Categoría: Opinión

  • La urgente necesidad de modernizar el Código de Trabajo salvadoreño ante los cambios tecnológicos

    La urgente necesidad de modernizar el Código de Trabajo salvadoreño ante los cambios tecnológicos

    El mundo del trabajo ha experimentado transformaciones profundas en la última década, impulsadas principalmente por los avances tecnológicos, la digitalización y los nuevos modelos de negocio. El Salvador no ha sido ajeno a esta evolución, sin embargo, su marco normativo laboral —en particular el Código de Trabajo— continúa anclado a una realidad del siglo XX, lo que genera una creciente brecha entre la legislación vigente y las necesidades actuales del mercado laboral.

    El Código de Trabajo salvadoreño, promulgado en 1972, fue diseñado para regular relaciones laborales tradicionales, centradas en la figura del trabajo subordinado, presencial y permanente. Este enfoque, aunque útil en su momento, se ha vuelto insuficiente para abordar las nuevas formas de empleo que han surgido con el desarrollo de la economía digital, como el teletrabajo, el trabajo por plataformas digitales, los freelancers, o los modelos híbridos de contratación.

    Uno de los mayores retos que presenta el actual Código es la falta de regulación clara sobre el trabajo remoto. Aunque durante la pandemia de COVID-19 se aprobó una Ley de Regulación del Teletrabajo, esta sigue siendo limitada y no se encuentra plenamente integrada en el cuerpo normativo laboral. En consecuencia, existen vacíos legales en aspectos como la desconexión digital, la jornada laboral flexible, el derecho a la intimidad del trabajador, y el uso de herramientas tecnológicas proporcionadas por el empleador, por mencionar algunos.

    Asimismo, el auge de la automatización y la inteligencia artificial plantea nuevos desafíos. La sustitución parcial o total de tareas humanas por sistemas automatizados está modificando la estructura del empleo en sectores como manufactura, servicios financieros, atención al cliente y logística. Este fenómeno requiere una normativa que facilite la reconversión laboral, incentive la formación continua y proteja a los trabajadores desplazados sin obstaculizar la innovación empresarial.

    Además, el trabajo a través de plataformas digitales —como servicios de entrega, transporte o tareas esporádicas— ha dado lugar a una “zona gris” en la legislación laboral. Estas relaciones no encajan fácilmente en las categorías tradicionales de trabajador dependiente o independiente, lo que deja a miles de personas sin cobertura efectiva de derechos laborales básicos como seguridad social, vacaciones, indemnización o protección contra despido arbitrario.

    Modernizar el Código de Trabajo no significa eliminar las protecciones existentes, sino adaptarlas a la nueva realidad del empleo. Es necesario un enfoque equilibrado que reconozca los derechos de los trabajadores y, al mismo tiempo, ofrezca flexibilidad a las empresas para innovar y competir. Esto implica, entre otras reformas: definir nuevas categorías laborales, regular con mayor precisión el teletrabajo, establecer derechos digitales, promover la capacitación continua y desarrollar mecanismos ágiles de resolución de conflictos.

    El contexto internacional también exige cambios. Los tratados de libre comercio, las condiciones para inversiones extranjeras y los compromisos en materia de derechos laborales, exigen un marco normativo moderno, coherente con estándares internacionales y capaz de responder a las exigencias del desarrollo sostenible.

    En conclusión, la modernización del Código de Trabajo salvadoreño no puede seguir postergándose. Adaptar la legislación a la realidad del siglo XXI no solo es un imperativo legal, sino también una condición necesaria para fomentar un entorno laboral más justo, competitivo e inclusivo. El reto es grande, pero ineludible: un nuevo marco laboral que refleje la complejidad, flexibilidad y diversidad del trabajo en la era digital.

    • Jaime Solís. experto en Derecho Laboral, BDS Asesores

  • Debemos detener las locuras que nos enfrentan

    Debemos detener las locuras que nos enfrentan

    Recuperar el sentido natural de los vínculos y propiciar el entendimiento entre corazones diversos, nos afianza el sentido de familia humanitaria.

    Por ello, es fundamental, que los pueblos se hallen vivos en el compartir. Máxime en una época en la que el hambre extrema crece y los diversos conflictos aumentan. Atmósfera que nos deshumaniza por completo y nos vuelve inhumanos.

    Debes cesar, por consiguiente, el aluvión persistente de pugnas. La paz tiene que ser posible en los hogares, en el trabajo, en la sociedad. Personalmente, me niego a que sea un horizonte imposible. Comencemos, entonces, por poner orden en nuestro quehacer diario, en nuestra cotidianidad, aminorando las tensiones, con el mero hecho de aprender a reprendernos.

    Tiene que ser nuestra primera obligación, enmendarnos, tomar una pausa de descanso entre una discordia y otra. Sinceramente, no podemos caer tan bajo. Necesitamos activar la coherencia, despertar la conciencia y practicar la visión del alma, desterrando el orgullo egoísta de nuestros andares y las reivindicaciones poderosas, midiendo nuestras voces, porque igualmente se puede herir y matar con las palabras, no sólo con las armas.

    Practiquemos, pues, lo de hacer el corazón sin coraza. Bajo esta óptica, considero fundamental el ejemplarizante aporte que las religiones, pueden ofrecer para favorecer contextos de alianza. Hacer comunión y comunidad, de igual forma, nos demanda a ser respetuosos entre sí para construir relaciones de concordia; sin obviar, que donde una puerta se cierra, otra se abre.

    No podemos vivir aterrorizados, quizás tengamos que aprender a amarnos para poder caminar por este mundo de contrariedades y absurdos; esto nos demanda a interiorizar nuestros propios pulsos, con sus poéticas pausas de luz, animados por el deseo del reencuentro más que del encontronazo.

    Activemos, en consecuencia, el discernimiento justo. Por desgracia, la marea de injusticias es otro enloquecimiento más, que debe concluir para remediar las desigualdades entre continentes diversos.

    El espíritu del juego limpio es esencial para cohabitar y poder movernos, comenzando por aprender a valorarnos, queriéndonos los unos a los otros. Salvar las diferencias y promover la igualdad entre análogos, lo considero vital para impulsar ese cambio social de unión y unidad preciso.

    Desde luego, otro mundo es posible cuando dos se hermanan. El hermanamiento es el camino y la comprensión es el abecedario, para volver al lenguaje de lo auténtico.

    Sin duda, es una verdadera necesidad el retorno a la bondad y a la verdad, al menos para poder afrontar con mayor coraje los desafíos de nuestro diario de vida. Es público y notorio, que tampoco se pueden construir relaciones armónicas sustentadas en la mentira, con golpes de pecho falsos, asumiendo connotaciones imprecisas e inciertas, que lo único que hacen es distorsionar la realidad y acrecentar la irracionalidad.

    Son muchos los retos que requieren el compromiso y la colaboración conjunta, porque nadie puede pensar en afrontarlos por sí mismo, pero sí que podemos empezar por estar en paz con nosotros mismos.

    Indudablemente, a poco que nos adentremos en nuestro distintivo hábitat interno, descubriremos que la mayor parte de las locuras actuales son necedades humanas, como la soberbia.

    Este mal envenena el sentimiento de fraternidad, tan necesario como imprescindible, en un orbe globalizado de gentes pensantes. En todo caso, poco se puede hacer con una ciudadanía sumida en el poseer y en el tener, endiosada a más no poder, sólo hay que tener paciencia y no pagar con la misma moneda, porque un día su pedestal se derrumbará.

    Mientras tanto, si acaso, abramos corredores humanitarios y practiquemos la acogida para recoger a los indefensos. Lo significativo está en no desfallecer, para que esta brutalidad sanguinaria acabe y que sea, la condescendencia, la que nos traiga los acuerdos.

  • ¿Tiene El Salvador el peor sistema de salud pública de la región?

    ¿Tiene El Salvador el peor sistema de salud pública de la región?

    El domingo recién pasado un querido amigo de toda la vida me compartió un video sobre los peores sistemas de salud de Latinoamérica. El video, sin referencias de procedencia, mencionaba al sistema de salud de El Salvador como el peor sistema de salud de la región.

    Con la duda y curiosidad que siempre me acompaña comencé a realizar una búsqueda bibliográfica sobre los diferentes rankings de sistema de salud pública que se hubiesen realizado en la región. Evaluar y clasificar los sistemas de salud pública en América Latina es complejo debido a las variaciones en la metodología, los indicadores (como la eficiencia, la calidad, el acceso -que incluye cobertura de servicios- y los resultados sanitarios) y la naturaleza fragmentada de muchos sistemas de salud de la región.

    Sin embargo, varios estudios e informes recientes ofrecen perspectivas comparativas.

    Un estudio realizado por el Instituto de Salud Pública y Ciencias del Cuidado, Universidad de Uppsala, Uppsala, Suecia y publicado en el 2022 por la revista Europea de Salud Pública, encontró que los países de Latinoamérica con los sistemas de salud publica mas eficientes (La esperanza de vida ajustada en función de la salud (EVAS), la inmunización contra la difteria, la tos ferina y el tétanos (DPT) y la tasa de supervivencia de los menores de 5 años se eligieron como resultados, mientras que el gasto sanitario conjunto, el producto interior bruto (PIB) per cápita y la población mayor de 65 años se seleccionaron como insumos), fueron Nicaragua, seguido de Cuba, Honduras, Costa Rica y Chile, mientras que los países con peores resultados fueron Surinam, Venezuela y Guatemala.

    Según el informe de la OCDE y el Banco Mundial «Health at a Glance: América Latina y el Caribe 2020», la disponibilidad de recursos varía ampliamente: La densidad de camas hospitalarias es mayor en Barbados, Cuba y Argentina, superando la media de la OCDE.

    La disponibilidad de camas en UCI está por encima de la media regional en Brasil, Uruguay y Argentina, mientras que países como El Salvador, Costa Rica y Perú presentan los índices más bajos. La densidad de médicos es superior a la media de la OCDE en Cuba, Uruguay, Trinidad y Tobago y Argentina.

    Debido a la complejidad organizacional y operativa de los diferentes sistemas de salud publica en la región, es bastante oneroso el llegar a una conclusión con evidencia concreta de quienes son los mejores y quienes los peores sistemas. Sin embargo, hay evidencia producida por numerosos estudios y reportes que nos llevan a concluir que los sistemas de salud mas fuertes de la región son Costa Rica, Cuba, Chile, Brasil y Colombia.

    Otros países Centroamericanos como Panamá, Nicaragua y Honduras presentan evidencia de fortalezas en algunos indicadores específicos, aunque siempre acompañado de debilidades profundas en algunos otros. Es indudable también mencionar que los sistemas de salud más débiles de la región se adjudican a Venezuela y Guatemala.

    El liderazgo del Ministerio de Salud de EL Salvador ha estado publicando desde hace mas de 5 años sobre las transformaciones en el sistema nacional de salud bajo la administración del presidente Nayib Bukele destacando avances en infraestructura, equipamiento y cobertura. Incluso publicaron en Diario El Salvador sobre reconocimientos internacionales sobre las acciones integrales del gobierno para garantizar la salud pública. En un país, donde existe una insolvencia de recursos de salud (personal medico y de enfermería), mejorar la infraestructura y equipamiento, si en realidad se ha hecho, poco efecto tendrá sobre el acceso y cobertura de los servicios de salud. El Foro Nacional de Salud denuncio el cierre de 27 equipos comunitarios de salud (ECOS) y otras unidades médicas, lo que al parecer podría afectas a 300 mil personas y sobrecargar hospitales existentes. Asimismo, se han reportado carencias en insumos médicos y medicamentos en algunos centros de salud, lo cual limita la capacidad de atención de nuestro personal médico.

    No olvidemos que se encuentra latente la sombra sobre una posible intención de privatizar la salud, lo que seria el tiro de gracia en el acceso equitativo a los servicios de salud.Nuestro país no tiene el peor sistema de salud publica de la región, ese merito se lo dejamos a la hermana republica de Guatemala, pero por ahí anda y dudo que hayan existido reconocimientos internacionales para un sistema de salud mediocre como el que tenemos en el país.

  • Mi Nueva Escuela: Un paso hacia el futuro educativo con IA y robótica

    Mi Nueva Escuela: Un paso hacia el futuro educativo con IA y robótica

    El Salvador está atravesando una etapa transformadora en su sistema educativo con la implementación del programa y nueva política de educación «Mi Nueva Escuela», que busca modernizar y fortalecer la enseñanza en el país. Sin embargo, lo que realmente está marcando la diferencia es la integración de programas de inteligencia artificial (IA) y robótica en las aulas, un enfoque que promete posicionar al país en un lugar destacado en la educación tecnológica de América Latina.

    El programa «Mi Nueva Escuela» surge como una iniciativa para renovar la infraestructura, los métodos de enseñanza y el acceso a herramientas modernas en las instituciones educativas de El Salvador. En un mundo cada vez más digitalizado, este proyecto tiene como objetivo preparar a las nuevas generaciones para las exigencias de un mercado laboral globalizado y tecnológico.

    Los programas de IA y robótica: más que herramientas, oportunidades

    La inclusión de programas de inteligencia artificial y robótica en las escuelas no solo fomenta el interés por la tecnología, sino que también desarrolla habilidades críticas como el pensamiento lógico, la resolución de problemas y la creatividad. Desde la primera infancia, los estudiantes están aprendiendo conceptos que van desde programación básica hasta cómo los algoritmos pueden transformar industrias completas.

    Este enfoque no solo prepara a los estudiantes para trabajos del futuro, sino que también empodera a las niñas y niños en comunidades que eran marginadas y excluidas, ofreciéndoles la oportunidad de romper ciclos de pobreza a través de competencias globales. Además, estas disciplinas estimulan la colaboración y el trabajo en equipo, cualidades esenciales para cualquier campo profesional.

    Aunque el avance es prometedor, es de reconocer que el Ministerio de Educación Ciencias y Tecnología (MINEDUCYT) ha desarrollado una labor estratégica y titánica superando dos grandes obstáculos en América Latina, la falta de acceso universal a internet y dispositivos tecnológicos, desde la pandemia pasando por suspensiones de clases presenciales por condiciones del clima u otros factores,la comunidad estudiantil tiene sus computadoras de primera generación, así como los docentes. El entrenamiento adecuado para el personal docente también se ha convertidoen una prioridad, ya que la implementación efectiva de estos programas requiere educadores capacitados en áreas tecnológicas.

    Por otro lado, la colaboración con empresas tecnológicas y organizaciones internacionales está avanzando este proceso, facilitando el acceso a recursos y formación. Estas alianzas también podrían garantizar que los programas de IA y robótica evolucionen y se adapten a las necesidades globales y locales.

    Durante la semana del 10 al 16 de mayo, equipos del MINEDUCYT y de ARK Educate visitaron diez centros escolares donde estudiantes de primero, cuarto y séptimo grado presentaron 36 proyectos de innovación desarrollados como parte del programa piloto. Entre los trabajos destacaron soluciones tecnológicas en áreas como filtración de agua, agricultura inteligente, salud asistida por IA, traducción gamificada y herramientas para la reforestación. Este plan forma parte de una transformación curricular sin precedentes en el sistema educativo público salvadoreño, centrada en ciencias, tecnología, matemáticas, computación e inglés.

    El ministro de Educación, Ciencia y Tecnología ingeniero José Mauricio Pineda, destacó la participación de las comunidades escolares. «Desde el diseño de filtros de agua hasta herramientas impulsadas por IA, los estudiantes están dando pasos audaces para construir un futuro mejor, apoyados por sus maestros, familias y mentores», escribió en la red social X.

    «Mi Nueva Escuela», combinado con la implementación de IA y robótica, representa una apuesta audaz y necesaria para transformar la educación en El Salvador. Es un paso hacia un futuro donde las herramientas tecnológicas no sean solo un lujo y exclusividad de ciertos sectores, sino un derecho para todos los estudiantes. Con el compromiso adecuado por parte del gobierno, las instituciones y la sociedad. El Salvador está siendo líder y referente de convertirse en un líder regional en educación tecnológica, inspirando a otros países a seguir su ejemplo.

    *Por Ricardo Sosa. Doctor y máster en Criminología

    Docente certificado en Educación Superior

  • Desaparecidos por el totalitarismo.

    Desaparecidos por el totalitarismo.

    Se suele creer que las dictaduras ideológicas no incurren en crímenes extrajudiciales y menos aún practicar la desaparición de quienes se les oponen, no porque sean más tolerante que el despotismo uniformado, sino porque al controlar las instituciones del estado tienen la capacidad de legitimar sus crímenes por horrible que estos hayan sido.

    Sin embargo, el sistema totalitario castrista ha practicado la desaparición de sus enemigos como cualquier dictadura militar que haya padecido el hemisferio, lo que motivo que hace unos años el Instituto de la Memoria Histórica Cubana contra el Totalitarismo bajo la coordinación de Jose Luis Fernández organizara la conferencia, «Los desaparecidos del Castrismo» y que posteriormente el doctor Daniel Pedreira, después de una ardua investigación, haya realizado una obra clave para conocer los extremos a los que ha llegado el régimen totalitario por tal de conquistar el poder y conservarlo.

    La obra se titula «Cuba desde 1959, Los desaparecidos del castrismo», en ella Pedreira demuestra que, en la Isla, aunque hay leyes que contemplan la pena de muerte, aplicada miles de veces en estos 66 años de tiranía, hay muchos desaparecidos por la vesania de los esbirros del régimen y la maldad de sus dirigentes.

    Siendo el caso más notorio entre los desaparecidos el de Andrew de Graux Villafaña, cuya hermana, Mary, lleva décadas reclamando a la dictadura totalitaria cubana información sobre su hermano.

    Andy, ciudadano estadounidense por vía paterna, se unió a las guerrillas del Escambray para luchar contra el castrismo cuando tenía 18 años. El joven guerrillero fue herido en la finca Limones Cantero durante un enfrentamiento con las milicias, 13 de septiembre de 1962, recibió dos balazos, uno de los proyectiles le entró por el hombro y terminó alojándose en la quinta vertebra, dejándolo inmóvil.

    Capturado, fue conducido al hospital de Trinidad, su pueblo natal. Conocía al médico y le pidió que avisara a su madre, pero otro galeno, más represor que curador, Cuco Lara, ordenó que el herido fuera sacado de la sala y recluido en un cuarto aislado, en consecuencia, cuando los padres llegaron al sanatorio, no lo pudieron ver.

    No recibió atención médica. Después de ser torturado física y psicológicamente, le trasladaron por orden de la Seguridad del Estado al hospital de Cienfuegos.

    Mientras, la madre de Andy visitó la delegación suiza en La Habana, representante de Estados Unidos en Cuba, siendo las gestiones infructuosas.

    Recuerda Mary, en entrevista concedida a Pedreira, que ya en ese momento su hermano había sido operado por el doctor Rodríguez Marcoleta, aunque la familia desconocía por completo lo acaecido y seguía ignorando donde se encontraba su deudo.

    El 18 de septiembre el galeno Rodríguez Marcoleta fue a ver a Andy. No lo encontró. Preguntó por el operado y le respondieron que había muerto. En la morgue pidió ver el cadáver, tampoco estaba. Días después la Seguridad del Estado le pidió al médico que firmara el certificado de defunción de Graux Villafaña, a lo que el galeno se negó rotundamente.

    Mary de Louise de Graux Villafaña, quien no ha cesado en la búsqueda de su hermano, manifiesta preocupación por otros jóvenes desaparecidos que se alzaron en armas contra la dictadura. Los hermanos Pedrozo y los igualmente hermanos Becerra, quienes también habían sido guerrilleros contra el totalitarismo, son otros desaparecidos.

    También desaparecidos son Orlando Collazo y Lázaro Fernández. Se supone que murieron en combate. Los restos de Fernández según algunas versiones fueron expuestos en el parque del pueblo de Guao, pero sus familiares nunca vieron su cadáver. Tampoco fueron informados de su muerte.

    Hace varios años la señora Yolanda Ibáñez, presentó al Comité Cubanos Pro-Derechos Humanos en La Habana, una denuncia por la desaparición de su padre, el agricultor Carlos M. Ibáñez, quien según las autoridades había sido arrestado y fusilado sumariamente en 1965. La familia Ibáñez nunca ha visto el cuerpo de su deudo, ni tampoco donde fue sepultado.

    Esta es una situación que padecen miles de familias cubanas. Suponen que sus familiares fueron sepultados o muertos en combate, pero nunca tuvieron la oportunidad de velarlos, ni sepultarlos, aún peor, ignoran donde están los restos mortales de sus parientes.

    Los restos mortales de las más de 70 personas fusiladas y sepultadas en una fosa común en la Loma de San Juan, Oriente, el 12 de enero de 1959 por orden de Raúl Castro, han desaparecido del lugar donde fueron enterradas, según denuncia el exprisionero político Ramiro Gómez Barruecos.

    Según investigaciones de Jose Luis Fernández, en la finca San Gabriel, Las Villas, los guerrilleros Juan Antonio Benítez, Gabriel Morales y Onelio Pérez fueron abatidos por la milicia, sin embargo, es un supuesto. No hay quien atestigüé que vio los cadáveres o diga conocer donde están enterrados.

    Alberto Álvarez Bravo, ha denunciado públicamente la desaparición de Alberto Sigas, avalada con los testimonios de su esposa, Carmen Núñez Armesto y su señora madre, Elia Echevarría.

    Poco se ha escrito sobre los desaparecidos por el totalitarismo cubano y es que hasta en ese aspecto el control de la información instaurado por la dictadura le ha sido útil, control que nuestro autor Daniel Pedreira ha roto para siempre.

    • Pedro Corzo es periodista cubano.

  • ¿Por qué se desaprovecha el potencial productivo del salvadoreño que “anda en la rebusca”?

    ¿Por qué se desaprovecha el potencial productivo del salvadoreño que “anda en la rebusca”?

    El peso económico de las micro y pequeñas empresas (MYPES) en El Salvador es indiscutible. Están presentes en la vida diaria de millones de personas, tanto como proveedoras de bienes y servicios, como fuente de ingresos para miles de familias. Su presencia es tan profunda que ha moldeado incluso nuestra forma de hablar: expresiones como “andar en la rebusca” no solo reflejan el esfuerzo, la astucia y la perseverancia de estos emprendedores, sino que encarnan una de las convicciones más profundas del ser salvadoreño: la de pertenecer a “uno de los pueblos más trabajadores del mundo”.

    Y no es para menos. Las MYPES representan más del 99 % del tejido empresarial del país, generan empleo para más de dos terceras partes de la población ocupada y aportan más de una tercera parte del producto interno bruto (PIB). Tómese en cuenta que las remesas —mucho más visibles en el discurso público— apenas superan el 20 % del PIB.

    A pesar de su enorme importancia socioeconómica, las MYPES continúan siendo ignoradas o subestimadas en las discusiones clave sobre las políticas públicas y el desarrollo nacional. Esta exclusión resulta aún más preocupante en un país que, durante las últimas dos décadas, ha registrado una de las tasas de crecimiento económico más bajas de América Latina y del conjunto de países en desarrollo, y donde, consecuentemente, la principal preocupación de la ciudadanía es la situación económica.

    Una primera medida para revertir esta situación sería reorientar parte de los subsidios que históricamente se han dirigido a los consumidores o a medianas y grandes empresas hacia el sector MYPE. Esta política sería particularmente efectiva en el segmento de las microempresas de subsistencia y de acumulación simple, donde una leve mejora en los ingresos o una reducción de costos puede marcar la diferencia entre cerrar o seguir operando.

    También podrían implementarse subsidios al empleo en el sector MYPE, a través del cofinanciamiento de salarios. Esta medida no solo ayudaría a sostener empleos, sino que incentivaría la productividad y la formalización en uno de los sectores más desatendidos.

    Más allá de los subsidios, los micro y pequeños empresarios tienen bastante claro el tipo de apoyos que necesitan del Estado y de la cooperación internacional. En encuestas que se le han pasado para la preparación del informe anual sobre El Estado de la MYPE: La otra cara de la economía, elaborado por FUSAI y FLACSO, solicitan cosas básicas pero fundamentales tales como: acceso a servicios como agua potable, tratamiento de aguas residuales, electricidad e internet; acceso a programas de seguridad y protección social; trámites más simples; reconocimiento de parte del gobierno central y los gobiernos municipales; y más oportunidades de formación técnica. Sin embargo, a pesar de lo claras y razonables que son estas demandas, las políticas públicas siguen enfocándose en el gasto asistencial o en apoyar a los empresarios medianos y grandes, dejando de lado a los pequeños negocios que sostienen la economía local.

    ¿Por qué ocurre esto? Desde la economía política del desarrollo, autores como Ha-Joon Chang y Dani Rodrik han mostrado cómo los sectores con bajo poder de negociación, como las MYPES, son sistemáticamente marginados de las decisiones de política pública. No cuentan con estructuras organizativas fuertes, ni visibilidad institucional ni presencia mediática. Desde un enfoque institucionalista, Douglas North agregaría que las reglas del sistema —formales e informales— tienden a favorecer a los grandes actores económicos, creando una «ceguera estructural» que limita la capacidad del Estado para promover un desarrollo más equitativo.

    A esta dimensión estructural se suma otra simbólica y comunicacional. El psicólogo Rainer Mausfeld ha demostrado cómo las élites económicas manipulan el discurso público mediante fragmentación y descontextualización de narrativas, con el fin de preservar el statu quo. En el caso de las MYPES, esto ocurre cuando se les reduce a problemas como el desorden urbano, la informalidad o la evasión de impuestos, sin contextualizar estas situaciones en las condiciones que las originan.

    Se omite, por ejemplo, que muchas grandes empresas también ocupan espacio público —como estacionamiento o extensión comercial—, que el desorden muchas veces refleja ausencia de infraestructura básica, y que la informalidad fiscal responde con frecuencia a una normativa diseñada sin considerar la escala ni la realidad económica de los negocios más pequeños.

    Al presentar a las MYPES como parte del problema —y no de la solución— se termina justificando su exclusión de las políticas. Esta visión fragmentada impide reconocer su verdadero potencial como motor del desarrollo nacional y debilita su legitimidad como actores económicos.

    Reconocer esta distorsión —estructural y simbólica— es el primer paso para corregirla. Si de verdad se quiere dinamizar la economía salvadoreña, hay que dejar de ver al país productivo que “anda en la rebusca” como un obstáculo, y empezar a tratarlo como lo que es: el núcleo vital de la economía nacional.

    • Gabriel Pleités, PhD en economía por la Universidad de Utah e investigador asociado de FLACSO EL Salvador

  • Scout, resiliente y ganadora

    Scout, resiliente y ganadora

    Muchos se preguntarán, ¿para qué estudiar? Asistir a la escuela para muchos ha sido utópico. Entre las vicisitudes se pueden mencionar: no hay políticas inclusivas para que en el hogar se potencie la importancia de la educación. Los paradigmas están cambiando y manifiestan que; estudiar no es la panacea para ser exitoso. Esto es una falacia, en cada hogar se ha comprobado históricamente que, con una persona que acceda al sistema educativo, hay una metamorfosis en el que aprendío, hay cambios significativos en su hogar y, por ende, en la sociedad. Muchos salieron de la pobreza gracias a que estudiaron.

    Es de analizar la historia de Evelyn Nohemi Martínez de Chávez, quien ha luchado en la vida igual que muchos. En la entrevista se verifica que ha sido resiliente: ¿Cómo fue que decidió estudiar contabilidad? Realmente no lo decidi, se me impuso la carrera, el horario y la universidad, yo tenía hambre en todos los sentidos, algo en mí no me dejaba estar tranquila, quería volar, estudiar, salir adelante; no quería vivir en el entorno social de mi niñez rodeada de pandillas, añoraba ser publicista, soñaba con salir a la capital y estudiar comunicaciones; ya tenía el pensum, la universidad, pero no tenía los recursos. Pero tampoco quería ver pasar el tiempo y en bachillerato era buena en contabilidad, por ello; tomé la oportunidad que un patrono en aras de retenerme, puso a mi disposición.

    ¿Cuál ha sido el obstáculo más grande en su vida? Si veo hacia atrás, no fue fácil, pero no puedo catalogar un obstáculo más grande que Dios, en quien confío. Inicialmente, no contaba con los recursos, pero siempre encontré trabajo desde los 14 años para poder estudiar. El entorno social no era saludable, pero salí de ahí. Desvelarse para cumplir con el trabajo y la tarea universitaria costó, pero todo lo que me ha pasado me ha forjado un carácter para ser quien soy ahora. Y puedo decir que me siento realizada en todos los sentidos y que venga lo que venga, seguiré confiando en Dios, que abre puertas y mueve bendiciones para mí y los míos.

    ¿A quén le dedica sus triunfos y luchas? Terrenalmente, a mi madre, que, pese a que nunca pisó un salón escolar, siempre me impulsó a seguir, me enseñó con una pequeña tienda de colonia a ser la mejor administradora; no se acobardó para buscar créditos casi imposibles de pagar para su capacidad económica del momento, a pesar de que eran pequeñas cantidades para que yo culminara los años de bachillerato. Ella siempre creyó en mí.

    ¿Qué consejo les brinda para los que declinan y ya no continúan estudiando? Estudiar es el único camino digno para cambiar el estilo de vida, es la esperanza de un mejor porvenir. Rendirse es lo más fácil, pero estás condenando tu futuro. Sentir hambre mientras se estudia porque se anda justo para el pasaje y la fotocopia es pasajero, la desvelada se repone luego, pero la destrucción de tu futuro por darte por vencido es permanente.

    ¿Qué consejos les brinda a los soñadores? Si en su presupuesto tiene gastos no indispensables, es capaz de pagar una mensualidad universitaria; regresar y terminar es la mejor decisión para asegurar una vida más estable a nivel laboral, financiero y emocional.

    ¿Qué le enseñó el movimiento scout de El Salvador? Me enseñó a ser mejor madre, ya que me permitió ver que mis hijos podían ser independientes; que también necesitaban espacios para desarrollar su liderazgo, me enseñó a amar la naturaleza, a entregar mi voluntariado con el único fin de servir a los demás. Actualmente soy la comisionada provincia Oriente; mis hijos ya no están en el programa por razones de estudio.

    ¿Cuál ha sido el reto que más ha tenido en su vida? He tenido experiencias difíciles, de las cuales he aprendido que por sí sola no puedo, pero con Dios solo es de esperar el momento. Él sabe cómo operar, él provee de lo que necesitamos, abre oportunidades, y a nosotros nos toca aprovecharlas, dar siempre lo mejor. Nada cae del cielo, nada es regalado. Siempre hay que estar alertas, trabajar constantemente, agradecer lo que se tiene y seguir soñando.

    Lo destacable e importante de Evelyn es que es religiosa, una mujer creyente en Dios, y eso le ayudó a salir adelante. Es un ejemplo a seguir. Muchos estudiantes estudian y trabajan, eso los hace ser más resilientes y dispuestos a afrontar los retos en la vida.

    • Fidel López Eguizábal. Docente Investigador Universidad Francisco Gavidia
    flopez@ufg.edu.sv

  • Árbol que nace torcido…

    Árbol que nace torcido…

    El Salvador tiene historia, dolorosa en su mayoría. Pero no nos cansamos de repetir sus pasajes sombríos y condenables como, por ejemplo, el de la dictadura del siglo veinte encabezada por Maximiliano Hernández Martínez. De ese pasado, mayo me evoca su caída en 1944 cuando ‒forzado por una huelga de brazos caídos, el retiro del beneplácito estadounidense y el descontento oligárquico‒ no tuvo otra más que renunciar. Por él, como ha ocurrido y ocurre con cualquier autócrata de izquierda o derecha, habría seguido encaramado en el poder. De mayo resuenan en mi memoria, además, dos eventos condenables: la masacre en el atrio de la catedral metropolitana en 1979 y otras atrocidades sucedidas entonces, junto al vil asesinato de Roque Dalton en 1975 ‒en el día de la madre‒ a manos de quienes él creía eran sus “camaradas”。

    Esas efemérides cumplieron 46 y 50 años respectivamente, con un denominador común: la impunidad prevaleciente hasta la fecha en favor de sus responsables, impidiendo impartir justicia y repararles los daños a las familias de las víctimas. No faltará quien diga que ya no joda con ese lejano pasado, que viva el presente y “tire pa’lante”. El problema es que lo que acontece ahora nos presagia la recreación de las mismas cagadas y la posibilidad de que la situación se agrave quién sabe hasta qué nivel, pues continúa pasando lo que siempre he sostenido: nuestra rueda de la historia se mueve sin avanzar, porque su eje es el de la mencionada impunidad para quienes –directa o indirectamente– utilizan el poder en favor de sus intereses, conspirando contra un lejano bien común。

    En serio, lo que acontece actualmente no es motivo para el optimismo y menos para festejar. Bien dice mi exjefe, Rodolfo Cardenal, que a Bukele se le torció el rumbo. Y es que –como indica el dicho popular– “árbol que nace torcido, crece torcido”. El problema son las consecuencias nada promisorias que nos anuncian sus sombras nebulosas y peligrosas。

    Y es que, como muchas y muchos, incursionó en la política por el lado chueco desde el 2011 sembrado como candidato a alcalde de Nuevo Cuscatlán y agarrado de la bandera del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, al cual no solo le dio la espalda sino que terminó empujándolo al precipicio electorero tras haber sido trasplantado como su candidato victorioso en el 2015 a la municipalidad más importante del país: San Salvador。

    La primera alcaldía mencionada gobierna una superficie de apenas 15 kilómetros cuadrados, ocupados por menos de 13 000 habitantes. Pero ese fue el terreno fértil para plantar la semilla y crecer, para luego extender sus ramas hasta la de la ciudad capital. Entre otros “frutos”, desde esta última nos heredó una deuda enorme adquirida para montar uno de sus proyectos “insignia” que terminó siendo parte de una desilusionante pero muy publicitada cosecha: el mercado “Cuscatlán”。

    Y agrandó su tamaño hasta convertirse constitucionalmente en presidente de la república, incumpliendo promesas como la de su afamada Comisión Internacional contra la Impunidad en El Salvador ‒la CICIES‒ creada esencialmente para combatir la corrupción; pero la desapareció cuando esta recién empezaba a querer podar los tallos ponzoñosos de su administración. Además, pedaceó las municipalidades y se ensañó con la Universidad de El Salvador al incumplir la retahíla de promesas que en campaña llegó a hacer a su campus y, además, retenerle fondos presupuestados; asimismo, desmanteló la institucionalidad del Estado y secuestró sus despojos, se reeligió violando nuestra carta magna y mantiene desde hace más de tres años un régimen de excepción pese a presumir haber mochado la mala hierba marera。

    La lista es mucho más extensa, como extensa es también la reserva de la información pública. Esto último, acompañado de su millonario despliegue publicitario, le funcionó por un tiempo para aparecer como el maravilloso gobernante de un paraíso terrenal en el cual el único logro real es el de la drástica reducción de homicidios conseguida ‒tras haber maldecido a quienes antes lo hicieron‒ negociando con las altas jefaturas de la criminalidad pandilleril。

    Pero dentro y fuera del país, como bien señala el padre Cardenal, está haciendo agua y apunta al fracaso de un desgobierno que ‒cuando caiga en un mayor desespero‒ revivirá lo que Roque le escribió a los policías y los guardias: “Siempre vieron al pueblo como un montón de espaldas que corrían para allá, como un campo para dejar caer con odio los garrotes”; al igual que en mayo de 1979, también “como el ojo de afinar la puntería. Y entre el pueblo y el ojo, la mira de la pistola o el fusil”. Pero ya conocemos el final de esa historia y…

  • Obra y posiciones (II)

    Obra y posiciones (II)

    Mario Vargas Llosa, como muchos escritores e intelectuales de América Latina, reaccionó con simpatía y con adhesión al proceso cubano que se abrió el 1 de enero de 1959.

    El significado de lo que ocurrió en Cuba, con la caída de Batista, provocada sobre todo por la acción de un movimiento guerrillero (el Movimiento 26 de Julio), señaló un parteaguas en la vida política latinoamericana.

    En la década de 1960 la construcción de un nuevo ordenamiento económico, político y social implicó nuevos alineamientos regionales y globales.

    Todo esto generó tensiones y confrontaciones y diez años después algunos desencantos. Vargas Llosa fue de los desencantados.

    A esas alturas era un autor «internacional» por novelas como «La ciudad y los perros» (1963), «La casa verde» (1966) y «Conversación en la catedral» (1969).

    Pero será a mediados de la década de 1970 que comenzará su giro hacia una visión un tanto opuesta a lo que fue antes su postura política, y ya un poco más adelante desde la década de 1980 es que se asumirá un liberal.

    Sin embargo, en Vargas Llosa, por lo menos en el plano político, pareciera que los puntos intermedios lo desesperaban y por eso se corría a los extremos.

    ¿Esta modificación de posición política es condenable? En absoluto. Cada quien hace lo que puede con el arsenal de sus convicciones.

    Lo de Vargas Llosa no es un caso único. Ha habido otras mutaciones (políticas o religiosas): G. K. Chesterton, de liberal trocó a católico ferviente; Giovanni Papini, que pasó de los postulados futuristas a convertirse en un fervoroso católico.

    En la dilatada producción de artículos de prensa de Mario Vargas Llosa (que va desde inicios de la década de 1960 hasta el año 2023) puede apreciarse con bastante precisión este cambio de posiciones que experimentó.

    Sin embargo, sería lamentable sugerir que de blanco pasó a negro. Su matriz conceptual estuvo siempre hasta el último aliento en la literatura y sus posibilidades imaginativas y su capacidad para comprender el mundo y el tiempo que le tocó vivir.

    Los traspiés que tuvo tienen mucho que ver con situaciones políticas puntuales en las que pareciera que la puntería crítica le fallaba. O le temblaba el pulso.

    Es claro que su conflicto más fuerte lo tuvo con la realidad peruana, de la que era un apasionado, y en los últimos años se deslizó sin necesidad en el apoyo a Keiko Fujimori (hija de Alberto Fujimori, su adversario político décadas atrás, cuando Vargas Llosa fue candidato presidencial) frente Pedro Castillo, el candidato desconocido y emergente surgido de algún lado del magisterio peruano.

    Aunque desde su postura política liberal un tanto extrema se aproximó a dos pilares filosóficos como son Karl Popper e Isaiah Berlin, la verdad es que estaba lejos de la profundidad conceptual de estos.

    La producción literaria de Vargas Llosa es de una precisión técnica y una coherencia narrativa que, en todas sus novelas, sobre todo, se capta sin dificultad.

    Trátese de «La guerra del fin del mundo», «Pantaleón y las visitadoras» o «Tiempos recios».

    En «Tiempos recios», su penúltima novela, publicada en 2019, Vargas Llosa se sumerge con gran facilidad por los meandros de lo ocurrido con la conspiración que terminó derrocando al gobierno progresista de Jacobo Árbenz y abortando de este modo aquella primavera política que arrancó en 1944 y que tantas esperanzas hizo florecer en Guatemala.

    Condenar a Vargas Llosa a nombre de sus posturas políticas y olvidar que es uno de nuestros autores latinoamericanos que trajo la renovación de la novela en nuestro medio, es una tentativa fallida.

    Por la sencilla razón de que ahí está circulando su producción literaria sin dificultad entre miles y miles de lectores.

    ¿Entonces las posturas políticas no cuentan en un escritor? Por supuesto que cuentan, y hay veces que mucho.

    A pesar de los deslices políticos de Vargas Llosa sus novelas pueden caminar solas. No hizo propaganda con sus novelas ni intentó ninguna suerte de pedagogía.

    Quien no quiera leerlo por algunas de sus posturas políticas conservadoras (¡aunque se proponía ser ultra liberal!), pues que no lo lea.

    Quienes sepan tasar sus temas y su virtuosismo narrativo que sus novelas exudan, pues siempre agradecerán a Vargas Llosa haberlas escrito.

    En 2001, Mario Vargas Llosa, en «Diccionario del amante de América Latina» precisa su visión sobre la función de la literatura: «La literatura nos permite vivir en un mundo cuyas leyes transgreden las leyes inflexibles por las que transcurre nuestra vida real, emancipados de la cárcel del espacio y del tiempo en la impunidad para el exceso y dueños de una soberanía que no conoce límites».

    He ahí su estafeta.

  • Bendiciones queridas enfermeras

    Bendiciones queridas enfermeras

    Desde 1948, y por decreto legislativo publicado el 12 de mayo en el Diario Oficial, se celebra en El Salvador, cada 15 de mayo el Día de la Enfermera (o) con la finalidad de rendir tributo y justo reconocimiento a las personas que por vocación ejercen tan loable, sacrificada y humanitaria profesión.

    Se necesita vocación pura y amor por el prójimo para desempeñar una labor que requiere sacrificio y empatía, tal como lo hizo la enfermera más conocida y admirada en el mundo. Se trata de la británica Florence Nightingale, pionera de las enfermería moderna quien nació en 12 de mayo de 1820 y fallecida el 13 de agosto de 1910, a los 90 años de edad.

    Precisamente en honor a Nightingale, quien fundó su Escuela de Enfermería en 1860, se conmemora a escala mundial el Día Internacional de la Enfermería y en nuestro país cada 15 de mayo se les honra y reconoce como personas útiles y necesarias para la salud y los procesos de recuperación sanitaria. Salud enfermeras (os).

    En mi caso particular he estado en tres ocasiones al borde de la muerte: En febrero de 2013 un autobús arrastro mi carro unos diez metros y producto de ellos resulté con mis costillas quebradas, mi rodilla dislocada, ciego y y con pérdida de mis sentidos; la segunda vez en diciembre de 2019 cuando de emergencia me operaron por una hernia en la última vertebra y por una mala praxis me generaron una infección generalizada en todo mi organismo; la tercera ocasión me ocurrió en enero de 2024 cuando sufrí un derrame cerebral isquémico.

    En las tres ocasiones estuve hospitalizado y con ayuda de Dios, mi familia, los médicos y el personal de enfermería he logrado salir adelante. Actualmente aún me recupero de las secuelas de derrame, pero voy superando poco a poco y todo gracias a quienes me aman y a quienes aman a sus semejantes.

    Nunca había agradecido de manera pública y sincera a las enfermeras, desde aquella que llegó a besarme la frente y a decirme que mi madre me enviaba saludos desde el cielo, hasta la que nunca me encontraba la vena para inyectarme el suero aduciendo que estaba «gordito». Resulta que, la segunda vez, estando internado en el hospital del Diagnóstico me dolía tanto mi cuerpo que tuvieron que inyectarme para provocarme el sueño y casi de inmediato comencé a soñar con mi madre y a pedirle que me ayudara en mi recuperación. Mi dolor desapareció y una joven enfermera entró a la habitación, me tomó de la mano y comenzó a orar por mí, al final me dio un beso en la frentey me mi dijo que mi mamá me mandaba saludos.

    Desperté llorando y creyendo que había sido un dulce sueño, pero entonces supe que pese a lo negativo y pésimo de mi diagnóstico médico no era mi tiempo para morir. Cuando recibí el alta una joven delgada y de piel morena vestida de civil me dio un abrazo y me dijo que ella era enfermeray que se alegraba por mi recuperación, porque una semana atrás había entrado a mi habitación a orar junto a mí. Hasta ahora ni siquiera sé su nombre, pero la recuerdo con mucho cariño y aunque regresé al hospital para el tratamiento nunca la volví a ver y nadie me dio referencias de ella.

    En los casi cinco meses que he pasado internado producto de mis quebrantos de salud tuve la suerte de tener excelentes médicos, pero también la suerte de tener a excelentes enfermeras y enfermeros que me supieron tratar y comprender en mi lecho de enfermo. Lo de la mala praxis fue debido a que soy alérgico a los antibióticos y a pesar de ellos me suministraron esos productos. Afortunadamente los médicos y las enfermeras (os) lograron sacarme de esa crisis somática.

    Hubo enfermeras que me trataron como a un niño y que estuvieron pendiente de todo lo que me ocurría. Puntuales, siempre dando palabras de aliento y con una dulzura que realmente parecían ángeles. Siempre hay alguna malhumorada y que ejerce sin vocación, pero son poquísimas, generalmente porque han hecho turnos de 24horas o más o porque sencillamente se equivocaron de profesión.

    Claro, uno como paciente reclama atención de inmediato, a veces sin darnos cuenta que aquellas mujeres y hombres vestidos de blanco, en ocasiones trasnochados, tienenmuchos enfermos a los cuales tienen que cumplirles dosis y seguimientos constantes. Profesionales que tienen que guardarse sus lágrimas ante la tristeza que las causa el dolor de los pacientes y que siempre deben transmitir optimismo, aunque el enfermo ya esté en su periodo terminal.

    “Cada vez que muere un paciente me deprimo y me encierro en el baño a llorar” me dijo Luisa Sandoval, una enfermera que me inyectaba en el Hospital Amatepec y quien se quedó siendo mi amiga hasta su fallecimiento en 2021, víctima del Covid-19. Luisa (QEPD) era enfermera graduada y un primor con todos los internos de aquella sala de traumatología.

    Yo vivo eternamente agradecido con cada enfermera (o) que me ha tocado seguir procesos de recuperación. Ellas (os), con mucha vocación, mal pagados, a veces incomprendidas (os) y haciendo sacrificios sobrehumanos cumplen una loable labor humanitaria.

    Felicidades a todas las enfermeras por su amor hacia la humanidad, muy especialmente a Doris Alexis Escobar, Teresa de Jesús Méndez, Cissy Chávez, Ana Zoila Escobar, Cruz María De la Cruz, Hilda Amelia Pérez y a todas (os) las que ejercen con amor y nobleza la enfermería. Bendiciones queridas enfermeras.