Categoría: Opinión

  • La guerra comercial en marcha: ¿Quién gana y quién pierde?

    La guerra comercial en marcha: ¿Quién gana y quién pierde?

    Medicina, economía y futurología son profesiones distintas. El público reconoce con claridad la diferencia entre el área de especialización de un médico y un economista, pero sus expectativas en cuanto a su trabajo son diferentes. Un paciente sabe que, al enfrentar un problema de salud, lo primero que hará el médico será un diagnóstico, seguido de un plan de tratamiento, más que un pronóstico sobre la evolución futura de su enfermedad. Aunque el diagnóstico permita anticipar un posible desenlace, salvo que el problema sea trivial (por ejemplo, un virus pasajero) o demasiado grave, el médico suele ser reservado en sus predicciones.

    La relación del público con los economistas, en cambio, es muy distinta. Ante un fenómeno de impacto económico, las personas no buscan tanto una explicación (diagnóstico) ni un plan de acción, sino que esperan que los economistas —convertidos en una suerte de alquimistas modernos— predigan sus consecuencias, ya sea a nivel mundial, nacional, sectorial o incluso en unidades más simples como empresas y hogares. Con información limitada para satisfacer esa expectativa, la mayoría de los colegas recurre a la célebre palabra “depende” antes de emitir sus pronósticos, con la esperanza de que, si los resultados difieren de lo anticipado, la responsabilidad recaiga en los supuestos utilizados y no en la calidad de su análisis.

    Debo confesar que, desde que el presidente Trump anunció la imposición de aranceles a todos los países —con tasas más elevadas para aquellos con los que Estados Unidos registra mayores déficits comerciales—, casi no hay reunión familiar, laboral o social en la que no me pidan mi opinión sobre las implicaciones de la guerra comercial en marcha.

    Resistiéndome a iniciar mis respuestas con un “depende”, he preferido recurrir a mi experiencia como docente para desagregar, de forma didáctica, los principales efectos que típicamente genera un aumento de aranceles. Estos, en esencia, son cinco: aumento de precios, desviación de comercio, sustitución de importaciones, cambios en la recaudación tributaria, y alteraciones en los flujos de inversión, empleo y crecimiento económico.

    Aumento de precios. Cuando un país incrementa sus aranceles, los precios de las mercancías afectadas tienden a subir automáticamente en el mercado local. La magnitud de este efecto depende del porcentaje de arancel aplicado, del peso de las importaciones afectadas dentro del PIB y de la capacidad inmediata de sustituir esas importaciones por producción local. Cuanto mayor sea el arancel y el peso relativo de las importaciones en la economía, mayor será el impacto inflacionario. En contraste, si existe una sólida capacidad de sustitución doméstica, el efecto sobre los precios será menor.

    Desviación de comercio. El aumento de aranceles aplicados por Trump no es uniforme entre los socios comerciales de Estados Unidos, y muchos países han respondido incrementando sus propios aranceles contra bienes estadounidenses. Como resultado, los flujos de comercio bilateral con Estados Unidos tenderán a disminuir, mientras que los intercambios entre terceros países —que no eleven sus barreras comerciales entre sí— podrían incrementarse. Es decir, el comercio global no necesariamente se contraerá de forma uniforme: se reconfigurará geográficamente, desviándose hacia rutas donde los costos arancelarios sean menores.

    Sustitución de importaciones. Una de las principales apuestas de Trump es que el encarecimiento de productos importados estimule la competitividad de la industria local, desplazando las importaciones por producción nacional. Esta estrategia explica la disposición a aplicar aranceles diferenciados: proteger sectores estratégicos, especialmente aquellos que dependen de bienes intermedios o de capital esenciales para la producción interna.

    Cambios en la recaudación tributaria. Un aumento en los aranceles incrementa automáticamente el peso de estos impuestos en la estructura tributaria. Si el alza arancelaria no provoca una recesión, puede traducirse en mayores ingresos fiscales, ofreciendo al Estado una oportunidad para reducir el déficit fiscal o aumentar la inversión pública. No obstante, si la guerra comercial genera contracciones en el comercio global o en el consumo interno, el efecto puede ser contrario, erosionando la base tributaria.

    Cambios en la inversión, el empleo y el crecimiento económico. Trump aspira a que el encarecimiento de importaciones y la expectativa de un mercado interno más protegido atraigan inversiones hacia Estados Unidos. De lograrse, este movimiento reforzaría tanto la sustitución de importaciones como la capacidad exportadora, impulsando la creación de empleo y el crecimiento económico. Sin embargo, esta estrategia enfrenta riesgos: mayores costos de insumos importados pueden afectar negativamente a industrias dependientes de cadenas de suministro globales, limitando los beneficios esperados.

    Ahora bien, el problema fundamental es que ninguno de estos efectos depende únicamente de las acciones emprendidas por la administración Trump. La dinámica de la guerra comercial está determinada por la interacción de múltiples actores en un escenario global complejo. Como enseña la teoría de juegos, los costos y beneficios no son fijos: dependen de las estrategias adoptadas por otros jugadores.

    En consecuencia, el desenlace final “dependerá” —y mucho— de cómo reaccionen los principales socios comerciales de Estados Unidos, de la solidez de las economías involucradas, de la capacidad de adaptación de las empresas y consumidores, y de la evolución de factores geopolíticos que hoy resultan difíciles de prever.

    En definitiva, en una guerra comercial, como en toda guerra, es más fácil identificar a los primeros perdedores que a los eventuales ganadores.

    Ignorar la complejidad de estos factores sería un grave error para un país como El Salvador. La guerra comercial no perdona a los desprevenidos. Salir adelante exige visión estratégica: identificar nuevas oportunidades, proteger los sectores más vulnerables y diseñar políticas que refuercen la competitividad y la resiliencia económica. Solo los países que piensen y actúen rápido lograrán convertir la crisis en una plataforma de crecimiento.

    • William Pleités, director de FLACSO El Salvador

  • Violencia laboral contra la mujer en El Salvador: marco legal, desafíos y propuestas

    Violencia laboral contra la mujer en El Salvador: marco legal, desafíos y propuestas

    En El Salvador, la violencia laboral contra las mujeres es un problema preocupante que suele permanecer oculto. Un reciente estudio de la organización ORMUSA reveló que ocho de cada diez trabajadoras salvadoreñas que sufrieron violencia en el trabajo no buscaron asesoría legal tras el hecho [Diario El Mundo, «Ocho de 10 mujeres que sufrieron violencia laboral no solicitaron asesoría legal del hecho», 26 de marzo de 2025​]. Esta alarmante estadística, evidencia la brecha entre la existencia de un marco jurídico de protección y la realidad que enfrentan muchas trabajadoras. A continuación se analiza brevemente esta problemática, desde la perspectiva del Derecho Laboral Salvadoreño.

    El marco legal salvadoreño contempla diversas leyes para proteger a las mujeres contra la violencia laboral. La LEIV, aprobada en 2011, define la violencia laboral como un acto repetido de agresión contra las mujeres en el ámbito laboral. Sin embargo, una reforma en 2019 permitió que un solo acto grave, como una agresión sexual o despido discriminatorio, también se considere violencia laboral.

    El Código de Trabajo también regula explícitamente el acoso laboral y sexual, y establece la obligación de los empleadores de evitar cualquier tipo de maltrato. Además, el Código Penal tipifica el acoso sexual y contempla sanciones severas, especialmente cuando el agresor es un superior jerárquico.

    Pese a la existencia de leyes, muchas mujeres no denuncian por miedo a represalias como despidos o un hostigamiento mayor. La dependencia económica y la falta de una protección efectiva ante el despido retaliatorio son factores clave que disuaden las denuncias. A esto se suma la desconfianza en las instituciones y la percepción de que no se tomará en serio la denuncia. La falta de conciencia sobre los derechos laborales y las barreras culturales, donde se normaliza el acoso en entornos machistas, también contribuyen a la baja tasa de denuncias. Además, la ausencia de medidas de protección inmediatas para las denunciantes crea un vacío que fomenta el silencio.

    Las mujeres enfrentan un círculo vicioso: temen denunciar por posibles represalias y falta de confianza en la respuesta institucional; pero, al no denunciarse, los agresores quedan impunes y la problemática permanece invisible. Romper este círculo requiere no sólo difundir las vías legales existentes sino fortalecerlas, garantizando a la víctima que no quedará desprotegida al alzar la voz.

    Propuestas de reforma

    Para abordar estas barreras, se propone la creación de un fuero laboral para las trabajadoras que denuncien violencia laboral. Este fuero impediría el despido injustificado durante la tramitación del caso, garantizando la seguridad laboral de la víctima mientras se investiga.

    Asimismo, se propone incorporar medidas cautelares como la separación temporal del agresor del entorno laboral de la víctima, lo cual protegería su integridad mientras se resuelve el conflicto. Además, se sugiere la implementación de incentivos para las empresas que promuevan un ambiente laboral seguro y libre de acoso, tales como la certificación de buenas prácticas de prevención.

    Para combatir la violencia laboral contra las mujeres en El Salvador, es crucial mejorar el marco legal actual. Las reformas propuestas, como la creación de un fuero laboral para las denunciantes y la inclusión de medidas cautelares, ayudarían a crear un entorno más seguro para las trabajadoras.

    Además, la educación en derechos laborales y una transformación cultural en los centros de trabajo son esenciales para lograr una sociedad libre de violencia y discriminación, tal como lo establece la LEIV. Estas medidas permitirían a las mujeres sentirse protegidas y empoderadas para denunciar las agresiones sin temor a represalias, contribuyendo así a garantizar su derecho a un trabajo digno en un entorno respetuoso y libre de violencia.

    Jaime Solís es experto en Derecho Laboral

  • ¡Gracias Santo Padre Francisco!

    ¡Gracias Santo Padre Francisco!

    Hoy, termina un período de la historia que inició hace doce años -el 13 de marzo del 2013- con la quinta votación que nos dio al 266 sucesor de San Pedro. Al verle salir al balcón central de la Basílica de San Pedro en aquella noche romana, a todos nos sorprendió con su acento argentino, su bondadosa sonrisa y su cálida sencillez. “Hermanos y hermanas, ¡buenas noches! Sabéis que el deber del cónclave era dar un obispo a Roma. Parece que mis hermanos cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo… Y ahora, empezamos este camino: obispo y pueblo. Este camino de la Iglesia de Roma, que es la que preside en la caridad a todas las iglesias”.

    Así daba inicio un pontificado con dos Papas viviendo en Roma y lo que aparentaba ser una justificación perfecta para centrarse en la polémica y sacarle partida en los medios. Pero, al contrario, el cariño sincero de Francisco al Papa emérito fue deslumbrante. Basta recordar las palabras que -en acción de gracias- el Santo Padre Benedicto XVI le dirige a Francisco con ocasión de la discreta celebración de sus 65 años de ordenación sacerdotal. “¡Gracias especialmente a usted, Santo Padre! La bondad que ha mostrado desde el primer momento de su elección, en cada momento de mi vida aquí, me impresiona, me llega hasta lo más profundo. Más que en los jardines del Vaticano, con su belleza, el lugar donde yo vivo es su bondad, allí me siento protegido… Y esperamos que usted siga guiándonos por este camino de la Misericordia Divina” (28-VI-2016).

    Este ha sido un papado marcado por la profunda humildad, sencillez y cercanía a los más necesitados y vulnerables. Un Pontífice que ha hecho creíble -una vez más- el mensaje de Jesucristo para la humanidad entera. Todos los gestos y palabras del Santo Padre han sido una manifestación de amor y de misericordia.

    El primer viaje que hizo fuera de Roma, a unos días de haber sido elegido, fue a Lampedusa una isla italiana (8-VII-2013), para mostrar al mundo la difícil situación de los migrantes africanos que cruzan el Mediterráneo y las innumerables vidas perdidas en el mar. Celebró la Santa Misa sobre un altar en forma de lancha.

    Su primer gran encuentro multitudinario fue en Rio de Janeiro en julio del 2013, en dónde se traslado en un utilitario Fiat Idea y se acercó a bendecir una humilde casa en una favela de la comunidad de Manguinhos (25-VII-2013).

    Dos años después convocó todo un año para reflexionar sobre la misericordia (8-XII-2015 al 20-XI-2016), que es el amor de Dios que asume nuestro dolor. En ese año comenzó una costumbre que denominó los viernes de la misericordia. Un viernes al mes el Santo Padre llevaba a cabo gestos concretos de amor inspirados en las obras de misericordia corporales y espirituales: visita sorpresa a una casa de ancianos, reunión con toxicodependientes y alcohólicos del (CEIS), encuentro con indigentes de los alrededores del Vaticano, visita a un campo de refugiados, otro viernes visitó una casa de acogida que atiende discapacitados mentales, visitó un hogar de sacerdotes ancianos, otro viernes a prostitutas liberadas de la «Comunidad Papa Juan XXIII», y así muchas salidas sorpresa. El 11 de noviembre el Papa Francisco participó del último viernes de misericordia del Año Santo y se encontró con siete familias formadas por sacerdotes que dejaron el ministerio en los últimos años. Podríamos seguir contando las visitas de hospitales, enfermos terminales, presos, y un largo etcétera del que todos hemos sido testigos.

    Perfectamente coherente con todo su pontificado, como broche de oro para concluirlo, testamento que deja a la Iglesia, o -mejor- como unas recomendaciones que el abuelo trasmite a las futuras generaciones nos regaló la carta Encíclica Dilexit Nos, sobre el amor humano y divino del corazón de Jesucristo (24-X-2024). Un hombre con un corazón a la medida del Corazón de Cristo y que fue por delante en lo que denominó la “Revolución de la ternura”.

    Para terminar, una última instantánea de este gran papado. Ocurrió el 11 de abril de 2019, y es sin duda una de las imágenes más impactantes del pontificado. Durante una audiencia con los líderes políticos de Sudán del Sur, Francisco se agachó con muchísima dificultad y les besó los pies para abogar por la paz de esa región.

    Hoy la Iglesia y el mundo lloran la pérdida de un gran Papa. Nosotros, sus hijos, encontramos consuelo en saber que él intercede por nosotros desde el cielo y nos deja un legado ejemplar aquí en la tierra de amor y de ternura. Jesús hoy en el cielo «lo miró con misericordia y lo eligió», lema de su pontificado.

    ¡Gracias, Santo Padre Francisco!

    • Fernando Armas Faris es sacerdote católico, Licenciado en Teología y Dr. en Filosofía.

  • Neurociencia y fe

    Neurociencia y fe

    Porque la fe tiene que ver con la decisión de vida y con la experiencia en el seguimiento, y no con una mera reacción de alguna estructura cerebral que evidentemente también se producirá. Las observaciones anteriores, son parte de un artículo sobre neurociencia y fe, de la autoría del teólogo madrileño José Manuel Caamaño López. Este tema es en contexto del permanente estudio e investigación del cerebro humano, procesos mentales y manifestaciones conductuales.

    La neurociencia es una disciplina científica que estudia el sistema nervioso, entre los aspectos como su estructura, función y desarrollo, para dar paso a las bases biológicas de la cognición y la conducta. En este sentido y como un área específica se encuentra la neuroteología. Y es que el tema de fe o religiosidad es de gran interés para los investigadores en dicha disciplina, porque se trata de dar significado a una interrogante que dista de ser una conducta más de respuesta o condicionante.

    Comprensible es tratar de entender como en el marco de cualquier religión, se pueden unificar o al menos apreciar visiblemente manifestaciones de adoración y alabanza en multitud o el porqué de creer en algo que no se puede ver ni tocar. Tratar de saber adónde radica esa determinación tan personal, tomando en cuenta los factores familiares, sociales o culturales, que rodean a cada individuo.

    Pienso que siendo una disciplina científica, su objetivo podría, entre otros, encontrar en cualquier lóbulo del cerebro la razón del creer o no y por qué en Dios o en una fuerza divina.

    En mi opinión, no se encontrará, al menos no de forma física. Y no solo es porque me decante en cierta manera, en la parte intangible de este plano existencial; pero creo que la fe y la vida vienen entrelazadas desde antes de materializarse en cada ser humano. Por lo que en nuestra fragilidad biológicamente humana, no es posible encontrar todas las respuesta a lo que siempre ha sido, será y seguirá siendo el misterio mismo no revelado; así creamos que al morir trascenderemos a otro plano o que simplemente la luz se apagará y todo habrá sido un sueño.

    Si casi todo pudiéramos explicar con razonamiento, por medio de un método o manual, todos estaríamos encasillados en respuestas ya esperadas, existirían sentimientos a la medida y con límite de expresión y sentir, no nos desbordaríamos ni veríamos el nacimiento de nuevos soles en nuestro interior. En situaciones cruciales en la vida, no podemos explicar con efectos bioquímicos y neurales, que si bien se activan en estructuras cerebrales, los impulsos de seguir adelante, de confiar, pues antes hubo una chispa, pero que tal chispa o energía era impredecible ver en su aparición, menos aún, de donde surgió.

    Solamente podemos sentir esa decisión hacia la vida en nosotros u observarla en otros.

    El misterio de lo etéreo en un mundo áspero, que a diario nos desensibiliza y lástima profundo, pero que irónicamente nos deja una grieta donde vuelve a entrar la cálida luz. Una luz que es la señal de esperanza, que nos cobija y alienta a continuar, porque no lo comprendemos ni sabemos explicar todo, pero la certeza que debemos confiar existe. Eso es fe.

  • Los perjuicios intangibles del Castrismo

    Los perjuicios intangibles del Castrismo

    Hace unos días en una charla entre amigo conversamos que los regímenes de fuerza, en particular los de corte totalitario o mesiánicos, causan en la sociedad numerosos y diferentes clases de daños. Hablamos de los fusilados y muertos en combate en la lucha por la democracia. Los cientos de miles que pasaron largos años en la cárcel, la destrucción económica de nuestro país, el deterioro general de las edificaciones y los millones que debieron partir al exilio o decidieron emigrar, por la catastrófica situación que la dictadura ha generado.

    Estábamos inmersos en esos aspectos cuando mi esposa comentó, ustedes hacen, justamente, al igual que la mayoría de los observadores y analistas, referencias a los perjuicios humanos y materiales, pasando por alto los intangibles, obviando que cada una de las personas a las que le cambio la vida o fue terminada por el régimen hubieran podido aportar a Cuba muchas cosas positivas.

    Esta observación nos condujo a tratar aspectos que algunos de nosotros nunca habíamos considerado o abordado muy vagamente como cuanto habrían aportado a la Isla los dirigentes estudiantiles Pedro Luis Boitel, muerto en huelga de hambre en 1972 y Porfirio Ramírez, fusilado junto a cuatro compañeros en octubre de 1960, o el civilista Orlando Zapata Tamayo, también muerto en huelga de hambre en el 2010 en reclamo de sus derechos, en una Cuba democrática.

    Pensamos también en los aportes a la República que los cientos de miles que pasaron por la prisión política y aún se encuentran en Cuba, como los exprisioneros Guillermo Fariñas, Félix Navarro y Jose Daniel Ferrer y las prisioneras políticas, entre muchas, Sally Navarro y María Cristina Garrido, si en nuestro país se respetase plenamente la dignidad humana.

    Inmediatamente después la conversación se orientó al exilio, al éxito profesional de decenas de miles de compatriotas y al económico de muchos más. Los numerosos profesores universitarios y en otros niveles de la educación, así como la gran cantidad de trabajadores que desempeñan funciones importantes en todos los sectores de la sociedad, tales como las comunicaciones, la industria, la construcción y los servicios en general.

    Por supuesto que la charla nos trasladó a la política y a los políticos cubanos que participan en esa actividad en Estados Unidos y otros países, los numerosos congresistas de origen cubano que han servido y sirven en la Cámara de Representantes y los que han integrado el exclusivo club de los 100 del senado estadounidense para terminar que dos cubanos participaron activamente en una campaña presidencial y que uno de los dos es Secretario de Estados, la posición no electa mas importante de este gran país.

    La charla se enriquecía mencionando a los políticos, cuando Luz Martínez, mi esposa, y Jose Antonio Albertini mencionaron al comisionado de la ciudad de Miami recientemente fallecido, Manolo Reyes, debo decirlo, ahí todos callamos y rendimos con el silencio un modesto homenaje a una persona que se había ganado el respeto de todos nosotros por sus acciones y sencillez.

    Manolo Reyes era un hombre respetable. Cordial y sincero, y todos coincidimos que en una “Cuba con todos y para el bien de todos” habría sido una cantera muy provechosa para la república. Manolo habría sido un excelente funcionario publico en cualquier instancia cubana y no dudamos de que hubiera sido un invaluable alcalde para la ciudad de Miami.

    Hablando del fallecido, Daniel Pedreira, recordó a otro grande de los cubanos en la política estadounidense, el congresista Lincoln Diaz Balart, que recientemente partió al infinito. Un hombre que al igual que Reyes sentía por Cuba una gran pasión y se consideraban obligados a servirla en cualesquiera instancias en la que pudieran desarrollar sus talentos.

    Desgraciadamente el totalitarismo castrista imposibilitó que estos dos hombres honestos y trabajadores, junto a otros con un profundo compromiso con la comunidad, también desaparecidos, en la Isla o fuera de ella, aportaran a la nación cubana su talento y dedicación, esos daños intangibles del castrismo son tan o mas destructores que los otros que integran su trágico legado.

  • Mario Vargas Llosa, esencial y vitalmente escritor

    Mario Vargas Llosa, esencial y vitalmente escritor

    Con Mario Vargas Llosa (1936-2025) ha muerto el último gran exponente del llamado boom Latinoamericano, un extraordinario fenómeno creativo y editorial que, en puridad, debería denominarse boom de la novela hispanoamericana, pues todos sus integrantes fueron primordialmente novelistas y ninguno de ellos era oriundo de Brasil, Quebec o el Caribe francófono, ni escribieron sus obras en otra lengua que no fuera el castellano, si bien Julio Cortázar, nacido circunstancialmente en Bélgica, redactara en francés Les discours du Pince-Gueule (1966), traducido después como Los discursos del Pinchajeta.

    Con la desaparición de Vargas Llosa, fallecido en la cumbre de una bien trabajada celebridad, llega a su fin el ciclo biológico de una pléyade de escritores que enriquecieron el mapa literario del mundo al tiempo que sus nombres pasaban del oscurantismo editorial a la difusión masiva, el estruendo publicitario, la rendición de la crítica, los premios y las giras internacionales. Los propios protagonistas, sin embargo, más de una vez confesaron sus personales escepticismos sobre el boom. A Cortázar le incomodaba semejante término onomatopéyico en inglés, Gabriel García Márquez apenas se refirió a él, y Carlos Fuentes, siendo el único que dedicó un libro al asunto, prefirió el título de La nueva novela hispanoamericana (1969). Todos ellos, eso sí, dejaron testimonio abundante de las implicaciones del fenómeno: ruptura con el lenguaje anterior, actualización vanguardista del binomio realidad-ficción y un claro compromiso político (no únicamente estético) con los cambios históricos que por entonces se producían en el subcontinente.

    En 1971, Vargas Llosa comentó: “Lo que se llama boom y que nadie sabe exactamente qué es —yo particularmente no lo sé— es un conjunto de escritores —tampoco se sabe exactamente quiénes, pues cada uno tiene su propia lista— que adquirieron de manera más o menos simultánea en el tiempo cierta difusión, cierto reconocimiento por parte del público y de la crítica. Esto puede llamarse, tal vez, un accidente histórico. Ahora bien, no se trató en ningún momento de un movimiento literario vinculado por un ideario estético, político o moral. Como tal, ese fenómeno ya pasó”.

    El peruano, de hecho, será el primero y el único que se desencantará clamorosamente de la revolución cubana con crítica abierta a las bases filosóficas y antropológicas del socialismo, aspecto que le acarreará numerosos ataques de tipo ideológico y hasta personal. Su editor en Alfaguara, Juan Cruz, sostiene que “crear malentendidos en torno a Vargas Llosa ha sido siempre un deporte internacional”. Curiosamente, entre tan numerosos detractores es raro hallar alguno con capacidad teórica suficiente para refutarle en el campo de las ideas, bien sea porque las ignoran o prescriben de entrada, o porque les resulta árido contradecirle desde el conocimiento de los autores liberales que ello exige. (Ya abordaré este tema en otra columna).

    El caso es que Mario Vargas Llosa llegó a ser, por encima del resto de sus colegas del boom, el escritor que mayor influencia ejercería como personalidad mediática, desde contertulio frecuente en programas de entrevistas hasta columnista internacional de prestigio, pasando por actor teatral, cronista deportivo, fracasado director cinematográfico, miembro de comisiones oficiales —como la que presidió en 1983 para investigar la masacre de periodistas de Uchuraccay, (Ayacucho)— e incluso jurado del certamen Miss Universo, en cuyo panel estuvo acompañado, en 1982, por el histrión Franco Nero y el ilusionista David Copperfield.

    La farándula persiguió al Nobel hasta sus últimos años de vida, cuando tomó la decisión, inesperada y otoñal, de compartir almohada con la socialité Isabel Preysler, estrella de las revistas españolas del corazón con dos divorcios a la espalda, madre de cinco hijos y viuda del ex ministro Miguel Boyer. Tras romperse esta extraña relación, en 2022, Vargas Llosa volvió bajo el mismo techo con su esposa Patricia, quien estaba a su lado al momento de morir el pasado 13 de abril en Lima.

    El autor de La fiesta del Chivo, ya se sabe, también vivió y sufrió las asperezas no solo del activismo político sino de la política activa. En su juventud, siguiendo los postulados de Jean-Paul Sartre relativos al “compromiso”, adhirió en serio a la idea —“persuasiva y exaltante”, diría luego— de que el mundo podía ser radicalmente mejorado desde el humanismo empoderado y que la literatura tenía la obligación de contribuir a este proceso. En 1966 afirmó: “La razón de ser de la literatura es la protesta, la contradicción y la crítica. El escritor ha sido, es y seguirá siendo un descontento. Nadie que esté de acuerdo con la realidad en la que vive acometería esa empresa tan desatinada y ambiciosa: la invención de realidades verbales”. Pero tan temprano como 1967, en una Carta al vocero del Partido Comunista Peruano, alegará que si un escritor está “profundamente comprometido con su vocación, amará la literatura por encima de todas las cosas”.

    Y aunque entre 1987 y 1990 Vargas Llosa trabajó a conciencia en una candidatura presidencial que acabó en frustrante derrota, hemos de recordar algo que había escrito en 1983 al publicar Contra viento y marea, su primera recopilación de artículos periodísticos: “La literatura, a fin de cuentas, importa más que la política, a la que todo escritor debería acercarse sólo para cerrarle el paso, recordarle su lugar y contrarrestar sus estropicios”.

    En definitiva, como constructor imaginativo y perseverante de nuevas realidades, es decir, en tanto esencial y vitalmente escritor, Mario Vargas Llosa contribuyó como pocos a la expansión universal de Hispanoamérica, en una apuesta inequívoca por ese arte en que todo puede ser creado “a partir de las verdades y mentiras que constituyen la ambigua totalidad humana”.

  • Sobre inmigraciones y wokeismo

    Sobre inmigraciones y wokeismo

    Tres causas inmediatas, latentes en el electorado estadounidense fueron definitorias en el contundente triunfo del candidato republicano, Donald Trump, en las elecciones del pasado 20 de enero del corriente año.

    En esta oportunidad no hubo duda, reconteo o señalamientos. No solo ganó de manera inequívoca en el Colegio Electoral (una extraña formula que data de 1785, mediante la cual se conjuga el voto directo, con el voto de los parlamentarios), sino en el voto popular.

    Muchos y concienzudos análisis se han hecho y podrían hacerse aún más sobre las causas que generaron tal fenómeno, a pesar de haber estado rodeado de varias causas judiciales, en muchas de las cuales fue declarado culpable antes del día de la votación.

    Este circunstancia tan particular solo se ha visto recientemente en Hugo Chavéz en 1998 y en Nayib Bukele en el 2019. No obstante el de Chávez, para los efectos comparativos, tuvo la debilidad que ese año la abstención del electorado rozó el 69%.

    Contrario el caso del Presidente Bukele que su primera elección la ganó por sobre el 53.3% de la totalidad del electorado y su segunda presidencia (2024) la obtuvo con el 84.65%.

    Fueron tres procesos diferentes con causas diferentes, pero latentes y apremiantes cada una de ellas, en la psiquis de sus respectivos pueblos o naciones.

    En el caso que nos ocupa, el de los Estados Unidos (por diversas circunstancias he sido testigo presencial en cada uno de esos tres procesos) con toda certeza al margen de otras motivaciones particularizadas, podríamos situar las más apremiantes y emotivas fueron: 1) la inmigración, 2) la presión de imponer el wokismo y 3) el hecho económico.

    La inmigración desbordada e incontrolable se estaba haciendo sentir en los Estados Unidos de una manera negativa. Ese espectáculo continuo de la frontera sur del país de una muchedumbre cada vez más voluminosa de migrantes presionando traspasar la frontera de manera legal o no, se hizo alarmante en el todo social, desde Florida hasta Nueva York.

    Pronto se llegó a no diferenciar la inmigración por causas políticas a la inmigración errante por las calles y suburbios de las ciudades, que hizo resentir al ciudadano común. Si a ello agregamos los continuos delitos graves cometidos por a todas luces indocumentados y no controlados por las autoridades, se fue conformando un patrón de opinión de rechazo a la inmigración, generalizándose sin distingos, el desorden, el crimen, la vagancia con el extranjero, sin mayores diferenciaciones.

    Solo se sentía que un número mayor de violaciones, robos, asesinatos, infracciones de todo tipo se encontraban unidas a la presencia cada vez mayor de inmigrantes (hispanoamericanos, africanos, haitianos y hasta del Medio Oriente). Sí, se sentía cierto prejuicio racial, era obvio en las expresiones públicas y privadas.

    En ese fenómeno se coló la inmigración inducida proveniente de Venezuela y Cuba particularmente, a través de bandas criminales politizadas (el Tren de Aragua, por ejemplo), cuyo objetivo irrefutable fue la de crear caos y desestabilización en la sociedad estadounidense. Invadirla desde abajo, aprovechando las debilidades del sistema (un poco lo que hizo el integrismo islámico en Europa, pero más brutal).

    A ello se agrega un creciente malestar en el ámbito laboral, puesto que muchos, casi todos los inmigrantes indocumentados aceptaban salarios por debajo de los mínimos, en detrimento de quienes se encontraron en desventaja al tener la carga de la declaración del impuesto sobre la renta y el pago del seguro social.

    2) la cultura Woke se fue imponiendo en Los estados Unidos de una manera inaceptable, incluso entre quienes tradicionalmente han estado involucrados en la defensa de los derechos humanos. La negritud, el feminismo, la preferencia sexual entre otras expresiones en y de la sociedad estadounidense, se fue desplazando hacia la imposición al todo social, mimetizándose con tendencias antidemocráticas y posturas políticas excluyentes relacionadas antiguamente con el marxismo. Lo observado en las universidades estadounidense de mayor prestigio mundial es simplemente inaceptable, presagiaba la involución cultural, y la destrucción de los Estados Unidos de América.

    Fenómeno que no es exclusivo de ese país, España por ejemplo, a través del Podemos, antiguamente dirigido por Pablo Iglesias, y el PSOE de hoy dirigido por Zapatero y Pedro Sánchez han desatado una guerra cultural sostenida en conceptos y valores que enfrentan la esencia de los valores y cultura de Occidente, basados en la cultura y valores de la civilización judeocristiana.

    Por otra parte el feminismo militante que intenta sustituir el matriarcado de signo contrario al patriarcado, ha llegado a zonas francamente insostenibles; como la libre elección del sexo diferente al cual se nació, en un proceso denominado de transexualidad. Donde el sexo no lo define el nacimiento sino la elección posterior del concebido; incluso elección dejada al criterio de un menor de edad.

    Ya no se trata de la aceptación del otro en su sexualidad, sino cambiar el sexo del femenino al masculino o viceversa mediante tratamiento hormonal. Esto ha llevado al caso que un hombre que ha decidido ser mujer, exige competir deportivamente con una mujer nacida mujer.

    Estas posturas no fueron aceptadas por el todo social, y fueron relacionadas con el Partido Demócrata, su candidata y sus parlamentarios.

    Finalmente, el hecho económico. Que bien ha podido ser consecuencia del orden mundial desestabilizado por las guerras focalizadas en Eurasia (Rusia/Ucrania) y el Medio Oriente (Palestina-Israel), al contraerse los mercados y encarecerse el vital combustible basado en los hidrocarburos, se hizo sentir en el consumidor de la clase media; aunque la economía en general de los Estados Unidos se encontraba estable, pero encareciéndose.

    El miedo o la precaución del electorado que una administración demócrata fuere a profundizar la desestabilización, un modo de vida, una seguridad existencial, ante aventuras ideológicas no compartidas por el todo social, culminó en la necesaria inclinación hacia la protección de valores tradicionales dispuestos a evolucionar, pero no a erradicarlos o sustituirlos por aventuras o pretensiones ideologizadas, una vez extinguida la oferta comunista o castrista.

  • Mi Nueva Escuela y la relevancia estratégica de la Primera Infancia

    Mi Nueva Escuela y la relevancia estratégica de la Primera Infancia

    La atención integral y prioritaria de la Primera Infancia ha sido el detonante de la reforma educativa Mi Nueva Escuela impulsada por el Ministerio de Educación Ciencia y Tecnología (MINEDUCYT) iniciando por atender esta etapa del desarrollo de la persona humana.

    Desde que comenzó la gestión del Presidente NayibBukele y la Primera Dama Gabriela de Bukele, se replanteó la atención a dicho grupo poblacional en todas las dimensiones, incluyendo la educación, y la ruta de la planificación sigue avanzando.

    Para alcanzar el desarrollo individual y social, se requiere de una inversión a corto, mediano y largo plazo, puesto que el subdesarrollo tiene un costo que se debe pagar en el tiempo. Cuando el Estado invierte en el desarrollo integral de las niñas y niños desde la Primera Infancia, se cimientan las bases para su salud, su aprendizaje, sus relaciones interpersonales y la toma de decisiones responsables, ampliando la posibilidad de tener generaciones saludables, personas asertivas, plenas y realizadas, comunidades en convivencia solidaria y pacífica, mujeres y hombres relacionándose con respeto, consideración e igualdad que se encuentra plasmada en la Política Crecer Juntos-

    Garantizar la calidad de la educación inicia con la promoción del ser humano desde sus primeros días de existencia ya que estos son determinantes para cultivar un desarrollo adecuado y un futuro con oportunidades. En El Salvador la Primera Infancia comprende a niñas y niños desde su gestación hasta cumplir los ocho años.

    La primera infancia abarca el período de vida desde el nacimiento hasta los 8 años de edad. Es una etapa crucial del desarrollo humano, caracterizada por un rápido crecimiento físico, cognitivo, social y emocional. Durante estos años, se sientan las bases para el aprendizaje futuro, la salud y el bienestar general.

    El ambicioso proyecto del nuevo modelo educativo «Mi Nueva Escuela» en El Salvador no es solo una reforma pedagógica; es una inversión estratégica en la seguridad y el futuro de la nación, con la primera infancia como su cimiento fundamental. Desde la perspectiva criminológica, la atención prioritaria a los primeros años de vida representa una poderosa herramienta de prevención, capaz de moldear ciudadanos resilientes y menos propensos a la violencia y la delincuencia.

    La relevancia de la primera infancia radica en su impacto duradero en el desarrollo humano. Durante estos años cruciales, el cerebro experimenta un crecimiento exponencial, estableciendo las bases para el aprendizaje, la regulación emocional y las habilidades sociales. Un entorno estimulante, seguro y afectuoso, acompañado de una nutrición adecuada y programas de salud integrales, sienta las bases para individuos más adaptados y con mayor capacidad para navegar los desafíos de la vida sin recurrir a la violencia.

    «Mi Nueva Escuela» parece comprender esta premisa fundamental al colocar la primera infancia en el centro de su diseño. La implementación de programas de salud y nutrición desde edades tempranas aborda factores de riesgo biológico que pueden influir en el comportamiento futuro. Un niño bien nutrido y con un desarrollo físico saludable tiene mayores probabilidades de un desarrollo cognitivo óptimo, lo que a su vez se traduce en una mejor capacidad para la resolución de problemas y la toma de decisiones informadas, elementos disuasorios de la conducta delictiva.

    La educación inicial, también conocida como educación preescolar o parvularia, es la educación que se ofrece a los niños en la primera infancia, generalmente desde los 3 hasta los 5 años, aunque puede comenzar incluso antes. Se concibe como un proceso continuo y permanente de interacciones y relaciones sociales de calidad, oportunas y pertinentes que posibilitan a los niños y las niñas potenciar sus capacidades y desarrollar competencias para la vida. Mi Nueva Escuela establece las bases y prioridades desde la primera infancia. Mañana se reanudan las clases luego del receso de vacaciones de verano 2025 las y los maestros y los centros educativos esperan a esta nueva generación de primera infancia para continuar formando y preparando a los próximos adultos significativos en nuestro amado país.

    *Por Ricardo Sosa, Doctor y máster en Criminología
    Docente certificado educación superior

  • Viacrucis

    Viacrucis

    Se trata de un padecimiento; de un sufrimiento fuerte y profundo, prolongado en el tiempo. Eso es lo que sufrió Jesucristo: escarnio, tortura y muerte en la cruz, como se lee en los evangelios. Durante su historia, buena parte de la humanidad ha sido sometida a esa condición por las guerras, las hambrunas y otros desastres cuyo origen se encuentra –demasiadas veces– en el egoísmo y la insultante ambición de las minorías privilegiadas por tener cada vez más riqueza, lujos y poder; son estas élites las constituidas por “escribas y fariseos”, “mercaderes” usurpadores de templos, “sepulcros blanqueados” en una “cueva de ladrones”…

    Y mientras, las mayorías populares permanecen sumidas en insoportables injusticias inmerecidas, adversidades infames y penurias indecentes que nada tienen que ver con la divinidad.

    Lo padecido por nuestro pueblo oprimido y reprimido, lo confirma; asimismo, lo que le está ocurriendo actualmente nos plantea el gran desafío que representa superar ese perenne calvario. A continuación, a semejanza de lo ocurrido con el hijo de Dios, imagino a lo largo del tiempo catorce estaciones salvadoreñas con algunas de sus figuras martiriales notables.

    La primera tiene que ver con el levantamiento de los pueblos nonualcos iniciado en enero de 1833, liderado por Anastasio Aquino; la segunda con otra rebelión también esencialmente indígena que reventó en enero de 1932, impulsada sobre todo allá en la zona de los izalcos ubicada al occidente del país. Su líder más conocido, Feliciano Ama, fue asesinado igual que Aquino; el cadáver colgado de Ama y la cabeza de Aquino exhibida en un parque, contenían el mismo mensaje: eso le esperaba a quien se alzara contra el poder establecido.

    Tercera estación: la dictadura del siglo pasado encabezada por Maximiliano Hernández Martínez, a partir de diciembre de 1931. Duró casi doce años y medio, hasta que el tirano renunció forzado principalmente por la “huelga de brazos caídos” empujada en principio desde la Universidad de El Salvador. Cuarta estación: la guerra con Honduras desatada por las ambiciones de los poderosos en ambos países, con consecuencias terribles para sus poblaciones sojuzgadas. Quinta: los fraudes electorales de 1972 y 1977, que cerraron las puertas a posibles cambios estructurales por esa vía y las abrieron de par en par a la guerra. Sexta: la represión estatal y la violencia guerrillera contra población civil no combatiente, sin que la verdad y la justicia brillaran después.

    La séptima estación: el magnicidio de monseñor Óscar Arnulfo Romero; la octava: el largo, sangrento y doloroso conflicto armado interno. La novena: los tres disparos directos al corazón del proceso de pacificación; es decir, la amnistía para los violadores de derechos humanos de ambos bandos, la vuelta casi inmediata de los militares al ámbito de la seguridad pública y el desmontaje del Foro de Concertación Económica y Social que la mísera visión de los firmantes de los acuerdos de paz apuntaba, tan solo, a convertirlo en “el mecanismo para concertar medidas” que aliviaran “el costo social del programa de ajuste estructural”. Así como se lee: una curita destinada a mitigar los impactos de la metástasis neoliberal.

    Entre las cuatro estaciones restantes está un traicionado ideario de justicia social, democracia y paz. Le sigue el desmontaje “bukeleano” de la institucionalidad a partir de la toma militar y policial de la Asamblea Legislativa, consumada el 9 de febrero del 2020. No podía faltar la criminalidad de las maras y la complicidad con estas por parte de los tres partidos gobernantes durante la posguerra. Treceava estación: el régimen de excepción y las decenas de miles de personas inocentes capturadas. Y última: la inconstitucional reelección del actual usurpador del aparato estatal y la profundización de la corrupción oficialista.

    Debo agregar una estación más: la resurrección de la organización indignada de las mayorías populares en torno a sus necesidades más sentidas así como la acción inteligente y creativa de estas, plena de pasión e imaginación.

    La celebración del Domingo de Ramos viene de aquella última entrada de Jesucristo a Jerusalén, en la víspera de su viacrucis. Para nuestro pueblo tiene un significado más, pues en el de hace 45 años entregó muchas vidas para hacer comunión, conexión, alianza con la figura de quien desde entonces se convirtió en el santo patrono de los derechos humanos: monseñor Romero.

    El Domingo de Ramos debe ser pues, como sostiene Andrew Thayer, protesta no procesión; porque el poder de los textos sagrados ‒según este candidato al doctorado en Teología por la Universidad de Oxford‒ “no reside en la magia ni en los milagros sino en su testimonio de personas que amaron con valentía, actuaron con justicia, dijeron la verdad al poder, resistieron al imperio y mantuvieron una esperanza desafiante frente a la desesperación”.

  • No te olvides del sacrificio en la cruz

    No te olvides del sacrificio en la cruz

    Desde el momento del arresto del Señor Jesucristo, en el Jardín de Getsemaní, donde oró intensamente, experimentando una angustia profunda («su sudor era como gotas de sangre», Lucas 22:44), Jesús se enfrentó a una serie de eventos que culminarían en su crucifixión. La traición de Judas, el juicio injusto ante los líderes religiosos y romanos, y la tortura física que sufrió durante su arresto prepararon el escenario para el que sería uno de los episodios más dolorosos de toda la historia de la humanidad. La Biblia destaca el sufrimiento del Señor Jesucristo, de manera indubitable.

    En Mateo 27:26, se menciona que «Entonces les soltó a Barrabás; y habiendo azotado a Jesús, le entregó para ser crucificado». La flagelación era un método brutal que ocasionaba un dolor insoportable y a menudo resultaba en heridas abiertas y hemorragias. Las lesiones infligidas por esta tortura no solo eran físicas; el dolor emocional de la traición por parte a crucifixión del Señor Jesucristo es, sin duda, uno de los eventos más impactantes y significativos en la historia de la humanidad. No solo es un momento clave para la salvación de los seres humanos, sino que es una invitación a vivir correctamente en este mundo.

    La crucifixión, como forma de ejecución, era infame por su crueldad y prolongado sufrimiento. La tortura que enfrentó el Señor Jesucristo, comenzó mucho antes de ser clavado en la cruz. Después de su arresto en el Jardín de Getsemaní, Jesús fue llevado ante el Sanedrín, donde enfrentó un juicio injusto. En Marcos 14:65, se menciona que «algunos comenzaron a escupirle; a cubrirle el rostro, y a darle de puñetazos, y a decirle: «Profetiza». Y los guardias le dieron de bofetadas». Este fue solo el inicio de una serie de humillaciones que reflejan el escarnio moral y físico que estaba por venir.

    En el relato de Lucas 22:44, se describe cómo, en medio de su agonía, «su sudor era como grandes gotas de sangre que caían a tierra». Este extremo estrés no solo resalta la angustia psicológica que Jesús experimentaba al anticipar su sacrificio, sino que también introduce el concepto de hematidrosis, una condición médica que sucede bajo una tensión emocional intensa. Así, la crucifixión no empieza en la cruz, sino en el corazón de Jesús, que estaba abrumado por el peso del pecado de la humanidad y por la inminente separación del Padre.

    Cuando finalmente fue llevado a la cruz, Jesús sufrió una forma de tortura inhumana.

    La flagelación, como uno de los métodos para aumentar el dolor al Señor Jesucristo es uno de los episodios más conmovedores y significativos de la historia del cristianismo. Este evento, que tuvo lugar hace más de dos mil años, no solo marca la culminación de la vida terrenal de Jesús, sino que también simboliza el sacrificio supremo por la redención de la raza humana, que continua en los designios de su corazón viviendo la vida sin limites, dando rienda suelta a sus bajos instintos, prueba de ello, es que en este tiempo de Semana Santa, las personas prefieren las fiestas, drogas, alcohol y libertinaje que buscar al Señor Jesucristo que sacrifico su vida por toda la humanidad.

    Nunca olviden que, de camino hacia la crucifixión, el Señor Jesucristo, fue objeto de una serie de abusos y sufrimientos. Desde la traición de Judas, que lo entregó por treinta monedas de plata (Mateo 26:14-16), hasta el juicio injusto llevado a cabo por las autoridades religiosas y romanas, Jesús enfrentó un sufrimiento emocional inmenso. En Juan 19:31-34, se narra «Entonces los judíos, por cuanto era la preparación de la pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen en la cruz en el día de reposo (pues aquel día de reposo era de gran solemnidad), rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados de allí….

    …Vinieron, pues, los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que había sido crucificado con él. Mas cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas. Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua. No desprecies ese sacrificio que el Señor Jesucristo hizo por toda la humanidad. «Búscalo con todo tu corazón»