Categoría: Opinión

  • Cambios poblacionales en El Salvador y ajustes en el bono demográfico

    Cambios poblacionales en El Salvador y ajustes en el bono demográfico

    Los datos preliminares del Censo de Población y Vivienda El Salvador 2024 revelan cambios demográficos profundos que han transformado significativamente al país en menos de cincuenta años. De ser un país típico del tercer mundo, con altas tasas de fecundidad, natalidad y mortalidad, hemos pasado a ser una nación con tasas considerablemente más bajos en estas variables. Esto ha estado acompañado de un notable incremento en la esperanza de vida y de altos niveles de migración, lo que ha dado lugar a una transición demográfica acelerada, similar a la que en Europa tomó casi dos siglos.

    Entre las principales modificaciones en la estructura poblacional destacan una marcada reducción de la tasa de crecimiento anual, que entre 2007 y 2024 se estima en apenas 0.3%; un incremento en la proporción de mujeres, que representan el 52.8% de la población total, con mayor presencia en los grupos de mayor edad; y una notable disminución de la proporción de población de 19 años o menos. Asimismo, se observa una intensificación del proceso de urbanización y un incremento continuo en la proporción de personas mayores de 65 años. Estos cambios, que constituyen una verdadera transición demográfica, están alterando significativamente las dinámicas demográficas del país, planteando desafíos económicos y sociales que deben gestionarse con urgencia.

    Una de las oportunidades más importantes derivadas de estos cambios es el bono demográfico, entendido como el período en el que la proporción de personas en edades potencialmente productivas (de 15 a 64 años) crece de manera sostenida en relación con la de personas en edades potencialmente inactivas (de 0 a 14 años y de 65 años o más). Esta ventana de oportunidades reduce la carga económica de los dependientes y permite destinar más recursos al crecimiento económico, la generación de empleos de calidad y la mejora del bienestar social. Según los censos anteriores, se estimaba que el bono demográfico de El Salvador se extendería hasta aproximadamente el año 2050. Sin embargo, los resultados del nuevo Censo indican que esta etapa concluirá antes de lo previsto, debido a que el índice de envejecimiento de la población (personas de 65 años o más por cada 100 niños de 0 a 14 años) más rápido de lo previsto y a la significativa emigración de población joven.

    Por otra parte, la información de las Encuestas de Hogares de Propósitos Múltiples demuestra que, hasta ahora, ese bono demográfico no se ha estado aprovechando ya que de los 50,000 empleos formales nuevos que se necesitan anualmente, durante los últimos 25 años únicamente se han creado 13,000 por año. Esta brecha refleja una incapacidad estructural para capitalizar los beneficios económicos del bono demográfico, lo que limita las posibilidades de crecimiento y desarrollo.

    A ello habría que agregar que el envejecimiento de la población también impone crecientes presiones fiscales, especialmente en áreas como las pensiones, los servicios de salud y la atención a los adultos mayores.

    En este contexto, el nuevo Censo de Población revela otra oportunidad conocida como el bono demográfico de género, que destaca los beneficios económicos asociados al avance hacia la paridad entre mujeres y hombres en el mercado laboral. En El Salvador, las mujeres no solo constituyen la mayoría en las edades productivas, sino que además registran tasas de participación laboral significativamente más bajas que las de los hombres. Esto evidencia un recurso subutilizado con un enorme potencial para impulsar el desarrollo del país.

    Para capitalizar esta oportunidad, es esencial garantizar los derechos de las mujeres a lo largo de su ciclo de vida. Esto incluye asegurar acceso a estimulación temprana, educación de calidad, seguridad alimentaria, salud, vivienda digna y oportunidades de formación profesional. Además, es indispensable promover su acceso al mercado laboral formal, garantizar su participación en sistemas de pensiones contributivas y fomentar políticas de corresponsabilidad en las tareas de cuidado dentro del hogar. Sin acciones de este tipo, el bono demográfico de género podría quedar sin aprovecharse, privando al país de una herramienta clave para impulsar su desarrollo.

    Los cambios demográficos que están ocurriendo en El Salvador exigen respuestas pertinentes y una visión de largo plazo que permita mitigar los desafíos asociados al envejecimiento y la migración, al mismo tiempo que se aprovechan las oportunidades que ofrecen el bono demográfico y el bono de género. Si no se toman medidas oportunamente, el país corre el riesgo de desaprovechar estas oportunidades únicas que podrían marcar una diferencia significativa en su desarrollo económico y social.

    William Pleites, director del Programa FLACSO El Salvador

  • Abogando por nuestros adultos mayores

    Abogando por nuestros adultos mayores

    Enero es el mes de la tercera edad o adulto mayor en El Salvador. Desde 1992 por decreto legislativo se acordó que el primer mes del año sea cuando se reconozca el valioso aporte de los salvadoreños que tienen el privilegio de sobrepasar los 60 años de edad. Asimismo, proteger y crear políticas que favorezcan a quienes viven en este estadio.

    Hay instituciones públicas y privadas que con entusiasmo y limitaciones hacen su mejor esfuerzo para honrar a los adultos mayores y darles el lugar que se merecen; sin embargo, la sociedad y el Estado tiene una inmensa deuda con ellos. Miles de personas ancianas viven en la indigencia, la soledad, el desamparo y la mendicidad, sumidos en la pobreza o en la pobreza extrema.

    Un recorrido por la campiña salvadoreñas y es fácil ver la pobreza y las condiciones paupérrimas en la que están muchos ancianos, abandonados por su familia, por la sociedad y el Estado. Lo maltrecho de muchos ancianos también es posible verlo en la zona urbana. Hay personas de más de 70 años, enfermas, que se ven obligadas a trabajar para generarse sus alimentos o a vivir de la mendicidad.

    La pobreza genera necesidades y estas son crueles cuando las personas viven en la tercera edad. Muchos ancianos tienen la dicha de vivir rodeados de sus seres queridos que procuran cuidarlos, darles amor y proveerles de todo lo necesario, sabiendo que físicamente se volvieron incapaces de trabajar.

    En el país la mayoría de los adultos mayores no tuvieron un trabajo formal y por ende no cotizaron al Seguro Social. Para atenderlos a ellos el sistema cuenta con la red de hospitales nacionales donde hay carestía de insumos médicos, insuficientes medicamentos y no reciben ningún tratamiento acorde a su senilidad. Desde siempre, pero especialmente desde 1992 se les olvidó al Estado construir un hospital nacional geriátrico.

    El actual gobierno construyó un hospital veterinario lo cual ha sido positivo, pero obvió edificar un nosocomio especializado en la atención del adulto mayor, tan necesario en un país donde el 11.1 por ciento de la población o más de 540 mil son personas de la tercera edad, la mayoría de ellas con dolencias.

    Todavía es tiempo de proyectar la construcción de un hospital geriátrico, para dar paso a una verdadera protección de los adultos mayores. La Ley del Adulto Mayor sostiene que el Estado y la sociedad están obligados a garantizar una vida plena, digna, independiente, autónoma y saludable. La salud es vital para los ancianos, garantizarle el derecho a la salud es el mejor homenaje que se le puede hacer a una persona que en su juventud y adultez productiva dio su aporte al sostenimiento de su familia y al desarrollo de la nación.

    Según la Ley, ningún adulto mayor debe ser discriminado en razón de su edad, ni sujeto a una imagen peyorativa. Por desgracia, en el país, todavía hay quienes consideran a los ancianos como un estorbo o como personas que deberían estar en asilos, los que en El Salvador son insuficientes y los pocos que hay tienen muchas carencias.

    Las personas de la tercera edad, de acuerdo con la Ley, debe tener igualdad de oportunidades, pero relacionado con el acceso a los servicios básicos, a la salud y a prerrogativas que mejoren su calidad de vida. Es obvio que, en las filas para atenciones institucionales y otras circunstancias deben tener privilegios o tratos especiales. A ellos se les debe garantizar el derecho y acceso a techo, abrigo y alimentación.

    Por ley las personas de la tercera edad deben recibir atención integral e integrada, cuidado y atención familiar y social, de acuerdo con sus necesidades. Todos debemos garantizar el bienestar y la calidad de vida de nuestros ancianos. Si tenemos suerte algún día llegares a esa edad y seremos víctima o beneficiados del sistema. Antes de llegar a ese periodo debemos construir un mundo de mejores condiciones. La prevención evita la desgracia.

    A nuestros ancianos debemos cuidarlos y no obligarlos a que asuman responsabilidades que ellos ya cumplieron durante su vida de productividad. Cuidar nietos, mantener hijos, lidiar con ebrios, trabajar para ganarse el sustento diario, mendigar acceso a la salud, rogar por mejores pensiones, no son de su correspondencia. Las personas de la tercera edad merecen que la familia, la sociedad y el Estado les brinde protección y mejor calidad de vida. Es cuestión de justicia, amor y humanismo.

  • La filantropía

    La filantropía

    La razón por la cual existen grandes universidades y de calidad en los Estados Unidos de América, es que las personas y los empresarios aprendieron el valor de la filantropía, es decir han sembrado parte de sus riquezas a través de las décadas en estos centros de estudios, dicho de otra manera, son desprendidos, porque entendieron que una sociedad educada y preparada aporta de mejor manera a su nación, de modo que las personas entre mas se preparan, tienen mejores oportunidades de generación de riquezas. Lo mismo ocurrió con las iglesias cristianas, muchas de ellas fueron construidas por filántropos.

    Sin embargo, aunque los filántropos han buscado cultivar vínculos entre los miembros de la sociedad estadounidense, no siempre han entendido esta tarea de la misma manera. Ya que los donativos a organizaciones humanitarias, personas, comunidades, o a través de organizaciones no gubernamentales con fines no lucrativos, así como lo es el trabajo de voluntario para apoyar instituciones que tienen el propósito específico de ayudar a los seres humanos y mejorar sus vidas, son considerados actos filantrópicos, siempre y cuando no estén movidos por intereses económicos o políticos.

    La filantropía comúnmente se superpone con la caridad, aunque no toda caridad es filantropía, o viceversa. La diferencia comúnmente citada es que la caridad alivia los problemas sociales, mientras que la filantropía intenta resolver esos problemas. Es decir que los filántropos le apuestan a la inversión de una sociedad, cultivando el intelecto y los valores, para enseñarle a las nuevas generaciones a pescar y a generar riquezas. Esto me recuerda la historia de aquella mujer que, junto a su esposo, iban vestidos con trajes de algodón barato, llegaron a la ciudad de Massachusetts en Boston un día de 1891.

    Ellos se dirigieron hacia la Universidad de Harvard (en Cambridge), con la intención de hablar con su presidente. Al llegar, la secretaria de dirección les comentó que aquello era una misión imposible, que su jefe no recibía a cualquier persona que en la puerta se presentara y que tenía menos tiempo que perder que el necesario. Pero aquella respuesta no desanimó a la pareja, que contestaron que se quedarían allí sentados, sin prisa, hasta que el hombre pudiera recibirlos. La pretendida insistencia del matrimonio intimidó a la asistente.

    Luego de comprobar que los esposos no tenían intención alguna de marcharse, es por ello que decidió hablar con su superior. Hay ahí un par de pordioseros que desean parlamentar con usted, alguien que no merece su tiempo, pero es que no se van ni con agua hirviendo. Tal vez, si conversa usted con ellos unos minutos y les agrada, entonces, y sólo entonces, es posible que abandonen el campus y se vayan contentos. El presidente, con mohín adusto, asintió y aceptó recibir a los esposos de humilde condición. La esposa de nombre Jane Stanford se dirigió al presidente de la universidad, comentándole cual era su propósito.

    El caso es que teníamos un hijo estudiando en esta universidad, pero lamentablemente murió hace unos días. Él amaba Harvard, y mi esposo y yo desearíamos levantar algo en su memoria en algún lugar del campus, si es posible. El presidente de la universidad de forma burlesca esbozo una sonrisa. Y dijo: no podemos erigir una estatua por cada persona que haya estudiado en Harvard y posteriormente haya fallecido. Leland Stanford, el marido, le comunicó a su interlocutor que su intención no era la de levantar una estatua, lo que ellos deseaban era donar un edificio al centro que llevara el nombre de su hijo, honrando así su memoria.

    ¿Un edificio? ¿Tienen la más remota idea de cuánto cuesta un edificio? Dijo el presidente de la universidad. Nosotros hemos invertido hasta ahora más de siete millones y medio de dólares en la construcción de todos los edificios que componen la universidad. Los extraños visitantes quedaron en silencio, intercambiaron miradas durante unos segundos y exhalaron un pequeño suspiro al unísono. ¿Siete millones y medio de dólares? ¿Tan poco cuesta iniciar una universidad? No se preocupe, señor presidente, ya no robaremos más de su precioso tiempo.

    Levantaremos una universidad nueva en memoria de nuestro difunto hijo. Y abandonaron el lugar dejando al hombre en un estado de confusión y desconcierto. Y es así como nació La Universidad Leland Stanford Junior, es posible que esta historia sea cierta o no, pero el valor de ayudar en causas que beneficien a una sociedad en valores y educación, siempre será una buena apuesta.

  • Tasa de violencia homicida El Salvador año 2024  

    Tasa de violencia homicida El Salvador año 2024  

    El Salvador finalizó el año 2024 con 114 homicidios intencionales al cierre preliminar al 31 de diciembre 2024 lo cual establece una tasa de violencia homicida de 1.9/100,000 habitantes que hacen oficial que El Salvador se ubica como el país con la menor tasa de violencia homicida en el continente americano.

    El dato oficial se conoció en los primeros minutos del uno de enero 2025 por medio de la cuenta oficial del señor fiscal general de la República licenciado Rodolfo Antonio Delgado Montes quien de una manera que refleja su alto compromiso con la seguridad y la justicia publicaba en sus cuentas las principales cifras de violencia homicida, además confirmo que diciembre del 2024 finalizó con un homicidio intencional en toda la República. Datos relevantes del señor fiscal fue sobre los importantes avances en la efectividad del delito de homicidio en nuestro país con 98.2% de casos resueltos, lo cual es un avance más en comparación con el año anterior.

    Me parece que hay que destacar que según el detalle de la Fiscalía General de la República (FGR) sobre los homicidios intencionales que es la publicación oficial de nuestra Nación, que el 70% de los homicidios corresponden a intolerancia social e intolerancia familiar, y 30% a delincuencia general, lo que nos indica que para mejorar estos indicadores en el año 2025 necesitamos como ciudadanos brindar nuestro aporte disminuyendo los niveles de violencia, agresividad, amenazas, lesiones por una verdadera cultura de paz y sana convivencia. Hasta el interior de los hogares y en las relaciones sociales la Policía Nacional Civil, Fuerza Armada y Fiscalía General de la República no pueden llegar, es en la familia donde debemos trabajar y enfocarnos para mejorar como país.

    Este logro como Nación ubica con una tasa de violencia homicida que no se había conseguido en 203 años de República. El gabinete de seguridad y la FGR vienen derribando y pulverizando sus mejores marcas y registros cada año, sirva esta columna para agradecer a las Instituciones del sector de seguridad y justicia como sus adscritas por este trabajo, y por supuesto a todo el talento humano.

    Entramos al año 2025 confiado en Dios y en su nombre, y en lo personal declaro que, para mi país, para el personal de las Instituciones del sector de Justicia y Seguridad, y para todas las familias en mi amado país, para mi familia y mi vida, año favorable, que la gracia y el favor de Dios este con cada familia salvadoreña que podamos cumplir nuestros sueños y visiones, y sigamos pacificando El Salvador con una cultura de paz y restaurando las familias. Un año 2025 en victoria y bendecido. Fe y esperanza en Dios.

    *Por Ricardo Sosa, Doctor y máster en Criminología

    @jricardososa

  • Ese siniestro espejo nicaragüense

    Ese siniestro espejo nicaragüense

    Cuando un año termina y comienza otro, la prensa suele publicar obituarios mediante los cuales rinde homenaje a las celebridades que han fallecido en los últimos 365 días. Aunque me gusta esta tradición periodística, pienso que también pueden evitarse los óbitos obvios y escribir sobre personas que, por una razón u otra, no figurarán en esas listas globales de nombres.

    Este ejercicio no es sencillo de hacer. Por supuesto que me encantaría reseñar, por ejemplo, a Maggie Smith (fallecida el 27 de septiembre a los 89 años), cuyo inolvidable rostro británico llenó con tanta maestría la gran pantalla. Roger Corman, el prolífico productor de cine independiente en Estados Unidos, murió el 9 de mayo. Philip G. Zimbardo, el influyente psicólogo neoyorkino que hizo aportes notables al estudio del comportamiento humano e investigó sobre nuestra propensión al mal —su controversial experimento de la prisión de Stanford, en 1971, sigue siendo un hito—, nos dejó el 14 de octubre. Y qué decir de la gentil Ethel Skakel Kennedy, esposa del asesinado Robert F. Kennedy y madre de sus once hijos, que era la única sobreviviente de aquella generación de políticos jóvenes que enamoró a América, finalmente fallecida, con 96 años, el 10 de octubre.

    De todas estas figuras, estoy seguro, se dirá bastante en estas fechas. De quien dudo se hable mucho —fuera de su natal Nicaragua— será de Michael Healy Lacayo, que el 25 de enero de 2024 murió de un ataque al corazón en Panamá, el último de sus destinos tras el destierro al que lo había condenado la binaria dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

    «Mike» Healy fue el productor agrícola que tomó las riendas del Consejo Superior de la Empresa Privada, COSEP, en septiembre de 2020, sustituyendo al tristemente célebre José Adán Aguerri, justo cuando el régimen nicaragüense preparaba la ola de represión que llevaría a decenas de opositores, sacerdotes y líderes sociales a la cárcel.

    «Chanito» Aguerri estuvo al frente de la cúpula empresarial de Nicaragua por espacio de 13 años, tiempo durante el cual fue reelegido unas once veces consecutivas. Apoyado por los millonarios más poderosos del país, Aguerri fue tétricamente funcional al «modelo de consenso y diálogo» instaurado por Ortega, un modelo que consistía en permitir que el dinero siguiera llenando los bolsillos del gran empresariado mientras la dictadura se consolidaba con tranquilidad en todos los demás ámbitos. «Chanito» no solo encarnaba esta vergonzosa entrega de su país en manos de la dictadura, sino que se enorgullecía de hacerlo. Aunque en varias ocasiones se le advirtió de que aquella situación era política y socialmente insostenible, Aguerri prefería jactarse del poder real que parecía tener, pues daba órdenes a ministros y diputados con la anuencia de Ortega. En la práctica, se comportaba como lo que probablemente era: un funcionario público, pues trabajaba a tiempo completo en el COSEP y nunca demostró que percibiera ingresos provenientes de otras actividades.

    Cuando en abril de 2018 estalló la crisis en las calles y plazas de Managua, «Chanito» quiso ponerse del lado correcto de la historia. Por desgracia, la decisión era tan tardía, que no hubo modo de tomarla con verdadero espíritu de lucha. Cuando en los primeros días del alzamiento popular las gremiales tuvieron la oportunidad de respaldarlo con acciones audaces y determinantes —lo que habría provocado la caída de Ortega—, Aguerri tuvo una última falta de coraje que le resultó fatal. Su larga complicidad con el régimen, hasta ese momento, le había dado únicamente dividendos: ahora ya solo le pasaría facturas.

    Michael Healy, por tanto, fue llamado a ocupar el liderazgo del Consejo en el peor momento posible, cuando la cúpula empresarial había perdido toda autoridad moral para hacer reclamos y los ríos de sangre derramada también teñían las conciencias de numerosos directivos gremiales, culpables del desastre por acción o por omisión.

    Incomprensiblemente, hay «líderes» empresariales en nuestras tierras centroamericanas que llaman «prudencia» al silencio cobarde, o le dan el retórico nombre de «enfoque técnico» a la indecorosa habilidad de hablar de la economía o de la justicia sin causar molestias al tirano de turno. Conmovedoramente ingenuos y pusilánimes, piensan que cruzarse de brazos mientras los dictadores desmantelan los sistemas democráticos les traerá beneficios y tranquilidad en el largo plazo. El triste destino del COSEP nicaragüense, ya desaparecido, debería despertarlos de ese sueño.

    José Adán Aguerri fue arrestado el 8 de junio de 2021, junto a seis precandidatos de la oposición política. Condenado inicialmente a 90 días de prisión preventiva, su sentencia —13 años de cárcel— terminó justificándose bajo el delito de «traición a la patria». En agosto de 2022 fue enviado a detención domiciliar por el evidente deterioro de su salud, pero la orden fue revocada tres meses después y el régimen le trasladó de nuevo a la lúgubre prisión conocida como «el Chipote». Incluso su esposa, María Germania Carrión, fue llevada por la fuerza a un interrogatorio en noviembre de ese año. La represión ilimitada que él había ayudado a consolidar, en efecto, ya no tenía límites.

    Michael Healy fue capturado el 21 de octubre de 2021. Sin haber sido nunca complaciente con Ortega, tuvo la desgracia de sufrir las mismas consecuencias que los verdaderos responsables. Encerrado y sentenciado con otros directivos del COSEP, fue uno de los prisioneros que mayores muestras de desgaste físico exhibió en pocos meses. Finalmente liberado por la tiranía en febrero de 2023, logró salir junto con Aguerri hacia los Estados Unidos, en una medida unilateral que buscaba, más que demostrar humanidad, quitarse la presión de tanta denuncia internacional alrededor de los presos políticos. Lamentablemente, ni siquiera un año sobrevivió Healy a su excarcelación y destierro.

    Los obituarios de 2024 se llenarán de elogios, merecidos o no, a celebridades que nos dejaron. En estas líneas he querido destacar la muerte de la moralidad de la cúpula empresarial nicaragüense para recordar que el miedo y la complicidad con los déspotas se pagan caro.

    Federico Hernández Aguilar, Escritor y colaborador de Diario El Mundo

  • Cuba: 66 años en la oscuridad

    Cuba: 66 años en la oscuridad

    Recuerdo como si fuera hoy, el primero de enero de 1959 y días subsiguientes, acababa de cumplir 16 años y se apreciaba una histeria colectiva como bien la describiera el periodista e historiador Enrique Encimosa, en el documental «Al Filo del Machete» producido por Pedro Suarez «Tintín» y Luis Diaz y el escritor Jose Antonio Albertini en su más reciente publicación «Memoria Constante: Relatos verídicos».

    El fin de año,1958, estaba programado en el cine más moderno de Santa Clara, «El Cloris», el estreno de la película «El Puente sobre el Rio Kwai».

    No creo que hubiera espectadores en esos días. Varios grupos rebeldes atacaron la ciudad llevando la guerra a las calles, aunque si recuerdo que pocos meses después, el cine y el edificio que lo albergaba, el Gran Hotel, la construcción más alta del interior del país, fueron confiscados por la revolución.

    El antiguo propietario, Orfelio Ramos, era un emprendedor, como le gusta decir al dictador Miguel Diaz Canel, que había hecho su fortuna alquilando bicicletas y conduciendo ómnibus locales con tanto espíritu y talento, que llego a ser dueño de los autobuses que prestaban servicio urbano en la ciudad de Santa Clara.

    La histeria había apresado tanto, a hombres como mujeres. En mi conocimiento, la mayoría de la población participaba en aquel carnaval que mezclaba esperanza para algunos y miedos para otros, a la postre, el férreo control social establecido por Fidel y Raúl Castro, aterrorizo a la población en un marco de ineficiencia colosal que ha conducido al país a una miseria espiritual y material sin precedentes.

    La esperanza de un mundo mejor se frustro, solo quedo el miedo. Estos sentimientos tan contrarios fueron consecuencias del fanatismo de unos cuantos que, por destacarse en el torbellino revolucionario, protagonizaban un sectarismo del que era difícil librarse, aunque se poseyeran credenciales revolucionarias como le sucedió al dirigente insurreccional Pedro Barata, prisionero político por muchos años, cuando dio fe ante unos energúmenos que el sujeto que acusaban era inocente.

    Recuerdo una consigna castrista que decía más o menos así, «No importa lo que hiciste, sino lo que estás haciendo» un mensaje claro a los nuevos y futuros cómplices de la destrucción de la Republica que perdimos.

    La crispación de la sociedad se acentuaba cada día porque las detenciones arbitrarias y el estruendo del paredón nos amedrentaba y ensordecía. Los arrestos por meras sospechas o acusaciones infundades de colaboracionismo con el régimen derrocado, fueron factores que incentivaron a los oportunistas o a los más temerosos, a convertirse en acusadores ante tribunales revolucionarios que no buscaban justicia sino una cruel venganza, encubierta en un espurio proceso judicial.

    La Revolución como fuente de derecho, pronunciamiento de la Corte Suprema de Justicia de la República, como expusiera el doctor Ramon Barquín en un reciente artículo, le daba el tiro de gracias a la civilidad, incluyendo la conversión de los medios de información, hasta los privados, en instrumento de una propaganda atronadora que confundía hasta lo indescriptible a la ciudadanía que paulatinamente, pero de forma constante, se estaba transformando en masa al servicio de los Castro y criminal comparsa.

    Por otra parte, la confiscación masiva de bienes, sin proceso judicial, despojo a muchas personas de patrimonios familiares bien habidos. Apresuradamente se creó un ministerio de Recuperación de Bienes Malversados, designando administradores incompetentes que destruyeron las propiedades, una especia de antecedentes de los nuevos ricos del presente, hijos de los moncadistas que en la actualidad disfrutan del poder y las riquezas de las que se apropiaron sus padres y abuelos.

    Los días y las noches se sucedieron hasta acumular 66 años. Muchos han sido los cómplices del totalitarismo castrista, al régimen no le han faltado verdugos que, aunque no hayan disparado un fusil contra un semejante, son cómplices de las numerosas muertes y padecimientos sufridos por la población.

    No obstante, para satisfacción de los hombres y mujeres con decoro, no han faltado compatriotas dispuestos a enfrentar el oprobio del castrismo con las dolorosas secuelas de exilio, cárcel y paredón, sin olvidar el exilio interno en el que viven muchos compatriotas, que, por diversos motivos, permanecen en la Isla.

    Estoy seguro de que Cuba y los cubanos serán libres, pero hay que procurar justicia por esta vasta desolación de 66 años de espanto.

  • El salvadoreño no se detiene

    El salvadoreño no se detiene

    Los analistas están bien vestidos en un canal de televisión analizando la situación de El Salvador, mientras tanto, un mar de gente se la rebusca cada día para sobrevivir. No son solo gente de corbata que estará en su trabajo esperando el pago. Muchos hacen de todo, el objetivo es llevar lo justo y necesario al hogar.

    Cada mañana el panadero se levanta temprano para hornear el pan francés, luego se irá a las calles del barrio a venderlo.

    El estudiante universitario se sube a los buses para tocar con guitarra vieja «Solo le pido a Dios». Ese dinero le servirá para pagar las cuotas universitarias y para sus alimentos.

    El que acarrea bultos en los mercados, el sudor le resbala por todo el cuerpo, los músculos le crecen, su lucha constante no cesa, todo por llevar el sustento a su hogar.

    La señora que baja del volcán con canasto en su cabeza con la esperanza de vender los pitos, las moras, los chipilines y otras verduras. Llevará unos cuantos dolaritos a su casa. Eso será la satisfacción de su vida. La maquilera joven y madre soltera que gana el sueldo mínimo y hace milagros para poder vivir y alimentar a sus hijos.

    El aprendiz de pastor, quien se sube a todos los buses, diserta en los parques, su único objetivo es llevar la palabra de Dios. Más de alguno logrará abrir el corazón y darle una moneda. Ese mensaje hizo cambiar de actitud a más de algún oyente.

    El pescador que aguanta sol, piel tostada y diestro con la red. En casa le esperan bocas hambrientas. Mas no saben los peligros que avistó durante la jornada.

    Los que venden dulces de fiestas, tal vida cirquera o gitana, quienes se la pasan toda la vida de forasteros vendiendo los típicos dulces de pueblo. En algún lugar del país dejaron su verdadero hogar. Endulzan la vida del amargado que no le encuentra sentido a la vida.

    Los jóvenes malabaristas que encienden las antorchas para iniciar el show en las calles de la ciudad. Los conductores inician a subir los vidrios, les ven con indiferencia. Al final del día, ambos contarán sus ganancias. Un día cansado, la sociedad los mandó a la calle a trabajar. Quizá más de alguno sea licenciado.

    La señora que empuja a su hijo en la silla para llevarlo a las calles, su rebúsqueda es que la gente perciba la lástima de un niño inválido. Más de alguno les dará unas monedas.

    El salvadoreño trabaja arduamente, lo hace para callar las tripas que no dejan de crujir. Es por unos hijos que esperan como bomba de tiempo la comida. Lástima que la desnutrición es irreversible. Demasiado tarde, los niños se quedaron pequeños, su inteligencia merma debido a la falta de alimentos. Al final del día, una sonrisa de los niños hará alimentar los deseos de seguir luchando. Los padres se acostarán cansados pensando en mañana, pensando si venderán o no sus productos.

    El joven recién graduado de la universidad, con hoja en vida en mano, aplanará las calles de la ciudad tocando puertas para tener un «trabajito». Pasarán los años y, al ver que su cuerpo se pone delgado, se hará emprendedor. Y, le llamará a su empresita «La Constancia», no, no es la cervecera, es una pequeña tienda en donde ha iniciado a vender sueños.

    La prostituta que asalta la noche, siempre está en la misma esquina, se la rebusca para alimentar a sus hijos. Hijos que morirán engañados creyendo que su madre trabajaba en una maquila, call center o restaurante.

    La señora que vende carbón en el mercado, sucia, pero con la sonrisa siempre bien puesta. ¡Ah Patria salvadoreña! Siempre habrá un salvadoreño que no se rinda.

    La rebúsqueda es para todo aquel que quiere vivir, no importa lo que haga para poder sobrevivir. Para qué hablar de la clase política, ellos tienen los estómagos saciados. Es que al salvadoreño nada ni nadie lo detiene.

    Fidel López Eguizábal es docente investigador de la Universidad Francisco Gavidia
    flopez@ufg.edu.sv

  • Chaves, yo pregunto

    Chaves, yo pregunto

    ¿Por qué no imitar lo bueno de una dictadura cuando alguien tiene en sus manos, como sea, las riendas del poder absoluto? ¿Por qué sí lo malo? Pues porque de lo primero no existe nada copiable porque no lo hay, mientras que lo segundo brota abundante. Por ello, cualquier perverso, ególatra y autoritario se decanta por recrear las prácticas despóticas. Eso está ocurriendo en Costa Rica con el publicitado y plantoso “modelo Bukele”. El extravagante Rodrigo Chaves, presidente del hermano país, recibió babeando a su colega guanaco hace unas semanas. Entonces acordaron quién sabe qué cosas. Lo único que quedó claro fue que promocionarán su “Liga de naciones” para hacerle algunos mandados al próximo presidente estadounidense y quedar bien con él. Inicialmente dicen que lo harán entre las centroamericanas; pero, pretenciosos como son, se consideran capaces de convocar a otras más allá de nuestras comarcas.

    Fuera de eso, el resto de lo acordado lo declararon información reservada. “Las partes ‒se lee en el numeral 6 del documento suscrito por estos‒ se comprometen a no difundir ningún aspecto de las informaciones, datos, informes y resultados, presentados o recibidos, en el modo que sea, a los que hayan podido tener acceso en el desarrollo del mismo, ya que dicha información tendrá carácter confidencial”.

    Pensé llamarlos pintorescos, pero al cabecilla del “bukelato” y a su homólogo tico prefiero decirles calamitosos por ser los principales responsables del daño gravísimo que están causando en sus respectivas naciones y ‒por consiguiente‒ dentro del istmo: el desmontaje de ambas democracias, aunque una apenas “gateaba” y la otra aún se encuentra enpie… al menos hasta ahora. Esta última, la costarricense, aparece amenazada mientras que la salvadoreña ya es cosa del pasado no obstante su alto costo humano producto de la “guerra sucia” gubernamental, la guerra de guerrillas y la posterior guerra abierta desatada entre los ejércitos de dichos bandos.

    La última de estas finalizó hace más de tres décadas, logrando concluir la dictadura militar que arrancó en diciembre de 1931 con la entronización del general Maximiliano Hernández Martínez; este presentó su renuncia a la Asamblea Nacional Legislativa, la cual le fue aceptada el 9 de mayo de 1944. Ese logro ocurrido hace más de ochenta años, no se tradujo en el inicio del trayecto hacia un Estado democrático pues los“dueños de la finca” no lo permitieron y mantuvieron a los militares “administrándola” y “cuidándola”, hasta que el movimiento popular organizado en las ciudades y el campo dio paso a la lucha armada concluida con los acuerdos de paz firmado entre las partes beligerantes.

    En adelante, lentamente y a empujones, costó llegar adonde se llegó: a crear y mantener un andamiaje institucional ‒raquítico, ciertamente‒ mediante el cual se garantizó que la violación sistemática de derechos humanos por razones políticas fuera superada, que la labor del aparato electorero no se desnaturalizada como antes, que los resultados de los comicios se respetaran ‒al punto de lograr que la exguerrilla metiera dos de sus candidatos en Casa Presidencial‒y que la justicia constitucional comenzara a irrumpir en nuestra sociedad. No se me ocurren más logros destacados, pero sí fallas; fundamentalmente dos: la mejoría de la economía familiar entre las mayorías populares y la garantía de su seguridad no se asomaron de manera cierta y consistente. Y, parafraseando al cubano Carlos Puebla, ¡en eso llegó Nayib!; y parafraseando además al mexicano Emmanuel, ¡todo se derrumbó!

    Por ser mi última columna escrita en el 2024 y la primera publicada en el 2025, rescato tres hechos notorios ocurridos durante los últimos doce meses que desnudan como dictador a Bukele; entre tantos, hablando en buen salvadoreño, lo chulonean como tal: reelegirse inconstitucionalmente en febrero; además, están la reactivación de la minería en diciembre y la continuidad del régimen de “excepción” ‒solo de nombre, pues se volvió “normal”‒ a lo largo de todo el año. Para ello, mantiene secuestrado todo el aparato estatal derrochando millonadas destinadas a una descomunal y ególatra publicidad; también a incrementar el número de integrantes de la Fuerza Armada y su equipamiento. Además, hay casos “misteriosos” como las muertes de Alejandro Muyshondt y del director general de la corporación policial junto a otras personas más, en el “helicopterazo” ocurrido en septiembre.

    Y ahora parafraseando a Marcos Mundstock ‒admirado integrante de Les Luthiers fallecido hace casi cinco años‒ yo pregunto y quiero que usted, presidente Chaves, me conteste: ¿es hacia lo antes señalado que pretende conducir a la hasta ahora seductora y respetada democracia costarricense? Ya mandó algunas señales preocupantes como la reserva de información e, imitando el “mejor” estilo “bukeleano”, las cadenas nacionales de medios. Así que mucho cuidado, querida Tiquicia.

  • ¡Feliz próspero 2025!

    ¡Feliz próspero 2025!

    Bienvenido 2025. Con la fe puesta en Dios, debemos esperar que el año nuevo sea de prosperidad, de objetivos, sueños y de mucha cordialidad entre los salvadoreños.

    Inicia un año y con ello renovamos nuestras esperanzas y nos proponeos cumplir metas que nos permitan acercarnos a la felicidad nuestra y de quienes nos rodean.

    El 2024 nos deja alegrías y tristezas. Algunos tuvieron el infortunio de perder a seres queridos, pero otros el privilegio de ver crecer su dinastía. Los vaivenes de la vida son así y aveces llevan dolor y angustia, pero también otras veces conllevan satisfacciones y motivos para agradecer a la vida misma y al Todopoderoso.

    Muchos inician 2025 con incertidumbres porque inician desempleados como muchos, pero con la firme convicción de que nada es para siempre y que las oportunidades deben emerger. Desempleados, lo que menos deben hacer es deprimirse, al contrario, deben ser optimistas y confiar en sus capacidades y en el rumbo divino, al final no hay mal que dure cien años.

    Algunos inician postrados en un hospital o convaleciendo por alguna dolama. Hay que fortalecer el alma y confiar en que la salud vendrá acompañada de la voluntad divina. Dios a veces nos pone obstáculos para probarnos y para salir fortalecidos como seres humanos.

    Cualquiera que sea nuestra condición hay que esperar un año mejor que el anterior, en todos los sentidos de la vida. No podemos ser pesimistas porque el pesimismo es un valor de los que carecen de esperanza y ésta es la última que se pierde. Debemos esperar que en 2025 nuestros gobernantes tomen mejores decisiones y que revoquen todo lo que podría generar algún daño a los salvadoreños. Debemos pedir y esperar más y mejor funcionamiento del aparataje estatal. Como ciudadanos debemos exigir nuestros derechos y cumplir nuestros deberes.

    2025 debe traer más desarrollo para todos. Cada familia debe percibir en su intimidad los beneficios del desarrollo y aportar individuamente en la formación de buenos ciudadanos formando valores que generen moralidad y civismo. Formar ciudadanos respetables, honestos y honrados y sobre todo útiles para la sociedad debe ser la misión más sagrada de cada grupo familiar.

    En 2025 todos debemos comprometernos con la búsqueda de mejores derroteros que nos conduzcan a nuestro propio bien y al de los demás. Hay que orar y hacer nuestro mejore esfuerzo. Este año debe ser el nuestro, sin perder nuestra dignidad y recurriendo a nuestra propia fortaleza. Hay que trabajar con ahínco, con esmero y con buena voluntad, seguir la ruta hacia adelante sin atropellar a nadie porque todos tenemos derecho a seguir nuestros sueños. Hay que tener presente que los rostros que vemos cuando vamos hacia arriba son los mismos rostros que nos ven cuando vamos hacia abajo.

    No desmayemos de continuar con nuestros anhelos. El camino es empedrado y a veces hasta fangoso, pero cuandose llega a la meta el disfrute es mayor si el trajinar ha dejado huellas imborrables que alguna vez dolieron. Nada que sea fácil tiene tanto merito para significar un tesoro invaluable.

    Quizá 2024 haya sido un año para el olvido, pero su incidencia en el 2025 es inevitable. No hay un parteaguas que permita dejar lo malo del año pasado y sus consecuencias. Conviene echarle ganas al año que hoy comienza para enfrentar con estoicismos los retos que se nos vienen en el campo económico, social, ideológico y en todas las esferas de la cotidianidad.

    Lo que para unos es bueno para otros es malo. Es la ley de la vida. En esencia ideal lo bueno debería ser para todos, pero como dice el dicho popular; “para gustos los colores”. Loque siempre debe prevalecer es el respeto a los derechos de los demás. Aceptar que hay personas que piensan y sienten diferente y que eso no las hace menos ni más que nadie.

    Este 2025 debe ser un año de propósitos logrados y de participación activa. Exigir para ser exigidos y promover para ser promovidos, tratar de hacer las cosas diferentes y diferenciarnos de los demás. Debemos ser nosotros mismos y agudizar nuestras destrezas para que cuando finalice el año podamos sentirnos complacidos.

    Las adicciones y los vicios son enfermizos y como tal debemos superarlos y centrarnos en aspectos positivos. Como dice la Oración de la Serenidad del teólogo estadounidense Reinhoid Niebuhr, para este 2025, “Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que puedo, y la sabiduría para reconocer la diferencia”.

    2025 debe ser de muchos logros, tomando y dando pasos ainiciativas propias y no dar cabida a las manipulacionesmalintencionadas. Debemos seguir sujetados a la mano de Dios y confiar en nosotros mismos. Este año en nombre de Dios debe ser de salud, trabajo, seguridad, unión familiar y mejores condiciones de vida para todos. ¡Feliz y próspero 2025!

    Jaime Ulises Marinero/Periodista

  • Momento para el balance humano

    Momento para el balance humano

    Lo importante radica en reconocerse en el camino, en comprobar la veracidad de nuestros andares, que no deben reducirse únicamente a lo material; puesto que requerimos también de otras necesidades anímicas que están ahí, y que nos sirven para encauzar nuestro estado de ánimo vitalista.

    Continuamente tenemos que reponernos para retroalimentarnos de ese calor de parentela necesario, al menos para darnos dulzura de aliento y secarnos las lágrimas; aparte de aportar los nutrientes alimenticios para el estómago y su complejo organismo.

    Desde luego, este tránsito existencial que nos demanda en su peregrinación, caminar reconciliados en la diversidad, no es fácil para nadie; sobre todo para aquellos que suelen llamar por su nombre al bien y al mal.

    Activar una recta conciencia en un mundo de intereses mezquinos, nos lleva a renunciar a este sentido corporal de las cosas, que son las que verdaderamente nos vacían y nos vician de esclavitudes. La liberación de uno mismo es fundamental para quererse y donar adhesión. El vínculo sentimental vale más que el de la sangre, no lo olvidemos. En consecuencia, es crucial garantizar el acceso humanitario seguro y sin restricciones, por todos los lugares.

    Nunca es tarde para redescubrir el valor de la familia y ayudarle, con todos los medios posibles, para mejorar el propio ambiente. Cada niño que viene al mundo ha de ser acogido, desde su concepción, con ternura y gratitud; en un espacio hogareño donde se respire un clima sereno que favorezca lo armónico.

    Ciertamente, los momentos vuelan, no corren. Otro año termina y empieza otro, con viva conciencia de la fugacidad del período. Quizás sea, por consiguiente, el instante precioso y preciso de tomar una actitud nueva. Ojalá que cada ser humano, pueda reavivar reencuentros olvidados, rehacer y renacerse cuando se baña en el silencio, practicar el corazón en comunión con sus análogos, reactivar el sueño de niño con el impulso de una renovada mística, reavivando lo que verdaderamente nos da fuerza para proseguir el camino.

    Precisamente, son estos días en los que se enternecen las entretelas, como si la eternidad divina viniera a visitar el tiempo mundano, la época que debe hacernos reflexionar sobre lo vivido y, de igual modo, sobre lo que nos queda por vivir.

    Cohabitar armónicamente es nuestra dimensión satisfactoria. Esto nos estimula a cultivar la práctica comunitaria de atendernos y entendernos entre sí, de ser uno para todos y todos para uno. Nuestra pasión es la morada, el hogar que hemos formado corazón a corazón. Romper las raíces sería como dejar un cuerpo sin alma, un pulso sin poesía, un nido sin nada. Desde luego, nos urge restituir los vínculos familiares y restaurar esta institución fundamental enraizada en la misma naturaleza del ser humano. Cuando su figura se desdibuja, el egoísmo, la prepotencia y las pasiones inhumanas crecen y predominan, hasta que nos hunden en un calvario de desafectos persistentes y continuos.

    Es público y notorio, que la humanidad se ha deshumanizado, porque la situación que nos circunda no parte de nuestras verdaderas entrañas, de la raíz del verbo único y del tronco indivisible. En cualquier caso, no hay que acostumbrarse a las cosas habituales, lo significativo es no dejarse de asombrar y de sorprender por las experiencias de cada jornada, reconociendo que la verdadera sabiduría se alcanza con la cátedra viviente, inspirada en la certeza absoluta de que lo único que precisamos es amor y vida.

    Al fin y al cabo, si rebusco en mis recuerdos para hacer balance de lo que ha valido la pena en este último año, siempre me hallo con aquellos motivos que me dieron consistencia humana y no me vertieron fortuna alguna. La placidez del órgano, no entiende de dinero, sino de sueños.