdos de paz; es decir, la Policía Nacional Civil y la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos. Leyendo nuestra depredada Constitución, la primera debería ser –literalmente– “un cuerpo profesional independiente de la Fuerza Armada y ajeno a toda actividad partidista” con “funciones de policía urbana y policía rural que garanticen el orden, la seguridad y la tranquilidad pública, así como la colaboración en el procedimiento de investigación del delito”; ello, “con apego a la ley y estricto respeto a los Derechos Humanos”.

    Por mandato legal, la segunda tendría que ser de “carácter permanente e independiente, con personalidad jurídica propia y autonomía administrativa”; debería encargarse “de velar por la protección, promoción y educación de los Derechos Humanos y por la vigencia irrrestricta de los mismos”. Teóricamente, su titular no depende “de ninguna institución, órgano o autoridad del Estado; solo debe obedecer “a la Constitución y a las leyes de la República”. Pero ahora, más allá de aquellas buenas intenciones que ilusionaron al país y al mundo hace décadas, ambas entidades son simples marionetas en el tablado del “bukelato”. La corporación policial permanece sin un director general formal desde el fallecimiento del anterior, acaecido hace un año; el puesto lo ocupa el ministro de Justicia y Seguridad Pública.

    Y acerca de la Defensoría del Pueblo, qué queda decir. Su actual titular – cuestionada durante su primer mandato por corrupción, nepotismo y turismo institucional– anda desatada en su loca carrera por ocupar por tercera vez el cargo. Para ello, recién montó su “Cumbre global sobre derechos humanos”, con la participación de una fiera vocera de la ultraderecha española y defensora a ultranza de Nayib Bukele.

    Mientras tanto, las familias de las víctimas de violaciones de derechos humanos que intentaron participar en el evento no pudieron ingresar ni denunciar sus casos en tan cuestionable evento. Por ello, afuera de esos espacios prostituidos por la ambición personal y el poder manipulador –adonde pretendió lucirse una impresentable “defensora del puesto”– estuvieron y estarán Romero, Tojeira, Cortina, Marianella, María Julia y tantas personas más que merecen ser encumbradas como lo que fueron, son y serán: verdaderas defensoras de la dignidad de nuestro pueblo.

  • Donald Trump está sometiendo a prueba a la justicia americana

    Donald Trump está sometiendo a prueba a la justicia americana

    Hace algunos días, hablando con la prensa en el Despacho Oval, el presidente de Estados Unidos negó que fuera un dictador. Lo que sí reconoció ser, en su opinión, es “una persona con mucho sentido común”. Pueden adivinarse los respingos que provocaría tal declaración. Por lo exhibido hasta ahora, tras siete meses caóticos e inquietantes, eso del sentido común, unido a “mucho” como adverbio de cantidad, no es precisamente la forma en que la mayoría de los análisis políticos describe el método en que Donald Trump gobierna en este su segundo periodo.

    Antes al contrario, el estilo cada vez más autoritario del republicano está levantando cejas por doquier, principalmente en lo que respecta a la separación de poderes y el Estado de derecho, dos de los rasgos mejor apreciados pero no siempre bien definidos de la tradición política americana. Un vistazo a las semanas recientes ilustra las razones detrás de tanta preocupación.

    Con la excusa de tener una “crisis” de seguridad en Washington, el mandatario desplegó a la Guardia Nacional en la capital y ha amenazado con hacer lo mismo en otras ciudades donde a su juicio proliferan los delitos violentos. Antes había cesado a la directora de la Oficina de Estadísticas Laborales por publicar datos que contradicen su autoindulgente discurso oficial sobre el empleo. Agentes del FBI fueron a intimidar a su propia casa a un crítico del presidente, ni más ni menos que su antiguo consejero, John Bolton, por una investigación sobre supuesta información clasificada que el antiguo funcionario expone en un libro de memorias. La cereza del pastel ha sido el intento de despedir a una gobernadora de la Reserva Federal, Lisa Cook, justificándose Trump en las hipotéticas inexactitudes que la mujer pudo haber escrito en una vieja solicitud de hipoteca.

    Para colmo, esta andanada de acciones prepotentes no ha tenido su debido contrapeso en el Congreso, donde el presidente tiene suficiente respaldo acrítico. El deber, por consiguiente, de someter a la Casa Blanca a control ha recaído casi exclusivamente en el poder judicial, cuyos tribunales se han visto sometidos a dura prueba desde el primer día del segundo mandato de Trump.

    Para colmo, esta andanada de acciones prepotentes no ha tenido su debido contrapeso en el Congreso, donde el presidente tiene suficiente respaldo acrítico
    “Liberales” y “conservadores” —términos que entrecomillo por aludir a sus respectivos significados, en inglés, de “izquierda” y “derecha”— llevan décadas acusándose mutuamente de utilizar a la judicatura y las mayorías temporales en la Corte Suprema para avanzar sus agendas. Por muy certeros que puedan ser estos señalamientos, lo cierto es que ningún mandatario antes de Trump, al menos en el último medio siglo, había ido tan lejos en su desafío a la independencia judicial.

    Debe tomarse en cuenta, para empezar, que el presidente republicano ya había sobrepasado, entre enero y junio de 2025 —¡en apenas cinco meses!—, el total de órdenes ejecutivas que su antecesor Biden había realizado en cuatro años: 162. Esto indica la nueva forma de operar de la Casa Blanca: inundar el sistema con edictos y luego esperar que las reacciones lleguen tarde, tal vez cuando ya se están emitiendo nuevas disposiciones.

    Los tribunales, claro, se han visto obligados a expresar sus puntuales desacuerdos, a tal grado que emitieron 25 fallos contra igual cantidad de órdenes de la Casa Blanca solo en los primeros cien días de Trump, y en materias tan diversas como el financiamiento federal, los despidos de funcionarios públicos y las políticas de inmigración.

    De los 21 procesos de este tipo que han escalado hasta la última instancia judicial, solo en tres de ellos la Corte Suprema no se ha inclinado por dar mayor margen de maniobra al presidente en detrimento de los jueces de primera instancia. Esto, si bien no ha supuesto (todavía) una violación flagrante a la Constitución de los Estados Unidos, ha confirmado lo que muchos advertimos sobre los intentos que Trump haría para hostigar al sistema.

    En sus fallos, los magistrados del Supremo tampoco han querido siempre ofrecer explicaciones sobre lo decidido. A veces, en su descargo, el tribunal superior se ha referido a la necesidad de evitar que los jueces excedan su autoridad constitucional. En otras ocasiones, el silencio podría deberse, como lo ha hecho entrever el magistrado Brett Kavanaugh, con una especie de estrategia para moderar los tiempos hasta las sentencias finales. Sin embargo, las zonas grises sobre las que el presidente pisa son, aparentemente, cada vez más amplias.

    ¿Se atreverá Trump, por ejemplo, a socavar en serio la independencia de la Reserva Federal?
    La gran pregunta que ronda los ambientes políticos y académicos es qué ocurrirá cuando las cosas empiecen a salirse de control. ¿Se atreverá Trump, por ejemplo, a socavar en serio la independencia de la Reserva Federal? ¿Llegará el día en que la Corte deba pronunciarse en concreto sobre el derecho a la ciudadanía americana por nacimiento? ¿Será el actual inquilino de la Casa Blanca el que contradiga en los hechos al padre fundador John Adams, quien afirmó que el gobierno debe ser “uno de leyes y no de hombres”?

    Volviendo a las palabras de Trump, vale la pena recordar en qué contexto negó ser un autócrata, porque tampoco contribuyen a fomentar la tranquilidad. “Dicen que soy un dictador”, expuso, “pero impido el crimen”. Para luego agregar: “La gente dice: si eso es así, prefiero tener un dictador. Aunque yo no lo soy”.

    Bueno, aún está por verse si se trató de un chascarrillo o de una advertencia.