Categoría: Opinión

  • Salario mínimo en El Salvador: entre el rezago histórico y la urgencia de una política más justa

    Salario mínimo en El Salvador: entre el rezago histórico y la urgencia de una política más justa

    Una característica fundamental de los países que han experimentado mayores progresos socioeconómicos es su capacidad para lograr aumentos sostenidos en la productividad laboral y en los salarios pagados a los trabajadores, especialmente a los de menor calificación. A este equilibrio se le denomina eficiencia laboral. Por ello, la política de salario mínimo ha sido reconocida históricamente como una de las herramientas más relevantes para garantizar condiciones laborales dignas y una distribución más equitativa del ingreso.

    En El Salvador, el salario mínimo como derecho fue reconocido de forma tardía. Fue hasta en la Constitución de 1950 que, en su artículo 183, se estableció que “todo trabajador tiene derecho a devengar un salario mínimo”, el cual debía fijarse considerando el costo de vida, la naturaleza del trabajo, los sistemas de remuneración existentes y ser suficiente para cubrir las necesidades materiales, morales y culturales del hogar del trabajador.

    Su aplicación concreta, sin embargo, comenzó años después. No fue sino hasta 1961, que se decretó la primera Ley Transitoria de Fijación de Salarios Mínimos, comenzando con el sector comercio. En los años siguientes, se extendieron los salarios mínimos al agro, la industria, los servicios y otras actividades productivas, en algunos casos diferenciando por edad, sexo y tipo de labor. Esta fragmentación sectorial sigue parcialmente vigente, reflejando intentos de adaptación a las capacidades económicas desiguales entre sectores y actividades económicas.

    Un análisis histórico de esta política revela una desconexión persistente entre productividad y remuneración. Durante el auge del modelo de Industrialización por Sustitución de Importaciones (MISI), entre 1950 y 1970, el país experimentó incrementos significativos en productividad laboral, inversión y empleo. No obstante, los salarios mínimos no siguieron esa tendencia. Lejos de mejorar, el salario mínimo agrícola perdió un 14 % de su poder adquisitivo entre 1965 y 1979. En los sectores de comercio, industria y servicios, la pérdida fue del 5 %. En otras palabras, aunque la economía se volvió más eficiente, los trabajadores no se beneficiaron de ello.

    Durante la guerra civil (1978–1992), el deterioro fue aún más severo. La inflación desbordada, sin mecanismos efectivos de ajuste salarial, provocó una drástica pérdida del poder adquisitivo. El salario mínimo agropecuario cayó un 71.4 % y el del comercio un 65.4 %, muy por encima de la caída del PIB per cápita.

    Con la adopción del modelo neoliberal a fines de los años ochenta, las expectativas eran que una mayor productividad impulsada por la apertura comercial y la inversión extranjera permitiría mejoras salariales. Sin embargo, los resultados no cumplieron esas promesas. Entre 1989 y 2004, los salarios medios reales cayeron más del 12 % y el salario mínimo real en comercio e industria se redujo casi un 17 %. Aunque se produjo una fuerte reactivación económica, los beneficios volvieron a eludir a los trabajadores más vulnerables.

    Un cambio importante ocurrió a partir de 2004. Aunque el crecimiento de la productividad fue más modesto, los sucesivos gobiernos mostraron mayor disposición a utilizar el salario mínimo como instrumento redistributivo. Entre 2004 y 2019, los salarios mínimos reales en comercio e industria no solo recuperaron la pérdida acumulada durante los primeros años del modelo neoliberal, sino que para 2019 eran 25 % superiores al nivel de 1989. Este cambio contribuyó a una leve mejora en la distribución del ingreso y al fortalecimiento del poder adquisitivo de los hogares asalariados formales.

    Desde junio de 2019, sin embargo, solo se ha autorizado un incremento del 20 %, aplicado en agosto de 2021. Para marzo de 2025, el poder adquisitivo del salario mínimo fijado para la industria, el comercio y los servicios — ajustado por el índice de precios al consumidor (IPC) general— había caído un 13.4 % respecto al momento de dicho aumento, aunque aún se mantenía un 4 % por encima del que tenía en mayo de 2019. No obstante, al considerar específicamente el encarecimiento de los alimentos, el deterioro es más pronunciado: ajustado por el índice de precios de este rubro, el poder adquisitivo actual del salario mínimo vigente en esos sectores es 20.6 % inferior al de agosto de 2021 y aproximadamente 5 % menor al observado al inicio del actual gobierno.

    La política de salario mínimo enfrenta, además, desafíos estructurales importantes. El primero es su limitada cobertura: gran parte de la fuerza laboral se encuentra en la informalidad, fuera del alcance de la legislación laboral. Muchos trabajadores por cuenta propia, empleados sin contrato o microempresarios no reciben siquiera el salario mínimo legal. Asimismo, los mecanismos de ajuste siguen siendo poco transparentes y escasamente sensibles a criterios técnicos o de equidad.

    Los criterios que suelen emplearse —costo de vida, tipo de actividad económica, niveles de productividad y negociación tripartita— deben fortalecerse sobre una base más empírica y rigurosa. Una política de salario mínimo eficaz debe sustentarse en datos confiables sobre la canasta básica, el nivel de vida de los hogares, la evolución de la productividad y las condiciones reales del mercado laboral. Pero también debe integrarse en una estrategia más amplia de formalización del empleo, apoyo a las micro y pequeñas empresas, y fortalecimiento de las capacidades estatales de inspección y cumplimiento.

    William Pleites es director de FLACSO El Salvador

  • No nos equivocamos: China sigue siendo una amenaza

    No nos equivocamos: China sigue siendo una amenaza

    Como ya se ha dicho en esta columna de opinión, los numerosos errores que Donald Trump está cometiendo en sus esfuerzos por lastrar la influencia china en el mundo, en la práctica solo han logrado socavar el prestigio de Estados Unidos como líder confiable.

    Pocas veces se ha visto, en la historia americana, a un presidente tan consistente en serrucharse el piso sobre el que está parado. Pero las torpezas del actual inquilino de la Casa Blanca no deben apartar nuestra mirada del peligro real que sigue suponiendo el gigante asiático.

    En redes sociales proliferan, aupados por los continuos desaciertos trumpistas, mensajes y videos que otorgan a China unas credenciales de legitimidad que no posee. Allí se dice, entre otras cosas, que los chinos ya han ganado la batalla del desarrollo y serán los nuevos dueños del mundo; que la desesperación estadounidense demostraría la incontenible fuerza —y la paciencia confuciana— con que el poder tecnológico de la gran República Popular ha conseguido imponerse en el mercado internacional; que el crecimiento económico chino, en fin, es ya un fenómeno tan evidente y espectacular, que Occidente debería “aprender” de una vez por todas que la eficiencia es más beneficiosa que la mera democracia.

    Todas estas afirmaciones adolecen, en el fondo, de perspectiva histórica. Si desde 1949 se implantó en China una sola visión política e ideológica, es sencillamente atroz que esa visión necesitara más de tres décadas —hasta el abandono, en buenas cuentas, de los dogmas maoístas en tiempos de Deng Xiaoping— para que asomara en el horizonte el tan prometido despegue económico.

    Antes de eso, millones de ciudadanos chinos pagaron con sus vidas la tozuda insistencia de Mao en echar a andar un modelo irracional y empobrecedor. (Que no se olvide, por favor, que el fundador de la República Popular China es, sumando cadáveres, el máximo genocida de la historia de la humanidad).

    Por otra parte, el gigante asiático solo puede ser un ejemplo de eficiencia en la medida en que puede serlo un sistema consciente del poder omnímodo que ha depositado en su clase dirigente. Cuando Deng Xiaoping propuso el concepto de “socialismo con peculiaridades chinas”, preparando el XII Congreso Nacional del Partido Comunista de 1982, lo que tenía en mente era una hibridación de economía centralmente planificada con una especie de capitalismo ultra-pragmático.

    Con sus sinuosidades, esto significaba avanzar en el abandono de varias utopías políticas que se creían intocables. El arribo de Xi Jinping, sin embargo, lejos de explayarse en esa ruta, ha consolidado el control ideológico sobre la educación, confirmado el verticalismo de la toma de decisiones en todos los ámbitos y restaurado el culto a la personalidad del líder.

    Xi tiene más coincidencias procedimentales con Mao que con Deng.

    Los 95 millones de miembros que en teoría conforman la base del único partido autorizado (mimetizado con el Estado) tienen muy escasa oportunidad de llegar a ocupar un cargo de importancia en la cúpula. La libertad de organización es inexistente, igual que las de expresión o de conciencia; internet está bajo estricta vigilancia y la academia solo responde a líneas directas emanadas de arriba.

    El peso de la mano estatal se hace sentir incluso en los grados de autonomía a que puede aspirar, por ejemplo, un millonario chino (aunque se cacaree que existen ahora más de seis millones de estos): el Partido Comunista decide quién recibe préstamos, quién compra divisas y quién obtiene el “respaldo” del Estado para progresar como empresario privado.

    Entonces, cuando se habla del crecimiento chino, es muy importante entender a qué nos referimos, porque es fácil caer en analogías gratuitas con respecto a las democracias occidentales.

    Circunstancias que para nosotros serían inaceptables, como la movilización forzada de cientos de miles de personas para abrir una carretera o las penas a cadena perpetua —cuando no de muerte— contra ejecutivos de grandes compañías, son asuntos relativamente cotidianos en el mundo económico chino.

    Lo que en nuestros países llamamos “libertad de iniciativa”, en la República Popular es algo tan ficticio como los dragones alados.

    Pero quizá lo más preocupante del acrítico entusiasmo que la China continental causa en mucha gente sea la claudicación moral que esta admiración esconde. La efectividad en sí misma no es un valor, sino la consecuencia de haber aplicado un método con éxito; las formas para aplicar un método, empero, varían entre sí.

    En otras palabras, para que la eficiencia sea virtuosa, ella debe ser resultado de la aplicación correcta de los procedimientos empleados; de lo contrario, terminaríamos aceptando que el fin justifica los medios.

    La democracia y el Estado de derecho permiten que ninguna aplicación metódica limite los derechos o pisotee la dignidad de las personas.

    Por vigoroso que sea, el crecimiento económico alcanzado a punta de férreo control, planificación prolija y —cuando se necesite— inhumana represión, no es un camino aceptable ni puede ser el ejemplo a seguir para nadie que aprecie el objetivo último de cualquier sistema económico moderno.

    Por todo lo anterior, y más allá de los disparates de Trump, el modelo chino sigue siendo peligroso y digno de todas las alertas que ha despertado a lo largo de los últimos 75 años.

  • El Circo de la CELAC

    El Circo de la CELAC

    Hay que admitir que el castrochavismo ha sido muy prodigo en constituir organizaciones regionales con el objetivo de disponer de varios instrumentos para controlar la política en cualquiera de sus expresiones en el hemisferio y construir así, el mar de felicidad soñado por Fidel Castro y Hugo Chávez, una de las más crueles realidades para quienes son atrapados por sus distopias.

    Una de estas instituciones es la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que tuvo su más reciente cumbre el pasado mes de abril en Honduras bajo la presidencia pro témpore de la señora Xiomara Castro, presidenta del país centroamericano, quien le pasó el bastón a Colombia en la persona de Gustavo Petro.

    Es interesante apreciar que la Cumbre de la CELAC tiene lugar en Honduras cuando este país se apresta a elecciones presidenciales y se le entrega la presidencia a Colombia que también celebra comicios generales el año próximo, por lo tanto, es fácil colegir que estos encuentros tienden a impulsar políticamente a sus anfitriones facilitándoles una tribuna que, aunque de escaso prestigio, sirve para promoverlos, una practica que Fidel Castro y Hugo Chávez, implementaron durante sus respectivas dictaduras. Ellos, vivían fascinados por el circo, aunque siempre les racionaron el pan a su claque.

    La CELAC es la contraparte populista de la Organización de Estados Americanos, OEA, que en honor a la verdad parecen ser gemelas univitelinas en lo que a su mutua ineficiencia en cumplir sus respectivos objetivos concierne.

    La CELAC es un instrumento esencial para promover el despotismo, así que sus propósitos permanecerán vigentes mientras autócratas como Rafael Correa y Evo Morales ejerzan influencias en el contexto americanos y desgobiernen individuos como Nicolas Maduro, Daniel Ortega, Xiomara Castro y Miguel Diaz Canel, quienes nunca han dejado de ser enemigos de los valores democráticos, del escrutinio y de la crítica.

    Ellos y sus aliados, aunque no tengan los recursos iniciales que aportaba la Venezuela petrolera, son los iluminados de los tiempos de internet que solo aprecian la libertad y el derecho de los demás desde el meridiano de sus intereses. El CELAC, siempre será un instrumento de desestabilización y de concertación para aquellos que buscan el poder, los que quieren imponer su voluntad en detrimento de los derechos de los gobernados.

    Castro, Chávez y por supuesto el otrora potable para la clase política latinoamericana y Estados Unidos, Luis Inacio Lula da Silva, por suerte ya nadie cree en este sujeto, fundaron el CELAC, UNASUR y el ALBA una efusión de siglas que solo han servido para difundir sus propuestas con muy poco éxito.

    La decadencia del CELAC es más que evidente, como evidencia que solo asistieran 11 presidentes de los 33 estados que conforman la entidad, faltando el más conspicuo de todos, Nicolas Maduro, a quien Washington equiparo con Osama Bin Laden al ofrecer la misma cantidad de dinero por su captura. Monto al que son merecedores algunos de los participantes, entre ellos el dictador cubano Miguel Diaz Canel, que fue recibido en Tegucigalpa por quien algunos afirman es el verdadero mandante en el país, Jose Manuel Zelaya.

    Otro aspecto importante para destacar es que dos de los tres países que son en cierta medida la columna vertebral de la entidad, Nicaragua y Venezuela, estuvieron ausente, solo Cuba participo, porque el mendigo de su dictador no pierde oportunidad para reclamar un mendrugo de cualquier cosa que le permita seguir en el poder.

    Estos tres países enfrentan una profunda crisis de gobernabilidad por el amplio descontento popular que los obliga a imponer un estricto control social donde lo que no está explícitamente permitido está prohibido, mientras mantienen a numerosas personas en las cárceles.

    Cuba tiene encerrada a 1152 personas por causas políticas, la mayoría de ellos 66 años después de llegar la tiranía al poder; Venezuela tiene 1601 prisioneros políticos y Nicaragua aun tiene cerca de un centenar de presos políticos después de haber vaciado las cárceles al desterrar a varios cientos de prisioneros y quitarles la ciudadanía, aunque cualquiera de ellos son ciudadanos con más decoro que el que nunca tendrá la pareja Daniel Ortega y Rosario Murillo.

  • El futuro de la Iglesia en juego: lo que podemos esperar del próximo cónclave

    El futuro de la Iglesia en juego: lo que podemos esperar del próximo cónclave

    La Santa Sede ha anunciado que la reunión de los señores Cardenales de la Iglesia que elegirá al sucesor de San Pedro y heredero de Francisco, dará inicio el 7 de mayo. Tradicionalmente, a esta reunión se le denomina cónclave(del latín cum clave, es decir, «con llave»), en alusión al encierro obligatorio de los Cardenales hasta que se elija al nuevo Romano Pontífice.

    El deber ahora de los cardenales es llegar a Roma, instalarse, conversar entre ellos para conocerse mejor, acudir al Espíritu Santo y discernir quién será el elegido. Por la mañana del día 7 se celebrará una Santa Misa especial, denominada Misa pro eligendo Pontifice. Por la tarde, los cardenales electores entrarán a la ancestral Capilla Sixtina. Una vez que haya ingresado el último, el Maestro de Ceremonias Litúrgicas Pontificias proclamará el «extra omnes», ordenando que todas las personas no autorizadas abandonen la capilla.

    Durante un cónclave, los cardenales electores están sometidos a restricciones estrictísimas de confidencialidad y aislamiento, con el fin de preservar la libertad y el secreto del proceso de elección papal. Tienen prohibido: el uso del celular, computadoras, radios o cualquier medio electrónico, dar o recibir información del exterior, hablar públicamente o filtrar detalles del cónclave y llevar documentos personales o tomar notas sin autorización.

    Después de las oraciones y la ceremonia de apertura, se llevará a cabo la primera votación en la tarde del miércoles. A partir de ese momento, se realizarán dos votaciones por la mañana y dos por la tarde de cada día, según la tradición. A modo de referencia, la duración es muy variada.

    El papa Francisco (Jorge Mario Bergoglio) fue elegido en laquinta votación del cónclave de 2013: una se realizó la tarde del primer día y, el segundo día, fue elegido en la cuarta votación. El papa Benedicto XVI (Joseph Ratzinger) fue elegido en la cuarta votación del cónclave de abril de 2005, es decir, en la primera de la tarde del segundo día.

    El papa Juan Pablo II (Karol Wojtyła) fue elegido en la octava votación del cónclave de octubre de 1978, en la tarde del tercer día. El papa Juan Pablo I (Albino Luciani) fue elegido en la cuarta votación del cónclave de agosto de 1978, es decir, en el segundo día.

    El papa Pablo VI (Giovanni Battista Montini) fue elegido en la sexta votación del cónclave de 1963, al tercer día. El papa Juan XXIII (Angelo Giuseppe Roncalli) fue elegido en la undécima votación del cónclave de 1958, tras cuatro días de deliberación.

    Al finalizar cada votación, las papeletas son quemadas para comunicar el resultado al exterior. Si el humo que sale de la chimenea de la Capilla Sixtina es negro, significa que no se ha llegado a un consenso. En ese caso, se debe esperar a la siguiente votación.

    Para que un papa sea elegido, se requiere una mayoría calificada de dos tercios (2/3) de los votos de los cardenales electores presentes. En esta elección, se estima la participación de 130 cardenales, por lo que se necesitarían poco menos de 90 votos para elegir al nuevo pontífice.

    Cuando se alcanza el consenso y un candidato recibe los votos necesarios, se le pregunta si acepta la elección. En caso afirmativo, se le consulta qué nombre papal asumirá. Luego se retira a cambiarse de vestidura para aparecer en el balcón de la Loggia de las Bendiciones, desde donde se pronuncia el famoso “Habemus Papam”.

    El cónclave más largo de la historia fue el que eligió al papa Gregorio X en 1271, y duró casi tres años (noviembre de 1268 a septiembre de 1271). Fue tan prolongado que las autoridades locales encerraron a los cardenales, redujeron sus raciones de comida al mínimo e incluso quitaron el techo del edificio para forzarlos a decidir. Por el contrario, el cónclave más breve fue el de Clemente IV en 1265, que duró solo un día. Conviene rezar y tener paciencia.

    • El padre Fernando Armas Faris es sacerdote católico

  • La Sombra del Machismo: Cuando el «Honor» se Tiñe de Sangre

    La Sombra del Machismo: Cuando el «Honor» se Tiñe de Sangre

    La noticia nos golpea con una brutalidad escalofriante, un eco doloroso que resuena en las estadísticas y en el silencio de las víctimas. Otra mujer, arrebatada de su vida por la mano de un hombre que alguna vez juró amarla. Y, aunque cada caso tiene sus particularidades, una sombra oscura y persistente se cierne sobre estos crímenes: el machismo.

    Como criminólogo, he dedicado años a desentrañar las complejas motivaciones detrás de la violencia. En el caso de los feminicidios perpetrados por hombres con arraigadas creencias machistas, no estamos hablando simplemente de un arrebato de ira, celos o de un conflicto que se descontrola. Nos enfrentamos a una manifestación extrema de una ideología tóxica que considera a la mujer como una posesión, un objeto cuyo valor reside en su sumisión y obediencia a los dictados masculinos.

    El machismo, en su núcleo más violento, se nutre de una concepción distorsionada del poder, dominio y del «honor». Para estos hombres, la autonomía femenina, la independencia de pensamiento o la simple decisión de romper una relación se perciben como una afrenta directa a su autoridad, una humillación intolerable. Su «honor» masculino, frágil y construido sobre la dominación, se siente mancillado.

    En este retorcido esquema mental, la mujer no es un ser humano con derechos y deseos propios, sino una extensión de su identidad masculina. Cualquier intento de ella por ejercer su libertad se interpreta como una rebelión que debe ser sofocada, incluso con la aniquilación. El control, la posesión y la anulación de la individualidad femenina se convierten en imperativos para restaurar ese «orden» patriarcal que sienten amenazado.

    Es crucial entender que esta violencia no surge de la nada. Se gesta en una cultura que, aunque avance lentamente hacia la igualdad, aún tolera micromachismos, chistes sexistas, la cosificación de la mujer y la perpetuación de roles de género rígidos. Estos elementos, aparentemente inofensivos, crean un caldo de cultivo donde la idea de la superioridad masculina y la subordinación femenina pueden enraizarse profundamente en la psique de algunos hombres.

    Cuando una mujer decide romper con ese esquema de control, cuando se atreve a decir «no» o a construir su propio camino, desafía directamente la base de su poder. La respuesta violenta, en estos casos extremos, no es un acto impulsivo, sino la culminación de una visión del mundo donde la mujer que se rebela debe ser castigada, silenciada para siempre.

    No podemos simplificar estos horribles crímenes a meros «crímenes pasionales». Son la expresión más brutal de una desigualdad de género histórica y persistente. Combatir el feminicidio exige un abordaje multifacético que va más allá de la sanción penal. Requiere una profunda transformación cultural que cuestione y desmantele las estructuras patriarcales desde sus cimientos.

    La educación desde la primera infancia, en igualdad, la promoción de relaciones basadas en el respeto mutuo, el empoderamiento femenino y la deconstrucción de los estereotipos de género son herramientas fundamentales en esta lucha. Debemos crear una sociedad donde la autonomía de la mujer no sea vista como una amenaza, sino como un derecho inalienable. Solo así podremos empezar a desterrar la sombra del machismo y evitar que el «honor» masculino siga tiñéndose de la sangre de las mujeres.

    • Ricardo Sosa, Doctor y master en criminología

    @jricardososa

  • Un Papa con los tiempos

    Un Papa con los tiempos

    Desde su hospitalización en el Hospital Gemelli de Roma donde fue ingresado de urgencia por una afección respiratoria que le perseguía desde su juventud, se presentó el inevitable desenlace de su muerte sesenta y tres días después de su ingreso.

    Joven, con apenas una veintena de años, había perdido una cuarta parte de su pulmón derecho debido a una grave infección que ameritó una operación de urgencia. Eso fue en su ciudad natal de Buenos Aires cuando aún estaba en el seminario.

    Cuando el pasado domingo de Gloria le llevaron al balcón para su salutación Urbi et Orbi, a duras penas se le pudo escuchar su entrecortada y apagada voz. Pero allí estaba, sentado en su silla de ruedas; sabía que era la última vez que se asomaría a ese balcón, y no podía faltar a su última cita. A fin de cuentas para ello había sido elegido por el Espíritu Santo.

    Ya no está entre nosotros, recibiendo a todos de aquí, allá o acullá, imitando a Cristo, como lo aconsejaba Thomas de Kempis por allá en el siglo XV, en un devocionario de alta circulación en su momento; o el propio San Francisco de Asís, cuyo nombre escogió Jorge Mario Bergoglio para ejercer su papado, y con el murió.

    Cada Papa de nuestra era, ha marcado su ministerio con la impronta que ha movido los pilares de la Iglesia consciente del cambio epocal, interpretando el signo de los tiempos, tal como aconsejaba el Señor a sus discípulos. León XIII con su Rerum Novarum, Juan XXIII con su Concilio Vaticano II, Paulo Sexto con su Populorum Progressio, Juan Pablo II con su Humanae Vitae y su Laborem Exercem entre 14 que nos dejó; Bendicto XVI con Deus caritas est y Caritas in veritate. Francisco fue prolifero en sus escritos desde su apostolado como Arzobispo, Cardenal y como Papa recordamos sus encíclicas Lumen Fidei y Laudato si.

    Su apostolado y humanidad, sus errores y aciertos, pero sobre todo su fe en Cristo, el significado de su muerte y la trascendencia de su resurrección que conlleva la vida, el volver a nacer es el legado que nos deja. Su compromiso con los débiles, los menores, el recibir a todos en su seno sin juzgar, con el solo «vete y no peques más» despertó pasiones a favor y en contra de su apostolado.

    Le acusaron de peronista, y lo fue. Se afilió a la Juventud con Perón, cuando Perón asumió el poder por segunda vez, que logró entre otros aciertos, detener el movimiento comunista que amenazaba por asumir el poder en Argentina. Luego cada uno siguió su vida y su historia. ¿Kirchnerista? No, fue obvio que no, el primer Kirchner, Alberto, le veto, se le enfrentó cuando el Arzobispo de Buenos Aires, nuestro Papa Francisco, aún era Jorge Mario Bergoglio, por sus señalamientos y desaciertos descontrolados en beneficio de un proyecto ajeno al bien general argentino.

    Cristina tampoco le fue cercana, fue dura con él, le ignoraba y no guardaba sus enconos contra el Arzobispo que ya denunciaba la corrupción generalizada y su exclusión. Claro cuando fue designado Papa, fue la primera en sacar la bandera de la paz, y no se cansó de solicitar citas en el Vaticano. Allí fue recibida, pero nunca más Francisco regresó a su natal Argentina.

    Fue un Papa de su tiempo que debió luchar, enfrentarse a los múltiples intereses y desviaciones de la Curia romana; al propio tiempo que asumió el propósito de aplicar lo decidido en el Concilio Vaticano Segundo convocado por el Papa Juan XXIII en 1962 y concluido por el Papa Paulo VI en 1965, pero que los intereses internos, ignorancia, comodidades, y el disfrute del poder, impidieron su aplicación.

    Francisco tiene en su haber la sencillez, su compromiso y vivencia con la Palabra de Jesús transmitida por los apóstoles. Tuvo la entereza de evidenciar la corrupción moral y material de sacerdotes, obispos y cardenales. Hizo visible y tomó decisiones ante los abusos sexuales, maltratos y pedofilia sacados y abusos de poder de hombres de la Iglesia.

    Convocó al sínodo sobre la sinolidad, hoy ya en implementación, que horizontaliza la relación entre sacerdotes y fieles; persiguió y castigó la corrupción. Suspendió de sus funciones cardenalicias y abrió juicio civil y eclesiástico a dos Cardenales. Hoy impedidos por suerte divina, de integrar el conclave que elegirá al Nuevo Papa, al peruano Juan Luis Cipriani por abuso sexual y al Cardenal italiano Angelo Bacciu suspendido y enjuiciado por malversación y corrupción.

    A esa realidad eclesial, al ejercicio de los intereses del poder terrenal que ocasionó la renuncia de un Papa, y quizá el asesinato de otro, fue que decidió Francisco enfrentar, para regresar a la esencia del pensamiento y la práctica cristiana.

    Fue difícil iniciar el desmantelamiento de una práctica que se fue instalando desde la Edad Media, cuando comenzamos a ejercer el poder terrenal y nos acostumbramos; sin mucha diferencia con lo que hoy hace el integrismo islámico en Afganistán, Irán, Palestina, Francia o Italia.

    La muerte del Papa Francisco abre la incógnita sobre lo que vendrá. Sus reformas y estilo son muy difícil de desmantelar y regresar a la vieja práctica y dogmas eclesiales; pero igual, continuarlas y profundizarlas, dada la lucha de intereses que se enfrentarán en el Cónclave que se iniciará el próximo siete de mayo, no pareciere que será el caso.

    Por ahora se observan tres tendencias: 1) el grupo por continuar y profundizar las reformas, 2) el grupo conservador que intentará continuarlas pero con prudencia y menor premura, y 3) el grupo reaccionario que intentará echar al olvido o ignorar las actualizaciones y reformas iniciadas por Francisco.

    Conociendo la naturaleza humana, la segunda tendencia debería ser la que se imponga en la votación final. Y allí hay un Cardenal de origen italiano quien fuere muy cercano a Francisco, que podría ser el elegido.

  • El papa Francisco y su legado

    El papa Francisco y su legado

    Ya empezaron a visitar la tumba del papa Francisco muchos fieles católicos.

    Un ser humano que dejó un gran legado.

    Su lucha por los pobres, por los desposeídos jamás se olvidará.

    Algunos manifestaban que era un Papa revolucionario; lo que quiso hacer fue cambiar el rumbo de la Iglesia católica y lo logró.

    Al principio tuvo detractores, sin embargo, eso no fue obstáculo para él.

    Se le catalogó como un revolucionario, pero no era un simple revolucionario, nada más quería hacer cambios.

    Entre las obras que realizó en vida están: luchó por los pobres, fue el primer Papa latinoamericano, fue el primer Papa jesuita, promovió la paz y la convivencia entre personas de diferentes religiones o credos, abrió el liderazgo de las mujeres en la Iglesia, promovió la inclusión, estuvo pendiente de los casos de pedofilia de algunos sacerdotes a nivel mundial y promulgó que los países ayuden a disminuir los efectos del cambio climático.

    Los seres humanos somos frágiles y nos dejamos dominar fácilmente por la maldad, por los falsos placeres y caminos equivocados.

    Cada ser humano; tiene una forma diferente de pensar, de actuar.

    Y, el papá Francisco supo comprender a todos los seres humanos.

    Supo escuchar.

    Ese carisma y humildad lo caracterizaron.

    Cambió los estereotipos, hizo que muchos pensáramos diferente.

    Las reglas del catolicismo sufrieron cambios desde que el papa Francisco fue elegido.

    Ese fue un reto grande para el pontífice.

    Su misión fue cambiar el protocolo, romper paradigmas y estereotipos en la Iglesia católica.

    En otro contexto, El Salvador es un país conservador.

    Muchos no aceptaron los cambios que el papa Francisco realizó.

    Sin embargo, le dio un rumbo nuevo al catolicismo.

    Hubo más inclusión a sectores que antes eran vistos de menos.

    El legado que dejó el papa Francisco a El Salvador fue que canonizó en la Plaza de San Pedro en el Vaticano a Óscar Arnulfo Romero.

    Siempre se reunió con la juventud; ya que, la juventud necesita oportunidades de empleo, una visión diferente de ver la vida, necesita de enseñanzas religiosas.

    «Es cierto que hoy en día nuestros jóvenes sienten la fascinación de tantos ídolos que se ponen en el lugar de Dios y parecen dar esperanza: el dinero, el éxito, el poder, el placer y las redes sociales”.

    Exhortó en aquella ocasión cuando visitó Brasil en el año 2023.

    El papa Francisco fue un gran comunicador, fue un Papa cercano, especialmente con la juventud.

    El papa Francisco visitó Brasil, que es el país más católico de América, y uno en donde tiene más seguidores la Iglesia católica.

    Algunas protestas, no fueron suficientes para que la juventud, se abocara a las calles a escuchar sus mensajes.

    Jóvenes de todas partes del mundo, con esfuerzos y ahorros, lograron estar frente al pontífice que trajo nuevas expectativas en una Iglesia católica que ha estado perdiendo adeptos por errores cometidos por sacerdotes y otros miembros cercanos al Vaticano.

    En muchos países que visitó dejó una semilla de fe y esperanza.

    El papa Francisco pidió perdón por los errores cometidos por la Iglesia católica.

    Además, reformó el Código de Derecho Canónico para endurecer las sanciones a los sacerdotes culpables de abuso.

    Muchas cosas quedaron pendientes.

    Su carisma, humildad, generosidad y otras características, fueron su sello.

    Francisco, el papa jesuita y argentino, buscó convertir a muchos fieles.

    Tuvo un diálogo concertador y buscó cambios en países que se han olvidado de la fe y los valores.

    Luchó por un mundo menos desigual.

    El papa Francisco tuvo que iniciar limpiando su casa, poniendo reglas, las cuales cambió.

    Que su pontificado sea un ejemplo para el próximo Papa que llegará a guiar a la Iglesia católica.

    Lo recordaremos por su sencillez, austeridad, humildad y lucha por los pobres.

    Es difícil escribir en un artículo lo que realizó el Papa de los desposeídos.

    Siempre estará latente su inigualable legado.

    Que descanse en paz.

    Fidel López Eguizábal es Docente investigador Universidad Francisco Gavidia

    flopez@ufg.edu.sv

  • Sueños, chorros e interrogantes

    Sueños, chorros e interrogantes

    Richard Nixon ganó las elecciones presidenciales de 1968; había perdido en 1960 contra John F. Kennedy por apenas 112 000 votos.

    Fue vicepresidente de Dwight Eisenhower, de 1953 a 1961, y triunfó vendiéndose como el «representante de la gran mayoría silenciosa»; léase, la población más conservadora.

    Hasta entonces, su trayectoria era ascendentemente envidiable. En su segundo mandato al frente del Ejecutivo ‒tras superar por mucho al demócrata George McGovern‒ decidió derrocar a Salvador Allende y le reventó en la cara el escándalo de «Watergate», por lo que renunció en 1974.

    Hasta hoy, solo él abandonó la Casa Blanca por la puerta trasera.

    Precisamente allí recibió Donald Trump a Nayib Bukele el 14 de abril recién pasado.

    He leído y oído más comentarios negativos que favorables sobre dicha visita.

    Hay quienes consideraron el recibimiento del salvadoreño como un «reconocimiento» a la «excepcional labor» de un «presidente honesto».

    Tal calificativo apunta a una persona honrada, íntegra, justa e intachable.

    Pero este no es el caso, comenzando por el irrespeto a la legalidad cuyo culmen ‒hasta ahora‒ es su inconstitucional reelección justificada y aplaudida por quienes han intentado «envolverla para regalo», junto a muchas otras trastadas autocráticas más.

    Pero también estamos quienes desaprobamos su desempeño desde antes de ese episodio que constituye quizás el más nefasto de una posguerra que, ojalá, no se convierta en la nueva preguerra.

    Lo hicimos y lo hacemos con razones.

    Y tras lo declarado por Bukele en Washington ante Trump y la prensa sobre Kilmar Ábrego ‒compatriota deportado por «error»‒ más lo ocurrido después, se han multiplicado las críticas.

    En el Salón Oval, tras preguntarle una periodista si regresaría a Ábrego, el usurpador de nuestro aparato estatal respondió prepotente y altanero: «Espero que no esté sugiriendo que meta a un terrorista de contrabando en Estados Unidos.

    ¿Cómo voy a introducir a un terrorista de contrabando en Estados Unidos? Por supuesto que no voy a hacerlo.

    La pregunta es absurda».

    ¿Podría demostrarme alguien con certeza cuándo y por qué este paisano fue declarado «terrorista» por autoridad competente, respetando sus garantías judiciales y el debido proceso?

    Nadie, obviamente.

    Además, la periodista nunca planteó retornar ilícitamente al susodicho.

    Su pregunta no fue absurda; absurda fue la respuesta de Bukele, quien además nos proporcionó material extra para cuestionarlo luego de la fugaz visita a El Salvador realizada por el senador demócrata Chris Van Hollen; este quería conversar con Kilmar en el Centro de Confinamiento del Terrorismo conocido como el «CECOT», adonde estuvo detenido y de donde fue trasladado después a otro reclusorio.

    Para ello habló con Félix Ulloa, segundón de aquel que andaba paseando.

    Experto en encontrar artículos constitucionales «escondidos» y ahora en esconder compatriotas injustamente detenidos, Ulloa le negó al senador tanto la liberación del prisionero como la posibilidad de visitarlo y hasta de comunicarse telefónicamente.

    Pero alguien, imagino quien, lo volvió a hacer quedar mal y Kilmar conversó con Van Hollen el 17 de abril en un sitio público.

    Un empleado gubernamental les colocó entonces un par de tragos en la mesa, que eran o parecían ser «margaritas»;

    esa torpe «trampa» fue desenmascarada por el estadounidense, pero antes Bukele había comentado burlonamente la escena.

    Días después, este apareció en una lujosa tienda italiana comprándose una carísima chaqueta personalizada.

    Hay quienes preguntan si nuestros impuestos pagaron esa turisteada por Europa y si anduvo acompañado por la profusa comitiva con la que apareció en el encuentro con Trump, cuando se mostró anuente a construir más cárceles y le agradecieron lo «maravilloso» que era tener «a quien mandar lo peor de lo peor» desde aquel país.

    ¿Nuestros impuestos pagaron además los tres terrenos adquiridos en «Los Sueños» junto a su casa particular, para construir otra residencia presidencial?

    ¿También la posible adquisición de una calle en dicho complejo habitacional para su uso exclusivo y la «obra» que ofrece para compensarle al vecindario la materialización de semejante capricho?

    ¿Y la transacción a su favor del predio playero ubicado en una área protegida así como otras propiedades suyas y de familiares que suman, en total, más de diez millones y medio de dólares desembolsados y superan más de tres millones y medio de metros cuadrados?

    Es legítimo demandar respuestas a eso y más, pero no las tendremos hasta que…

    Por ello, mejor pregunto: ¿caerá Bukele?

    Si cayó Nixon, claro que sí.

    En su loca carrera por enriquecerse y engrandecerse, se tropieza cada vez más seguido.

    Como los taludes de la carretera colindante con el turicentro «Los Chorros», se está desmoronando de a poco.

    Pero no solo hay que esperar contemplando.

    Las condiciones objetivas para ello están acumulándose dentro y fuera del país, pero debemos organizarnos y luchar.

  • Cifras horribles: 11 accidentes diarios de motociclistas

    Cifras horribles: 11 accidentes diarios de motociclistas

    Cerca de las 6:00 de la mañana del 13 de marzo pasado, como todos los días laborales, el profesor Marden Escobar Alfaro, de 62 años de edad, se dirigía a la autopista hacia el aeropuerto internacional a abordar el transporte que lo condujera desde la ciudad de Olocuilta hacia el Centro Escolar Caserío Los Novillos del distrito de San Luis la Herradura, La Paz, donde se desempeñaba como director.

    Ese jueves fue el último día de Marden quien murió atropellado en la autopista. bajo el puente de Olocuilta, por un motociclista que conducía a excesiva velocidad. El motociclista y su acompañante resultaron con lesiones severas mientras el cadáver del profesor quedó tirado en el asfalto.

    El accidente que produjo la trágica muerte de Marden considerado un buen hijo, hermano, padre esposo, vecinos, amigo y profesor ejemplar, solo fue uno de los once que este año se reportan en promedio a diario en todo el país, en el cual se ven involucradas motocicletas, algunas de ellas conducidas por personas que no tienen la respectiva licencia

    Según el Observatorio Nacional de Seguridad Vial (ONASEVI) desde el 1 de enero hasta la semana pasada, se habían registrado 1,267 accidentes con participación de motocicletas con resultado de 1,195 lesionados y 135 muertos. Mi amigo Marden está clasificado como peatón muerto. A propósito las estadísticas oficiales señalan que en accidentes viales la mayor cantidad de muertos son peatones, seguido de motociclistas y luego pasajeros y conductores de vehículos particulares.

    Los datos oficiales también señalan que hasta la fecha el 33.32 por ciento del parque vehicular es para las motocicletas, ya que un total de 635,210 están registradas oficialmente. El Salvador tiene cerca de dos millones de vehículos (1,906,582) registrados en el Viceministerio de Transporte.

    Sin embargo, la cantidad de licencias extendidas para motociclistas es menor a la cantidad de dichos vehículos, pues el Viceministerio de Transporte solo ha emitido, hasta marzo pasado, 522,399 licencias. Es decir que hay casi un 20 por ciento de motocicletas que andan circulando sin que sus conductores estén debidamente autorizados, probablemente sin la pericia suficiente y sin el conocimiento necesario del Reglamento de Tránsito.

    Según los registros oficiales, desde 2015, un total de 45.642 personas han recibido atención médica al haber resultado con lesiones en accidentes de motocicletas. A diferencia de los accidentes viales con participación de otros vehículos, los de motocicletas son mucho más fatales porque el conductor y su acompañante viajan más vulnerables. Es el caso de Rubén Alcides Hernández Godoy, un joven que ahora tiene 25 años de edad y que en enero de 2019 tuvo un accidente al chocar su motocicleta con un árbol en la carretera Litoral, cerca de Usulután. Rubén sufrió amputación de su pierna izquierda y la mano derecha le ha quedado inmóvil, además, ha quedado marcado con una cicatriz en su mejilla izquierda.

    Cuando tuvo el accidente andaba aprendiendo a conducir y corría a 100 kilómetros por hora.

    Otro caso es el de Néstor Javier Campos Bolaños, ahora de 32 años de edad, que en febrero de 2017 intentó sobrepasarle a un tráiler cañero en la autopista al aeropuerto, en San Juan Talpa. Cuando le sobrepasaba se salió del asfalto y se fue a una cuneta. Como resultado la motocicleta quedó inservible y él sufrió una lesión en la cuarta vértebra cervical y eso lo dejó cuadripléjico. Néstor tampoco tenía licencia para conducir la motocicleta que se la había prestado a un amigo y para colmo había consumido bebidas embriagantes.

    La División de Tránsito de la Policía Nacional Civil y el mismo Viceministerio de Transporte deben realizar un exhaustivo plan para sancionar a quienes conducen todo tipo de vehículos sin estar facultados para ello. Hay buseros, microbuseros, conductores de transporte pesado, vehículos livianos y motocicletas que lo hacen irresponsablemente sin tener una licencia que los avale. Este plan debe llevar también a sancionar a los que conducen bicicletas en vías públicas sin cumplir con las normas establecidas.

    En la actualidad las Cámaras de Seguridad en las principales ciudades y carreteras del país captan permanentemente el tráfico y sus percances. En la mayoría de accidentes donde está involucrada una motocicleta con otro tipo de vehículo, la culpa recae sobre el motociclista que irrespetó una señal de tránsito o que hizo alguna osadía, como sobrepasar por un punto prohibido o creerse «el dueño de la calle».

    Muchos motociclistas siguen haciendo carriles inexistentes (tercer carril), se aglomeran en los semáforos, sobrepasan golpeando las carrocerías de los carros livianos, se suben a las aceras, no portan cascos autorizados, conducen a velocidad excesiva, se distraen con facilidad, usan teléfonos celulares mientras conducen, no andan la vestimenta adecuada y pocos irrespetan las normas de tránsito.

    En lo personal pienso que a los motociclistas les hace falta conciencia. Deben entender que cada día que salen a trabajar alguien los espera en casa y que los esperan sanos y salvos. Ellos al igual que todos los que conducimos debemos entender que los vehículos conducidos de manera irresponsable se convierten en un arma peligrosa con la cual podemos provocar lesiones y la muerte de otros o de nosotros mismos.

    A mi amigo Marden ya no le podemos regresar la vida. Su familia vive acongojada por el dolor de su fallecimiento, sus amigos, alumnos y compañeros de trabajo lo extrañamos, su muerte pudo haberse evitado si el conductor de aquella motocicleta hubiese conducido a una velocidad prudencial y hubiese tenido la pericia necesaria. Conductores manejemos a la defensiva… Con conciencia.

  • La Educación Superior

    La Educación Superior

    Desde la crisis sanitaria provocada por el virus Sars/Covid– 19 la Educación en general y la Superior en particular ha dado un giro importante.

    El descenso de aspirantes a estudiar una carrera ha sido significativo, se trata de un estudio que hemos estado realizando desde 2023 y podemos abordar este problema desde varias perspectivas, tomamos como base la teoría de la complejidad la cual permite explorar los sistemas a partir de su composición como una totalidad.

    Hay datos reveladores como por ejemplo: en 2024 18,000 jóvenes solicitaron ingresar a la UES, mientras que en 2025 la cifra disminuyó a 15,000. En 2023, la matrícula global bajó 0.4 % (828), sin embargo en los institutos especializados subió 7.6 % (1,149), mientras que en los institutos tecnológicos bajó -17.5% (225), y en las universidades bajó 1 %.

    En general, es notable que cada año los aspirantes a educación superior presenta una reducción y si agregamos a eso el nivel de deserción que presentó un total de 7000 estudiantes en 2023. Ante esto surge la pregunta ¿Cuál es la motivación que hace que un estudiante aspire a estudiar a nivel superior después de finalizar el bachillerato? Podríamos decir en un simple análisis superarse y elevar su nivel de vida, sin embargo, si vemos el punto de vista opuesto que hace que este estudiante no le motive estudiar y obtener un título a nivel superior, se trata de un trabajo que nos lleva a analizar varias perspectivas desde lo social, económico, cultural.

    El nivel educativo actual de El Salvador ronda el 7º grado lo cual es muy bajo, además de otros factores que el estudiante que llega a nivel superior se encuentra como carreras desactualizadas, dificultades de encontrar un trabajo al graduarse, los enfoques educativos que se centran solamente en saber, en lo teórico y no en hacer en fin son varios factores .

    Actualmente se propone una reforma a la ley de Educación Superior y recientemente AUPRIDES ha propuesto que el sistema se centre en créditos y no en unidades valorativas, lo cual es bueno ya que le da al estudiantes la responsabilidad de desarrollar su aprendizaje, aunque no solo con esto mejorará la educación superior falta mucho por hacer, como involucrar otros actores clave: el sector productivo quienes al final absorben a los futuros profesionales e invertir más en las educación pública, la investigación continúa y arrogará importantes conclusiones que pronto daremos a conocer.