Categoría: Opinión

  • Intercambio de prisioneros: El Salvador y EE. UU. en el ajedrez de la Seguridad Global

    Intercambio de prisioneros: El Salvador y EE. UU. en el ajedrez de la Seguridad Global

    El pasado viernes, una noticia cimbró los titulares internacionales de los principales medios de comunicación: el intercambio de miembros de la peligrosa banda criminal venezolana, el Tren de Aragua, por prisioneros estadounidenses y presos políticos en Venezuela. Este movimiento diplomático, que acaparó la atención mediática global, puso de manifiesto no solo la complejidad de las negociaciones geopolíticas, sino también, aunque quizás de forma menos explícita, la relevancia estratégica del presidente Nayib Bukele, de su gabinete de seguridad, del Gobierno de El Salvador, y su colaboración con Estados Unidos en el combate a la criminalidad transnacional.

    A primera vista, la noticia se centra en Venezuela y su rol en este particular ajedrez. Sin embargo, para un criminólogo y observador atento de las dinámicas de seguridad en la región, la implicación del Tren de Aragua en un canje de esta magnitud lanza una señal clara y preocupante: la capacidad de esta organización de trascender fronteras y de convertirse en un actor de peso en el mapa criminal internacional como ya se ha expuesto en varias columnas en años anteriores, tratando de negar la realidad de su presencia trasnacional y de ser verdaderos actores no estatales criminales. 

    Aquí es donde la experiencia de El Salvador cobra una dimensión particular. Durante los últimos años, el presidente Bukele, su gabinete de seguridad y la Fiscalía General de la República han sostenido una lucha frontal sin precedentes contra las pandillas locales y el crimen organizado, logrando un control territorial y una reducción de la violencia que ha sido objeto tanto de admiración y reconocimiento en los cinco continentes. Este éxito, validado por la percepción de seguridad de sus ciudadanos, se ha construido, en parte, sobre la base de una estrecha coordinación y un intercambio de inteligencia con agencias de seguridad de Estados Unidos y la confianza con la administración Trump.

    La presencia del Tren de Aragua en países como Colombia, Perú, Chile, México, Estados Unidos y, preocupantemente, las alertas sobre su posible infiltración en Centroamérica convierten a este grupo en una amenaza de seguridad regional. En este contexto, la capacidad de El Salvador para contener y desarticular estructuras criminales organizadas se vuelve un activo estratégico para Estados Unidos. Si bien el canje del viernes no involucró directamente a prisioneros del CECOT salvadoreño, el solo hecho de que miembros de una banda tan peligrosa estén en el centro de una negociación internacional subraya la necesidad crítica de que países como El Salvador mantengan y profundicen sus capacidades operativas y de inteligencia contra este tipo de organizaciones, siendo los únicos en la región con este claro enfoque y resultados que se miden en la cantidad de toneladas de drogas incautadas que van hacia el sueño de los narcotraficantes llegar a los Estados Unidos. 

    La colaboración entre el Gobierno de El Salvador y Estados Unidos en materia de seguridad no es solo una cuestión bilateral; es un dique de contención crucial contra el crimen transnacional y en especial al continente. Los recursos, la capacitación y el intercambio de información entre ambas naciones son esenciales para identificar y neutralizar amenazas como el Tren de Aragua antes de que logren establecerse y replicar el control y la violencia que alguna vez ejercieron las pandillas locales.

    En un mundo donde las redes criminales son cada vez más sofisticadas y globalizadas, la efectividad de la política de seguridad salvadoreña, combinada con la excelente relación en este momento con el gobierno de Donald Trump, envía un mensaje potente: la lucha contra el crimen organizado es un esfuerzo compartido que exige alianzas firmes y una vigilancia constante. El ajedrez de la seguridad internacional es complejo, pero El Salvador ha demostrado ser un jugador clave en la protección de sus ciudadanos y, por extensión, en la estabilidad regional. En este juego el presidente Nayib Bukele se convierte en un actor protagonista y desarrolla movimientos en el tablero y escenario geopolítico como no había logrado el país en 204 años de República, quien hubiera pensado que la nación con los mayores niveles de incidencia criminal en la administración que le precedió ahora este jugando en grandes ligas con un liderazgo ganado por ser disruptivo e innovador. 

    * Ricardo Sosa es doctor y máster en Criminología 

  • Las distorsiones que los aranceles provocan

    Las distorsiones que los aranceles provocan

    En economía nada es peor que jugar con los precios y las políticas fiscal y monetaria, queriendo desarrollar al manipular ventajas comparativas para producir donde no las hay o pretender crear ventajas competitivas sin fundamento.  Lo que estamos experimentando me trae a la mente, pero en pantalla gigante, lo que sucedió con el CAME (Consejode Ayuda Mutua Económica, COMECON en inglés), que fue fatal para la Unión Soviética y sus satélites comerciales y políticos.

    Título para una película: CAME y como la manipulación de precios y la manipulación monetaria, desinfló el dinamismo competitivo y trajo la bancarrota. Al final la ciudadanía paga la ineficiencia productiva. El impacto destructor de la eficiencia productiva va mucho más allá del daño a cortoplazo que los aranceles provocan: distorsión, pérdida de confianza para construir infraestructura y plantear incentivos, desarrollar recursos y legislación, invertir y comercializar.

    La ineficiencia provoca inflación, devaluación de la moneda fuerte por emisión y pérdida de confianza. El país que promueve la ineficiencia, si su moneda es utilizada internacionalmente para tranzar y atesorar valor obtenido por la vía del comercio internacional, por medio del llamado señoreaje al emitir le gana a la inflación, que se come el ahorro de quienes han confiado en esa moneda…países, empresas y personas. Quienes invierten en bonos a largo plazo ver el poder de compra de su dinero esfumarse.

    Los aranceles -y más cuando son dispares entre países y generales para la exportación de un país -sin tomar en cuenta las características especiales de cada rubro- crean enormes distorsiones y dificultades para el país que los emite, incumpliendo compromisos y dañando el andamiaje de comercio internacional que, para transparentarlo y organizarlo, ha desarrollado la institucionalidad internacional del ramo. Crea además dificultades para su propia economía.

    Por ejemplo, si un país es competitivo produciendo café, el ponerle aranceles (tasas impositivas específicas) a su importación, de 42% por ejemplo, incrementa el precio y hace desaparecer la conveniencia por precio, de importarlo del país productor afectado. Así mismo, se afecta el consumo local, al volverse poco competitivo el café importado del país eficiente y la demanda baja; ciudadanos locales pierden sus trabajos al bajar la demanda. Se puede sustituir, pero talvez no en la misma cantidad y relación calidad/precio original.

    Cuando este tipo de situaciones se generalizan, se destruye el mercado competitivo y la eficiencia económica, que debe de ser siempre un objetivo racionalizador.

    Peor todavía, si lo que se pretende es reemplazar producción extranjera con producción local en áreas donde el país que lo hace no es eficiente, se está promoviendo la destrucción de la economía, algo que  el CAME logró sin pretenderlo, pues se manejó muy mal. Si el país comprador es un gran jugador en el mercado mundial, el impacto destructivo es desbastador.

    Guardando las proporciones del caso, es como si Costa Rica pretendiera recuperar la industria textil que ya se fue a países que más bien con sus ingresos consumen lo que producimos, el caso de Nicaragua, por ejemplo. Se puede hacer, pero requiere aranceles y subsidios. Es poner recursos buenos a trabajar en procesos sin sentido.

    Destruir los encadenamientos productivos eficientes es un pésimo negocio para todos y atenta contra la división internacional del esfuerzo productivo, en base a ventajas comparativas y competitivas.

    Puede ser que haya algún país de mucho peso, alguno del Oriente podría ser, que compita en base a la manipulación de los precios de los factores de producción. Un país que insiste en esas prácticas de comercio desleal, merece ser castigado y reorientado. Pero el que todos paguen justos por pecadores, por el afán de sustituir importaciones, cual versión moderna del llamado modelo cepalino, exitoso en su momento, es una pésima y destructiva idea.

    El utilizar aranceles para promover objetivos de política exterior o inmiscuirse en los asuntos internos de otros estados, es arriesgarse a perder las bondades de comercio internacional, en su contribución al progreso sostenido hacia el desarrollo. Crea además desconfianza, perjudica la inversión para producir y comerciar internacionalmente; desconciertan las salidas en falso y atrasa la dotación de infraestructura. No crea amigos y es entre amigos, donde a largo plazo se hacen los mejores negocios. Actuar brincándose los acuerdos internacionales o aprovechando lo que la ley no prohíbe, no es buena práctica.

    Un país grande tiene límites como comprador. Sus socios comerciales deben tener esto en cuenta y diversificar su comercio ex-imp, para no abaratar sus productos al pretender todos competir irrealmente por un mercado que tiene límites.

    Menester es tomar en cuenta los servicios y el aporte en divisas que las empresas transnacionales hacen; más aún, cuando la competitividad del gran país está en los servicios y la capacidad de aportarle sus transnacionales. El comercio total, bienes y servicios, así como el aporte de las empresas transnacionales, es la prueba del ácido del comercio internacional de un país. No se puede tener balanza comercial favorable con “todo el mundo” y más sin tomar en cuenta otros rubros, como se acaba de explicar.  Si Costa Rica  por ejemplo, consigue su petróleo en Venezuela en condiciones favorables, no puede pretender desarrollar una balanza comercial equilibrada con ese país.

    En fin, pretender un país sea grande de nuevo como lo fue en el pasado bajo paradigmas que hoy ya no están, desdeñando lo que se ha avanzado en el establecimiento de prácticas correctas de comercio internacional, no me cabe duda de que es un grave error. Es mejor ser grande liderando procesos globales amparados a la racionalidad en este caso económica. Es mejor liderar que confrontar. En todo caso, el mundo tiene que seguir adelante, con o sin el país distorsionante, aplicando las mejores prácticas ya conocidas y por conocer del comercio internacional, con visión estratégica.

    • Carlos Manuel Echeverría fue embajador de Costa Rica en El Salvador

  • Tecnología, salud mental y Derecho Laboral: ¿Jornada sin fronteras?

    Tecnología, salud mental y Derecho Laboral: ¿Jornada sin fronteras?

    Un reciente estudio de Microsoft, citado por una revista económica regional, revela que cuatro de cada diez empleados comienzan a revisar correos desde las 6:00 a.m., y muchos regresan a ello incluso más allá de las 10:00 p.m., incluidos fines de semana. Esta tendencia, alarmante en cuanto a la relación que debe existir entre vida y trabajo, suele implicar aumento de estrés, fatiga crónica y deterioro de la productividad. Pero, ¿qué dicen nuestras leyes ante esta nueva realidad laboral?

    El Código de Trabajo salvadoreño indica en su Artículo 161 que la jornada máxima diurna es de ocho horas entre las 06:00 y las 19:00, y la nocturna de siete horas entre las 19:00 y las 06:00 del día siguiente. Si se combinan más de cuatro horas nocturnas, debe aplicarse jornada nocturna completa. Por tanto, toda actividad que se realice fuera de estas franjas, como responder correos a las 6 a.m. desde casa, estaría fuera de la jornada ordinaria y, en principio, sujeta a las reglas que regulan el tiempo extraordinario.

    El Artículo 169 establece que cualquier labor extra debe pagarse con al menos un recargo del 100% del salario hora. Responder correos a las 6 a.m., sin estar dentro de la jornada formal, podría entonces interpretarse como horas extraordinarias no reconocidas. En tal caso, un trabajador podría incluso demandar el pago correspondiente ante el Ministerio de Trabajo o los Tribunales Laborales. Además, si la empresa no lleva un control horario adecuado, podría invertirse la carga de la prueba, como se ha visto en casos recientes, y reconocerse el adeudo de horas extraordinarias.

    Aunque nuestro Código no reconoce expresamente el derecho a la desconexión, la jurisprudencia internacional y comparada —como la de tribunales en Colombia o Europa— avanza en esa dirección. Esto demuestra, una vez más, la necesidad de actualizar nuestro cuerpo normativo frente a las dinámicas impuestas por la tecnología. El envío continuo de correos rompe la barrera entre vida privada y laboral, afectando derechos fundamentales como el descanso y la salud mental. En El Salvador, la Constitución, en su Artículo 38, protege la salud laboral y el descanso. Aunque aún no existe jurisprudencia nacional específica sobre el derecho a desconectarse, la tendencia internacional apunta claramente a regular el equilibrio trabajo–vida personal como un derecho digno de protección.

    En cuanto a jurisprudencia local, si bien no hay sentencias directas sobre el uso de correos electrónicos fuera de horario, sí existen varias sobre jornada y exceso de horas trabajadas. La sentencia INC-446-2017, emitida por la Cámara Primera de lo Laboral, exige prueba directa de inasistencia y horas trabajadas fuera de jornada para reconocer horas extra. Si no existe un control de horarios, es responsabilidad del empleador demostrar lo contrario. 

    Frente a esto, las empresas pueden y deben tomar medidas prácticas. Algunas de ellas son establecer políticas internas claras que definan horarios de desconexión y excepciones bien justificadas, llevar un registro horario exhaustivo que delimite la jornada ordinaria y la extraordinaria, garantizar la compensación efectiva por sobretiempo y fomentar una cultura corporativa basada en el respeto a los horarios y al bienestar digital. Estas medidas no sólo evitan litigios, sino que también promueven entornos más humanos y productivos.

    La tendencia global apunta hacia una “jornada sin límites”, un fenómeno preocupante potenciado por la tecnología. En El Salvador, si bien la legislación aún no contempla explícitamente el derecho a la desconexión, sí existen bases jurídicas suficientes para exigir el respeto a los límites de jornada y para proteger la salud emocional del trabajador. Un empleado que revisa correos desde las 6 a.m. o hasta las 10 p.m. puede estar trabajando sin darse cuenta, pero la ley ya lo protege. Falta que reguladores y tribunales alineen las normas a esta nueva realidad. Mientras tanto, es tarea urgente de las empresas respetar los horarios y proteger a las personas.

     

    * Jaime Solís es Experto en Derecho Laboral

  • Lo inalterable del espíritu

    Lo inalterable del espíritu

    ¿Y a ti, qué te sostiene? Es una pregunta que leía hoy al paso de revisar mis redes sociales. Esta interrogante, formulada desde el punto de vista espiritual y emocional, alienta a nivel de consciencia sobre la importancia que es de reconocer lo que nos impulsa en esta experiencia humana. 

    El hartazgo de las rutinas, el cansancio que provoca el dolor propio y ajeno, la propia miseria humana, entre otros aspectos; pueden hacer que creamos que actuamos en automático, no solo por inercia sino por sobrevivencia en esta realidad que nos absorbe y golpea, de esta forma sin que exista la mínima reflexión. Y es que al hacer esta introspección, resultaría que todo es consecuente y no hay espacio para ese sincerar porque podría quedar en exposición ante nosotros mismos y los demás el verdadero motivo por el cual seguimos cada día, o para el caso, no hay motivo existente identificado sino esperando que lo consecuente pueda compaginarse con lo que debe ser.

     Pero ya el filósofo escocés  David Hume, en su Tratado sobre la Naturaleza Humana, nos aclaró que el Ser no se define a partir de este principio del deber ser. Aunque parezca confuso al leerlo, lo es mucho más al introyectar el deber ser antes que el Ser. Ante esto, lo que prima es el reconocimiento de aquello intangible que cada uno tiene en su interior y por ninguna razón es y no puede ser un espejo de ningún otro individuo; esa es la primera frontera que se cruza, por la libertad, por la individualidad de pensamiento.

    En una canción del argentino Alejandro Lerner, nos canta los lineamientos que impone la sociedad en el marco del Deber Ser y en una de las estrofas  dice: “me prestaron una cara y una forma de pensar”. Dejando a la autenticidad escondida en algún lugar y dándole la bienvenida a una impertinente cobardía.

    Creo firmemente, que al menos una vez en la vida muchos deberíamos de tener ese nivel de consciencia. Saber que nos impulsa, que nos sostiene. 

    Claro está, que no será lo mismo lo que nos impulsó o motivó hace veinticinco o veinte años, las perspectivas cambian o se adaptan a realidades. Pero sigue inalterable el sostén espiritual, aunque quebrantado en ocasiones, pero vemos aún, que con el paso de los años, sigue allí.

     Ante muchos eventos actuales que tienen tinte apocalíptico y disonantes, imagino  que es como una escena que  representa una persona que va inmersa en un viaje por carretera, mira sin ver, oye pero con atención solo al viento, al  hacerle una pregunta, sonríe de media mueca; no quiere saber si hay un lugar a llegar, aunque de vez en vez levanta las pupilas extraviadas hacia un horizonte que está allí. Va en silencio, porque no quiere comprobar y escuchar que en la historia no hay viajes de retorno, se vaya   adonde vaya. 

    Pero si hay ese horizonte y entre medio de claroscuro lo seguimos viendo, no todo está perdido. 

    Esa es la fe y esperanza que nos sostiene, que nos dice en susurro que mejores tiempos vendrán. 

       

    • Ivette María Fuentes es Licenciada en Ciencias Jurídicas

     

  • Libro “Tacuba, un lugar mágico”

    Libro “Tacuba, un lugar mágico”

    “Tacuba, un lugar mágico” es un libro que narra los acontecimientos históricos, culturales, antropológicos, étnicos, entre otros, de la ciudad de Tacuba, Ahuachapán. Los datos fueron investigados a través de la recopilación de entrevistas y bibliografías. Todo asentamiento humano hace historia; por lo tanto, los datos de la población de Tacuba han sido recopilados por el exdirector de la Casa de la Cultura e historiador Ciro Antonio Pineda y el docente-investigador Fidel López Eguizábal. Cada página es parte de la historia de un pueblo precolombino, un lugar recóndito en el occidente de El Salvador. Se disfruta leer sobre recetas curativas de los ancestros, los bailes folklóricos y sus respectivos diálogos; además, de las cofradías, gastronomía y la lengua materna, el náhuat.

    Tacuba en idioma náhuat está formado por dos raíces: Tacu “juego de pelota” y Pan “disidencia locativa, patio o campo”: “siendo su significado: Patio o campo de juego de pelotas”. Los nombres de algunos cantones y ríos son de esa procedencia.

    Al principio, Tacuba contaba con 500 habitantes, de ellos, 100 eran indígenas tributarios que pertenecían a Guatemala. Poco a poco fue incrementándose su población y el crecimiento agrícola. Perteneció a los departamentos de Sonsonate y Santa Ana y, fue hasta el 9 de febrero de 1886 que se crea el departamento de Ahuachapán, en donde se incorpora Tacuba. Luego, el 22 de abril de 1915, se le concedió el título de Villa, quedando así formada una población que aún conserva algunas casas con arquitectura colonial, conserva los vestigios de lo que fue una división de razas suscitada en 1932. En junio de 1999 es declarada como ciudad. 

    Entre los indígenas fue famoso el señor Marcelino Galicia Fabián “don Chelino”, quien, además, de tocar el pito y el tambor, fabricaba los instrumentos autóctonos. Este personaje hablaba la lengua materna náhuat. 

    El idioma se está extinguiendo en El Salvador. Pueblos como: Santo Domingo de Guzmán, Izalco, Nahuizalco y Tacuba se habla aún; sin embargo, poco a poco se fue perdiendo esta lengua y, sería fenomenal rescatarla. Según el profesor Alejandro López: “el náhuat y el uso del refajo, se perdió en Tacuba por prejuicios, pena y vergüenza, por parte de los indígenas, otra razón fue la revolución de 1932, en la que prohibieron tener estas tradiciones”.

    Según la historia, Tacuba fue uno de los municipios que, en el año 1932, hubo un supuesto levantamiento comunista, en donde el presidente Maximiliano Hernández Martínez, mandó a fusilar a todo aquel que hablase náhuat o fuese indígena. 

    Tacuba, celebra sus fiestas patronales, del 15 al 22 de julio, en honor de su patrona Santa María Magdalena. En las fiestas, se admira la conservación de costumbres como el “Baile de los Historiantes”, en donde sus miembros muestran el encuentro de la cultura cuscatleca y española. Quienes visitan año tras año Tacuba y, vienen especialmente para estas fechas, gozarán ver también a unos niños disfrazados de historiantes, quienes usan máscaras, adornos y bailan al compás de las notas musicales del “Torito Pinto”.

    En Tacuba han vivido personajes que han hecho historia, como el general Rafael Rivas, quien participó en la revolución de 1932; también la hizo el Dr. Arturo Romero López, otro tacubense, quien, junto con otros líderes, colaboró al derrocamiento del general Maximiliano Martínez en la famosa revolución el 2 de abril de 1944.

    Además, existieron dos profesionales que hicieron historia en este municipio: las doctoras Mercedes Martínez y Margoth Lanza, quienes, según el doctor Guillermo Aristondo, fueron las primeras doctoras graduadas en la carrera de Química y Farmacia de El Salvador. Ambas graduadas de la Universidad Nacional (Universidad De El Salvador). Y, así como ellas, hay otras personalidades que ponen en alto al municipio. 

    Entre las temáticas que se presentan en el libro están: Tacuba, su historia, Antecedentes socio históricos, Primeras poblaciones, Iglesia colonial, Alcaldes, Tacuba y el medioambiente, Bosque El Imposible, Elementos Identitarios, Historia de la construcción de servicios públicos, Medicina natural tradicional, Gastronomía, Historias y anécdotas, Idioma náhuat, La lengua y sus secretos, Las cofradías, Las fiestas patronales, Bailes autóctonos, folklóricos e historias, Las Primicias de Tacuba, Líderes comunales, Maestros, Personajes históricos como: General Rafael Rivas Aguirre, Doctor Arturo Romero López, Doctora Mercedes Amanda Martínez Magaña, Doctora Margarita Lanza Martínez, Doctor Guillermo Aristondo, Abel Cuenca, etc. 

    El libro se presentará el próximo 22 de julio a las 11 de la mañana en las Ruinas Coloniales de Tacuba, Ahuachapán. 

     

    * Fidel López Eguizábal es docente.  fidel.flopez@gmail.com

     

  • Tres tristes tiros

    Tres tristes tiros

    Al cumplirse treinta años del fin de la última guerra librada en nuestro territorio, principalmente por su pobrería, escribí un pequeño ensayo. Preguntaba en su título cuándo y cómo se jodió este paisito. En 1993, me respondí. El proceso de pacificación salvadoreño apenas arrancaba cuando le pegaron, estoy convencido, tres balazos directos al corazón del mismo; lo hicieron, en la cara de Naciones Unidas, las partes firmantes de los acuerdos que debieron cumplirse fielmente para llevar esta sociedad maltrecha a buen puerto. Desde el 16 de julio incorporaron de nuevo al ejército en tareas de seguridad pública, pese a que constitucionalmente solo podía hacerse de forma excepcional, y a finales de diciembre desmontaron el Foro para la Concertación Económica y Social. Pero el primero de los disparos –el más grave y dañino– fue la aprobación de una amnistía amplia, absoluta e incondicional. 

    Este plomazo certero se lo descargaron el 20 de marzo del citado año a las víctimas para proteger, así, a quienes en uno u otro bando las ultrajaron de diversas y terribles formas que transitaron desde el asesinato individual y las masacres hasta el desplazamiento forzado, pasando por las capturas y torturas que muchísimas veces culminaron en desapariciones forzadas. Me indigné sobremanera y con la entonces directora del ya desaparecido Socorro Jurídico Cristiano, semanas después presentamos la primera demanda de inconstitucionalidad para desterrar de nuestro marco normativo esa infamia mal llamada Ley de amnistía general para la consolidación de la paz. ¿Cuál paz? ¡Mentira absurda y absoluta! Lo que lograron fue fortalecer la impunidad y fomentar la criminalidad violenta.

    Pasé de la indignación a la acción, pero me topé con el muro tras el cual se escondieron los cobardes verdugos: una Sala de lo Constitucional al servicio del poder, decidida a salvarles el pellejo tanto a los asesinos materiales e intelectuales como a sus financistas y encubridores. Mediante una resolución exprés emitida el 20 de mayo, sus desvergonzados integrantes tardaron apenas nueve días en declarar “improcedente” nuestra solicitud. ¿Me sentí y pensé derrotado? ¡Para nada! Mejor comencé a imaginar e impulsar diversas iniciativas para derrotar esa cabronada.

    Entre estas, cabe destacar la creación y el impulso sostenido ‒desde 1998 hasta el 2019‒ del Festival Verdad; lastimosamente no continuó y tras más de dos décadas de su arranque, dejó de ser lo que se concibió originalmente: un proceso de lucha contra la impunidad desde la organización de las víctimas y por la satisfacción de sus demandas, para lograr poco a poco el acompañamiento social necesario y creciente con especial énfasis en el de las juventudes solidarias, ansiosas y deseosas de cambiar estructuralmente una realidad inaceptable para las mayorías populares.

    Fueron veintiún años en los cuales, a partir de la legítima cólera generada por esa realidad inaceptable, intentamos desarrollar vehementemente nuestra inventiva para poner manos a la obra. Fruto de ello, en el 2009 surgió el Tribunal internacional para la aplicación de la justicia restaurativa en El Salvador; este se convirtió en un espacio único para que las víctimas fueran escuchadas con respeto por sus integrantes, quienes emitieron durante una década sentencias reivindicando simbólicamente la dignidad de aquellas e impulsando acciones concretas para revelar las verdades completas, en aras de exigirle al Estado debida justicia y necesarias reparaciones. Estuvo integrado por jueces de España, Brasil, Paraguay, Estados Unidos y El Salvador, siendo objeto de estudios académicos e investigaciones en varios países. 

    Y en su doceava edición, los astros se alinearon. Además de la composición profesional, humana y comprometida de entonces, nos acompañó el juez Baltasar Garzón a entregar en la Sala de lo Constitucional nuestra segunda demanda contra la amnistía. Lo hicimos el 20 de marzo del 2013, a veinte años exactos de su deplorable aprobación. Fruto de ello, la sentencia con la que logramos derrotar semejante aberración fue publicada el 13 de julio del 2016. Hace nueve años que acaban de cumplirse, cuatro de los cuales el oficialismo encabezado por Nayib Bukele ha controlado absolutamente la Asamblea Legislativa; igual o peor que en tiempos de “los mismos de siempre”, esta no ha cumplido su obligación de aprobar la legislación ordenada en el citado fallo para investigar los hechos, sancionar a sus responsables y reparar el daño a las víctimas. 

    Los tres tristes tiros que impactaron al proceso de pacificación salvadoreño en 1993 ‒la continuidad de la militarización, de las condiciones sociales injustas para nuestra gente y de la impunidad‒ siguen hoy más vigentes que nunca. Habrá pues que desplegar de nuevo la indignación, la pasión, la imaginación y la acción para sacar adelante nuestra sociedad de una vez por todas, sin tropezarnos de nuevo con las mismas piedras.

  • El desarrollo humano en nuestro espacio y en nuestro tiempo

    El desarrollo humano en nuestro espacio y en nuestro tiempo

    Todo está interrelacionado, también las diversas crisis, lo que nos demanda visiones universalistas y acciones concretas de revisión y de renovación, lo que requiere esfuerzos de entendimiento y comprensión, de manera confiada más que resignada. Con el desarrollo sostenible en riesgo, los aranceles masivos y otras medidas restrictivas, podrían tener un impacto catastrófico, puesto que el comercio se vuelve impredecible; a lo que hay que sumarle los grandiosos flujos migratorios o la explotación sin reglas de los recursos de la tierra. Indudablemente, la falta de respeto de los derechos humanos y la irresponsabilidad manifiesta de algunos gobiernos, genera una desolación tremenda que hay que regenerar cuanto antes.

    El mundo es un volcán en efervescencia, sacudido por las desigualdades, el caos climático y los conflictos. La financiación es el motor del desarrollo y, en este momento, el motor está fallando. Hemos de cambiar de rumbo, movilizando recursos para invertir en el futuro que queremos construir unidos, estableciendo un sistema fiscal global más equitativo. Lamentablemente, hay corrupción e ilegalidad en el comportamiento de sujetos económicos y políticos, lo que genera una podredumbre en el acontecer diario, que nos está dejando a la deriva. Sin duda, los diversos Estados, se hallan con el deber de afrontar estas tremendas situaciones, desde la acción colectiva y la reacción transformadora, en defensa del compromiso de la comunidad internacional con el multilateralismo.

    Ningún país puede resolver nada por sí solo, ya que los meros acuerdos de gran alcance van más allá de un territorio específico. Nos hemos globalizado y tenemos que trabajar juntos, por un planeta más de todos y de nadie en particular, lo que nos demanda a movilizarnos conjuntamente en la apertura a la vida, centro del verdadero desarrollo, pues el ser humano es el autor, el centro y el fin de toda la vida económica-social. El aluvión de hechos violentos, nos frenan e impiden la evolución de los pueblos hacia un mayor bienestar socioeconómico y anímico. Ojalá tengamos la fuerza moral de no permanecer indiferentes, ni pasivos, ante realidades que nos esclavizan y nos vuelven inhumanos a más no poder.

    El buen hacer deportivo, así como las diversas realizaciones artísticas y creativas o la misma actividad física, tienen el poder de cambiar las percepciones, los prejuicios y los comportamientos, así como de inspirar a las personas, derribar las barreras raciales y políticas, luchar contra la discriminación y aflojar los conflictos. Cualquier instante o cualquier espacio será de avance, en la medida que contribuya a favorecer la oportunidad de realizar el propio adelanto. Ahora bien, sin desarrollo sostenible tampoco nos habitará la concordia. De ahí, la necesidad de recuperar la conciencia de un destino común. Por ello, es preciso agrupar cultos y culturas en un enfoque inclusivo y resistir los estímulos del individualismo y el nacionalismo, demasiado frecuentes en la población actual.

    Sea como fuere, vivimos un momento de aguda volatilidad en las relaciones internacionales, en el que la guerra moderna crea un panorama frágil y desgarrador marcado por un agudo sufrimiento humano. Por ello, hablar de humanidad y de generosidad, significa además hacerse eco del espíritu constitutivo de las Naciones Unidas, su cima armónica y fraterna. Armonizar las políticas económicas con las políticas sociales, es imprescindible. Nuestro hábitat mundial debe hermanarnos, con políticas más poéticas y de servicio donante, fortaleciendo los valores democráticos y el respeto hacia toda existencia. Únicamente, de este modo, abrazaremos un desarrollo integral e integrador, que exige ineludibles valores éticos y no solamente acertadas decisiones económicas.

    *Víctor Corcoba Herrero es escritor español 

    corcoba@telefonica.net

     

  • Salvadoreños denunciemos a engañadores, estafadores y usureros

    Laura C. tiene 55 años de edad y trabaja en una tortillería en Ciudad Delgado. Ella nunca ha tenido licencia de conducir ni siquiera tiene vehículo, sin embargo, la semana pasada le enviaron un mensaje a su cuenta de WhatsApp a través del cual le notificaban que en el Viceministerio de Transporte tenía una multa por $50, pero que si a partir del aviso pagaba en dos días hábiles la cantidad de $25, el resto se lo descontaba. Si no pagaba le amenazaban con suspenderle la licencia de inmediato. En el mensaje, con procedencia de un código telefónico de Filipinas, le explicaban como tenía que hacer la transferencia del dinero.

    Sin entender lo que eso significaba prestó $25 y le pidió ayuda a una hija para que fuera a realizar el depósito transferencia a un banco. Su hija le explicó que eso era una estafa y que era imposible que ella tuviera una multa, pues no tenía licencia de conducir. ¿Cuántas personas inocentes habrán caído en esta burda estafa?. Un amigo en Ecuador me contó que en su país también pretendieron estafarlos de esa manera.

    Las estafas a través de las redes sociales están a la orden del día. Las innovaciones tecnológicas como la inteligencia artificial sumado a la inocencia de las personas que dan como verdadero todo lo que se publica, así como la adicción enfermiza a las redes sociales y al contenido basura, “bayunco” e inservible de los ”dizque””influencer” hacen factibles las manipulaciones y las estafas.

    La forma más usual es pedir los datos del usuario de redes sociales porque ganaron premios en concursos que no participaron o porque tendrán acceso a beneficios determinados. A las personas les piden direcciones, nombres completos, números de teléfonos y WhatsApp, datos familiares, números de cuentas bancarias, números de DUI y licencia de conducir, lugar de trabajo, estado civil, claves para acceder a nuestras redes sociales y otros datos estrictamente privados.

    Algunos contenidos están tan finamente elaborados que engañan a cualquiera. He visto videos, audios e imágenes, incluso textos, donde los manipuladores de la inteligencia artificial retoman a personajes reconocidos como políticos, funcionarios, periodistas, artistas y celebridades en diferentes áreas para elaborar contenidos. Un excompañero de escuela discute que la Tierra es plana porque ha visto video donde supuestos científicos lo afirman.

    Por eso me parece atinada la campaña gubernamental que insta a la población a estar atenta y a no ser tan ingenua. La campaña busca advertir a los salvadoreños sobre las nuevas modalidades del hurto informático. Todos los usuarios de redes y servicio de telefonía antes de caer en el engaño deben cerciorarse que no estén siendo víctima y si los buscan estafar deben llamar al 2999-9999 para interponer la respectiva denuncia.

    En redes sociales, por ejemplo, circulan cientos de videos, en los que se ve a científicos, funcionarios de gobierno y celebridades hablando de la diabetes y sus posibles curas. Los que padecen la enfermedad y buscan información en las redes salen confundidos. Conozco a más de algún diabético que dejó el tratamiento médico para seguir los consejos que un supuesto experto dio a través de un video propagado a través de youtube. El resultado es que se agravaron.

    Los salvadoreños debemos tener presente que nadie nos va a regalar dinero o herencias, que nadie gana un premio en un concurso en el cual no ha participado, que ningún desconocido nos manda paquetes del exterior y que ninguna persona o institución nos pide datos personales si en ningún momento ha tenido tratos con nosotros. También tenemos que tener claro que lo que circula por las redes sociales no suele ser verídico, que mayoritariamentelos “dizque” youtubers, creadores de contenidos o “influencer”, difunden material sin importancia, nulo y vacío de valores. Además, tenemos que estar conscientes que con la inteligencia artificial la manipulación y el abuso son factibles y por tanto el engaño y la estafa.

    Así cómo es posible denunciar a los estafadores y engañadores por redes sociales, también se debe denunciar a los usureros. La usura en El Salvador es ilegal. Hay personas que se dedican a prestar dinero con altos intereses diarios. Las víctimas, generalmente, son personas de bajo nivel económico que no pueden acceder al sistema financiero formal.

    Quienes son víctimas de los usureros deben acudir a la Fiscalía General de la República, a la Policía Nacional Civil o a cualquier juzgado de Paz, pues existe la Ley contra la Usura que pretende evitar y sancionar las prácticas abusivas de los usureros que se aprovechan de la necesidad de las personas, que generalmente se ven obligadas a prestar para trabajar como pequeños comerciantes y vendedores informales.

    La Ley contra la Usura busca establecer los límites de los intereses, prohibir el cobro de intereses sobre intereses, proteger a consumidores y usuarios y le da competencia a la Superintendencia del Sistema Financiero y a la Defensoría del Consumidor para investigar y sancionar a los usureros.

    Hay personas terriblemente abusadoras. Inclusive algunas instituciones financieras. Tal es el caso de Carmen Z. quien se dedica vender en las afueras del mercado San Jacinto. Además de lidiar con los agentes del CAM de San Salvador que la corretean para que no venda en la acera del mercado, debe sufrir el estrés de los usureros que todos los días le llegan a cobrar. Ella prestó $150 para comprarle medicina a su madre, y diariamente debe pagar $12 sin que esa cantidad abone a capital. Literalmente sigue debiendo los $150 pese a que ya pagó esa cantidad y más. Ella no esa la única, otras pequeñas vendedoras del mercado también están siendo víctimas.

    Quien les llega a cobrar les amenaza con llevar sus casos a los tribunales, incluso se ha presentado con un supuesto abogado que les dice que es el apoderado legal de la “financiera” que ha extendido el préstamo. En redes sociales circula un video en el cual se observa un pleito entre el usurero y un “uber”, porque el primero quiere embargarle el vehículo porque el taxista no tenía para abonar, pese a que solo debe $70. Los embargos solo proceden si son autorizados por la autoridad judicial tras un debido proceso.

    Así son los usureros. Tal vez haya necesidad de una difusión masiva de la Ley contra la Usura para evitar el abuso de los usureros y el sufrimiento de la gente más necesitada. La gente por desconocimiento no denuncia a estos aprovechados o porque toda su vida han dependido de un usurero que se ha hecho rico a costa de los pobres.

    Entonces a los estafadores y engañadores a través de las redes sociales hay que ignorarlos y denunciarlos al 2999-9999 y a los usureros abusivos hay que denunciarlos ante la PNC, la Fiscalía y los juzgados. Salvadoreños, tenemos que protegernos.

    * Jaime Ulises Marinero es periodista

  • Los Miserables

    Si hay un calificativo que se ajusta perfectamente a los servidores de las dictaduras sin importar el tinte, es el título de esta novela de Víctor Hugo, que le ha garantizado por siempre un destacado lugar en la literatura universal por su sólida defensa de los perseguidos y condena a los esbirros sin piedad.

    Los miserables, sujetos seducidos por una ideología, liderazgo, o simplemente por sus instintos depredadores, no se cuestionan lo que hacen. Actúan en base a sus tendencias criminales o intereses, lo que les conduce a victimizar a quienes no comparten sus iniquidades.

    Es apropiado señalar que muchos de estos canallas no se consideran tales porque son incapaces de percatarse de que el simple hecho de servir a un déspota los convierte en victimario. Su elección lo lleva a participar en un circulo de terror que se acentúa en base a la perversidad de cada uno.

    Es evidente que toda sociedad cuenta con individuos prestos a las canalladas más horrendas, incluidas las democracias, aunque sin duda alguna, las dictaduras, sin importar el tipo, son más proclives a producir sujetos sin escrúpulos prestos a servir en la acción más deleznable.

    Por otra parte, no faltan los que se comportan con indiferencia ante lo mal hecho, individuos sobre los que escribió Jose Martí, “el hombre no tiene la libertad de ver impasible la esclavitud y deshonra del hombre, ni los esfuerzos que los hombres hacen por su libertad y honor”. Estas personas por su indiferencia ante las víctimas, se vuelve también cómplice de los abusos que contemplan.

    En honor a la verdad el control social que ejercen los regímenes de fuerza sobre sus ciudadanos es tan vasto y profundo que compromete casi a toda la ciudadanía, envolviendo en particular en la saña oficial a la mayoría de los que sirven en las esferas gubernamentales, aun, cuando no formen parte directa de la estructura represiva.

    Todo esto se complica todavía más cuando se padece un sistema totalitario como el cubano, una forma que no permite la existencia del más insignificante resquicio de independencia social, económica y política. El totalitarismo significa ignorancia de los deberes y prerrogativas del ciudadano, un desconocimiento total del derecho de los otros, lo que no exime al verdugo de la responsabilidad de los abusos en los que haya incurrido.

    Durante años hemos sido testigo de esbirros del totalitarismo cubano que al salir de la Isla se aprestan a servir el enemigo que escogió Fidel Castro, Estados Unidos, asumiendo, en ocasiones, las posiciones más extremistas, pretendiendo borrar así sus vilezas.

    Esta situación se repite con los que en la actualidad son calificados como regímenes castro chavistas, Nicaragua, Venezuela y Bolivia, siendo Cuba el país que ha dado más renegados con independencia de que es un mandato que se ha extendido por 66 años.

    Los desertores del castrismo no son los profesionales de la salud que abandonan las llamadas misiones de la dictadura, sino los funcionarios y represores que, en los últimos tiempos con la acentuación de la miseria y el deterioro estructural del sistema, han decidido dejar el servilismo atrás y partir para la casa del enemigo.

    Los jueces y burócratas gubernamentales de diferentes áreas, que por su cargo debieron actuar como cómplices directos de acciones represiva o que causaron daños y perjuicios a las víctimas, pretenden tachar sus compromisos con el castrismo como si tal acción los pasara por un Jordán que limpia sus pecados.

    Sin embargo, podemos estar seguros de que más de un victimario se ha de refugiar, para limpiar su conciencia y mostrarse trasparente moralmente ante sus familiares, aludiendo que siempre cumplió con su deber o que simplemente cumplía ordenes en base a la famosa excusa de la “obediencia debida”.

    Estos sujetos no deberían recibir refugio en ningún país democrático y si denunciados ampliamente por sus crímenes, colocados en una lista publica que los señale como depredadores y enemigos de la democracia por haber servido a los autócratas que tanto daño han hechos en nuestros países como una advertencia a los depredadores de que el crimen si paga, así, quizás, los nicaragüenses, venezolanos, bolivianos y cubanos con espíritu de verdugos, tal vez no actúen como tales.

    * Pedro Corzo es periodista cubano

  • Integración de los Servicios de Salud Públicos en El Salvador: ¿Camino a la Privatización o a la Equidad?

    La semana pasada, un prestigioso programa de televisión entrevistó a líderes del Colegio Médico. Entre los diversos temas abordados, se mencionó de manera tangencial el rumor sobre una posible integración entre el MINSAL y el Seguro Social en la prestación de servicios de salud. Este tema, altamente controversial —aunque no tengo claro el motivo—, ha generado debate dentro del gremio médico. Se trata claramente de un rumor, aunque ampliamente difundido, que ha sido utilizado para criticar e influir negativamente en la opinión pública contra el gobierno actual, bajo el argumento de que dicha fusión conduciría a la privatización y, en consecuencia, a un aumento significativo en el costo de la atención médica en nuestro país. Desconozco cuál es el fundamento teórico o conceptual de este argumento, si es que existe alguno, o si simplemente se trata de una teoría conspirativa destinada a generar temor en la población.

    ¿Es la fusión ISSS-MINSAL realmente un factor conductivo a la privatización de la medicina en nuestro país?

    En El Salvador, el sistema de salud está conformado por los sectores público y privado, cada uno desempeñando funciones distintas en términos de cobertura, acceso y calidad de la atención. En cuanto a cobertura, el sector público —integrado principalmente por el Ministerio de Salud (MINSAL), el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), y en menor medida los servicios de salud militar, magisterial y otros— proporciona una cobertura teórica estimada entre el 70% y 80% de la población (aproximadamente 60% a través del MINSAL y 20% por el ISSS).

    Aunque estos servicios públicos no implican un costo directo para el usuario, suelen estar subfinanciados y presentan una alta demanda, lo que se traduce en sobrecarga, especialmente en áreas rurales. Esto genera tiempos de espera prolongados y frecuentes carencias de medicamentos o de atención médica especializada.

    El sistema de salud privado en El Salvador actualmente ofrece cobertura médica a aproximadamente entre el 15% y el 20% de la población. No obstante, la mayoría de quienes acceden a este sector pertenecen a los estratos socioeconómicos con mayor capacidad adquisitiva y residen principalmente en áreas urbanas. En los últimos años, se ha observado un aumento sostenido en la utilización de servicios médicos privados, impulsado principalmente por las limitaciones del sistema público, como los largos tiempos de espera y la percepción de una menor calidad en la atención. No obstante, el acceso a la atención privada sigue estando restringido a quienes pueden costearla, lo que perpetúa una brecha significativa en la atención médica entre los distintos niveles socioeconómicos.

    La tendencia de los costos en la medicina privada en El Salvador es claramente ascendente. Desde agosto de 2023, los precios relacionados con la salud han aumentado a un ritmo superior al promedio general de la economía, registrando una inflación interanual en el sector salud que llegó a ser más del triple de la media nacional en febrero de 2024. Este incremento afecta tanto a las consultas médicas —que oscilan entre $30 y $40 por cita con especialistas, sin incluir el costo adicional de los medicamentos— como a los procedimientos, hospitalizaciones y la adquisición de medicinas.

    El fortalecimiento del sistema público continúa siendo una prioridad para reducir las desigualdades en el acceso, los resultados y la satisfacción de los usuarios. Aunque la sanidad privada sigue siendo una alternativa fundamental para quienes buscan atención médica rápida y especializada, los esfuerzos deben enfocarse en ampliar el acceso y mejorar la calidad del sistema público mediante la implementación de una cobertura sanitaria universal.

    Una de las estrategias operativas adoptadas por países como Costa Rica, Uruguay, Chile, Brasil y el Reino Unido ha sido la desfragmentación del sistema público a través de la creación de un sistema único de salud, lo que ha permitido optimizar recursos, mejorar la coordinación y garantizar una atención más equitativa para toda la población.

    ¿Cuáles serian las ventajas y desventajas de una integración del MINSAL y el ISSS?

    Entre las principales ventajas de esta integración destacan: una mayor cobertura y equidad en los servicios públicos de salud, un uso más eficiente de los recursos, acceso más sencillo para los pacientes, mejoras en la calidad de la atención, sostenibilidad financiera y avances significativos hacia la cobertura universal.

    Sin embargo, también existen desventajas o desafíos importantes, como la posible resistencia institucional (debido a diferencias culturales y laborales, incluyendo la oposición de sindicatos), la complejidad en el financiamiento (por la existencia de diversas fuentes de recursos), el temor a una disminución en la calidad del servicio (especialmente entre los afiliados al ISSS, quienes podrían preocuparse por la pérdida de beneficios o una atención más lenta), barreras tecnológicas y los elevados costos iniciales que implica este proceso de integración.

    ¿Es razonable este miedo?

    La integración tiene beneficios claros a largo plazo, especialmente en la eficiencia y equidad, pero enfrenta importantes obstáculos políticos, financieros, y técnicos. Una integración progresiva y por etapas (empezando por compras conjuntas o servicios especializados compartidos), complementado por un dialogo institucional y reformas legales, podría ser la vía mas realista.