Categoría: Opinión

  • Cuando la salud cuesta demasiado: El drama de las familias salvadoreñas ante el gasto médico

    Cuando la salud cuesta demasiado: El drama de las familias salvadoreñas ante el gasto médico

    Raquel, es una mujer de la costa oriental de El Salvador. Se paso su vida cuidando sus siete hijos, mientras su marido pescaba.Tulio se llamaba. Un buen hombre que finalmente murió de insuficiencia renal, después de muchos años de padecimiento.Pasaron hambre y sufrimientos, me cuenta, pero ella y sus hijos lograron sobrevivir.

    Ahora a sus 65 años, vive de las remesas que dos de sus hijos que emigraron a los Estados Unidos le mandan mes a mes. Sufre diabetes, hipertensión arterial y depresión.

    Aunque esté bajo control médico en una clínica particular en Santa Rosa de Lima y tomando medicamentos para sus males, al menos una vez por año se descompensa requiriendo muchas veces hospitalización. Durante el ultimo episodio grave tuvo que ser llevada de emergencia a un hospital privado de Santa Rosa de Lima. El médico tratante después de examinarla sugirió a sus familiares que la acompañaban, que doña Raquel necesitaba ser ingresada en el hospital. Siete días sugirió el galeno. Tres días de estancia en el hospital y 4 mil dólares de gastos médicos -según me cuenta ella- sus familiares decidieron que no podrían mantenerla por 4 días más, por lo que solicitaron el alta. Doña Raquel regresó a su casa, junto al mar, y lentamente se recuperó.

    En El Salvador, los hogares asumen una parte significativa de los gastos en salud, el llamado “gasto de bolsillo”. Según un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), publicado en octubre de 2024, los salvadoreños cubren el 26.7% del gasto total en salud con recursos propios. En otras palabras, por cada $100 dólares de gasto médico, casi $27 dólares son cubiertos por el paciente y su familia.

    El gasto de bolsillo en salud se refiere a los pagos directos que los hogares realizan para acceder a servicios, medicamentos y tecnologías sanitarias, sin reembolso posterior. En El Salvador, este gasto sigue siendo una de las principales fuentes de financiamiento del sector salud, especialmente en la adquisición de medicamentos y otros insumos esenciales. Es por todos conocido la ausencia crónica de medicamentos en el sector publico de salud. Ausencia crónica digo, pues es un problema de años y años, de gobiernos de izquierdas y derechas, centristas y extremistas. Y cada año electoral se promete, con slogans bonitos y sofisticados, que esto va a mejorar, que no seremos los mismos de siempre. Que finalmente tendremos un sistema de salud del primer mundo. Pero, llegamos a la clínica y nos llenamos de esperanza al verla toda bonita y pintadita. A lo mejor y es cierto, piensa uno. Pronto nos damos cuenta, que la clínica está llena, que el periodo de espera es superior a las dos horas, y que luego de una rápida entrevista, donde medio me pasaron el estetoscopio, el medicamento recetado tendría que comprarlo en la farmacia del pueblo.

    Al final, el ciudadano salvadoreño sigue financiando, además de con sus impuestos, con el gasto de bolsillo, el funcionamiento del sector salud. Lo interesante es que el sector pobre (4to y 5to quintil) desembolsa más del 70% de su gasto del hogar en salud en medicamentos, mientras que los sectores que percibe mayores ingresos únicamente desembolsan el 41% de su gasto del hogar en salud en medicamentos. Esto puede llevar a que familias pobres, ante una enfermedad, caigan en situación de pobreza o profundicen su condición, ya que deben destinar recursos que normalmente serían para alimentación u otras necesidades básicas.

    En cuanto a la inflación médica, los precios relacionados con la salud en El Salvador han aumentado a un ritmo mas acelerado que el promedio de otros productos desde agosto de 2023. Por ejemplo, en febrero de 2024, la inflación interanual en el sector salud fue del 2.62%, mientras que la inflación general se situó en 0.8%. Este incremento se observa en áreas como consultas médicas, procedimientos en el sector privado u costos de hospitalización.

    El gasto de bolsillo sigue siendo una pesada carga para las familias salvadoreñas, especialmente para las más vulnerables, como lo ilustra la historia de doña Raquel. A pesar de los esfuerzos y promesas de los distintos gobiernos, la ausencia crónica de medicamentos y la insuficiencia de los servicios públicos obligan a muchos a recurrir al sector privado, asumiendo costos que pueden ser catastróficos. La experiencia de doña Raquel es un reflejo de la realidad de miles de salvadoreños: la salud, lejos de ser un derecho garantizado, sigue siendo un privilegio condicionado por la capacidad de pago y la solidaridad familiar.

    • El Dr. Alfonso Rosales es médico, epidemiólogo.

  • La Selecta: Un latido de esperanza que trasciende la cancha

    Desde esta cancha de letras, donde la pasión por el fútbol se une a la reflexión sobre el alma de nuestro país, hoy vibramos con una noticia que nos llena de un orgullo inmenso: ¡La Selecta está en la fase final de la clasificación para el Mundial 2026! Los ecos de la clasificación, los gritos, los abrazos, la explosión de alegría que unió a cada salvadoreño, dentro y fuera de nuestras fronteras, todavía resuenan en nuestros corazones. Es la confirmación de que, cuando unimos fuerzas, cuando creemos hasta el final, lo impensable se vuelve posible, hasta lo inmerecido en lo deportivo y administrativo. Algunos escépticos hablan de un verdadero milagro, pero hace unas horas el nombre de El Salvador estuvo en los bombos de las mejores doce selecciones de la región.

    Esta clasificación no es solo un logro deportivo; es un gol a la anomia, una patada a la desesperanza. En un país que ha luchado tanto, que ha enfrentado desafíos enormes, el fútbol, la Selecta, se convierte en un símbolo poderoso de lo que somos capaces de lograr. Nos recuerda que la persistencia, el trabajo en equipo y la fe inquebrantable son ingredientes vitales no solo en la cancha, sino en la construcción de una nación. Ver a nuestros jugadores de azul y blanco competir al más alto nivel, defendiendo la camiseta con alma y vida, es un espejo de la resiliencia que caracteriza a nuestro pueblo y que nos debe llenar de esperanza, una vez más.

    La euforia de la victoria es dulce, pero esta columna es también un llamado a la reflexión sobre el apoyo incondicional. ¿Qué significa realmente apoyar a la Selecta? No es solo celebrar en los triunfos; es estar en las derrotas, en las rachas difíciles, en la reconstrucción, en este proceso que se encuentra el fútbol salvadoreño, con una intervención de la FIFA. Es comprender que el camino al éxito rara vez es lineal y que la paciencia es tan vital como el aliento en el estadio.

    La afición salvadoreña es única, apasionada, ruidosa, en muchas ocasiones irreverente y esa energía es el jugador número doce, es increíble y hasta inaudito que selecciones de afuera no quieren venir a jugar al Cuscatlán, hay temor a ese apoyo incondicional, pero algunos sectores en nuestro país no creen en nuestra selecta. Sin embargo, en ocasiones, esa misma pasión puede volverse impaciente, olvidando el proceso y exigiendo resultados inmediatos, ahora es una obligación llegar al mundial, otros dirán esta fase es nuestro verdadero mundial contra Guatemala, Surinam, y Panamá.

    Ahora, con la fase final de las eliminatorias por delante, el verdadero reto comienza. Los partidos serán más duros, los rivales más experimentados, la presión más intensa, los partidos de fogueo y recursos de otras selecciones podrán ser mejores para otros combinados, pero es precisamente en este escenario donde nuestro apoyo incondicional debe brillar con más fuerza que nunca. Es el momento de ser el viento que empuja sus velas, el grito que les da fuerza cuando las piernas flaquean. No solo en los partidos clave, sino en cada convocatoria, en cada entrenamiento, en cada pequeño avance. Se trata de esperanza contra esperanza. Como salvadoreños debemos creer y confiar, apoyar con todas nuestras fuerzas.

    La Selecta nos ha dado una lección invaluable de esperanza. Nos ha demostrado que la camiseta azul y blanco puede ser un estandarte de unidad, un antídoto contra las divisiones que a veces nos aquejan como sociedad. El apoyo de los equipos de la primera división al facilitar a los jugadores, el rol de la FESFUT de cambiar al cuerpo técnico anterior, el apoyo de la prensa deportiva mayoritariamente, el presidente ad honorem del INDES se debe de destacar y agradecer está metido con todo en apoyo y en creer en la selección. Ahora nos toca a nosotros, la afición, ser el apoyo constante, la fe inquebrantable, no silbidos, no abucheos, una conducta ejemplar y responsable. Porque el camino a la Copa del Mundo no es solo de los once que saltan a la cancha, sino de los millones que creemos en ellos.

    Sigamos soñando, sigamos apoyando, y que estos meses antes de ese 24 de septiembre 2025 que el gorgorito indique el inicio del primer partido frente a Guatemala apoyemos en todo tiempo el proceso. Que la Selecta nos inspire a creer en nuestra propia capacidad de alcanzar grandes metas, dentro y fuera de la cancha. Son momentos de unidad y de concetrarnos en el objetivo de llegar a la fase final de la Copa del mundo 2026.

    *Por Ricardo Sosa, Doctor y máster en Criminología

    Experto en seguridad

  • Integración regional como imperativo

    Integración regional como imperativo

    Preámbulo. No podemos hoy en día sentirnos al menos aturdidos, los que tuvimos la fortuna de ser testigos del ambiente que se vivía a fines de los ochenta y principios de los noventas con la pacificación bélica de Centroamérica, así como los planes de paz y de desarrollo que culminaron para empezar a empezar con el Protocolo de Tegucigalpa, que planteó la idea del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA).

    Éste con su secretaria general (S.G. SICA) y sus subsistemas, el económico (SIECA), con su secretaría general de integración económica (SG SIECA), el ambiental Subsistema de la Integración Centroamericana en materia de Ambiente y Desarrollo (SISAD) con su órgano principal la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD), el encargado de la educación y la cultura Subsistema Educativo de los Estados del Istmo Centroamericano (SEDUCA), cuyo principal órgano operativo es la Coordinación Educativa y Cultural Centroamericana (CECC/SICA) y finalmente el subsistema político que la propia SG SICA coordina, todos con su desarrollo sectorial. Tuvimos la ilusión de que, con un Protocolo de Tegucigalpa, flexible y realista, avanzaríamos hacia una mayor cooperación política al menos.

    El Estado de la Región 2025 es crítico del estado del SICA. Menciona como hallazgos las siguientes deficiencias: Estancamiento institucional, déficit de transparencia y rendición de cuentas, persistencia de desigualdades y pobreza, así como retroceso democrático y “autocratización”.

    Justificación. Países pequeños como los nuestros, deben tener clara la necesidad de desarrollar economías de escala, que solo con mayor volumen geográfico y demográfico se puede lograr. La Región SICA, compuesta por 8 países consta en cifras redondas de medio millón de kilómetros cuadrados y algo más de 50 millones de Habitantes.

    El hablar de integración política, por la que los EEUU libraron una cuenta guerra en el Siglo XIX y los europeos luchan hoy en día por consolidarla como nación, es en Centroamérica una quimera.

    Lo que conviene es el seguir promoviendo una visión estratégica, con la esperanza de que poco a poco vayan los países miembros estabilizándose internamente de acuerdo a los valores del SICA. Así, que vuelvan a visualizar la integración de la que el SICA es un andamiaje de mucho valor, como un camino facilitador y complementario de los esfuerzos nacionales, que es conveniente armonizarse con los que la economía de escala posible, favorece su implementen a nivel regional de SICA.

    La integración posible.Lo que conviene es trabajar la integración posible, o sea, impulsar aquellas áreas de acción, donde los países vean valor y que no sean vistas como amenazas. Esto no quiere decir que la SG SICA por ejemplo, ha de desistir de promover en Centroamérica la consolidación “de la democracia y fortalecer las instituciones “sobre la base de la existencia de gobiernos electos por sufragio universal libre y secreto, y del irrestricto respeto a los DDHH”, dice el Protocolo de Tegucigalpa, que le encarga al SICA como “objetivo fundamental la realización de la integración de Centroamérica para constituirla como Región de Paz, Libertad, Democracia y Desarrollo.”

    Fortalecimiento sistémico. Ergo, en esta etapa de un proceso que nunca ha de terminar, pues siempre hay espacio para mejorar, que la realidad permanentemente cambiante acentúa, la SG SICA, en congruencia con el mandato que reciba de la Reunión de Presidentes y el Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores, debería esmerarse en el marco de la integración posible de fortalecer el sistema, lo que incluye asegurar una gestión de “primer mundo”. Esmerarse en que las secretarías subsistémicas y sectoriales derivadas funcionen asertivamente, que se comuniquen entre sí para aprovechar el planteamiento sistémico, que se da cuando partes separadas, fundidas en un mismo propósito, funcionan como “un todo”.

    Paralelamente, es fundamental trabajar el articulamiento con las instancias locales en cada punto del sistema, sin dejar de mantener en lugar de indiscutible privilegio, el asegurar la frecuencia mínima y operabilidad de todas las reuniones políticas de aquel, de la Reunión de Presidentes y Jefe de Estado de Belice para abajo, prestando especial importancia al Comité Consultivo, órgano de enlace con la sociedad civil regionalizada.

    Grandes temas. Promover temas en que la economía de escala favorezca a todos. Son muchos los temas con potencial y ya algunos se trabajan, pero obviamente sin S.G SICA, andan desarticulados. Destaco algunos: el MERCOMUN, la joya especial del SIECA, que nunca ha dejado de funcionar y que da vida a la integración; seguir consolidándolo, ojalá con mayor visión hacia afuera. La seguridad. La temática de manejo ambiental y de conservación, que no conoce fronteras, al igual que la prevención y el manejo de desastres. La salud desde una perspectiva integral. La temática cultural y educativa, que nos debe unir más que separar. Los temas energéticos y de infraestructura que impulsen la integración. El turismo.

    A nivel político, mantener el diálogo sin entrar en temas complejos que desagraden a los países; cada país debe encontrar su camino hacia los ideales del SICA. Una dimensión favorable es la coordinación hacia afuera en foros y el de la cooperación extra regional.

    Duele que Nicaragua no haya podido suplir a su nacional el secretario general renunciante ante su gobierno. Se ha perdido mucho. Las ternas presentadas por el gobierno de Nicaragua, por una u otra razón, no han presentado candidaturas aceptables para todos los países. Nicaragua ha partido de una premisa errónea: el que los demás países están obligados a aceptar lo que se les proponga y no es así. Todos son responsables del nombramiento.

    No quiero alargar este artículo. Quiero que sea leído; largo, no lo sería. Quizás lo más importante es apelar a las raíces comunes y la fraternidad centroamericana. Apelar a que prive la cordura y el sentido común para llevar adelante la agenda de la integración posible.

    • Carlos Manuel Echeverría Esquivel, exembajador costarricense en El Salvador, fue miembro de la comisión preparatoria del SICA.

  • Más fuerte que la hiedra

    Más fuerte que la hiedra

    La Universidad de Harvard fundada en 1636 es la más antigua de los Estados Unidos, y debe su nombre al clérigo puritano John Harvard, quien dejó su herencia material a una pequeña casa de estudios situada en un pequeño pueblo de Massachusetts, quien adoptó el nombre de su inesperado benefactor, y posteriormente se trasladó a la villa de Cambridge, que hoy podría situarse como parte integrante del área metropolitana de Boston.

    Por supuesto no comenzó como universidad, sino como un simple y necesario College, que fue solo en 1780 cuando se convirtió en Universidad.

    Hoy en día, o quizás deberíamos decir hasta hace algunos pocos días, Harvard University y ser egresado de Harvard University, así fuere por haber asistido a unos pocos seminarios extracurriculares, era suficiente para encabezar cualquier curriculum vitae profesional, y asegurarse una discreta reverencia

    Y no era para menos, siglos de exigencia académica, comportamiento y resultados enmarcados en un conservadurismo conceptual (no era para menos dado su origen calvinista) se veía acompañado de sus altas exigencias monetarias para costear la matricula anual, aparte del primer filtro de ingreso que, según se asevera, no logró sortear el actual presidente de los Estados Unidos; dicho éste que atribuyo más a una leyenda urbana, que a la verdad.

    La realidad es que Harvard University es una institución académica altamente conservadora, o lo fue, de donde egresan profesionales listos a integrarse a la cadena productiva nacional en los diversos campos del conocimiento humano, a través de sus doce facultades que van desde la de Derecho y Ciencias médicas, hasta la de Teología y Ciencias aplicadas.

    De igual forma integra un grupo de universidades privadas del noreste de los Estado Unidos con igual nivel académico, económico y abolengo histórico, conocido como la “Yvy League” (liga de la hiedra); esto en alusión a la planta trepadora que se adhiere a las paredes de los edificios de los campus universitarios, a la manera de las casas inglesas; y liga (Yvy) porque nació en el hecho competitivo deportivo, entre ellas.

    Son ocho situadas en Nueva Inglaterra: Columbia, Cornell, Brown, Dartmouth, Harvard, Pensilvania, Princeton y Yale. Y todas ellas han sido sometidas recientemente a serios cuestionamientos que terminaron con la separación de sus cargos rectorales en cuatro de ellas, entre las cuales se encontraba la de Harvard.

    Podríamos preguntarnos que sucedió con esas universidades, que de repente se convirtieron prácticamente en las enemigas de la sociedad norteamericana, de sus valores tradicionales y entramado legal, propio de un país federado, sustentado en apenas siete artículos de su Constitución de 1789.

    Podríamos señalar, sin temor a equivocarnos que, en primer lugar fue fruto de la natural evolución de la historia, de las civilizaciones que ha obligado a una mayor interrelaciones de los habitantes de un mismo país y de ellos, con habitantes llegados de diferentes puntos y culturas del orbe; no necesariamente ha sido un choque sino un encuentro cultural beneficioso para todas las partes, coincidente en esas prestigiosas universidades.

    No obstante, quizás pudiéremos arbitrariamente, situar un cambio inducido externo e interno también, que se comenzó a gestar de una manera natural a partir de la caída del muro de Berlín en 1989 y la desaparición de la Unión Soviética el 25 de diciembre de 1991, con la renuncia de Mijail Gorbachov. Y detrás de ella, la desaparición del modelo comunista soviético estatista, incapaz de competir con la libertad de mercado occidental y sus sistema de libertades ciudadanas y económicas, que llevó al académico Francis Fukuyama, egresado de la Universidad de Harvard y catedrático de la Universidad John Hopkins de Washington DC, escribir en 1992 su comentado libro “El fin de la historia y del último hombre”.

    Algo que no sucedió, simplemente la historia se fragmentó, y comenzaron a emerger en el orbe realidades humanos y estructurales, que iban más allá del enfrentamiento de dos modelos económicos y políticos dominantes hasta ese entonces. En Occidente, situémoslo así, no todos los países miembros de la ONU, o no, las democracias no fueron suficientes para alcanzar la convivencia equilibrada entre sus integrantes, y no solo la economía de mercado y el ejercicio del voto, fue suficiente para alcanzar la paz y desarrollo social compartido.

    Tampoco en los antiguos países bajo la orbita soviética estatista, no euroasiáticos, han logrado alcanzar la paz social, a lo menos los situados en el llamado Tercer Mundo. Lo cierto que a partir de esas rupturas históricas comenzaron a emerger propuestas aparentemente igualitarias o nuevos derechos individuales elementales pero vigentes pero no totalmente tolerados, como el feminismo radical, la inclusión social, el movimiento LGTB, el wokismo, la transexualidad y el derecho al aborto bajo la aspiración de una sociedad centralizada, estatista como el Socialismo del Siglo XXI o el Kirchnerismo de Argentina, hoy en franca decadencia pero presente en la violencia.

    ¿Y dónde entra entonces, la actual crisis de las universidades de élite de los Estados Unidos con lo narrado en las líneas anteriores?. En la sigilosa, paciente y persistente estrategia de penetrar para reformular los objetivos originales fundacionales, cual fue la excelencia académica y profesional, forjadora de líderes sociales y económicos de la nación norteamericana.

    Es muy complejo poder enumerar, evidenciar y narrar la raíz y el momento en el cual se produjo ese cambio de perspectiva, que se exteriorizó a raíz de la actual guerra palestino-israelita, iniciada el 7 de octubre de 2023, cuando en el amanecer de esa mañana un comando invadió el territorio de Israel, y asesinó a mas de 1200 jóvenes civiles no combatientes, mujeres violadas y exibídas en medio de vítores y disparos al aire, cual si fueren trofeos de caza; además de secuestrar a 240 judíos de todas las edades y sexo, ancianos y lactantes, muchos de los cuales han sido asesinados y otros permanecen aún bajo secuestro.

    Ante la necesaria, esperada y contundente respuesta del gobierno de Israel, atacando los puntos sensibles donde se ocultaban y despachaban los terroristas del Hamas, bajo tierra y en la superficie, estudiantes nacionales y extranjeros de estas universidades de élite, instigados por sus autoridades académicas salieron a la calle portando banderas palestinas, cubriendo sus cabezas o terciándolas sobre sus hombros los Kufiyas, modelo Arafat, para evidenciar su compromiso, sino a un territorio a un ideal político-religioso; quemaron banderas de Israel y los Estados Unidos, expresando consignas antisionístas.

    Se supo de inmediato que muchos profesores y, sobre todo en cuatro de estas universidades, sus rectoras justificaban abiertamente la actuación de los estudiantes, bajo diversos y confusos argumentos que sorprendieron al mundo.

    La respuesta del gobierno fue inmediata, respaldada por el Congreso que citó a las rectoras promotoras y encubridoras de tales manifestaciones a favor de un movimiento declarado terrorista por el Gobierno, como lo es la organización Hamas de Palestina y, la comisión del delito de odio expresado en el antisemitismo vociferante de los estudiantes nacionales y extranjeros que salieron a la calle a respaldar la masacre del siete de octubre.

    El desvarío conceptual llegó a tales límites que Harvard, argumentado por su rectora y bajo el manto de la “inclusión”, determinó separar los días de graduación en razón de la raza y la preferencia sexual. Así, un lunes se graduaban los de raza negra, otro día, los homosexuales y transexuales, otro los latinos (llamados latinx), otro los blancos, y finalmente los árabes.

    Es obvio que hay una contradicción entre la inclusión social vociferada y la separación de los graduandos según su especie. Pero allí, en esos hechos, tal como lo hacen los socialista del Psoe y de Podemos en España, está la aspirada disolución de la actual sociedad occidental.

    Por supuesto la reacción, fue la esperada. El gobierno suspendió el aporte sustancial monetario que aportaba anualmente a la Institución; dictó la medida expulsión del país a los estudiantes extranjeros participantes en actos de violencia (entre ellos el delito del odio), para finalmente cerrar la posibilidad que extranjeros puedan inscribirse o continuar sus estudios en estas universidades élite. Causando, eso sí, un daños generalizado e irreparable a inocentes, solo por el hecho de ser extranjeros.

    Cabe señalar que muchos países del Medio Oriente, como Catar y Arabia Saudita son países que aportan importantes donaciones a estas universidades de élite, no solo por el intercambio estudiantil, sino a manera de donación.

    Las medidas tomadas por el gobierno fueron drásticas, determinantes, injustas e inadecuadas muchas de ellas, que si se conjugan con la crisis inmigratoria (indocumentados) penetrada igualmente por bandas criminales internacionales, es obvio que el gobierno ha tenido que reaccionar como lo hizo al inicio; las más de las veces, de una manera desmedida que ha generado una crisis institucional entre los poderes públicos y entre la ciudadanía, no superada aún.

    Se ha creado un efecto reflejo donde todos los males sociales han venido a recaer en la inmigración, sin distingo de quienes legítimamente aspiran a regularizar su estatus migratorio (muchos de ellos habiendo obtenido una protección temporal) y quienes han sido inducidos o no, a emigrar a los Estados Unidos.

    Esta nación, como cualquier nación o estado del orbe tiene el derecho a defenderse con todos los medios frente a una fuerza invasora que coloca en situación de peligro la paz social y los valores que la sustentan.

    Venezuela en su momento tuvo necesidad en los años 80 de intentar regularizar, cuantificar a los llamados indocumentados por razones elementales de seguridad y planificación nacional; casi todos provenientes de Colombia y los países andinos, que llevó al presidente Herrera a proponer un Censo de Indocumentados, que fracasó ante el temor que el censo serviría para su deportación, lo cual no fue la intensión, sino la planificación, y el derecho de conocer quien está en su territorio y qué hace.

    Hoy esa tímida y elemental propuesta ha sido sustituida por una virtual ocupación consentida y alentada desde el poder público. Extranjeros que han llegado, que han sido invitados, no para incorporase a nuestra economía, cultura y gentilicio, sino para implantar un modelo político antidemocrático y contrario a los valores occidentales, de la cultura judeocristiana, que pasa por la democracia, el derecho a elegir y ser elegido, el respeto a los derechos humanos y el control social en función del bien público.

    Ya no son andinos, colombianos, del cono sur, alemanes, portugueses o españoles, sino militantes bajo las órdenes de Cuba, Irán, Palestina que han sido invitados, en un proyecto ideológico global de dominación. Tendrán que salir en su momento.

    Estados Unidos está invadido no por campesinos, médicos venezolanos, músicos, venezolanos, mexicanos, brasileños, salvadoreños, guatemaltecos, chilenos, ecuatorianos, empresarios venezolanos, maestros, ingenieros, oftalmólogos, chefs, ingenieros, abogados, mecánicos, estudiantes, amas de casa, abuelos, periodistas, escritores, actores, que han llegado a aportar y vivir en seguridad jurídica. Pero se encuentra invadido igualmente, por criminales políticos del Medio Oriente, por criminales venezolanos enviados por el Cartel del crimen organizado instalado en Miraflores y Fuerte Tiuna, que han dañado no solo a la nación estadounidense con sus delitos horrendos sino el gentilicio tan particular de la venezolanidad.

    Las banderas de Hamas no solo ondearon en Harvard, actualmente también aparecen en Buenos Aires en las manifestaciones del kirchnerismo junto a antiguos montoneros ante la prisión decretada a Cristina Fernández de Kirchner (aliada de Chávez y luego de Maduro) por desviación de fondos públicos a su favor (miles de millones de dólares) también han ondeado en Harvard y ahora en Los Angeles en las manifestaciones de los inmigrantes, donde igualmente encapuchados ondean banderas mexicana, retando a las fuerzas del orden y lanzando bombas molotov. Encapuchados como los que tuvimos en Venezuela en los años sesenta y setenta destruyendo buses, autos, vidrieras de negocios, que ahora aparecen en California, bajo la excusa de reclamar derechos inmigratorios.

    Por cierto, este portar banderas mexicanas en actos de violencia destructiva contra la ciudad y las fuerzas del orden público, no tiene nada que ver con los migrantes por necesidad, ellos han rechazo este esquema violento, tienen décadas sus organizaciones reconocidas y funcionales de protección, por lo que es fácil de inferir que los violentos son elementos extranjeros que han invadido el territorio nacional de los Estados Unidos para desestabilizarlo, y deben ser rechazados y tratados como fuerza invasora. El gobierno de México debe actuar para desentenderse de ellos.

    En conclusión, la humanidad atraviesa por una crisis existencial civilizatoria. Es normal, es la historia, la evolución del hombre organizado en comunidad, acompañado por la tecnología, los descubrimientos científicos y el conocimiento humanista, donde la religión, la filosofía, el conocimiento de las causas y efectos, tienen presencia e influencia.

    Mas no se puede perder el objetivo final: la paz, la convivencia, los derechos y obligaciones sociales e individuales, el disfrute de los bienes de la tierra y el equilibrio de: a cada uno lo suyo. Cada descubrimiento, cada avance, cada clarificación de nuestra ignorancia nos hace crecer como individuos y como unidad cósmica. Por ello el derecho, la obligación de defenderse de fuerzas destructivas, sometedoras de la libertad del hombre, debe ser combatida en cualesquiera de sus manifestaciones. Mientras, respetemos respetemos las normas y costumbres de los países que nos acogen. Y asumamos que la primera obligación de un gobernante, es garantizar la seguridad de sus gobernados.

  • Soñé con mi padre

    Soñé con mi padre

    A veces nos toca que recordar a nuestro padre, a veces nos sentimos tristes al no tenerlo. El padre generoso, responsable y trabajador, merece que se le recuerde.

    El hijo humilde, el que siempre guardaba el recuerdo de su padre, tuvo un sueño, soñó que a su casa llegó a visitarlo el padre. Cuando tocó la puerta, sintió escalofríos. El padre, quien había fallecido hace muchos años deseaba platicar un minuto nada más…

    – ¡Hijo, vine a platicar un minuto con usted!
    – ¿Padre, hace años que lo fuimos a enterrar al cementerio?

    –¡Creo que merezco una oportunidad! – dijo el padre con una gran felicidad en su rostro


    El hijo nada más se quedó como piedra viendo a uno de los seres que más amaba.

    –Hijo, no llore. Soy yo, no tenga miedo.

    El hijo, lo primero que hizo fue recordar los mejores tiempos que había pasado con su padre. Recordó las tardes en las que el padre llegaba del trabajo y le enseñó a leer; cuando lo llevaba a la playa a contemplar las maravillas de la naturaleza. Recordó cuando le enseñó a manejar la bicicleta; cuando lo llevó por primera vez a la escuela y los buenos momentos cuando iban al parque a jugar fútbol.

    –Padre, es una alegría verlo físicamente otra vez.

    –Gracias hijo, solo quiero decirle algo, usted fue un gran hijo. Nunca me faltó el respeto y siempre fue humilde.

    –Gracias papá. Sabe, yo también lo recuerdo como un gran padre. Usted nunca le faltó el respeto a mi mamá y nunca castigó severamente a mis hermanos. Nunca se le escuchó malas palabras, usted aconsejaba y siempre nos escuchaba. Papá, usted siempre fue humilde, viera cuantas flores hubo en su funeral. Eso significó que tuvo muchos amigos.

    –Hijo, gracias, muchas gracias por esas palabras. Sabe hijo… Lo que más me duele es que no pude estar en su graduación. Usted, había apartado el puesto en el auditórium.

    –Papá, no me haga llorar, usted sabe que su nombre está en mi tesis. Usted siempre luchó por vernos a todos crecer. Nunca se rindió.

    –Hijo… ¿Es feliz? El cáncer me impidió culminar una etapa en mi vida y verlo triunfar.

    –¡Sí papá!, usted me enseñó a nunca estar triste, sabe papá, nos ha costado estar sin usted. Mi mamá trabaja duro, mi hermano mayor siempre está pendiente de nosotros. Desde que usted falleció nunca fue lo mismo…

    –Hijo, el minuto que Dios le brindó para visitarle ya terminó, quizás, lo mejor fue que solo estuviese usted. Saldré por la misma puerta que entré. No se preocupe, en la vida siempre dejamos cosas pendientes por hacer… Veo que en el hogar todo marcha bien.

    –Siempre lo recordamos papá, siempre.

    –Cuide a su mamá, le dice que mi amor por ella me lo llevé a la eternidad; les dice a sus hermanos que siempre estén unidos, y cada vez que se sienten en la mesa a comer, nunca dejen de orar, eso se los enseñé… Me alegra ver que todas las cosas que dejé están siempre en su lugar, el sillón en el que me sentaba, los trofeos, las fotos, y lo más preciado, la foto cuando me casé con su mamá.

    El padre se despidió con un fuerte abrazo, el hijo sintió que su corazón latía más. Fue el abrazo más grande que había sentido…

    Esa noche, cuando todos estaban reunidos en la mesa, el hijo les contó el sueño. Todos echaron a llorar como nunca en su vida lo habían hecho…

    • Fidel López Eguizábal, Docente Investigador Universidad Francisco Gavidia
    flopez@ufg.edu.sv

  • Ajuste al salario mínimo: aspectos a considerar en la gestión empresarial

    Ajuste al salario mínimo: aspectos a considerar en la gestión empresarial

    El reciente incremento del 12 % al salario mínimo en El Salvador, vigente a partir del 1 de junio de 2025, constituye una oportunidad para fortalecer el bienestar de los trabajadores y, al mismo tiempo, revisar de manera estratégica los procesos internos de las empresas. Este ajuste, enfocado en mejorar los ingresos de quienes perciben el salario base, conlleva también una serie de aspectos legales, fiscales y organizacionales que los empleadores pueden gestionar proactivamente para adaptarse de forma efectiva y sostenible.

    Revisión obligatoria del salario mínimo

    El artículo 159 del Código de Trabajo establece que el salario mínimo debe ser revisado, como mínimo, cada tres años por el Consejo Nacional del Salario Mínimo (CNSM), órgano tripartito conformado por representantes del sector empleador, trabajador y gobierno.

    En este marco, el ajuste aprobado eleva el salario mínimo mensual a $408.80 en los sectores de industria, comercio y servicios, y a $402.32 en el sector maquila textil. Estos nuevos montos buscan contribuir a la protección del poder adquisitivo de los trabajadores frente a variaciones en el costo de vida. Para las empresas, especialmente aquellas con estructuras salariales ajustadas o con un alto volumen de colaboradores que devengan el salario mínimo o montos cercanos, esto implica realizar una revisión detallada de su planificación financiera y operativa.

    Efecto escalonado en salarios superiores
    Aunque la normativa no exige aumentar automáticamente los salarios por encima del mínimo, muchas organizaciones consideran ajustes escalonados en sus escalas internas como parte de una estrategia de equidad y gestión del talento humano. Si no se revisan adecuadamente los sueldos de quienes anteriormente ganaban ligeramente más que el mínimo, podría generarse cierto grado de desmotivación o rotación de personal.

    En ese sentido, el aumento al salario mínimo puede tener un efecto en cadena dentro de la escala salarial, por lo que se recomienda analizar la estructura de sueldos de forma integral, velando por la consistencia y la competitividad del modelo retributivo.

    Implicaciones legales y fiscales

    El aumento del salario mínimo también tiene repercusiones en distintos ámbitos:

    Prestaciones laborales: El nuevo salario sirve como base para calcular beneficios como vacaciones, aguinaldos y asuetos, lo que conlleva un ajuste en los costos laborales.

    Indemnizaciones: La ley establece topes para ciertos pagos por terminación de contrato basados en múltiplos del salario mínimo, por lo que el nuevo monto incide en estas obligaciones.

    Cotizaciones a la seguridad social y AFP: Las contribuciones patronales al ISSS y a las AFP también se calculan en función del salario, y, en consecuencia, experimentan un ajuste.

    Sanciones administrativas: Algunas multas laborales están asociadas al salario mínimo diario, por lo que su actualización también modifica el monto de las sanciones.

    Recomendaciones para las empresas

    Frente a este nuevo escenario, es recomendable que los empleadores adopten un enfoque proactivo. Algunas medidas que pueden ser de utilidad incluyen:

    Evaluar la estructura salarial en su totalidad, considerando no sólo los salarios mínimos, sino también los niveles medios e intermedios, con el fin de asegurar coherencia interna y sostenibilidad.

    Ajustar presupuestos y proyecciones financieras, tomando en cuenta el impacto de las nuevas condiciones laborales en los costos operativos.

    Capacitar al equipo de Recursos Humanos y al personal administrativo sobre los cambios normativos, para garantizar una correcta implementación y minimizar riesgos legales.

    Fortalecer la comunicación interna, explicando con claridad los alcances del ajuste salarial, para mantener un clima organizacional positivo y colaborativo.

    Reflejar en las planillas el nuevo salario mínimo, asegurando el cumplimiento conforme al decreto publicado, lo cual contribuye a evitar observaciones en eventuales inspecciones laborales.

    El incremento al salario mínimo tiene un efecto que trasciende el beneficio directo a los trabajadores que reciben el salario base. Su importancia se extiende a distintos niveles de la estructura organizacional, costos de operación y las obligaciones legales de las empresas.

    Por ello, es clave que los empleadores adopten un enfoque estratégico y alineado con la normativa vigente, para afrontar estos cambios con responsabilidad y sostenibilidad.

    • Jaime Solís es experto en Derecho Laboral BDS Asesores

  • El arte de escucharse, de escuchar y de ser escuchado

    La humanidad se halla en una situación de inestabilidad total, no sabe escucharse para oírse, tampoco acierta a discernir para entrar en diálogo, enfrentándose a múltiples crisis, por falta de respeto hacia sus semejantes.

    Aguzar el oído, en un mundo cambiante como el actual, es esencial para poder atendernos y entendernos. Precisamente, la sabiduría viene de esa coincidencia con los demás y con uno mismo. Por cierto, es uno de mis mayores gozos. A menudo, suelo mantener largas conversaciones; y, de ahí, surgió el deseo de aprender a reprenderme.

    Lógicamente, a la verdad se llega interconectado y oyéndonos entre sí. La necesidad urgente de ser más corazón que coraza, es lo que nos hace activar el brío cooperante, avivar el ánimo comprensivo y la confianza mutua.

    Sea como fuere, necesitamos estos pilares solidarios para poder sustentarnos y sostenernos mutuamente, al menos para fortalecer las relaciones y repoblarnos de una argumentaría diversa. Sin duda, el diálogo entre culturas distintas, continúa siendo la forma más eficaz de eliminar la discriminación y las ofuscaciones absurdas, que lo único que hacen es tensionar el bienestar humano, el desarrollo y el progreso integral; al que estamos llamados a contribuir, fomentando de este modo, un orbe más armonioso para toda la familia humana.

    Abriendo las ventanas luminosas de cercanía hacia quién sufre, de conciliación y de clemencia, daremos los primeros pasos hacia la esperanza. Estas cosas ya fueron dichas, pero como nadie se entera, es preciso repetirlas y comenzar de nuevo.

    Valor es lo que se requiere para tomar la franca voz afectiva, sin obviar la efectiva dicción como valía; lo que nos demanda asimismo a tomar el aire, a hacer pausa y a cultivar el silencio, al menos a la hora de meditar y no perder ripio para repensar, sobre el choque de intereses e ignorancias.

    Lamentablemente, el resultado devastador de estas batallas repelentes, que lo único que fomentan es el odio, no es desconocido tampoco. Sin embargo, su magnitud e impacto se ven ahora engrandecidos y amplificados por las nuevas tecnologías de la comunicación.

    Por eso, nunca tengamos miedo en dar el primer paso, en activar la autocrítica y en no encerrarnos en nuestro individualismo. Será cuando nos demos cuenta de que nada somos sin nuestros análogos en el camino.

    Realmente nos condicionamos pulso a pulso para bordear el universo y levantar la cabeza; de ahí, que la auscultación sea vital para poder distinguir lo auténtico de lo falso. El ciudadano que se engaña a sí mismo y se alienta con su propia mentira, llega un momento en que no puede distinguir lo verídico dentro de él y, por consiguiente, pierde todo respeto hacia sí y hacia los demás.

    La desconsideración hacia todo ser, es la mayor injusticia. También nosotros nos sentimos llamados a despertar del sueño de la necedad, a ser queja ante tantas situaciones de explotación y de opresión. El futuro es un don para avivarnos bilateralmente, un tiempo de reflexión conjunta para superar los errores, un espacio para la concordia.

    ¡Cúmplanse, pues, los derechos humanos!

    En efecto, únicamente prestando atención es como uno puede incorporarse al productivo coloquio vinculante, porque la paz no llega sólo con el final de la contienda, sino con el inicio de una atmósfera nueva reunida y unida al son de lo legítimo.

    Por desgracia, en todo el planeta se acrecientan las voces de intolerancia y hostilidad, amplificados por unos pedestales dominadores sin alma, que han tomado la venganza como reparación y a la palabrería como dogma.

    Ojalá aprendamos a ser más amor de amar amor que indiferencia; entonces no buscaremos el poderío del dinero, sino la sintonía del que nos pide ayuda, correspondiéndole con toques de acompañamiento y antorchas de luz.

    Brotaremos hermanados al fin y podremos salir de este tenebroso estado enfermizo que nos invade.

    Víctor Corcoba Herrero es escritor español
    corcoba@telefonica.net

  • No más héroes por favor

    “¿Y con qué fin toda esta dialéctica en historia? ¿Para qué ir al paraíso estando muerto? ¿Para qué alcanzar la gloria estando vivo, si la gloria está muy lejos de este huerto?” Así cantó Roberto González, mexicano ya fallecido, haciéndole segunda su compatriota EmiliaAlmazán. Este par y el irreverente Jaime López ‒autor de “Chilanga banda”, versionada por Café Tacuba‒ nos regalaron un disco de antología: “Roberto y Jaime. Sesiones con Emilia”, grabado en 1980. Se los recomiendo. Junto a José Manuel Aguilera, en el 2006 López lanzó al mercado otra producción discográfica titulada “No más héroes por favor”. A continuación, transcribo pedazos de una de sus rolas, también llamada así.

    “Haga lo que haga, a quien le importa; no tengo historia, no tengo sombra, no tengo porra, no tengo gloria. Pase lo que pase ya es muy tarde; no tengo tiempo, no tengo templo, no tengo incienso, no tengo credo. No soy ningún devoto de que un día me abrace el corazón un ‘hombre bomba’, pa’ver si estoy con Dios o con el diablo. Mira que es el último deseo de los mártires la marquesina. No más héroes por favor, el panteón ya se llenó”.

    La primera de ambas canciones me seduce para dedicársela a la preguerra, la guerra y la posguerra hasta el 2019 en este país: el más chiquito de la América continental y uno de los más impregnados con la sangre y el dolor de sus mayorías populares. Pero ahora deberíamos estar entonando la segunda pues, aunque desearía equivocarme, ya entramos en una fase que parece anteceder al arribo de otro escenario similar al que se vivió y sufrió durante las dictaduras de antes: la personalista de Maximiliano Hernández Martínez y la sistémica encabezada por los chafarotes que lo sucedieron hasta el final del conflicto bélico, escenificado fundamentalmente durante la década de 1980.

    Precisamente iniciando tal enfrentamiento, fue impreso en México el siguiente libro: “El Salvador. La situación de los derechos humanos: octubre 1979 – julio 1981”. Su impulsor: el Socorro Jurídico Cristiano del Arzobispado de San Salvador presentó, así, ante “los altos organismos internacionales” dicho informe con el análisis preciso y objetivo de “la gravísima situación” que imperaba en nuestro terruño.

    Luego de la presentación incluida antes que nada, este ente humanitario agradeció “a las instituciones que generosamente” habían “hecho posible” mantener su labor; el “aporte moral y económico” de estas ‒¡ojo!, así se lee‒ había contribuido a continuar “la difícil tarea de defender los derechos humanos del pueblo pobre”, siguiendo el ejemplo del cuarto pastor de la arquidiócesis metropolitana que recién asesinado: monseñor Óscar Arnulfo Romero.

    El contenido de tan importante e histórico documento se encuentra dividido en nueve capítulos. En el primero se examina el sistema político salvadoreño ysu tercer apartado tiene que ver con las restricciones o limitaciones de derechos individuales aplicadas por el régimen jurídico vigente entonces, abordándose lo que ha tensionado y conflictuado permanentemente a esta sociedad: el menoscabo de los derechos sociales, económicos e individuales sobre todo de nuestra población marginada. Entre otros asuntos también se analiza la corrupción en la administración de justicia, el estado de sitio y la ley marcial, el toque de queda, la “regularización” de servicios de los empleados y funcionarios estatales, el estado de emergencia nacional, los ataques a la organización sindical y la normativa “aplicable a los delitos de traición, rebelión, sedición y otros”.

    Las secciones siguientes comprenden el examen pormenorizado de estos derechos: a la vida, a la libertad física, a la seguridad e integridad física, a la justicia y al proceso regular, a la educación, y a la libertad de conciencia y cultos. Asimismo, se incluyen otros dos capítulos en los que se abordan los problemas graves de la población refugiada y desplazada internamente más una descripción de las condiciones difíciles en las cuales trabajaban los organismos defensores de derechos humanos, particularmente con el ejemplo de la Comisión de Derechos Humanos de El Salvador y el mismo Socorro Jurídico del Arzobispado.

    Como se observa, poco a poco el entorno actual parece ser una vuelta de rueda en el mismo lugar. Solo que el segundo de estos organismos citados, hoy tendría que registrarse para ser declarado “agente extranjero” confeso y estaría obligado a pagar el 30 % de las donaciones solidarias provenientes de ‒por ejemplo‒ instituciones como el Consejo Mundial de Iglesias, de Suiza, y la alemana Pan para el Mundo.

    Mientras tanto, a la espera de lo que pueda ocurrir, como se escucha en la primer canción recordada yo “seguiré siempre cantando a lo prohibido y gozando de los frutos de este huerto”. Eso sí, no más héroes por favor.

  • 90  años salvando vidas

    90  años salvando vidas

    Un lunes 10 de junio de 1935, en Akron, Ohio, Estados Unidos, los alcohólicos Dr. Robert Holbrook Smith (Dr. Bob) y William Griffith Wilson (Bill W.) fundaron Alcohólicos Anónimos (AA), con la finalidad de ayudar a las personas que buscan superar la adicción del alcoholismo, convertida en enfermedad mental.

    En 90 años de existencia han sido millones de personas en todo el mundo que de manera directa han recibido la ayuda de AA a través del método del compartimiento cotidiano (catarsis).

    La fecha de fundación de AA coincide con el día en el cual el cirujano Dr. Bob consumió su última copa y junto al corredor de bolsas Bill W. emprendieron una comunidad que tiene como base doce pasos, doce tradiciones y doce conceptos básicos para el servicio mundial, que conforman sus 36 principios espirituales.

    Los doce pasos espirituales son los que todo miembro de AA debe seguir para su proceso de recuperación personal y sostenible, el cual comienza con que la persona admite con humildad su derrota y la ingobernabilidad de su vida cuando se vive en el alcoholismo, pasa por creer en un poder superior, hacer un inventario de nuestra vida y admitir las equivocaciones hasta llevar al mensaje a quien sufre las consecuencias del alcoholismo.

    Las doce tradiciones están aplicadas a la comunidad de AA y en conjunto buscan mantener la unidad de la comunidad para evitar la interferencia política, el reconocimiento y la organización. Pasa por la autonomía y auto sostenimiento de los grupos, el alejamiento de las discusiones o involucramientos sobre temas públicos y el fomento del anonimato y la atracción sin caer en la promoción, hasta priorizar los principios antes que las personalidades.

    Los doce conceptos del servicio mundial definen la forma que en que los grupos de AA sirven a sus miembros y a la comunidad. En estos conceptos se define a la conciencia colectiva de AA con la autoridad de los servicios mundiales, además reconoce a la conferencia (conformada por servidores que representan a toda la comunidad) como la voz activa y la conciencia efectiva para el servicio mundial. Define, además la estructuración de AA definiendo roles para su funcionamiento y dando parámetros para la operatividad de la eficiencia de la comunidad de AA.

    La estructura de AA cuenta con tres legados que los fundadores heredaron a la comunidad, siendo ellos el servicio, la unidad y la recuperación. Todo alcohólico anónimo debe sentirse identificado con los tres legados y en ese sentido buscar su recuperación (que alguna añadidura positiva acarreará para su vida), fomentar la unidad de la estructura (para potenciar el mensaje y mantener vigorosa a la comunidad) y procurar servir con humildad a la comunidad y sus miembros (como una forma de agradecimiento, humildad y fortalecimiento individual y colectivo de AA).

    AA no es una religión, ni pretende serlo, pero es un proceso de contenido espiritual donde cada uno de sus miembros (hombres y mujeres) mejora sustancialmente su vida y sus relaciones con los demás y el entorno en general. En cada reunión de sus miembros siempre se cuenta a Dios como el infaltable.

    Cuando el Dr. Bob y Bill W. iniciaron la comunidad de AA lo hicieron con pleno conocimiento de causa. Ellos sufrieron las consecuencias del alcoholismo y eran hermanos del mismo dolor, como lo son todos los alcohólicos anónimos que reunión tras reunión buscan superar una enfermedad mental que es progresiva, insidiosa y de fatales consecuencias. El alcoholismo acaba con todo y con todos. Es una enfermedad democrática donde caben todos, desde heterosexuales y homosexuales, hasta cultos e incultos. El alcoholismo es ingrato y en él se refugian sumidos por la impotencia, ricos, pobres, viejos, jóvenes, citadinos, campesinos, hombres, mujeres, ateos, religiosos, de ideologías de izquierda, de derecha, de centro y toda suerte de seres humanos.

    El alcoholismo es incurable pero es superable, con fuerza de voluntad, humildad, amor, tolerancia, fe y el compartimiento cotidiano que en AA suele ser en reuniones cada 24 horas. El alcohólico llega a conocer que padece una enfermedad mental que le genera secuelas o consecuencias somáticas, muchas veces mortales, pero también llega a adquirir plena conciencia que puede evitar el alcoholismo si deja de consumir el primer trago y si se alimenta de los mensajes de los compartimientos que lo llevaran a no permitir la manifestación material y conductual de la enfermedad mental.

    La consecuencia última del alcoholismo es la muerte física del consumidor, pero antes de esa muerte pasa por matar la dignidad del alcohólico y por destruir su contexto. Antes de morir ha acabado con la felicidad de sus parientes y amigos y hasta los vecinos. Destruyó la felicidad y las ilusiones de su grupo familiar. Terminó con la paz de sus padres, hijos, esposas (os) y dejó de ser útil para la sociedad. Literalmente el alcoholismo los convirtió en un desecho humano. En bazofia.

    La buena noticia es que todo alcohólico es rescatable porque toda vida es valiosa. No importa que tanto o cuantas veces o las formas que haya tocado fondo. Los caminos que llevan a la sobriedad son benditos y uno de ellos es AA. Esta comunidad es considerada una de las más democráticas en el mundo, porque aquí caben todos los que han sido derrotados por el alcohol y que tienen la plenitud de ampararse en un poder superior, por lo que están dispuestos a lograr su recuperación y con ello generar beneficio a los suyos.

    En 90 años AA tiene presencia en 180 países y una membresía de millones de hombres y mujeres repartidos en casi 125 mil grupos, tratando de ser felices y generar felicidad a través de su recuperación. En mi calidad de Custodio Clase A (profesional, abstemio, con el ánimo de servir y de “finos talentos”) y presidente de la Junta General de Servicios de AA El Salvador, me atrevo a felicitar a la estructura mundial y a cada alcohólico anónimo salvadoreño. Un saludo y un eterno agradecimiento póstumo, al Dr. Bob y a Bill W. así como a todos los que hicieron posible la fundación de AA.

    Cuando sé de una atrocidad cometida por alguien bajo los efectos del alcohol me da mucha pena y tristeza, pero cuando sé de un enfermo alcohólico recuperado por AA, doy gracias a Dios y comprendo que la misión del Dr. Bob y Bill vale la pena.

    * Jaime Ulises Marinero es periodista, presidente de la Junta de Servicios Generales de AA

  • Trump lo ha logrado

    Trump lo ha logrado

    Trump está rompiendo marcas, se está saltando las bardas institucionales y con eso muestra qué es y qué quiere. Que en las protestas callejeras en Los Ángeles los manifestantes enarbolen la bandera mexicana, de manera mayoritaria, no debería sorprender a nadie.

    En su fase expansiva imperial, entre 1846 y 1848, Estados Unidos invadió México y se apropió de una cantidad importante del territorio mexicano. ¡Eso está fresco!

    Para 2021 se estimaba que en Estados Unidos había cerca de 10.5 millones de indocumentados de diversas nacionalidades, y de esa cantidad de seres humanos laborantes 4.1 millones eran mexicanos y 2.2 millones de Centroamérica, y esas no son cifras irrelevantes. Es decir, el malestar por el ataque frontal contra los inmigrantes indocumentados mexicanos y centroamericanos no iba a tardar mucho en expresarse como lo ha hecho en Los Ángeles.

    ¿Es un asunto de seguridad nacional como lo ha querido «vender» Trump? De ninguna manera. Enviar a miles de elementos de la Guardia Nacional y a centenares de marinos ha sido un acto de prepotencia y una exageración. Y la amenaza de meter preso al gobernador del estado de California es una desubicación política inmensa. O peor: es una peligrosa provocación.

    Lo de las amenazas es ya habitual en la retórica del presidente norteamericano, que el 14 de junio cumple 79 años. En su reciente ruptura con el histriónico multimillonario Elon Musk le advirtió que si cambiaba de bando sufriría graves consecuencias.

    ¿Es que Donald Trump se cree un emperador romano o un nuevo Hitler? Sus actos despóticos estarían indicando que la camisa de fuerza constitucional de Estados Unidos le aprieta el cogote y quiere zafarse de eso.

    Por ahora su agenda anti inmigratoria está desplegada y ya se encuentra en el centro de la vida política norteamericana, y los hechos de Los Ángeles lo corroboran. ¿La ejecutará tal y como lo ha verbalizado? Lo está haciendo y tratará de llevarla hasta el tope.

    Esta segunda presidencia de Donald Trump tiene tres características: implementar medidas gubernamentales excesivas, confrontar con casi todos (internos y externos) y partir de algunos presupuestos infundados.

    Está claro que Trump y su show no es un asunto de una persona ni siquiera de un capital. Se trata de una apuesta de varios conglomerados económicos que aspiran a ubicarse de modo hegemónico en la economía mundial. Pero esto es parte de los presupuestos infundados que expresa Trump. Ahora fue con Musk con quien colisionó, pero habrán más, porque el «modo loco» de discurrir político de Trump no admite apostillas ni negativas. Juega al todo o nada.

    Ese estilo no tendría problema si se tratara de asuntos particulares de los negocios de Trump y su familia. Esto que hace Trump, dentro y fuera de Estados Unidos, es temerario e irresponsable. Ahorita tiene el control del manubrio… pero puede perderlo. Y no solo por un impeachment.

    Es muy probable que el caudal electoral pro Trump no haya mermado mucho, pero eso no garantiza que en algún momento se desplome. Las acciones que la administración Trump ha emprendido desde el primer día de esta segunda presidencia están tan impregnadas de equívocos que resulta difícil observar lo que se está ganando. Aunque es claro que la gran pérdida de Estados Unidos es la estabilidad política interna.

    Si se compara la primera con la segunda presidencia de Trump hoy pareciera, por ejemplo, que en política internacional este señor de abuelo alemán («sos de orígenes inmigrantes», es lo que le quiso decir de modo disimulado el canciller alemán al darle enmarcado el certificado de nacimiento de su abuelo alemán), está jugando con fuego. El caso del asesinato masivo de los palestinos de Gaza por parte de los halcones israelíes y las posiciones extravagantes y fuera de lugar de Trump muestran que su visión es deshumanizada. Estados Unidos podría detener ese genocidio de Gaza, pero no lo hace. Le está dando tiempo al ejército israelí para que acabe con los palestinos. Ese es Trump, un manojo de desaciertos.

    Del tema de los aranceles mejor no hablar, porque sus resultados son inciertos. La gran potencia que es Estados Unidos da palos de ciego en la economía mundial. Pero Trump se comporta como si estuviera al mando del país que impulsó el Plan Marshall después de la segunda guerra mundial. Y ya no, aunque Estados Unidos es una potencia mundial, sus turbinas están atrofiadas.

    Los acontecimientos de Los Ángeles están confirmando que Trump lo ha logrado, sí, ha logrado despertar la conciencia crítica de Estados Unidos.

    • Jaime Barba, REGIÓN Centro de Investigaciones