Categoría: Opinión

  • Medicina y paradojas: el conflicto entre longevidad y bienestar.

    Medicina y paradojas: el conflicto entre longevidad y bienestar.

    Pedro F, tiene 80 años, es maestro jubilado y enviudo hace 10 años. No tiene familiares cercanos y el único hijo falleció hace mas de treinta años. Vive solo en su casa con dos gatos y un perro que rescato de la calle. Se presento a la consulta de la Dra. Linares, medico internista, con una ronquera crónica de mas de dos meses de duración. Linares ordeno una serie de exámenes de rutina, entre ellos una radiografía de tórax. Una llamada urgente de parte de la secretaria de la Dra. Linares sorprendió a Pedro. Algo malo está pasando, pensó Pedro, esto no es lo usual.

    Don Pedro, dijo la doctora, hemos encontrado una mancha en el vértice de su pulmón izquierdo, que parece corresponder con un cáncer. Luego de ser referido al oncólogo del hospital del Seguro Social, Dr. Gustavo Rodríguez, con la consecuente explicación de una serie de procedimientos y los posibles tratamientos alternativos, don Pedro respondió: “yo soy solo”.“Doctor, prefiero no hacerlo” respondió tranquilamente don Pedro. Sus palabras resonaron en el consultorio, dejando al Dr. Rodríguez confundido y hasta cierto grado frustrado por las palabras del paciente. Rodríguez insistió en la necesidad del tratamiento para prolongar la vida del paciente. A pesar de toda la información brindada el señor Pedro F. mantuvo su posición.

    “Doctor, soy una persona mayor, que ha vivido su vida a plenitud. Ya tomo demasiadas medicinas. No tengo familia y sería muy difícil lidiar con los efectos secundario de la quimio radioterapia y con tanta dependencia de hospital. Quiero seguir con la tranquilidad de mi casa y mis animales, mientras pueda cuidarme solo no quiero mas tratamientos, al menos no por ahora”.

    La medicina, guiada por el conocimiento científico, aspira a prolongar la vida, mejorar su calidad, o aliviar los padecimientos. Sin embargo, existen eventos o momentos, en los cuales, prolongación y calidad se contradicen. La situación anteriormente descrita nos obliga a detenernos y reflexionar sobre este tipo de contradicción donde la autonomía del paciente se impone y desafía a la “indicación” (mas que sugerencia) de la autoridad médica.

    Estoy dispuesto a morir, nos dice el paciente, pero que se haga a mi manera. Como enseña el principio de autonomía, la tarea no es imponer tratamientos, sino proporcionar información clara, explorar expectativas, ofrecer apoyo y, cuando la decisión del paciente no coincide con las recomendaciones, acompañarlo sin prejuicio en el camino que ha elegido en tanto sea compatible con la propia subjetividad del médico de cabecera. “Dr. Prefiero no hacerlo” es un mensaje claro y preciso sobre cuales son mis prioridades como paciente, y como paciente también comprendo que la medicina no es un ejercicio de control, sino un dialogo entre ciencia y humanidad.

    Calidad de vida sobre la prolongación de esta. Claramente, la calidad de vida no siempre está definida por los estándares biomédicos, sino por el significado que cada persona encuentra a su existencia, incluso en el contexto de una enfermedad grave.La definición de «calidad» es una decisión individual.

    La sensación de independencia, como lo define Pedro en su argumento, es para muchas personas una variante importante en su definición de calidad. Valorar menos efectos secundarios y mejor calidad de vida. En distintos estudios se ha determinado que las preferencias para rechazar un tratamiento se pueden mantener incluso con el conocimiento de que la intervención médica convencional sí prolonga la sobrevida, pero lo que se valoriza en esos casos trata de la situación de ausencia de efectos secundarios y la idea de sostener una mejor calidad de vida.

    «Existe el mito de que la calidad de vida sólo es válida cuando se define por el éxito objetivo. Nuestra tarea es explicar que es subjetiva, y que la vida puede tener sentido a pesar de las limitaciones». Afirma Gustavo Kusminsky (consultor en Hematología y Servicio de Trasplante Hematopoyético del Hospital Universitario Austral y profesor de Medicina en el Hospital Universitario Austral, Buenos Aires, Argentina).

    Es crucial que como médicos recordemos que nuestro rol es promover el bienestar de nuestros pacientes, especialmente cuando enfrentan situaciones de patologías graves. Eso implica el respeto a las decisiones del paciente con relación al plan de vida que cada uno de ellos se ha trazado individualmente, aunque ese plan de vida no este alineado con el progreso biomédico.

  • El mundo está de cabeza: guerras, atentados, corrupción, amenazas nucleares

    El mundo está de cabeza: guerras, atentados, corrupción, amenazas nucleares

    Las primeras semanas de junio han sido pródigas en acontecimientos, ofreciéndonos una panorámica tremenda del estado en que se encuentra el mundo.

    Mientras la guerra entre Rusia y Ucrania se alarga y el conflicto en Gaza nos arroja a la cara escenas dantescas, un prometedor precandidato presidencial colombiano, Miguel Uribe Turbay, es baleado a quemarropa en un parque de Bogotá, y la mujer que presidía la Cámara de Representantes de Minnesota, Melissa Hortman, es asesinada a tiros junto a su esposo al interior de su hogar en Minneapolis.

    Este último atentado se produce, además, en un fin de semana marcado por grandes contrastes al interior de Estados Unidos, pues durante la celebración de los 250 años de su poderoso ejército, con desfile militar y pirotecnia incluidos, cientos de miles de manifestantes en varias ciudades salieron a protestar contra Donald Trump y sus agresivas políticas migratorias.

    Ambos despliegues se escenificaron con propósitos tan disímiles, que el espectro de la polarización vuelve a asomarse a escasos diecisiete meses de las elecciones intermedias, programadas para noviembre de 2026.

    En ellas, Trump corre el riesgo de recoger todas las cosechas de sus propias siembras, por ahora solo materializadas en un pegajoso eslogan que se hace cada vez más fuerte: “¡No Kings!” (Sin reyes).

    En paralelo a estos asuntos, otro líder político en problemas es el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, que se ha visto obligado a comparecer en dos oportunidades ante una muy tensionada opinión pública para enviar tres mensajes que, a la postre, terminan siendo inconciliables: pedir perdón, prometer investigaciones y amenazar a los españoles con el diluvio que se desataría si él se viera despojado de sus poderes.

    Las disculpas han sido, claro, para intentar reparar los daños producidos por el voluminoso informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, involucrando a miembros clave del gobernante Partido Socialista Obrero Español (Psoe) en una urdimbre corrupta de dimensiones escatológicas.

    Sin embargo, son las “advertencias” de Sánchez las que deberían motivar el mayor de los escándalos, pues la lógica que subyace en ellas sugeriría que, siendo la alternativa a su caída el arribo al poder de eso que él llama la “ultraderecha”, los ciudadanos deberían sudar las mismas calenturas y olvidarse de ser ellos, en las urnas, los que en todo caso confirmen la hipótesis.

    Dicho en otras palabras, puesto que sus numerosos “errores” le han convertido en cadáver político, el presidente del Gobierno entiende que su más “patriótica” obligación es atornillarse angustiosamente al asiento, porque existe la posibilidad de que la mera democracia pueda resultar peor que la corrupción de su partido.

    Reveladores como son de su carácter, los silogismos de Pedro Sánchez deberían figurar entre las exhibiciones de cinismo más asombrosas que se hayan escuchado jamás en la historia de la política occidental.

    La ex presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, ha visto ratificada su condena a seis años de cárcel por delitos de corrupción, mientras que en El Salvador la imagen de Nayib Bukele se deteriora a pasos agigantados en virtud de investigaciones (nacionales y extranjeras) que confirmarían sus iniciales acuerdos con las pandillas para obtener ese meteórico descenso de la criminalidad que tanto le enorgullece.

    Finalmente, todas las alarmas se encuentran encendidas en Oriente Medio.

    Tras diezmar a la cúpula de Hamás y neutralizar la capacidad bélica de Hezbolá, todo ello en 2024, Israel por fin se decidió en estos días a impedir por la fuerza que Irán avance en su acumulación de uranio enriquecido para fabricar armas nucleares.

    El régimen chiita de Teherán es una amenaza latente para la paz en la zona, y la unidad de propósitos entre Washington y Tel Aviv respecto a la necesidad de controlar a los teócratas iraníes no puede tener más sentido.

    El problema con estas escaladas militares es que nunca se sabe cómo terminarán.

    A simple vista parece que Teherán estaría a un palmo de perder la única carta de negociación que poseía: su capacidad de desestabilizar la región a punta de ojivas.

    Sus aliados se encuentran debilitados, su economía muestra signos evidentes de agotamiento y la sorpresiva caída de la dictadura de Asad en Siria, el año pasado, rompió la cadena logística que permitía a Irán mantener su apoyo a grupos terroristas vía Líbano.

    Cualquier proceso de cambio de régimen en Teherán, sin embargo, enfrenta desafíos relacionados con la complejidad estructural iraní.

    Allá las fuerzas armadas están divididas en dos grupos claramente diferenciados desde la época del fundador de la República Islámica, el ayatolá Jomeini: el Ejército regular del país y el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, una milicia creada expresamente para salvaguardar la seguridad física e ideológica del régimen.

    La hipotética desaparición de los actuales líderes teocráticos no garantiza de ningún modo la estabilidad del país, sino que podría desatar una guerra civil de imprevisibles consecuencias.

    Estados Unidos, por otra parte, debe decidir si apoya a Israel en su deseo de acabar con los búnkeres donde Irán ha enterrado a una gran profundidad sus laboratorios nucleares.

    Si estas instalaciones son destruidas, los ayatolás sabrán que Washington ha intervenido, y lo que sobrevendría después aún es motivo de controversia entre especialistas.

    ¿Tendría Irán la capacidad para seguir sosteniendo sus amenazas? ¿Se aventuraría Trump a una intervención de largo plazo en una zona tan volátil?

    El planeta sigue girando, pese a todo, aunque a veces parezca que está de cabeza.

  • Medicina y paradojas: el conflicto entre longevidad y bienestar.

    Medicina y paradojas: el conflicto entre longevidad y bienestar.

    Pedro F, tiene 80 años, es maestro jubilado y enviudo hace 10 años. No tiene familiares cercanos y el único hijo falleció hace más de treinta años. Vive solo en su casa con dos gatos y un perro que rescató de la calle. Se presentó a la consulta de la Dra. Linares, médico internista, con una ronquera crónica de más de dos meses de duración. Linares ordenó una serie de exámenes de rutina, entre ellos una radiografía de tórax. Una llamada urgente de parte de la secretaria de la Dra. Linares sorprendió a Pedro. Algo malo está pasando, pensó Pedro, esto no es lo usual.

    Don Pedro, dijo la doctora, hemos encontrado una mancha en el vértice de su pulmón izquierdo, que parece corresponder con un cáncer. Luego de ser referido al oncólogo del hospital del Seguro Social, Dr. Gustavo Rodríguez, con la consecuente explicación de una serie de procedimientos y los posibles tratamientos alternativos, don Pedro respondió: “yo soy solo”. “Doctor, prefiero no hacerlo” respondió tranquilamente don Pedro. Sus palabras resonaron en el consultorio, dejando al Dr. Rodríguez confundido y hasta cierto grado frustrado por las palabras del paciente.

    Rodríguez insistió en la necesidad del tratamiento para prolongar la vida del paciente. A pesar de toda la información brindada el señor Pedro F. mantuvo su posición.

    “Doctor, soy una persona mayor, que ha vivido su vida a plenitud. Ya tomo demasiadas medicinas. No tengo familia y sería muy difícil lidiar con los efectos secundarios de la quimioterapia y con tanta dependencia de hospital. Quiero seguir con la tranquilidad de mi casa y mis animales, mientras pueda cuidarme solo no quiero más tratamientos, al menos no por ahora”.

    La medicina, guiada por el conocimiento científico, aspira a prolongar la vida, mejorar su calidad, o aliviar los padecimientos. Sin embargo, existen eventos o momentos, en los cuales, prolongación y calidad se contradicen. La situación anteriormente descrita nos obliga a detenernos y reflexionar sobre este tipo de contradicción donde la autonomía del paciente se impone y desafía a la “indicación” (más que sugerencia) de la autoridad médica. Estoy dispuesto a morir, nos dice el paciente, pero que se haga a mi manera.

    Como enseña el principio de autonomía, la tarea no es imponer tratamientos, sino proporcionar información clara, explorar expectativas, ofrecer apoyo y, cuando la decisión del paciente no coincide con las recomendaciones, acompañarlo sin prejuicio en el camino que ha elegido en tanto sea compatible con la propia subjetividad del médico de cabecera. “Dr. Prefiero no hacerlo” es un mensaje claro y preciso sobre cuáles son mis prioridades como paciente, y como paciente también comprendo que la medicina no es un ejercicio de control, sino un diálogo entre ciencia y humanidad.

    Calidad de vida sobre la prolongación de esta. Claramente, la calidad de vida no siempre está definida por los estándares biomédicos, sino por el significado que cada persona encuentra a su existencia, incluso en el contexto de una enfermedad grave. La definición de “calidad” es una decisión individual. La sensación de independencia, como lo define Pedro en su argumento, es para muchas personas una variante importante en su definición de calidad.

    Valorar menos efectos secundarios y mejor calidad de vida. En distintos estudios se ha determinado que las preferencias para rechazar un tratamiento se pueden mantener incluso con el conocimiento de que la intervención médica convencional sí prolonga la sobrevida, pero lo que se valora en esos casos trata de la situación de ausencia de efectos secundarios y la idea de sostener una mejor calidad de vida.

    «Existe el mito de que la calidad de vida sólo es válida cuando se define por el éxito objetivo. Nuestra tarea es explicar que es subjetiva, y que la vida puede tener sentido a pesar de las limitaciones». Afirma Gustavo Kusminsky (consultor en Hematología y Servicio de Trasplante Hematopoyético del Hospital Universitario Austral y profesor de Medicina en el Hospital Universitario Austral, Buenos Aires, Argentina).

    Es crucial que como médicos recordemos que nuestro rol es promover el bienestar de nuestros pacientes, especialmente cuando enfrentan situaciones de patologías graves. Eso implica el respeto a las decisiones del paciente con relación al plan de vida que cada uno de ellos se ha trazado individualmente, aunque ese plan de vida no esté alineado con el progreso biomédico.

  • Coyotes: Desvelando la Crueldad tras el Tráfico de Personas

    Coyotes: Desvelando la Crueldad tras el Tráfico de Personas

    Desde esta columna donde la ciencia criminológica se adentra en las sombras que persisten en nuestra sociedad, la reciente noticia de la Fiscalía General de la República (FGR), en coordinación con la Policía Nacional Civil (PNC), sobre la captura de una red dedicada al tráfico ilegal de personas, es un recordatorio crudo pero real de que, incluso en medio de los grandes avances en seguridad, hay delitos que persisten y hieren profundamente el tejido social.

    Este golpe a los denominados «coyotes» no solo es un acierto operativo, sino una ventana para comprender la crueldad inherente a una actividad que deshumaniza y explota a los más vulnerables.

    La investigación especializada de la FGR revela una modus operandi despiadado: cobros que ascendían a 14,000 mil dólares por persona, con pagos fraccionados que garantizaban la sumisión y el endeudamiento de las víctimas. Una parte se exigía antes de salir de El Salvador, y el complemento, al pisar suelo estadounidense. Esta mecánica no solo asegura el lucro de los traficantes, sino que ata a las víctimas a una deuda impagable, o de la cual pasará muchos meses tratando de honrar, convirtiéndolas en rehenes financieros y, a menudo, exponiéndolas a riesgos úntimamente mayores de explotación, extorsión o, incluso, a convertirse en personas que serán utilizadas para el narcotráfico en su desesperación por saldar la deuda u otros delitos como prestar sus cuentas bancarias para operaciones de lavado de dinero o cobros de extorsión o estafas.

    Las capturas incluyeron a un abogado que se encargaba de elaborar los títulos de propiedad de manera ilegal cuando las víctimas no tenían con que pagar para que los llevaran. Y cuatro hombres más residentes en Concepción Batres, Usulután, Quezaltepeque, La Libertad, Jiquilisco y San Salvador en donde se desarrollaron allanamientos y las capturas, se incautó diferentes tipos de evidencias que servirán para la investigación.

    Desde una perspectiva criminológica, el tráfico ilegal de personas es un delito que se nutre de la desesperación y la vulnerabilidad. Las «causas raíz» de la migración irregular (la búsqueda de mejores oportunidades económicas, la reunificación familiar, la huida de la violencia o la falta de esperanza en sus comunidades de origen) son el caldo de cultivo perfecto para estas redes criminales. Los traficantes, lejos de ser «facilitadores», son depredadores que explotan sueños y necesidades básicas, operando con una frialdad calculada que ignora la vida humana.

    Este delito no es solo un acto de fraude o contrabando; es una forma de victimización continuada y estrechos vínculos y relaciones con actores del crimen organizado. Las víctimas no solo sufren el riesgo inherente del trayecto (peligros naturales, abusos por parte de otros criminales o incluso de las propias redes de tráfico), sino que cargan con una deuda que las persigue, las estigmatiza y las expone a múltiples formas de violencia en cada etapa del camino. La promesa de una vida mejor se convierte, para muchos, en una pesadilla de endeudamiento, trauma y, en los peores casos, de muerte.

    La desarticulación de estas redes es fundamental. No solo se detiene a los perpetradores, sino que se envía un mensaje claro a aquellos que lucran con la dignidad humana: sus operaciones no quedarán impunes. Es crucial que la FGR y la PNC sigan fortaleciendo sus capacidades de investigación financiera para golpear las ganancias de estos criminales, y que la cooperación internacional sea constante, ya que estas redes operan transnacionalmente. El trabajo de la FGR y del señor fiscal general, fiscal adjunto, fiscales adjuntos especializados y jefaturas a nivel nacional no es solo contra las pandillas, aborda al crimen organizado y delincuencia en general en beneficio de las víctimas y de la sociedad salvadoreña.

    Pero la lucha no termina con las capturas. Como sociedad, debemos reflexionar sobre las condiciones que hacen que un salvadoreño esté dispuesto a pagar $14,000 o más, ya que siguen creciendo los montos, y arriesgar su vida en manos de estas redes. La prevención del delito en el tráfico de personas implica no solo la represión de los coyotes y criminales, sino también la construcción de oportunidades légitimas y seguras, así como la concienciación sobre los riesgos reales que entraña este peligroso viaje. Solo así podremos desmantelar por completo el cruel negocio de la desesperación.

    *Por Ricardo Sosa, Doctor y máster en Criminología
    Experto en seguridad

  • El egoísmo de los sistemas gobernantes

    El egoísmo de los sistemas gobernantes

    Siempre se repite la misma crónica, con su idéntica biografía, de no pensar más que en uno mismo. Aún nos falta aprender a darnos y a donarnos a cambio de nada. Sólo hay que observar, los nefastos gobiernos del mundo, repletos de intereses mundanos, haciendo de la gobernanza un enjambre de perversión dominadora. Ciertamente, somos unos irresponsables al servicio únicamente del poder. Tan sólo de boquilla defendemos a los vulnerables y marginados. Si realmente trabajásemos por la estirpe humana, por el bien de su comunidad, no habría esas tremendas desigualdades, entre la inmensa riqueza concentrada en manos de unos pocos y la multitud de necesitados del mundo. Por desgracia, anteponemos el éxito personal a los caudales recaudados para sí y los nuestros.

    A poco que buceemos en nuestra propia historia, nos daremos cuenta que únicamente el egocentrismo y el rencor tienen patria, la fraternidad carece de ella. Practicar el corazón no es lo nuestro. Olvidamos que todos requerimos de todos para vivir y que, el mejor mando, es aquel que nos enseña a servir, no a servirnos de la gente. Quizás tengamos que salir de ese inherente amor propio, miope y destructivo, hacia un amor libre y generoso, que nos reconduzca hacia un espíritu siempre dispuesto, que es lo que injerta espacios armónicos. Claro, sería convertir la política en la mejor poética de latidos verdaderos, cuya ley fundamental es la clemencia de sus moradores. Ojalá dejásemos de alimentar el desenfrenado deseo de placer y ambición, dándonos por completo.

    Sea como fuere, caer en la resignación es la mayor torpeza. Es absurdo que un pueblo cifre sus esperanzas en horizontes inmorales que socaven la identidad natural, así como la dignidad del ser humano y sus libertades fundamentales. Nuestra vida personal es única y tiene el más sublime valor, aunque aislados nos extinguimos. La relación de pulsos es lo que nos acrecienta. Por cierto, ahora que se habla de una diplomacia inclusiva, nos conviene también no perder ripio y observar a esas gentes descartadas, a las que ignoramos continuamente con nuestra pasividad. Crear un entorno hostil que disuade a estos ciudadanos de entrar en jurisdicción o de expresar sus opiniones, socavando en última instancia su capacidad de contribuir plenamente a hacer filiación, es otra de nuestras grandes miserias actuales. Está visto que la avaricia nos devora hasta nuestros propios vínculos genealógicos.

    Nos merecemos ser escuchados para entrar en diálogo, tampoco hace falta un gobierno perfecto, se requiere uno que aglutine también a sus rivales, desde el respeto. En cualquier caso, hemos de salir de este malvado territorio dominador, afanado egoístamente a una calamidad general, donde el abandono es enfermizo. Sin duda, hoy más que nunca, se requieren personas fieles a sus responsabilidades cívicas, comenzando por decir ¡no!, a un dinero que corrompe en lugar de abastecer. Me quedo, pues, con la estética de la solidaridad desinteresada; lo que conlleva, una vuelta de la economía y de las finanzas, a una ética en favor del ser humano. Por tanto, fuera estilos de vida aprovechados y materialistas, excluyentes a más no poder, que han desarrollado una globalización empedrada.

    En efecto, casi sin darnos cuenta, nos volvemos indiferentes ante los clamores de los otros. Ya no compartimos lágrimas, ni mostramos apoyo ante el drama de los demás. Sin embargo, nos interesa hallarnos coaligados. Qué pena de las autoridades que no dan ejemplo y, además con sus malévolos directorios, fragmentan en lugar de unir. Deberíamos crear un equilibrio y un orden social más hogareño. Esto nos obliga a ejemplarizar nuestras actuaciones, para que aminore el cáncer social de la corrupción, profundamente arraigada en los gobiernos, empresarios e instituciones de muchos países. Es cierto que la debilidad humana siempre ha estado ahí, pero aprendamos de las caídas y renazcamos, antes de que la codicia nos enraíce en lo perverso para siempre.

    • Víctor Corcoba Herrero es escritor español

  • ¿Es posible una reindustrialización en El Salvador?

    ¿Es posible una reindustrialización en El Salvador?

    El pasado 12 de junio, la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI), a través del Consejo Industrial de El Salvador, presentó el Plan de Desarrollo Industrial 2025-2029. Este documento representa el mayor esfuerzo del sector privado por posicionar nuevamente a la industria como un pilar clave del desarrollo económico y social del país. Su visión es clara: posicionar a El Salvador en un polo industrial regional capaz de atraer inversiones, generar empleos de calidad, incrementar las exportaciones y reducir las desigualdades territoriales y sociales que afectan al país desde hace décadas.

    Las metas quinquenales propuestas por el plan son claras: establecer al menos 200 nuevas empresas industriales, generar 20,000 nuevos empleos, atraer US$ 700 millones en inversión extranjera directa, ampliar el crédito al sector en US$ 1,000 millones e incrementar las exportaciones a una tasa promedio anual del 8%. No obstante, sorprende que entre ellas también se incluya que el PIB industrial y el índice de producción industrial solo crecerían a una tasa del 1%, lo cual resulta incomprensiblemente poco ambicioso si se considera la magnitud de los desafíos y los recursos que se espera movilizar.

    Más allá de esas cifras, el plan centra su atención en diez áreas en las que se sustentaría el plan de reindustrialización. Estas incluyen la creación de nuevas zonas industriales; una reforma integral del sistema de formación técnica, con el objetivo de capacitar a 20,000 personas para integrarse al sector industrial; la mejora del acceso a financiamiento productivo; y el desarrollo de alternativas de insumos que permitan producir bienes con mayor valor agregado. También se plantea la ampliación y mejora de los servicios públicos esenciales —como energía, agua, transporte y conectividad— a precios competitivos; el fortalecimiento de la participación de empresas nacionales en cadenas de valor locales e internacionales; la modernización de la infraestructura de apoyo a la producción, incluyendo carreteras, puertos y aeropuertos; y el diseño de un sistema de incentivos de nueva generación, más eficaz y alineado con las condiciones del entorno global. El plan también propone fomentar una cultura de innovación en las empresas, para facilitar su inserción y liderazgo en mercados dinámicos, así como facilitar el acceso a tecnologías avanzadas —automatización, inteligencia artificial, internet de las cosas— que marcan la transición hacia la Industria 4.0. En conjunto, estas estrategias buscan posicionar a la industria salvadoreña como un referente regional en producción responsable, resiliente e inclusiva.

    La mayor fortaleza de este documento no está solo en sus cifras o sus aspiraciones, sino en su diagnóstico implícito. Por primera vez, un grupo empresarial de peso reconoce implícitamente que el actual modelo económico está agotado. Asumir que no se puede seguir dependiendo críticamente de factores como las migraciones y las remesas es un paso clave para pensar el futuro del país desde la producción, la inversión, la educación, la capacitación, la tecnología y el empleo productivo. Esta toma de conciencia es valiosa, pero también exige pasar del diagnóstico a la ejecución, lo cual implica decisiones complejas y un compromiso político decidido y sostenido.

    Sin embargo, el plan industrial presentado también revela algunas limitaciones importantes. Una de ellas es la falta de claridad conceptual y metodológica. El documento tiende a mezclar sin distinción ideas generales con metas específicas, estrategias con acciones puntuales, y propuestas con resultados esperados. Esta falta de precisión puede dificultar su implementación, así como el seguimiento y evaluación de sus avances. Además, no se establece con claridad quiénes serán los responsables de ejecutar cada acción ni qué mecanismos de gobernanza permitirán coordinar los esfuerzos entre sectores.

    Otro aspecto preocupante es que el plan no detalla los recursos necesarios para ejecutar las transformaciones que plantea ni especifica con claridad de dónde provendrán. Hablar de ampliar el crédito, invertir en infraestructura, modernizar la formación técnica o digitalizar procesos productivos sin definir fuentes de financiamiento concretas puede convertir las aspiraciones en promesas difíciles de materializar, especialmente en un contexto de presiones fiscales crecientes. Una estrategia de esta magnitud requiere planificación financiera, mecanismos claros de movilización de recursos y una articulación efectiva entre el sector público, la banca de desarrollo, los organismos internacionales y la inversión privada.

    Pero quizá el vacío más importante del plan está en no abordar explícitamente el tipo de Estado que se necesita para acompañar y sostener un proceso de reindustrialización. Relanzar el aparato productivo no depende únicamente de empresas dinámicas o de inversiones estratégicas. Se requiere también de instituciones públicas con capacidad de orientar el desarrollo, coordinar actores diversos, asignar recursos con criterios de eficiencia y equidad, y garantizar la implementación eficaz de políticas industriales. Esto implica contar con una función pública profesionalizada, seleccionada por méritos, con estabilidad en sus cargos y dotada de instrumentos de gestión modernos. Además, exige fortalecer los sistemas de control y transparencia para asegurar que los recursos públicos y privados se canalicen adecuadamente, en línea con una visión de largo plazo. No se trata de acusar desinterés, sino de reconocer que un proyecto industrial de esta envergadura exige una institucionalidad a la altura de los retos.

    Afortunadamente, El Salvador cuenta con su propia historia para guiar esta discusión. Entre 1949 y 1979, el país impulsó un ambicioso modelo de industrialización por sustitución de importaciones, liderado por una coalición de actores del sector público, privado y profesional. Aquel proceso articuló políticas fiscales, financieras, educativas, laborales y de infraestructura que, con sus limitaciones, permitieron transformar significativamente la estructura económica del país. La enseñanza principal de esa experiencia es clara: cuando hay objetivos definidos, capacidades institucionales, voluntad política y un pacto de largo plazo entre Estado y sector productivo, sí es posible modificar el rumbo de la economía.

    No se trata de replicar un modelo del pasado, sino de recuperar su enfoque integral, adaptarlo al contexto actual y actualizarlo con las herramientas y desafíos del siglo XXI: transición tecnológica, sostenibilidad ambiental, inclusión territorial y justicia social. La reindustrialización es posible, pero no es automática. Requiere visión, liderazgo, capacidad técnica y un compromiso público-privado que trascienda los ciclos políticos. Solo así se podrán construir las oportunidades que tantos salvadoreños merecen y que el país necesita para aspirar a un desarrollo verdaderamente sostenido y equitativo.

    • William Pleites es director de FLACSO El Salvador

  • Junio, el mes del padre y maestro.

    Junio, el mes del padre y maestro.

    Las dos festividades las separa una semana en El Salvador; el 17 de junio se celebra el día del Padre y el 22 de junio el día del Maestro. Esto nos hace recordar que la educación de un infante inicia en el hogar y termina en la escuela. Las dos figuras convergen para ir moldeando la personalidad y carácter de cada ser humano.

    He escrito poemas, artículos de opinión sobre el padre, pero me he enfocado más en los padres responsables, a los que tienen un hogar cimentado, los que son ejemplo para su esposa e hijos. Padres que supieron criar a sus hijos, padres que se esforzaron y trabajaron arduamente.

    Con respecto a los padres irresponsables, lo corroboro cuando asisto a un banco estatal; en la fila hay madres que van a traer la mensualidad de los padres de sus hijos. Cuando voy por entrar al banco, el vigilante me pregunta: ¿Usted viene a depositar lo de la procuraduría? Le contesto: No, yo no tengo ese tipo de problemas; yo no he dejado hogares abandonados. En El Salvador, hay miles de hogares debido a la irresponsabilidad de los susodichos padres de familia.

    Con respecto al padre, es grato citar lo siguiente: «Cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado para siempre.» Gabriel García Márquez.

    Con respecto a los maestros, existen maestros inspiradores que hacen que sus alumnos salgan adelante. Docentes puede haber por doquier; sin embargo, hay docentes que son modelos a seguir.

    Deseo mencionar tres tipos de docentes: los que imparten clases en el área rural, en la ciudad y los universitarios. Iniciemos con el primero: los maestros rurales, los que van a pie, en motocicleta, a caballo o piden aventón al cantón, a ellos, les cuesta más. Los niños lo esperan con ansias para aprender. Algunas escuelas no tienen el equipo idóneo para el óptimo aprendizaje de los niños; sin embargo, el maestro comprometido y eficiente; cumplirá los objetivos. Se sabe que, en esos lugares, muchos niños llegan a la escuela con su estómago vacío.

    El otro tipo de docente es el que enseña en la ciudad, las cosas son diferentes, más si labora en un colegio. Acá, el proceso enseñanza-aprendizaje es más eficiente por contar con equipo idóneo. Los estudiantes tienen el apoyo económico de sus padres. Lo importante es que el maestro enseñe con pasión y logre cumplir sus objetivos. Eso sí, siempre se verán casos de estudiantes que buscan la escuela como un refugio. Quizás, en su hogar no tienen alimentos necesarios para subsistir, según algunas conversaciones de los padres. En cada centro escolar los docentes saben las realidades de cada estudiante. Cada estudiante es una historia diferente, algunos confían en sus docentes para buscar consejos que les guíen en la vida.

    El docente universitario es diferente, es el que cumple la última etapa del proceso enseñanza-aprendizaje de sus discentes. Acá las cosas cambian; ya no están los alumnos vigilados como en otros niveles educativos. En esta etapa ya son maduros. Muchos alumnos trabajan y estudian. El docente sabe que enseñará sin estar presionando a sus alumnos. Cada uno es responsable. Los alumnos deben ser autodidactas y cumplir con las tareas. En el ámbito universitario son pocos los docentes que aconsejan, los que motivan a los futuros profesionales. La madurez de los estudiantes es importante en esta etapa educativa. «El arte supremo del maestro consiste en despertar el goce de la expresión creativa y del conocimiento». Albert Einstein

    Ambos, padres y maestros, son los que deben ser un ejemplo a seguir. Felicidades a los padres y docentes responsables, los que son una luz, guía e inspiración para formar a ciudadanos prósperos y de bien.

    • Fidel López Eguizábal, Docente
    fidel.flopez@gmail.com

  • De «ídolos» e idólatras

    Para escribir mi comentario semanal, ahora recurrí a la asesoría ‒no podría llamarla de otra manera‒ de un buen pastor y además buen amigo. Dicho en tres palabras: un buen cristiano. “¿Adónde puedo ubicar el pasaje bíblico sobre los ídolos con pies de barro?”, le pregunté. Me remitió al segundo capítulo de “El Libro de Daniel”, en el cual se narra aquella puesta en escena en la que este le adivina a Nabucodonosor –rey de Babilonia– un sueño que tuvo; sueño que, además, debía interpretárselo bajo amenaza de muerte. Se trataba de la escena de la enorme estatua con cabeza de oro, brazos y pecho de plata, vientre y muslos de bronce, piernas de hierro y pies también de hierro pero mezclados con barro. Una piedra inmensamente grande rodó por sí sola desde una montaña, impactando a estos últimos; así fue derribada la efigie que quedó hecha polvo y el viento lo dispersó sin dejar rastro.

    Nabucodonosor llegó a sentirse todopoderoso y se ufanaba de ello; por eso fue castigado por Dios, al punto de cruzar la frontera de la cordura para instalarse durante siete años en la locura de sentirse animal y alimentarse con zacate. “Pero cuando se llenó de soberbia, y actuó terca y orgullosamente –se lee en otra parte del citado libro– se le quitó el poder y la gloria que tenía como rey. Fue apartado de la gente y se convirtió en una especie de animal; vivió con los asnos salvajes, comió hierba como los bueyes y el rocío empapó su cuerpo”.

    Según me explicó mí referido asesor, a quien consulté desde mi ignorancia por ser él buen conocedor de los textos sagrados, este relato debe asociarse con la fragilidad de ciertos personajes “divinizados”. Enloquecidos con el poder temporal sobre el cual se sostienen, no caen en la cuenta de están mal apuntalados debido a la nada confiable solidez de la mezcolanza que moldea sus patas: la propaganda engañosa, la represión y el miedo. Así, terminan siendo criminales mentirosos. De ahí deriva, me aseguró, su consiguiente inconsistencia alimentada e incrementada por las injusticias que cometen y su nulo temor al Creador. Esto último ocurre, aunque pronuncien en vano su nombre y violen así ‒entre otros tantos‒ uno de los diez mandamientos entregados a Moisés.

    Pero los ídolos con pies de barro no existirían si no hubiese idólatras. Y según el Diccionario de la lengua española, al que siempre recurro cuando es necesario respaldar con fundamento mis afirmaciones, el término idolatría viene del latín tardío “idololatrīa” que a su vez se deriva del griego “eidōlolatreía”; este último ‒en “cristiano”‒ significa por un lado la “adoración que se da a los ídolos” y, por el otro, el “amor excesivo y vehemente a alguien o algo”.

    Así son y actúan las personas fanáticas, que se dan a montones cuando los astros se alinean para configurar tal escenario. Uno de los ejemplos más terribles de eso lo constituye el arribo de Adolfo Hitler al poder. Este no llegó hasta donde llegó mediante un golpe de Estado, una revolución o por el voto directo de la población. Su partido, el Nacional Socialista, arrancó siendo una minucia política durante la década de 1920 pero fue tomando fuerza y consolidándose a partir de 1930 en el marco de una gravísima crisis económica y política que provocó desempleo, pobreza y hambre en un país imperial que inició la Primera Guerra Mundial y terminó perdiéndola.

    El descontento notable y generalizado fue aprovechado por este despreciable individuo hasta llegar a convertirse primero en canciller y, luego de preparar el terreno, en el dictador nazi responsable del Holocausto que debería ser bien conocido por toda la humanidad para no ser repetido. Sin embargo, hoy en día hay quienes siguen sus pasos; lo que ocurre en Gaza, es un terrorífico y nefasto ejemplo.

    Pero, además, han existido otros especímenes en el mundo que se aprendieron muy bien ese manual para convertirse en déspotas declarados o poco mal disimulados. De estos sigue habiendo en nuestra América del norte, central, del sur y caribeña.

    Pero por la gravedad de sus acciones, la torpeza al realizarlas y el descaro impune que parece disfrutan creyéndose parte de una especie sagrada e intocable, caerán como la estatua en el sueño de Nabucodonosor. La gran roca que chocó con esta y se transformó en tremenda elevación, deberá ser moldeada por maestros de obra que tengan claro para qué debe servir: para hacer temblar y derribar, desde la organización de la población que sufre por sus desmanes, a esos soberbios ídolos con pies de barro sin importar su talla actual.

  • A mi padre y a mis maestros con cariño

    A mi padre y a mis maestros con cariño

    Dios me dio el privilegio y la bendición de tener a un padre a todo dar. Mi papá, Julio Antonio Marinero, fue mi héroe y el hombre más honesto y honorable que he conocido. El 13 de diciembre de 2006 Dios se lo llevó al cielo y desde entonces lo extraño todos los días. A veces quisiera tenerlo a mi lado para que me siguiera aconsejando y para darle fuertes abrazos y decirle cuán orgulloso estoy de él y cuánto lo amo y lo respeto.

    En nuestro país cada 17 de junio se celebra el Día del Padre, para rendir homenaje a esos hombres responsables y amorosos que se convierten en una guía de luz para conducir a sus hijos y que por amor a su familia se esmeran en cada día en ser mejores seres humanos y seres valiosos para la sociedad.

    El mejor consejo que alguna vez me dio mi padre fue cuando comencé la universidad y él con esa su sapiencia que da el amor, la fe y la experiencia, me dijo que estudiara a conciencia por amor a mis hijos que todavía no conocía, porque cuando yo fuera papá me iba a dar cuenta del verdadero amor. Era una forma de expresarme cuanto me amaba y prepararme para mi futura familia. Yo así lo entendí.

    Mi papá era un tipo muy humano. Por cada uno de sus hijos estaba dispuesto a dar la vida. Un día, cuando los tiempos fueron críticos en el hogar, lo vi llorar, pero nunca bajó los brazos y por amor a la familia se mostró valiente y decidido a salir adelante. Ninguna crisis o mal tiempo iba a impedir que él se esforzara para sacar adelante a su familia. Y lo logró.

    Lo volví a ver llorar cuando junto a mi madre me abrazaron fuerte y ufanos el día que me recibí de licenciado en Periodismo de la Universidad de El Salvador. Estaban felices y orgullosos por un triunfo mío que en realidad era producto del sacrificio y la responsabilidad de ellos. Fueron lágrimas de felicidad producto de su fe y apoyo incondicional.

    Mi papá era muy servicial, siempre procuraba ayudar a los demás porque tenía claro que en la vida debemos ser seres útiles a la familia, a la sociedad y a la patria. Le encantaba leer y a cada hijo nos inculcaba a ser buenos lectores. “La gente que lee no es manipulable” solía decir, mientras leía en una hamaca. Mi papá solía ser muy jovial, bromista, de buen sentido del humor y buen amigo, muchos de sus amigos los conservo y los respeto. Algunos de los que fueron amigos de mi papá, todos de la tercera edad, saben congraciarse conmigo cuando me dicen que me parezco mucho a mi padre. Me siento honrado.

    Definitivamente gracias Dios por el padre que me diste, porque me siento un privilegiado y anhelo ser, aunque sea, un poco como él. Mi papá es mi ejemplo a seguir, fue mi mejor consejero, mi protector, mi héroe, el hombre que amó a mi madre, mi apoyo… el hombre más bueno que jamás conocí. Te amo papá.

    Mi papa fue mi gran maestro en la vida y sus enseñanzas me sirven para valorar la vida, al igual que todos los conocimientos que me brindaron cada uno de los maestros que tuve en mi formación académica, desde mis profesores de kínder hasta los que me formaron en mi educación profesional.

    En nuestro país cada 22 de junio se celebra el Día del Maestro Salvadoreño como una manera de honrar a los educadores y reconocer su dedicación en la formación de las futuras generaciones. Esa fecha se escogió para rendir homenaje al general Francisco Menéndez, quien falleció el 22 de junio de 1890 y es reconocido como el principal impulsor de la educación en El Salvador.

    En la víspera de la magna fecha quiero agradecer y felicitar a todos aquellos maestros que tuvieron la paciencia y la vocación suficiente para ser parte trascendental en mi formación y la de mis compañeros con quienes compartimos aulas, juegos, experiencias, travesuras y sueños de niños, adolescentes y jóvenes.

    En el Kindergarten Nacional de Olocuilta tuve como profesoras a una jovencita Mabel Canizalez y a Gladys Mira, quienes me enseñaron a jugar y compartir con otros niños y me inculcaron valores que con la inocencia de la edad asimilé porque eran reforzados por mi madre y mi padre. En mi educación primaria en la Escuela Urbana Mixta Alberto Masferrer, de Olocuilta, fueron mis profesores Marilú Esperanza, Florencia Morales, Margarita Espinoza, Helen Rivera Piche, Otilia Romero de López, Morena García, Bernarda Ayala, Franco Armando Choto, Salvador Pérez, Luis Claros, Humberto De Jesús y Gregorio García Torres.

    Cada uno de ellos era especial. Choto nos generaba confianza y nos permitía que lo tratáramos de vos, García Torres era celoso de la enseñanza y me advirtió que yo sería periodista, Salvador Pérez era el profesor correcto y disciplinado que nos orientaba con sentido paternal, Otilia de López era la elegante profesora y una excelente orientadora y amiga de cada alumno, Helen Rivera era la hermosa maestra disciplinada y amiga que se la pasaba aconsejándonos. En fin, todos fueron valiosos en nuestra formación.

    En el Colegio Divino Salvador tuve destacados maestros, así como en mis estudios superiores. Con todos ellos vivo eternamente agradecidos y los recuerdo con mucho cariño. Espero que mis alumnos universitarios algún día me recuerden con regocijo y que lo poco que les he enseñado les sirve de mucho en su vida profesional.

    Recientemente los estudiantes que en 1981 cursamos noveno grado en la Escuela Urbana Mixta Unificada Alberto Masferrer de Olocuilta, quienes formamos lazos de amistad sempiternas ligadas por las experiencias cargadas de inocentadas y travesuras en las aulas y las vivencias e ilusiones de nuestra niñez y adolescencia, nos hemos dado a la tarea de reunirnos y reencontrarnos con nuestros maestros inolvidables. Algunos ya partieron hacia el cielo y a otros los hemos encontrados sintiendo por ellos un profundo cariño y una nostalgia por nuestros años maravillosos.

    Cada maestro (a) que nos inculcó amor por el saber vive en nuestros corazones y de cada uno de ellos tenemos gratos recuerdos. Su sacrificio, su vocación, su empeño, sus consejos, su fortaleza espiritual, su orientación y sus principios fueron y son parte de nuestra esencia como seres humanos.

    Gracias maestros por sus enseñanzas y porque ustedes son parte vital en la sociedad. Gracias al pan del saber que nos brindaron junto a nuestros padres, hoy somos ciudadanos procurando el bien común y el bienestar de nuestras familias, tratando de ser valiosos aportes para la patria. ¡Gracias papá y mamá, gracias maestros!

    • Jaime Ulises Marinero es periodista

  • BLA BLA BLA

    BLA BLA BLA

    La trama de corrupción destapada ya de forma amplia en España y que implica, entre otros, al No. 3 (el secretario de organización) del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Santos Cedrán, constituye un buen ejemplo de lo que ocurre en la administración pública de España y, sin duda, en otras partes del mundo.

    En las declaraciones de la vocera del gobierno español y en la reciente carta de Pedro Sánchez ―el presidente del gobierno― a la militancia del PSOE se rechaza y se encapsula y se restringe este caso de corrupción en los tres personajes señalados, y en algunos momentos se usa un lenguaje «clínico’, sugiriendo que la corrupción es un «mal» (como una enfermedad), y no lo que es, una conducta política. Y a eso no hay que darle muchas vueltas.

    Esa carta de Sánchez intenta aplacar inquietudes entre propios y aliados, y desvincula de ese caso a la gestión política que encabeza, y de cualquier otro. Sin embargo, resulta que dos de los señalados, Cedrán y Ábalos no eran personajes marginales en el PSOE. Ábalos fue ministro de Fomento (de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana) y además secretario de organización del PSOE. Y Cedrán era, hasta ayer, el secretario de organización del PSOE. Esto es, se trata de elementos clave dentro de la estructura de poder político que el PSOE comporta. Y se hallaban bajo la sombrilla política de Pedro Sánchez.

    Podría ser que el señalamiento de Sánchez sea cierto, en cuanto a que se trata solo de estos tres personajes. Pero resulta increíble que el No. 3 del PSOE (Cedrán), sin ser parte de la administración pública, haya podido incidir como lo hizo. Para eso se necesita la complicidad de una cadena de actores sin la que es imposible concretar este tipo de hechos delictivos.

    Este no es el fin de la investigación de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, sino el inicio. El informe correspondiente de la UCO así lo deja establecido. De ahí que exista la posibilidad de que vayan apareciendo los eslabones necesarios para esclarecer lo de «las mordidas» de que se acusa a Cedrán. Es cuestión de esperar.

    En la carta a la militancia del PSOE, el secretario general (Sánchez) tira dardos ―sin nombrar― al Partido Popular (PP). Y, eso, es un recurso un tanto demagógico porque los implicados en esto son dos sucesivos secretarios de organización del PSOE. El PP, en su afán un tanto desquiciado por aprovechar cualquier resquicio ha exigido la dimisión de Sánchez y la convocatoria inmediata a elecciones. Lo cierto es que esta trama en la que están involucrados altos cargos del PSOE no es una invención del PP. Esto se ha hecho desde las propias entrañas del PSOE. Lo que no quiere decir que el PP no tenga sus cruces que cargar.

    En esa carta a Sánchez le falta un «sinceramiento» político de la realidad del PSOE. Este partido ha pasado desde su fundación, el 2 de mayo de 1879, por varias etapas. Ya no es el mismo PSOE de la guerra civil. Ni es tampoco el PSOE de la transición posfranquista.

    Este gobierno que Pedro Sánchez encabeza se suponía que venía a combatir y corregir la herencia corrupta dejada por varios gobiernos del PP, de los que hay causas judiciales concretadas.

    Que el No. 3 del PSOE aparezca enlodado en esto de lo que se le acusa es un indicio de que el dispositivo anticorrupción diseñado (si es que hubo algo así; por cierto, Sánchez no lo declara) dejó abierto varios flancos.

    Es obvio que los aliados del PSOE estén inquietos y preocupados, porque este destape podría, a su vez, destapar más cosas que destapen otras más… O sea, una matrioska de la red de corrupción dentro de la administración pública podría salir a la luz.

    Si un señor (Cedrán) que no era titular dentro de la administración pública ha podido hacer esto que le señalan del cobro de «mordidas» por la asignación de obras públicas (entre otras incriminaciones), habría que pensar qué cosas pueden hacerse (y se hacen) siendo figuras clave de la administración pública.

    Pedro Sánchez es claro que día a día está ganando tiempo, mientras se prepara dentro del PSOE y dentro del Gobierno, para intentar pasar a la ofensiva, porque en este momento está contra las cuerdas.

    En principio ha dicho que no renunciará y que no adelantará las elecciones previstas para 2027. El PP, acechante, por su lado, no se anima a impulsar una moción de censura, no porque esté fuera de sus planes sino porque no le cuadran los números. Por ahora.

    En este momento hay una calma chicha, como antes de un huracán. Y también hay mucho bla bla bla.